Seducción

Los periódicos, al final se pusieron de acuerdo, dijeron acoso, así lo llamaron. Se decía que sus amigos se echaron unas risas, que eso hicieron. Y que sus padres insistían en lo de los peces en el mar, en que hay muchos. Eso hizo todo el mundo mientras tanto, pasárselo en grande. A sus espaldas.

Lo que nos define es lo que decimos de los demás cuando no están delante. Cuando lo pasan mal. La idea era que da igual si crees que te has enamorado o no, que lo que importa es hasta dónde estás dispuesto a caer por tu objetivo.

El tres de Agosto de aquel año la prensa del día publicó la siguiente carta;

Hola.

Créeme. Voy a insistir mucho hasta que me digas algo amable. Lo peor que se te ocurra es lo que voy a hacer. Ayer me fui solo a pasear, con un libro de Kafka. Me puse a leer solo en el parque. Después fui solo a la biblioteca del centro. Seguí solo más tarde cuando fui a cenar. Estaba solo también cuando volví a casa. Permanecí solo cenando. Luego salí solo al cine.

Y solo, me fui a dormir.

Espero que te hayas dado cuenta de cual es la palabra protagonista en mi vida.

Yo, ya sabes quién.

La gente hacía muecas al leer. La idea era que la historia fuera saliendo por entregas. Los periódicos tenían el material a cuenta gotas, cuando les llegaban las cartas a la redacción. Lo importante era que todo aquello no resultara cargante para el lector. La gente iba a estar informada, pero por entregas. Había publicaciones que dejaban el tema para el suplemento dominical. Se sugería que un chico se había declarado a una chica. Y ella le había rechazado. Cada Diario contaba la historia de una manera. Las versiones iban desde la historia de la pobre chica avergonzada que rechaza al chico cortésmente, hasta la ridiculización del chico por parte de la chica, delante de un montón de gente. Y la siguiente carta que publicaron los medios, decía;

Hola.

Sigo solo.

Yo, ya sabes quién.

Y el artículo que acompañaba esta segunda carta decía que la frialdad de la misma hacía pensar en una verdadera obsesión. Un psicópata. Las cartas, escritas a mano, hacían discutir a los grafólogos. El tema de la grafología hacía discutir a la gente que creía en ella con la que no. Y todo estaba en los periódicos, las opiniones anónimas y las de los expertos. ¿Era amor? ¿El trazo tembloroso de las emes daba a entender algo concreto o solo era un trazo tembloroso?

La siguiente carta disparó la venta de cualquier publicación que la enseñara;

Hola.

He querido hacerlo bien, pero aun así, estoy sangrando mucho. Lo he hecho con un golpe seco. Me he cortado un dedo de la mano izquierda. Si no aceptas darme una oportunidad, me cortaré un dedo cada semana. Es muy doloroso. No quisiera seguir. No te confundas, el amor tiene que ver sobre todo con esto.

Yo, ya sabes quien.

El dedo llegó al periódico de máxima tirada diaria. La foto salió al día siguiente en todos los medios. Era la moda. El amor estaba de moda. Nadie ha acusado nunca a Romeo de enajenado. Estas cosas, supuestamente, son muy bonitas. Durante la semana antes de conocer la siguiente carta, alguien escribió en un Diario: Lo que más miedo da es que esta puede ser la auténtica naturaleza de lo que llamamos amor, de eso que suena tan ridículo. Otros decían que solo era chantaje barato. Pero la mayoría, lo que pensaba, es que todo era alguna especie de montaje. Lo que de verdad quería creer la gente es que alguien se estaba forrando con la historia. Se decía que la chica era una puta, que cómo se atrevía a dejar sufrir así al chico. Se decía que la chica no tenía ninguna culpa y que era el chico el que tenía que dejar de acosarla. La gente cuchicheaba en los bares que qué se cortaría cuando se quedara sin dedos. Y cómo. Ya había chistes, viñetas, cientos de artículos, un proyecto de libro, una futura película…

Una leyenda urbana decía que alguien tomó nota del asunto. Ese alguien fue a casa de su ex, y allí mismo se la cortó. La polla. Y la leyenda dice que claro, se desangró. Un Romeo real. Lo que serían los Romeos. Nadie hablaba de rechazo. El tema divertido era el amor imposible. No lo llames No. Esa palabra no era lo suficientemente poética para lo que acontecía. Y pasada una semana, con los suplementos dominicales y los periódicos, llegó otra carta;

Hola.

Ya todo el mundo sabe que te quiero. Yo soy el diablo. No esperes una tregua. Esto no se trata de ganar o perder. Se trata de mí. El segundo dedo está en algún furgón de Correos. Me ha dolido menos que el primero.

Y con todo, el mayor error que podrías cometer es tenerme miedo. Nadie iba a cuidar mejor de ti. En serio. Piénsalo. Y además, comenzarías a dormir más tranquila por las noches.

Yo, ya sabes quién.

