El muerto al hoyo…

Hola, Diario.

A saber de dónde viene ese olor. Ese olor como a final. Peste de cadáveres amontonados. Pero lo curioso no es detectar que algo está podrido; lo verdaderamente sorprendente es darse cuenta de la cantidad de gente que aún no nota el olor.
Y lo indignante es saber que muchos de los que dicen que no lo notan, mienten.
Como suicida potencial sin cojones para suicidarse, debo decir que por mí puede levantarse la sesión. Por mí podéis iros todos a vuestra puta casa.

Cuando era pequeño mis padres siempre me decían que no dijera tacos: “No digas palabrotas, coño”.
Y obviamente eso no me convertía en un niño especial, sólo en otro niño con padres hipócritas y un futuro de hipocresía inabastable. Un futuro lleno de amor y buenas intenciones infectado por las formas. No puedes querer sólo por sentirte obligado a ello. Las familias a veces sólo son grupos de personas; los anuncios de televisión sólo son anuncios de televisión. La religión católica sólo es una historia más. La verdad está enterrada bajo todos esos cadáveres que apestan. Y las opiniones sólo son opiniones, sí, pero no es aconsejable omitir unas para quedarse con otras. La realidad suele estar anclada entre lo que piensas tú y lo que pienso yo, aunque ninguno de los dos lo reconozca jamás.
Es demasiado duro detenerse a pensar. Pero es adictivo. Una vez te hueles que algo no cuadra, luego ya nunca vuelve a cuadrar nada. Quizá es esta mentalidad la que hacía quemar libros a los nazis. Filosofar es la vía más rápida hacia la infelicidad. La gente no lee, dicen, y eso de algún modo nos hace vagar por el mundo cada uno con su yunque particular flotando encima de la cabeza, siempre a punto de aplastarnos. Pero todos parecemos preferir la posibilidad de una muerte intelectual absurda al más mínimo resquicio de infelicidad. Todos esos libros amontonados y ardiendo… Los nazis… La política… No sé nada, dejadme en paz, tengo cosas que hacer… No te preguntes por qué en tu ciudad no se ven apenas las estrellas de noche. Ya sabes, no sabes nada. Atiende a lo tuyo. Han sacado unos preservativos con sabor a berenjena. Conéctate para desconectar. Amóldate a lo virtual. La realidad es para los aburridos de la vida. Tu hijo se está aficionando demasiado a Stephen King y nunca le ves con amiguitos. Tu mujer… bueno, prefieres no pensar en eso. Piensa en otros, otras personas más infelices. Luego respira, contén el aire, y suéltalo poco a poco. Y ya te sientes mejor. Acude a esas reuniones de terapia de la risa, y mientras lo haces no pienses en matar a tus compañeros por querer obligarte a reír a carcajadas. Revuélcate en esa habitación, rodeado de espejos, y recuerda que deberías apuntarte a un gimnasio. El proceso de fortalecerse es práctico. Cuando llevas ciento cincuenta abdominales ya no piensas. A más peso levantas menos te importa lo demás. Cuanto más te gusta tu imagen en el espejo, menos importa todo, menos culpable te sientes. Y además puedes alegar que no lees porque no tienes tiempo. Tienes la agenda apretada y los abdominales duros. Eres una sonrisa sana, un tipo desprovisto de inquietud, un elfo, un budista consumista. Ya estás más cerca de eso que buscas, cada vez más cerca.
El conocimiento es el lastre del que debes deshacerte para llegar hasta la credulidad que te mantendrá feliz.

