Desnuda y sola

La mujer, la actriz, la estrella, la celebridad, duerme en su casa de Los Ángeles y al despertar nota la claridad de las ventanas abiertas traspasar sus párpados. Nota su pelo grasiento y que ayer no se desmaquilló.
Al abrir los ojos ve que está desnuda y sola.
Se desarropa. Tiene algunos moratones por el cuerpo del sexo de ayer y no consigue recordar la cara de él, sólo que era un doble de escenas de riesgo, o eso decía. El caso es que el tipo no ha querido saber nada más de ella y la estrella de Hollywood respira tranquila mientras piensa que lo último que necesita ahora es que un tío de usar y tirar se cuele por ella. Mira a su alrededor y no hay ninguna nota, ningún número de teléfono, y eso confirma el hecho de que la celebridad esta noche no ha sido nada más que un agujero para alguien sin cara.
La actriz se pone de pie y se mira en el enorme espejo del tocador que tiene en la habitación y cuenta los meses que faltan hasta que cumpla treinta años; demasiado mayor para un chico de veinte, piensa, y demasiado mayor para un ricachón de cincuenta y demasiado mayor, en definitiva. En algún cajón hay dos gramos de coca que alguien le regaló ayer en una de las fiestas por las que pasó, porque algunos camellos buscan sexo de esa manera, pero no los encuentra. De todos modos la actriz renuncia a colocarse y contesta al móvil, que lleva sonando desde que se levantó de la cama. Y es Rita.
–Sí…
–¿Tía?… Coge el teléfono de una puta vez, ¿qué te pasa?
–Me duele todo.
Pausa.
–¿Qué?
–Que me duele todo.
–¿Y a mí qué me importa? ¿Cómo fue ayer?
–Todo el rato colocada. ¿Qué hiciste tú?
–Estuve por ahí… ¿No fuiste a la fiesta de los Trump?
–Creo que no…
–¿Sigues enchochada con aquel tío?
–¿Qué tío?
–No te hagas la dura conmigo, aún no voy puesta.
–Ya sabes que sí, es una pregunta estúpida.
–¿Tienes material?
–Sí, pero no lo encuentro.
–Ya… ¿no será que te lo has metido ya?
–No, joder, tengo dos gramos… creo. Oye, voy a colgar.
–¡Qu…
La estrella encuentra finalmente los dos gramos totalmente a la vista encima del tocador y decide hacerse una raya antes de desayunar. Luego el sol brilla demasiado en la calle y la estrella nota punzadas leves e insistentes en su cabeza. Rebusca en su bolso algo de amobarbital, aunque no está segura de si provoca somnolencia y acaba por cerrar el bolso.
Entra en Moxie’s y se bebe un café dejando los bollos que ha pedido a un lado. En la mesa de al lado alguien comenta que una tal Minnie murió hace tres días de sobredosis y la mujer piensa un rato en si conocía a alguien llamada Minnie. El camarero se acerca y dice que quiere un autógrafo, si es tan amable, por favor, que se llama Frank. Con todo mi cariño, para Frank, cuídate. El camarero coge su bloc y se va. La estrella deja el dinero en la mesa y sale a la calle y su dolor de cabeza sigue presente. Dos surfistas rubios de unos quince años van hacia la playa con sus tablas y silban a la celebridad, que se pone sus gafas de sol y muestra media sonrisa sin mirarles.
Cuando vuelve a su casa la cama está hecha, la muchacha ecuatoriana recoge la ropa del suelo de la habitación; un chico limpia la piscina y la actriz mira la hora. Las doce del mediodía. El teléfono suena en tres puntos distintos de la casa; la estrella, aún agotada y dolorida, entra en la cocina y descuelga un inalámbrico y es Julia;
–Sí…
–Tía…
–Tía…
–Ayer no te vi en la fiesta de los Trump.
–No fui, creo.
–¿Conociste a Muerte?
–El jueves pasado.
–¿Pillaste?
–Sí.
–¿Y qué tal?… es nuevo por aquí.
–No me convenció, tiene mucho material, pero está muy cortada con novocaína, o eso me han dicho, no conseguí colocarme ni a la tercera raya…
–Pues a mí me vendió una hierba brutal. Ha sido levantarme y liarme un porro. ¿Quieres salir a comer? Mis padres están en Santa Mónica y mi hermano se pasa todo el día viendo porno en su habitación.
–Dónde quieres ir…
–Han abierto un Dorsia hace dos semanas y está vacío casi siempre, la gente no se entera de nada. No tenemos que reservar mesa.

