Crónica oral

Isabel, administrativa: Yo creo que teníamos una relación muy bonita, en serio, aunque perdimos afinidad; supongo que a todas las parejas les pasa. Pero había cosas que estaban bien; yo nunca pensé, por ejemplo, que practicaría el sexo anal, pero olvídelo, no le voy dar detalles… Lo que pasa es que luego yo me comencé a soltar, y él no lo entendió.

David, electricista: ¿Que se soltó? No me tire de la lengua… Yo sé que hay parejas que rompen y luego quedan para tomar un café de vez en cuando, pero esto es otra cosa, no quiero entrar en detalles.

I: Bueno, puede que al final me pasara, pero es que me hizo enfadar tanto… verá, es que me hizo enfadar tanto…

D: No creo que le diera tantos motivos para encabronarse así, solo le dije que ya no me sentía como antes con ella. Ella solita fue la que acabó por romper la relación.

I: No es que no me lo esperara, sé que desde la orden de alejamiento él ya no me veía con buenos ojos. De todas formas el día que fui a la policía nunca dije que él me hubiera pegado, sólo dije que estaba asustada, pero ya sabe la sensibilidad que hay ahora con ese tema… No negaré que fue una cabronada, pero él sólo pasó una noche en el calabozo, y luego cuando volvimos a vivir juntos parecía que todo volvía a ser como antes. Los moratones sólo eran del sexo.

D: Sí, las contusiones sólo eran del sexo, al principio éramos muy cuidadosos, pero al cabo del tiempo vimos que nos iba el mismo tipo de rollo. De todas formas no se puede sostener una vida en común sólo a base de pollazos.

I: Él pensaba que yo era una ninfómana. Pero no me molestaba, eso te da libertad para dejar de ser una remilgada, ya sabe, eso de pim-pam y a dormir.

D: Nunca tenía suficiente. Y Claro, así luego acabas madrugando un día para acompañarla a una clínica abortiva. No sé ni si era legal. No quiero ni saberlo.

I: Eso fue muy desagradable, me disculpa…

D: La verdad es que no me arrepiento, los dos lo decidimos así, pero es una experiencia muy farragosa, incluso siendo un existencialista. De todas formas ahora los dos sabemos que hicimos lo correcto.

I: Me gustaría cambiar de tema…

D: De todas formas no cambiamos nuestros hábitos, sólo lo hicimos en la precaución con los anticonceptivos. Y me ponía de los nervios. Abusaba de la pastilla del día después. Uno no puede tomar pastillas como si fueran gominolas. Y creo que lo del sexo anal también vino por eso, estaba aterrorizada con la posibilidad de ser madre.

I: Creo que a él le daba igual, hay tíos que cuando se avecina el bombo hacen las maletas y no los vuelves a ver. No me malinterprete, no creo que él fuera así, pero una nunca puede fiarse, al fin y al cabo era mi cuerpo el que estaba en juego. No se puede bromear con ese asunto.

D: Lo que nunca entendí eran sus cambios de humor, ya sabe, o sus caprichos repentinos. Como eso que dicen de las embarazadas, que de repente quieren bombones, o una paella. Y a ella no le hacía falta ser dos para comer por dos, ya me entiende. No es que no me guste ser espontáneo, no soy un fanático de la planificación, pero lo del cuchillo ya fue demasiado.

I: Solo quería probar una cosa. ¿No ha visto Alien, esa escena del cuchillo? Usted pone la mano abierta  y va clavando la punta del cuchillo en la mesa entre los dedos, cada vez más rápido. Cogí un cuchillo de cocina y comencé a jugar con él, solo por curiosidad; cuando veo una cosa me gusta probarla. Solo era por diversión, por el factor riesgo.

