Carta bomba

Cuanto más oigo ese rollo de que la felicidad está en el camino y no cuando se cumple el objetivo, más pienso que es una perogrullada. Cada vez estoy más convencido de que sólo decimos eso porque sabemos que casi ninguno llegaremos al final del camino de la forma que queremos. Así que más nos vale alucinar con el paisaje mientras tanto. También podría equivocarme, pero a quién le importa, al final esa máxima tan sólo es una cita de manual, la típica perorata de libro de auto ayuda barato (si es que los hay “caros”). Somos tan patéticos cuando fracasamos como cuando intentamos inyectarnos optimismo. Parece haber siempre la misma ruta llena de minas antipersona. Somos seres que se convencen a sí mismos de que aunque no seamos exactamente felices, llorar mientras tanto ya es lo suficientemente divertido. No te sorprendas, esta actitud tiene sus ventajas. Desde el ángulo desde el que veo las cosas, cuando éstas realmente valen la pena, no es porque siga una forzada filosofía optimista con la que poder sonreír ante la adversidad. Lo bueno resulta ser bueno de verdad sin un filtro de tesina autocomplaciente. Soy adicto a la realidad seca. Todo eso, y además puedo ser el ejemplo perfecto de la negación. Soy dos polos que se repelen. Aunque los demás crean que sí, ni tan siquiera a ti puede definirte una frase hecha. Ante todo, tienes que saber que a ti te respeto, pero a ella la quiero.

Tú no lo sabes, pero tu chica, la que me hace vomitar así, no puede describirse con tan sólo dos dimensiones. Porque seguramente la palabra escrita también está sobrevalorada. Esto es lo que llamarías quemar todos los cartuchos. Puede que hagas tus averiguaciones; si un día de estos despierto sangrando en una estación de metro, tranquilo, no te lo tendré en cuenta. Sé que escribir esto podría ser como autolesionarse, pero incluso los suicidas merecen un momento de reflexión ajeno. Quiero que sepas que quiero quitarte a tu novia, que intentaré quedar con ella a solas a la más mínima. Aunque lo niegues, sabías que esto iba a ser una competición desde el principio; desde que la conociste, tú contra todos. Puedes poner caras raras y maldecir todo lo que quieras, que a partir de ahora no voy a parar de convertir tu vida sentimental en un callejón sin salida. No te sientas especial, esto pasa todos los días; como a todo el mundo, sólo te queda la confianza.

Presta atención, porque no querrás releer. Todo cuanto tienes es su conformismo, yo lo sé. Ella no sabe estar sola. Tú sólo eres otro escalón hacia lo que quiere, sólo formas parte del camino. Piensas que es monógama, pero mucha gente sólo lo es de boquilla. El motivo por el que quiero que leas esto sólo tiene que ver con mi desahogo. Llevo años anhelándola, y ahora dice con la boca pequeña que os casáis, que os vais a casar. Y como comprenderás yo no iba a quedarme quieto. No tengo nada en tu contra, pero no puedes esperar que la demás gente no persiga lo que quiere. No te preocupes, no voy a esperar al día de la boda para de repente salir del pastel. Lo que tienes que saber es que si ella quiere de verdad todo eso, no tienes por qué preocuparte; pero si no, ten por seguro que antes o después de la boda se acabará el cuento de hadas. Eres demasiado joven, ella también, y las historias de amor de postal ya no se las cree casi nadie. Ahora las chicas eligen, ya no buscan un futuro seguro, sino un buen futuro. En realidad te estoy haciendo un favor con esto. A partir de ahora puedes comenzar a agasajarla como mejor se te ocurra, pero no por ello va a desaparecer la competencia. Esta carta es la confirmación de que ya nadie consigue a nadie; da igual si crees que quieres y te quieren, porque la vida es larga, y sigue condicionada por los que nos rodean. He hecho esto a la antigua usanza, pensé que así causaría más impacto. He dejado el sobre personalmente en tu buzón, no he tomado muchas precauciones, la verdad; es lo que tiene la desesperación. Me da igual si enseñas la carta a alguien, o si se la enseñas a ella. Pero ten en cuenta que si ella la lee, luego va a mirar a su alrededor de otra manera, va a saber que hay otro, otra oportunidad, quizá algo mejor con lo que quedarse; o quizá sólo piense que le va a venir bien un cambio y se replantee las cosas. Vas a conseguir llenar su cabecita de pájaros, y eso no te va a ser favorable. ¿Cuánto tiempo lleváis juntos? ¿Tres años? ¿Cuatro? ¿Y cuántos años tiene ella? ¿Veintidós? ¿Boda? ¿Es que piensas vivir tan sólo hasta los cuarenta? No sé, sé que tú y yo somos diferentes, pero te creía más cauto, más inteligente. Es precioso dejarse llevar por los impulsos, pero quizá a veces eso conlleve demasiado papeleo. Al principio había pensado en firmar la carta, decirte quién soy. Pero eso habría condicionado mi discurso, no habría podido desahogarme de verdad. Me caes bien, y si te hubiera revelado mi identidad, esto se habría convertido en una mamada postal, un montón de palabras que demandan clemencia. Y no era esa la intención, porque sé que tu autoestima está por las nubes. La realidad, quieras o no, es que no eres nadie. Esto es lo más parecido a una carta bomba que vas a recibir.

Esta diatriba sólo te estará pareciendo una descripción detallada de lo larga que la tengo, pero me da igual. Ya llevo años cediendo, siendo siempre el que disculpa, el que cede, el que nunca mataría una mosca. Es sano acabar explotando tarde o temprano; lo que no es sano es masturbarse siempre pensando en la misma persona. Hay muchas pruebas de fuego, ninguna chica en la vida me ha atraído lo más mínimo más allá del siguiente condón usado. Excepto a ella, a todas las demás se las podría haber tragado la tierra. Es verdad que estoy cabreado, y también es cierto que me encanta que tú puedas estarlo desde hace diez minutos. Me chifla la idea de ser Dios para ti a partir de ahora. No dudes que voy a estar en todas partes, pero recuerda que en el futuro podrías romperle la nariz a la persona equivocada. No hay razón para pensar que conseguiré mi objetivo, pero ahora ya sabes que no siempre puedes tenerlas todas contigo.

Hasta pronto.

8 comentarios en “Carta bomba

  1. ¡Hola Jordi!
    “No quisiera ser el que recibe la carta… ja, ja, ja” 😉
    Encuentro que lo mejor de la carta es que el personaje no lo firma.
    Me imaginaba la cara nerviosa y con espasmos de rabia del novio tonto. (Sí, me lo imagino en plan imbécil, no sé por qué).
    Yo creo que no consigue a la chica. Pero que su matrimonio tampoco funciona,ella se siente frustrada y tiene muchos amantes. ¿Qué te parece? 😛
    Un besoooo.

  2. joder, tío, dejas pocas opciones… yo no puedo ser adicto a la realidad seca, necesito inyectarme un poco de fantasía, entretenerme en el medio de ese camino que me lleva irremediablemente al fracaso, no sé

  3. Recuerdo que este blog no es un diario personal (por aquello de que a veces os dirigís directamente a mí en algunos comentarios sin tener en cuenra el relato en sí). En cuanto a la fantasía, ¿a mí me hablas de fantasía, Jose? 🙂

  4. Hola jordi, feliz día del libro, sí señor. Lo mejor para celebrarlo es leer uno de tus relatos, breve pero intenso. Y la imagen me encanta. Un saludo desde mi nuevo-viejo Altovolta…

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