Llegan al Dorsia a eso de las dos y por alguna razón la mujer no puede dejar de pensar en tirarse al chico que limpia la piscina de su casa. Imagina a la muchacha ecuatoriana beneficiándoselo y le entra un escalofrío. Mientras se sientan en una mesa junto a la ventana recuerda que tiene dos guiones por leer y que ambos son películas de animadoras. Y le entra otro escalofrío como estrella porque recuerda que le quedan cuatro meses para los treinta, y Julia chasquea los dedos en su cara.
–Tía…
–Qué.
–¿Has oído lo del accidente de avión?
Julia explica que un avión se ha estrellado al aterrizar en el JFK. Lleno, todo los pasajeros pulverizados.
–¿Te lo imaginas?
–Qué fuerte –murmura la actriz, intentando parecer preocupada.
Pausa.
Julia se enciende un cigarrillo y mira hacia fuera, al aparcamiento, comenta algo sobre que las astrólogas piensan que sólo hay doce clases de personas y vuelve a sacar el tema del avión.
–¿Crees que habrán sufrido?
No obtiene respuesta y llega al fin un camarero, moreno y muy alto. Ambas eligen algo de la carta y suena un móvil y es Rita. La estrella se levanta y sale a la calle para hablar, Julia arruga el ceño.
–Rita…
–¿Por qué coño me has colgado antes?
–Estaba… ocupada
Pausa.
–Es igual… ¿qué haces?
–Estoy en el Dorsia, voy a comer con Julia.
–¿Con esa petarda? ¿Han abierto un Dorsia por aquí?
–Sí… es un poco neurótica pero… oye, me ha dicho… ¿has oído algo de un accidente de avión?
–Sí, llevan todo el día dando por culo con eso, esa cabrona es una mentirosa pero eso ya hubiese sido demasiado… Un pez gordo de la Fox estaba en el avión y mi padre lleva dos horas discutiendo con mi madre porque ella no quiere que vaya a ver a su familia. Dice que le está poniendo los cuernos o yo qué sé…
–Ya… oye tengo que dejarte, luego te llamo, adiós.
–¡Qu…
La celebridad entra de nuevo al local y tras firmar unos autógrafos a dos cocineras vuelve con Julia. Julia remueve su ensalada sin comérsela y la actriz se limita a apartar el plato a un lado. El camarero pasa cerca de la mesa y Julia le pide que anule los segundos, por favor. Luego se mete un trozo de tomate en la boca y murmura:
–¿Sigues colada de aquel tío?
Pausa. La mujer va a decir algo, pero en lugar de eso, asiente.
–Deberías hacer algo.
–No sé cómo entablar conversación con él, parece muy distinto a mí, con ese rollo del teatro…
–¿Y qué que él sea dramaturgo?
–Debe pensar que soy una chica mona del cine, una chica mona… ya sabes…
–¡Pero tú has ganado un Globo de Oro, tía!
–Él debe despreciar eso, seguro que es más de festivales…
–¿Y él qué mierda ha hecho, la enésima versión de Hamlet?… Tú eres actriz, ¿qué más quieres tener en común con él?
–Da igual, sólo hemos hablado un par de veces en el Coco Bongo y no me ha prestado atención, más bien me evitaba…
–No puedo creerlo.
–Él debe buscar algo del tipo Christina Ricci o Chloe Sevigni… seguro que acabará haciendo cine independiente…
–Christina Ricci es anoréxica, parece anoréxica.
–Christina Ricci no parece anoréxica.
–Pues a mí me lo parece.
–¿Tú conocías a una tal Minnie?
–Sí, es la chica que te regaló aquella máquina de ejercicios en tu cumpleaños.
–¿Minnie? ¿Aquella máquina para hacer abdominales?
–Sí…
–Oh… pues murió hace tres días de una sobredosis.
–¿En serio? Pues a mí esta mañana me han dicho que iba en el avión hoy, viva, ya sabes… no sabía si decírtelo.
–¿Es aquella de las rastas? ¿Se llamaba Minnie?
–Oh, no, la llamaban Minnie, se llamaba Laura, creo. Pero siempre llevaba aquellos zapatos rosas horribles… y la llamaban Minnie, por Minnie Mouse.
La actriz piensa en si alguna vez ha usado aquella máquina de hacer abdominales. Saca su móvil y busca en su lista de teléfonos alguna Minnie, o alguna Laura. El camarero se acerca y ofrece la carta de postres. Julia hace que no con la cabeza por las dos y pide dos cafés con sacarina, por favor. La estrella guarda su móvil y respira más tranquila por algún motivo después de comprobar que no tiene a esa chica en la lista.
–¿Entonces iba en el avión? –murmura.
–Oh, sí, eso creo.
La mujer medita la posibilidad de que Julia esté mintiendo y resuelve que es más fácil que la chica haya muerto por sobredosis hace tres días. Saca un cigarrillo y se lo enciende y los cafés llegan sospechosamente pronto. Aun así Julia bebe un poco y da su aprobación con un elocuente asentimiento.
–¿Entonces irás a por el dramaturgo o vas a seguir con ese rollo de quinceañera cagada…?
Pausa.
–¿Es esta noche la fiesta en tu casa?

