Toma de decisiones

Ahora vivo en una casita de madera aislada y mis sonrisas son sinceras por primera vez en toda mi vida. Porque un camionero se durmió un día al volante y mi marido murió de camino al trabajo dejándome tanto dinero como para no tener que volver a hacer jamás una suma. Al mes de estar sola aquí contraté a un jardinero que antes venía sólo una vez a la semana, y que ahora viene todos los días porque a él mi cuerpo desnudo no le disgusta tanto como a mí. Y me folla y luego arregla el jardín y me vuelve a follar, porque el amor tiene edad, pero el sexo para muchos no, y porque morir es importante ahora que vivir merece la pena. Cualquier oportunidad es de oro cuando sabes que aprovecharla no significará tener que ahorrar, suplicar por un día libre, o llegar tarde al futuro.
Ahora que podría coleccionar coches o fabricar y ponerle mi nombre a mi propio parque temático, por fin he aceptado que el dinero en este mundo significa libertad, y que tener dignidad sólo es la salida de quien sigue cuadrando cuentas a fin de mes. Ahora, y desde siempre, el mundo está patas arriba, y no iba a ser yo quien lo desaprovechara. La felicidad consiste en aceptarte a ti mismo como una piedra, enorme y solitaria, que no tiene más preocupaciones que las de un posible Apocalipsis. Cuando lo único que podría joderte de verdad sería una invasión marciana o un cataclismo inexplicable, poco a poco vas olvidándote de todo eso de ser comprensiva o buena con los demás niños de la clase.
Enamoré a un señor que creía en el amor y ahora la muerte y yo somos íntimas. Cuando bajo al pueblo a comprar a veces le propongo sexo a alguien; o me pongo a correr sin motivo o me levanto la falda delante del ayuntamiento. A veces compro todos los montones de periódicos del día sólo para ver qué cara pone el tío del quiosco; a veces me tiro al tío del quiosco, y de vez en cuando dejo un fajo de billetes en medio de la calle y desde una esquina grabo con una cámara la reacción de la gente: se pelean, lo llevan a la policía, lo esconden en sus bolsos, miran los billetes a contraluz, buscan cámaras de televisión a su alrededor, cogen el fajo y corren… Sufren, en definitiva. La infelicidad está de moda, siempre es tendencia; sólo que a diferencia de las demás modas la gente no presume de estar al día.
Algunas mañanas doy paseos a caballo. No duermo nunca menos de diez horas. Dos veces a la semana me machaco en mi gimnasio para no oxidarme, y de vez en cuando me llega por mensajero algún nuevo aparato, consolador, manubrio, o conjunto de lencería para que el jardinero no pierda sus erecciones. Casi cada día, de hecho, llega algún paquete a casa, un montón de cosas caras que encargo por catálogo porque antes no podía. Quiero comprarme un yet privado y no usarlo nunca. Tener reservada permanentemente una habitación en cada hotel de cinco estrellas de este planeta. Quiero dar la vuelta al mundo con un avión comercial para mí sola. Quiero tirarme a un cura. Quiero. Porque. Puedo.
Quiero llegar a los ochenta y escribir una autobiografía en la que poder reírme de todo el mundo por gastar su dinero en esos reportajes que las revistas hacen en mi casa de multimillonaria. Quiero mofarme en la cara de todas esas madres que se casaron con un buen tío y que ya sólo encuentran consuelo en hablar de gente como yo en la peluquería. Quiero mentir sobre lo feliz que me hace tirar el dinero en ONG’s de todo tipo gestionadas por grandes empresas que se la cascan con el altruismo de la gente para tapar sus propios agujeros económicos. Me gusta mi mundo, el mundo, el sistema; el sistema me ha hecho libre; la injusticia es mi novia lesbiana, el amor de mi vida. El hambre en el mundo es una bendición; el aire que me da en la cara de buena mañana me inspira para escribir mala poesía que alguien me publicará sí o sí cuando sepa que soy el nuevo ídolo de la ama de casa corriente. Un orgasmo dura lo que tu banquero tarda en poner tus cuentas al día; todos esos ceros… No se preocupe, señor banquero; soy yo otra vez, señor banquero; ¿me podría follar encima de la mesa de su despacho?; ¿no es maravillosa la vida?; usted lo sabe tan bien como yo, señor banquero, esto sólo es un cúmulo de atrocidades por las que algún ser divino nos recompensa con placer. Sólo se trata de dar el golpe de tu vida, de robarle las preguntas del examen a Dios cuando se despiste.
Ahora me da gusto todo, disfruto de verdad de los pequeños y los grandes detalles sin tener que dejar constancia de ello a todo el mundo; no tengo que presumir de ser feliz porque soy feliz de verdad; no tengo que esconderme porque no me hace falta; no necesito ser vanidosa. El alma me sobra porque ahora el cielo está en la Tierra, y el paraíso no puede ser mejor que poder comparar mi vida con la del teatro cabronazo y sacrificado de la de los demás. No voy tirando, no necesito justificarme, no hay domingos por la tarde, no necesito desistir, ahora no quisiera morir mañana, ¿no ves que a la más mínima mojo las bragas? Entrada en edad mi entrepierna sigue funcionando, tengo salud y sé controlar los vicios; siempre cuadran las cuentas, siempre encaja todo, siempre es viernes. Todos los días son iguales o todos los días son diferentes, sólo tengo que elegir. Me he deshecho de la moral de necesitar sentirme útil; ahora sé que eso es el alimento con el que la gente como yo premia a los que siempre están hablándote de la importancia de los pequeños placeres de la vida: autojustificación mileurista; ya que están liberadamente esclavizados, haz que sepan encontrar algo bueno incluso en ese estilo de vida. Todo sopla a mi favor, la ley de la oferta y la demanda, el narcisismo atroz, la piel tersa y joven del capitalismo; la religión tirando de todos hacia atrás, las generaciones que beben de generaciones que se regocijan en tradiciones que ayudan a las religiones a tirar de todo el mundo hacia atrás. El mar, los pájaros, los bosques, la belleza, las vacaciones de verano, la Navidad; ah, la navidad, bendita navidad; toda esa gente reuniéndose y besándose y lamiéndose las heridas para decirse lo bien que les va porque están hasta arriba de trabajo. Es la perfección, porque la perfección existe; hay una vida feliz posible, y yo la estoy viviendo, al margen de la fe, de las relaciones serias, las responsabilidades inevitables y las autoimpuestas. Ser libre aquí es esto, es poder hacer descarrilar un tren volcando en la vía una tercera parte de tu capital.
¿Estoy simplificando?… mira el reloj, creo que llegas tarde al trabajo… Ya no recuerdo ni el tacto de los billetes, todo son talones y tarjetas de crédito de preciosos horizontes infinitos. Todo es susceptible de ser mío. Llego a un centro comercial y lo mismo me da comprar dos barras de pan que toda la sección de electro.
Un día me levanto a alguna hora antes del mediodía y salgo al balcón del segundo piso de mi casita con gimnasio, piscina, sala de cine y establo. Y abajo, junto a la puerta de entrada, veo a un tío simple, un tío más de los que tiene que estar mirando el reloj a todas horas. Y lleva un paquete en la mano. Seguramente algo obscenamente caro que no recuerdo haber comprado. El materialismo puede ser de lo más espiritual cuando el tiempo libre se convierte en tu modo de vida. Bajo a abrir la puerta, le doy los buenos días a otro amante de esas pequeñas cosas que hay que valorar cuando las grandes no están a tu alcance. Me da el paquete, y me dice que firme la entrega. Pero también comienza hacerme preguntas. ¿Tengo mucho personal trabajando en esta casa? Le miro. Y él insiste: Es una casa muy grande, para limpiarla, para mantenerla… No le digo nada, y sigo esperando a que se vaya a la mierda de donde ha venido. Lo cierto es que hay más personal además del jardinero, pero este tío no tiene por qué hacerme estas putas preguntas. Cuando le voy a cerrar la puerta en las narices coloca un pie delante para impedírmelo. ¿Soy la rica esa, no?
– ¿Eres gilipollas?
Me dice que si no tengo familia, que qué pasa con ellos.
– Vete a la mierda, tío.
Le saqué la pasta a aquel cretino que ya tenía un pie en la tumba cuando me casé con él, dice.
– ¿Quieres que llame a la policía?
Soy una furcia, sé dónde están todos, mi familia, todo el que pudiera juzgarme. Eso dice.
– ¿Te vas a ir o no?
Añade que si me siento orgullosa de vivir como vivo. La gente que no se atreve a echarle huevos a este juego siempre viene a decirte lo muy íntegros que son por tener que madrugar cada día. Que eres inferior, indigna, una mafiosa. Abro la puerta otra vez del todo y le digo que si quiere sexo. Lo que sea con tal de cerrarle la boca.
– La orquesta ya viene hacia aquí – me dice.
¿Qué orquesta?
El tipo es muy raro, ya que cualquiera asiente y se calla a cambio de sexo o dinero; o por el suficiente sexo o dinero. Ya que tampoco hace caso a las sumas demenciales que le ofrezco por largarse de mi casa. casa. propiedad. jardín. Sencillamente no tiene derecho a estar aquí si yo no quiero, lo pone bien claro en mi imponente fachada. fachada. Que él quiera luchar por su dignidad o por la justa distribución de la riqueza o por su ridículo propósito anárquico, no tiene nada que ver conmigo: yo no hice las reglas, sólo las he seguido a rajatabla; sólo les he sacado partido. El tipo se limita a quedarse de pie, a unos metros, dentro de mi jardín. Y sonríe, sin dejar de mirarme. Dudo sobre si cerrar la puerta y vigilar mirando por una ventana. Pero no me muevo, espero.