D: No se equivoque, no fue una simple broma. Se despertó a las tres de la mañana, como no podía dormir se fue a la cocina, y no crea que cogió el cuchillo más pequeño…

I: Me corté el tendón del dedo anular, no sé ni cómo lo hice, no iba tan rápido, no fue más que una estupidez, no creo que tenga tanta importancia, así es como suceden los accidentes, ¿no?, son tonterías…

D: Tuve que llevarla a urgencias, no paraba de llorar y comenzó a gritar sólo con entrar por la puerta. Nunca he visto que atiendan a nadie más rápido. Pero ella comenzó a llamar “puta zorra” a la enfermera que nos atendió.

I: Me puse un poco nerviosa, pensaba que podía perder el dedo, cualquiera perdería los nervios…

D: Le dijimos al medico que se había cortado con el cuchillo jamonero, y estuvo como diez minutos contándonos cómo debíamos cortar el jamón para no hacernos daño… fue todo muy… sonrojante…

I: La verdad es que en el hospital fueron muy amables, acabé pidiendo disculpas a todos, armé un poco de follón con tanta sangre; pero de hecho al médico le dije la verdad, lo de la escena de Alien, ya sabe, no tenía ganas de inventarme una historia. Pero David no paraba de resoplar y poner caras, no me lo puso nada fácil esa noche. Aunque me cueste admitirlo, se avergonzaba de mí.

D: No crea que yo no la quería, de hecho en parte me gustaba por eso, porque estaba como una regadera. Durante el tiempo que estuvimos separados por el follón de mi supuesto maltrato, salí con dos mujeres, y reconozco que fue como pasar de la cocaína a la metadona, no me supieron a nada.

I: Él nunca decía que me quería, pero yo nunca le agobiaba con eso, porque sabía que no podía vivir sin mí. Nunca me preocupó el hecho de que otra mujer pudiera quitármelo. Normalmente todas huyen cuando saben lo de su pasado como drogadicto. De hecho hasta mis padres siempre estaban muy incómodos ante su presencia.

D: No soportaba esas reuniones familiares, las bodas, los bautizos. Todos me miraban como si en cualquier momento pudiera haberme lanzado a morderles en el cuello. La verdad es que no me gusta la gente, ni yo a ellos. Solo hay una persona que me admite en su vida de verdad, y a decir verdad, la echo de menos.

I: La razón por la que vivimos juntos cinco años y nunca llegamos a casarnos, es lo que está pasando ahora. Lo cierto es que los dos somos muy escépticos. La razón era ahorrarnos el papeleo. Y no crea que así no se puede disfrutar de la vida. Simplemente no nos apetecía casarnos y poner punto y final a todo esto. En ese sentido soy como un tío, entiendo los miedos a esos compromisos. No creo que a nadie le resulte cómodo firmar un papel que te liga a otra persona moral y sexualmente para toda la vida. Entiendo que es un gesto de amor, pero también puede resultar muy hipócrita…

D: Si le digo la verdad, lo que más me gustaba de ella era su facilidad para evitar ser la reina del drama; ya sabe, como esas mujeres que se ponen histéricas por dentro si miras a otra en un bar; sencillamente ella no negaba la existencia del resto de las personas, y eso la hacía muy atractiva.

I: Nunca he sido celosa, es la verdad.

D: Lo que pasa es que todo tiene un límite. Yo no podía pasarme la vida sobresaltado de esa manera. A la gente le hace gracia el día de los inocentes, pero sólo una vez al año. Con ella todo era demasiado imprevisible. No es que le pusiera picante a tu vida, es que parecía querer dinamitarla. Uno casi pensaba a veces en dejarla e intentarlo con una lerda sin emoción, que estuviese buena; una de esas chicas que arruga el ceño a la más mínima y se justifica por todo.

I: Creo que es la única manera de no acabar inmerso en la rutina. Hacer cosas nuevas cada día, tener curiosidad. Prefiero a alguien que me pinche de vez en cuando, y no ese rollo de caricias y carantoñas cada día; eso me acaba cabreando, qué quiere que le diga; una no puede estar tan enamorada todos los días.

D: Aunque supongo que lo que quiere oír es lo del accidente, ¿no?… Sólo fue otra de sus idas de olla, la verdad es que a la gente eso le pilló por sorpresa, pero yo ya hacía tiempo que sabía que ella era capaz de algo así. No me pregunte por qué sigo queriéndola, aunque ya no sea de una forma romántica. Pero tampoco se crea que voy a ir a verla a la cárcel.