Ese es el texto, Anabel. Te lo he copiado tal y como estaba, la hoja original ya casi no se podía leer. Mi madre quería tirar el Diario cuanto antes. Espero que te sea de ayuda para la tesis. Y espero que mi opinión también. Eso fue lo último que escribió mi hermano en su Diario personal. Lo tenía muy bien escondido, porque yo ya lo habría leído de no ser así. Al final sí tuvo cojones para suicidarse, ya ves. Es raro cómo escribía; como si le hablara a alguien. Le enseñé a mi novia este texto y dijo que vaya tela, que no le extrañaba nada. Aunque fue extraño y triste que muriera, todos esperábamos que algún día hiciera algo así. La que más lloró fue mi madre. Mi padre nunca le entendió, y los demás le veían como un bicho raro, igual que le veía yo. Estaba siempre callado, y cuando hablaba le molestaba todo. Era un amargado, la verdad. No quiero ser cruel, pero era así. Después de cinco años desde que se mató, me he dado cuenta de eso. Ahora mis padres, después de pasar el maltrago inicial, viven más tranquilos, sin tener la incertidumbre que tenían antes por él. Estaban siempre discutiendo e incómodos por su futuro. No iba a acabar bien de todas formas. Me pediste que fuera sincero y es lo que estoy haciendo. Espero que no te suene cruel todo esto. No es que quiera justificarme, pero soy de los que dejan las cosas claras.
Encontré el Diario revolviendo su habitación, cuando no estaban mis padres. Mi madre la conserva tal y como él la dejó. Llegué del Centro Deportivo, ese que hay cerca del estadio, pero me había olvidado una sudadera en el vestuario y tuve que volver a por ella. Entonces volví a casa, me puse a buscar y tenías razón, era fácil que escribiera un Diario. Pensándolo bien, nunca hablaba con ninguno de nosotros. Podía haberlo hecho, pero no sé por qué no quería. Leí las primeras páginas, pero tuve que dejar de leerlo. En la primera página ponía algo así como que a través del Diario cualquiera podría entenderle; era una especie de nota para quien lo encontrara algún día. Pero mis padres me dijeron que no le dejara el Diario a nadie, que era una cosa de familia. Que lo mejor era quemarlo. La verdad es que yo estaba de acuerdo. Y mi novia también. Confío mucho en ella.
Buf… no quiero enrollarme mucho, pero bueno, jeje… El caso es que me dijiste que escribiera cómo me sentía yo respecto a la vida, o respecto a mi vida o algo así, una vez asentada después de lo de mi hermano. Pues bueno, la verdad es que ahora estoy muy bien. Después de todo el mal rollo que supuso aquello, ahora más o menos todo me va bien. Los estudios van bien. Las tardes las tengo ocupadas, y la mayoría de noches duermo con mi novia. Bueno, cuando no están sus padres, pero casi nunca están. Es Marta, la que estuvo trabajando en el Hotel Plaza. Creo que la conoces. Los fines de semana salgo con mis amigos, es como una necesidad, para desconectar y eso. Y también estoy pensando en apuntarme a Inglés. Pero no sé si lo haré, porque no tengo hueco para ello. Hace un mes fuimos a París y estuvo muy bien. Quiero viajar más y eso, pero es que no me dejan tranquilo entre unas cosas y otras. Además ahora me estoy rallando, porque la hermana de mi novia me envía mensajes al móvil, y no sé cómo decirle que paso de ella. Pero bueno, aparte de eso, estoy bien. La verdad es que no me puedo quejar, jeje…
Y no sé qué más decir, te va a dar palo leer todo esto, jaja, pero bueno, supongo que te vendrá bien. Te he dicho lo que pienso, sinceridad ante todo. No me gusta ir de lo que no soy. Así que bueno, espero que te salga bien la tesis. Ya me dirás qué nota te han puesto. Te he adjuntado mi número de teléfono y mi dirección y todo eso. Estaba pensando que te vi el otro día en un bar, estabas con un grupo, erais bastante gente. Había un tío contigo, no sé si sería tu novio, pero bueno, jaja… En fin, me gustaría quedar contigo para que me digas qué te ha parecido esto. No por otra cosa, ¿eh? Jeje… Ya me dirás cuándo te va bien quedar. A mí me va bien el sábado que viene. Mi novia se va con unas amigas a no sé qué camping, y es mejor que sea discreto, aunque no pase nada. Es que ella no lo entendería, siempre me dice que me olvide ya de este tema… El día que hablamos me pareciste muy buena tía, en fin… Perdona por ser tan directo, pero es que siempre digo lo que pienso. Pero bueno, ya no me enrollo más.

Espero haberte sido de ayuda.

Ya me contarás.

Un beso ; )

(Que conste que me sigue gustando Buenafuente, y que me sigue pareciendo un monstruo. Y me rio de todos esos que se llevan las manos a la cabeza con lo del chiki chiki, diciendo que es un atraso cultural y un negocio, mientras ellos cobran diciéndo eso en los programas a los que van. Pero. ¿Por qué ya no hacen gags como este? A los que no entendáis el catalán, tranquilos, no cuesta pillar el concepto)

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2 comentarios en “El muerto al hoyo…

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