Llega un autobús lleno de músicos. Salen todos y comienza a darme mala espina todo este asunto. Comienzan a tocar una melodía alegre y el tipo se acerca a mí y me dice:
– ¿Qué te parecen? ¿Buenos, no? Me ha costado la tira convencerles para que vengan.
El tipo saca el móvil de su bolsillo y dice que va a llamar a la policía, que prepare una maleta pequeña, que quizá tenga que pasar un tiempo fuera.
– Yo no he hecho nada – digo.
Ahora vivo en una casita de madera aislada y mis sonrisas eran sinceras por primera vez en toda mi vida. Porque un camionero se durmió un día al volante y mi marido murió de camino al trabajo dejándome tanto dinero como para no tener que volver a hacer jamás nada. Un camionero, porque eso es lo que todo el mundo iba a pensar. Para mí era perfecto, la vida perfecta. Provocaba el accidente, huía a pie y todo el mundo imaginaría a un tipo gordo y grasiento. Y no a mí. Las mujeres de los grandes hombres sólo tienen que saber llorar en el funeral. El tipo me dice que es investigador privado, y que no le extraña que no quiera saber nada de mi familia. Mis hijos, dice. Mis hijos nunca me quisieron. Los hijos de mi marido y su anterior matrimonio, claro. Yo no pensaba parir a nadie jamás.
Llega un coche de policía y la orquesta deja de tocar. El tipo me pone unas esposas. La injusticia me ha abandonado, me ha puesto los cuernos con la clase media. Justo cuando me mete en el coche patrulla la orquesta vuelve a arrancarse. El detective sonríe de camino a su coche. Mi mente no reacciona, capto los detalles y soy consciente de lo que pasa, pero eso es todo. Cuando miro hacia los asientos de delante veo que al volante hay un tío con el pelo largo y barba, con una túnica blanca. En el asiento del copiloto hay una mujer con otra prenda similar; le cubre la cabeza y no logro verle la cara. Cuando nota mi mirada en su nuca, se vuelve. Su cara no es de piel y carne corriente; tiene la cara como de yeso, pintada, los ojos azules, de muñeca, como la Virgen de una iglesia. Porque es ella. Porque él es Jesús, el cual, sin ni tan siquiera volverse, dice con voz neutra:
– No lo hagas. – Y veo cómo me enseña la mano, y chasquea sus dedos.
Despierto con un dolor de cabeza inmenso, dentro de la cabina del camión. He tardado demasiado en decidirme, igual que de pequeña con un problema en clase de matemáticas. Hoy he madrugado y me ha costado horas hacerme con este cacharro. Y ahora simplemente el plan me parece una gilipollez, insensato y poco sutil, aunque por la carretera de marras sea casi imposible toparse con más coches. Me bajo del vehículo, estacionado a unas tres manzanas de casa. Decido que será mejor esperar a que él muera.