I: La verdad es que yo no quería atraer la atención de los medios, pero no se puede tener todo bajo control.

D: Comprendo que es una historia fácil de vender, pero no hay que olvidar que hay una persona cumpliendo condena, y yo tampoco estoy pasando por el mejor momento de mi vida.

I: No sé por qué lo hice, no quería matarle ni nada de eso. Estaba muy enfadada, y quería darle una lección. Quería darle un susto, sin más. Aunque no lo haya dicho, aún le quiero. Le escribo desde aquí, pero no me contesta. No me malinterprete, le entiendo perfectamente, pero no puedo evitar seguir sintiendo algo por él.

D: Por suerte salí indemne, me di cuenta mucho antes de meterme en la autopista o algo así, como es lógico. Debía ir a unos cincuenta por hora. Salté del coche y éste chocó con un árbol muy grueso. El árbol estaba en un jardín privado, había unos niños jugando. Ni se imagina el altercado que tuve con los padres…

I: ¿Que por qué lo hice?… La noche anterior habíamos discutido. Me dijo que él no podía hacerlo conmigo cada noche, y que no hacía falta, que el sexo no lo era todo… Bueno, el tema ya venía de lejos…

D: La verdad es que me calenté, la llamé Puta. Ella rompió a llorar y se encerró en el lavabo. Al día siguiente tuve el accidente. Yo pensaba que se había pasado la noche metida en la bañera o algo así, pero no.

I: Está bien, si apaga la grabadora le digo lo que hice.

D: Joderle los frenos del coche a alguien ya no es aceptable, ¿no cree?

I: No es cierto que te puedas poner panza arriba debajo de un coche y cortar un cable y ya está. Lo que hice fue vaciar el receptáculo donde está el líquido de frenos. No le daré detalles, pero me puse perdida. Lo cierto es que no sabía si iba a funcionar, pero supongo que todo es así en la vida.

[Una de esas películas poco conocidas y que merece un toque de atención a los cinéfilos es “Velvet Goldmine” de Todd Haynes, retrato brutal del glam rock, grandes escenas y buena música. Hago especial mención de Ewan McGregor (Trainspotting, Moulin Rouge), actor algo infravalorado a mi entender, que interpreta a un cantante, especie de hibrido entre Kurt Cobain e Iggy Pop, y que aparece en la película como un elefante en una cacharrería (video).]

13 comentarios en “Crónica oral

  1. Hola! De los tres últimos relatos, probablemente sea este el que más me guste (el de los semidioses me resultó algo enrevesado de a ratos: ¿era realmente la revisión de un relato publicado antes?) No he visto Velvet Goldmine, aunque he oído hablar de ella. Me encanta la sonrisa de Ewan McGregor 🙂

  2. Bona nit Jordi!

    La vida misma mirada y escuchada como analista voyeur con tu enorme capacidad de curiosidad y fragmentación. Apuesto por guiones de cine escritos por tí pero también por tu propia voz y persona.

    Salud

  3. Esta historia es un guión perfecto para un cortometraje.

    Con tantos concursos literarios que hay y que no te presentes a ninguno… Piensa que Coto Matamoros y Aída Nízar han escrito libros. Seguro que la idea te da ánimos.

  4. Al menos divertido. Es muy difícil hacer que una narración funcione sólo a partir de diálogos, pero Jordi ya tiene experiencia en eso, como ejemplo os recuerdo “Víctor y alrededores”, del que traté de hacer una adaptación menor en vídeo (Juan Natural).

    Está bien que sean entrevistados por separado, que no conozcan las respuestas de su pareja. Está aún mejor que empiecen por el principio y acaben en el final.

    Pd) Pude ver “Velvet Goldmine” cuando se estrenó. También se la recomendé a los amantes de David Bowie o incluso Richard Ashcroft (por qué no?).

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