Son las once de la noche y la mansión de Julia está atestada de adolescentes y veinteañeros. La celebridad camina por un pasillo del segundo piso y oye gemidos través de algunas puertas mientras busca a Julia. Un chico rubio demasiado joven fuma sentado en el suelo y la celebridad le pregunta si sabe dónde está la anfitriona.
–Oh, ¿pero esta chabola es de Julia? ¿Ella no estaba en el avión?
La estrella sigue por el pasillo sin contestar al chico y llega hasta la habitación de Julia. Abre la puerta y Rita está en la cama besando a otra chica que parece igual que ella, la cual pregunta:
–¿No quieres quedarte?
La celebridad cierra la puerta y se pregunta por qué está buscando a Julia. Luego baja pausadamente hasta el piso de abajo y se sirve algo de ponche. Rita se pasa toda la fiesta en aquella habitación y Julia no aparece. La estrella esnifa un poco en el lavabo y luego en el salón mira a su alrededor durante unas dos horas y bebe y firma algunos autógrafos hasta que decide probar suerte con algún chico.
Hay un tío de unos treinta años sentado en un sillón, bebiendo solo. La mujer rebusca en su bolso intentando localizar un condón. Hay una caja y solo queda uno. Se acerca al chico y sonríe y se lo muestra con disimulo. La frase que le susurra al oído es:
–Vamos arriba, pero luego no quiero complicaciones.
Una vez arriba, en uno de los cuartos de invitados, el tipo y la mujer se desnudan de forma mecánica. Luego ella se echa en la cama. El tipo se muestra muy ansioso y ella pierde las ganas poco después de la primera embestida. Piensa en decirle que se ha arrepentido, pero decide esperar a que acabe. A los dos minutos el tipo eyacula en el condón y murmura algo. La mujer le dice que sí, que ella también se ha corrido.

Al día siguiente despierta sola en la cama y las ventanas están abiertas y siente que necesita una raya. Alguien llama a la puerta y luego la abre. Y es Julia.
–Tía…
–Ayer te estuve buscando.
–Me fui con ese tío, el Inversor; no quería follar en otro sitio que no fuera su coche.
–Ajá…
–Pero valió la pena… sí.
Pausa.
–Lo siento –murmura la actriz–, quería irme pero me quedé dormida.
–¿Viste a Rita? Seguro que sí…
–Sí, la vi.
–Luego va diciendo que ella no es bisexual, que le gusta “experimentar”. Y lo mejor es que la chica con la que estuvo jodiendo es su prima.
–¿En serio?
Pausa.
–¿Tienes algo de material? –pregunta Julia, como si todo lo que hubiera dicho no tuviese sentido hasta esa pregunta.
–Pues no.
Alguien del servicio grita desde el piso de abajo:
–¡Ha venido una amiga suya, señorita!
Justo un minuto después alguien golpea con los nudillos la puerta entornada y la abre. Julia se da la vuelta, y al ver a la chica grita:
–¡Minnie!, pensábamos que habías muerto…

Minnie cuenta que sólo tuvo un susto al mezclar demasiadas pastillas. Cuenta con detalles cómo los médicos le metieron un tubo por la traquea y que ayer salió del hospital y que tiene un “mono de la hostia”.
–¿Te has enterado de lo del avión? –dice Julia, exagerando un gesto de pena.
–¡Sí! Los padres de una enfermera estaban en el avión, dicen que se encerró en un cuarto e intentó suicidarse con pastillas.
–¿En serio? –murmura la actriz.
–Sí, tía… Por cierto, ¿qué tal la máquina de abdominales?
–Bien, supongo.
–¿Cómo llevas lo de aquél tío? Dicen que estabas muy colada… En cuanto lo supe pensé en llamarte, pero…
–¿Cómo? –interrumpe la mujer, por primera vez verdaderamente despierta hoy.
–¿No lo sabes?
Pausa.
–¿Qué pasa? –susurra Julia.
–Ese tío estaba en el avión –dice Minnie, con un hilo de voz.
–¿En serio? –balbucea la mujer, ya entre pucheros, con los ojos brillantes–, ¿no puede…? ¿No puede ser que haya tenido una sobredosis…?

La mujer, sin sentirse ya con fuerzas para adoptar la pose de actriz, la actitud de la estrella, o el carácter distante de la celebridad, dice que es posible que haya habido un malentendido. Piensa que quizá ni haya habido un accidente de avión, quizá no hay nadie pulverizado. Y ahí, en casa de Julia, siente la urgencia de ver algún informativo, quiere pruebas, un agujero en una colina y butacas chamuscadas, cadáveres envueltos en ese papel plateado, una rueda de prensa del responsable de las líneas aéreas.
–Lo siento mucho, cariño –dice Julia.
–Oye, en serio, ¿tenéis material? –dice Minnie.