Los dos dedos estaban fotografiados en los periódicos. Ya era tema de portada. Nadie sabía de dónde era el tipo en cuestión. Nada de remitentes ni pistas. Una dirección bastaba. Nadie sabía de dónde era la chica. Podrían no haber existido. Podría haber un rehén con dos dedos menos, encerrado en algún sitio. Podría ser solo una broma de calado sádico.

La policía comenzó a pinchar teléfonos. Comenzaron a hablar con gente, a sospechar. ¿Qué era eso de comenzar a mutilarse por una mujer?

Llegaron dos dedos más al mismo periódico. Lo que antes era una curiosidad, ahora ya siempre era portada. Artículos a cuatro columnas.

En la redacción del periódico ya bromeaban. Quien tenía que encargarse de pasarse a por los dedos, alguien de algún laboratorio, o la policía, siempre se retrasaban. La gente sacaba los dedos muertos de sus bolsas de plástico. Dejaban los dedos en la mesa de las chicas, para oírlas gritar. Se los dejaban unos a otros en los hombros para asustarse. Se pasaban cartas para echarse unas risas. Firmaban: Yo, ya sabes quién, gilipollas. Y hasta alguien se encontró uno de los dedos en su café, por tan solo despistarse. Era la diversión del año. El chico enamorado mutilado. La noticia. Todos los medios estaban de enhorabuena. Ventas y audiencias aseguradas.

La historia de amor moderna, en la que convergían mutilación y medios de comunicación. Era perfecto, hermoso. Y llegó otra carta;

Hola.

He hecho esto porque sabía que acabaría trascendiendo. No soy un hombre, sino una mujer. Y si quieren saber de quién son los dedos, pues se van a quedar con las ganas. Piensen en cuánto tiempo aguanta el virus de la hepatitis en la carne muerta. Busquen por Internet  qué tipo de enfermedades se contagian al tacto. O por el aire. Acuérdense de quién ha tocado esos dedos y quién no. Lo que nos define es lo que decimos de los demás cuando no están delante. Lo que pasa es que ni aun poniéndose una en lo peor, acierta. La publicación que ustedes llevan a cabo, solo vende humo. Los medios ya solo ocupan espacio en los quioscos. La vida de  la persona que más amo la destrozó una de las noticias que ustedes publicaron. Y ahora me lo estoy ganando. Se está enamorando de mí.

Gracias.

Yo.

 

 

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11 comentarios en “Seducción

  1. “Lo que nos define es lo que decimos de los demás cuando no están delante.”
    Da igual la noticia,nosotros nos encargamos de cocinarla a fuego lento,y aderezarla a gusto del consumidor…
    Genial Jordi.
    Un abrazo.

  2. ¡Has hecho que me estruje el cerebro! (Bueno, tampoco mucho xD soy un poco exagerada…) No me acordaba de lo del “acoso”. Es genial la idea. Hay relatos que enseguida te los imaginas en película y éste es un ejemplo. Aún harás que me gusten “los cabos sueltos”.

  3. Roxana, los relatos son los relatos, y yo soy yo. No te confundas. Este relato se pdría interpretar como algo muy triste también.
    Lo relatos no son un reflejo directo de mi situación personal, ni quieren serlo. Solo son relatos.

  4. Jordi, eso lo sé, ya me lo has dicho. No me confundo, y tampoco he dicho que el relato sea alegre, no lo he leído así para nada.

    Los comentarios, tambien son solo comentarios, aunque veo que vos te tomas los míos muy a pecho.

    Un beso y un abrazo,

    Yo

  5. Bueno, lo acepto, los míos llevan algo más que comentar, intentan indagar y provocar una respuesta de tu parte. ¿Ves que lo he logrado? :(
    Además, algo más, un breve comentario de unas cuantas líneas no alcanza para decirte todo lo que un relato provoca cuando es leído, siempre quedan cosas que no se comentan, que se dejan en blanco y no se dicen… no deberías subestimar a tu lectora.

    Un besito, no dejo de leerte.

  6. Los personajes de Jordim nunca estan delante cuando él habla de ellos, luego lo que dice de sus personajes lo define.
    ¿Argumento con trampa? o ¿los personajes y lo que dicen siempre hablan de sus autores?

    Jordim: ¿Has escrito alguna novela y/o relato, más corto o más largo?
    Si la respuesta es afirmativa, podrías pensar la manera de ir publicándola por entregas en el blog para tus muchas seguidoras y algún que otro lector.

  7. buena idea, pardiez. pero suena poco creíble lo del personal jugando con los dedos y guarreando. eso parece un tanto metido con calzador, como metía Napoleón todo el lote con los huevos dentro a Josefina.

    no obstante, sigues siendo entretenido y buen escritor, malandrín!

  8. creo k deviran de pudlicar comentarios mas extro bertydos acerca ede la sixsualidad como por ejemplo k hacer pora mantener ayu pareja loco por ty como seducir asiendo el amor

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