[Últimamente sólo escucho a “Arcade fire”, grupazo con dos discos publicados impresionantes, y directos aún mejores si cabe. El video habla por si solo.]

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10 comentarios en “Toma de decisiones

  1. Un relato muy plástico, me lo imaginaba perfectamente.

    Me preguntaba mientras iba leyendo cómo ibas a terminar el relato porque parecía tener solamente dos opciones típicas y tópicas, pero te ha quedado original. 🙂

    La orquesta, Jesucristo y la Virgen, detalles geniales.

  2. Yo reconozco que he tenido que leerlo dos veces para entenderlo. Con lo amargada que es la mujer no creo que sea feliz ni aún estando podrida de dinero… ja, ja, ja.
    La gente esta de Arcade Fire, me recuerdan (no en lo musical) a Belle & Sebastian. Debe de ser porque sobre escena son ciento y la madre y montan fiesta en plan mundo piruleta 😉

  3. La detención parece que la hubieran hecho los de la pantera rosa.
    Párrafos, a ratos, demasiado largos.
    Final buñuelesco (de los que detesto profundamente).
    Personaje poco creíble…
    Aún así, me ha gustado leerlo.

  4. Por esas casualidades de la vida llege aka.. andaba buscando imagenes de arcade fire, luego google me arrojó infinidad de paginas y una de las cuales esta, ademas lo leí escuchandointegramente arcade fire,, me gustó demaciado, me gustaria seguir leyendo cosas tullas, porque como veo los comentarios hay gente que los lee y te sigue,, el consumismo, el capitalismo, los dictadores, todo,, es una gran porqueria, me imagino si en los otros planetas del universo pasa lo mismo, ahora quieren poblar marte.. mandar misiones,, oxigenarlo, plantando. crarle una atmosfera, dicen que entre 500 y 50 mil años lo lograrán,, hasta cuando? Soy un joven chileno, lleno de dudas,, la fisica cuantica, la religion?? acaso nadie tiene la razón? sería imposible si tantas religiones , tanta ciencia no concorden en algunas cosas.. karma, fe, dignidad, atomos. moleculas, einstein, universo… que pasa con todo, acaso todso es real? o irreal? por lo visto no aprendemos de nuestros errores lo cual nos matarà, luego miles de años naceremons nuevamente.vy pasará nuevamente, ojalá no halla lateado mucho. me voy a dormir.. escuchando neon bible!! magnifico al igual que el primero.. y justamente primera ves quye los escucho. bajé los dos discos recien.. saludos.. si te gusta la musica media poética te recomiendo esuches
    Gonzales y los asistentes, son musicos chilenos que hacen poesia rock

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