[Aviso que con este tema me chino y digo muchos tacos. De unos años a esta parte, me da la sensación de que el tema de la música en España se ha ido a la mierda definitivamente. No porque no haya buenos grupos o artistas, que los hay, pero por lo general la mayoría de gente no les hace ni puto caso. Hasta en las discotecas más grandes ahora la mierda ya no solo es lo que venden los camellos como toda la vida, ahora normalmente la mierda también sale por los altavoces. Estamos tan ocupados con triunfitos y derivados y cantantes pop de los cojones que serían incapaces de escribir una canción, que ya no sólo damos la espalda a los buenos artistas que hay en nuestro país, tampoco parecen existir los internacionales, a no ser que, como Amy, se metan de todo y se emborrachen y den la nota (¿alguien ha escuchado algún disco de esa mujer?.. puede que se muera mañana, pero ya ha demostrado tener más talento que las cien cantantes pop famosas de su país.. ¿y cuánta gente va a hacer algo más con ella aparte de escuchar sus canciones?). Otro ejemplo de artista (ARTISTA, no tía buena sin más u hortera políticamente correcto y mojabragas de catorceañeras) internacional que en España conocerán cuatro gatos: Fiona Apple (video) ].

8 comentarios en “Desnuda y sola

  1. Parece una peli ;-) con ambientillo tipo al “Valle de las Muñecas”, pero lo leí hace tanto que a saber.
    Yo creo que hoy en día y gracias a internet hay recursos ilimitados en lo que a la música se refiere. Y ni siquiera hablo de bajártela “ilegalmente” (aunque no lo sea). Radio 3 pone a disposición de los oyentes los podcast de todos sus programas. Te bajas el que quieres y lo escuchas cuando te apetezca. Hay mogollón de bandas que suben sus maquetas con licencia Creative Commons y hacen música genial, porque no hace falta ser famoso para ser buenos. También tienes revistas como Lesinrocks que tienen página web y te informan bastante. Lo que pasa es que escuchar música requiere su tiempo. Si te conformas con ver la tele o escuchar emisoras tipo 40 principales, pues allá tú. Hay mogollón de alternativas. En lo que a la música española se refiere, la cosa esta chunga, pero mientras siga habiendo gente como Mendetz, Standstill o Anari, todavía hay esperanzas. Claro que para saber quién es Anari, te lo tienes que trabajar. Y si quieres ir a uno de sus conciertos, ya te lo puedes currar, porque normalmente dan por sentado que tienes poderes extrasensoriales para enterarte…

  2. Que sensacion se vacio y banalidad y lo peor es que sin llegar a los extremos de la historia,en nuestro dia a dia tambien podemos ver lo mismo…

    Por otra parte,envestida=embestida.

  3. Localizada la estridente errata, procedo a corregirla. En cuanto al tema de la música, te aseguro Natalia que yo no soy de los que se conforma con ver la tele y escuchar los 40 principales, de hecho lo suelo evitar a toda costa, y ese es el problema, por qué antes los medios más publicitados parecían ofrecer mucha más variedad y ahora necesitas ir a medios (muy) alternativos. Obviamente no hace falta ser famoso para ser bueno, de hecho hoy por hoy es casi una mala señal ser muy famoso en esto de la música. Lo que me desconcierta es cómo se está distanciando tanto la calidad de la aceptación por parte del gran público. Para mí hay grupos como Sidonie o Love of lesbian que son de lo mejorcito de este país (por nombrar algunos), y que sin embargo son conocidos solo por los llamados frikis (yo debo ser uno); porque al parecer ahora tener un mínimo bagaje musical o cinematografico te convierte en un tipo raro. Y podría seguir durante horas escribiendo sobre esto, pero voy a parar aquí.

    Un saludo a todos.

  4. Una muy merecida enhorabuena. El tono decadente del relato me ha enganchado por completo, y el continuo anular a la estrella como persona con esa forma de referirte a ella sin sentimientos y sin nombre. Al final cae la celebridad…pero su mundo artificial sigue ahí.
    Rico y con fundamento.
    Pulsay

  5. Hola jordim,
    vi tu comentario en mi blog.
    la verdad es que tienes razón, no es un blog que tenga tanto como para competir con otros monstruos en lo de 20min. pero me hacía ilusion intentarlo. jeje
    No es un gran blog, pero es mi espacio donde pongo mis cosillas, y nose, no creo que esté tan mal… tiene variedad xD

    Por cierto, que me encantan muchiiisísimo estos diálogos tuyos, que lo sepas!!
    Venga un saludo!

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