Ciudadano cubo

Qué malas pulgas tienes, me dice alguien experimentado. Qué desastre, has convertido la poesía en novela rosa. Eres la amargura hecha verbo, la proyección continua de una masturbación fallida con el amor de tu vida viviendo en alguna realidad paralela. Un Blade Runner sin replicantes a los que atrapar, sin chica robot con recuerdos ficticios de la que enamorarte. No tienes las llaves de la naturaleza intrínseca de quien puede vivir con la conciencia tranquila en un mundo enfermo. Eres Adán comiéndose la manzana sin Eva, rodeado de rascacielos en ruinas en una fantasía palpable en la que la cordura no tiene nada que ver con coleccionar victorias.
Estoy satisfecho, me dice, no eres nada, y ya no te va a dar tiempo de ser algo. Sólo de ponerte a la cola, y así pervertir cualquier principio que pronto quedará masacrado por la alabada madurez del ciudadano que todos reclaman de ti. Sigue recto, la sala de espera está en el siguiente pasillo a la derecha. Espera a que te reclame le enfermera existencial.

En la sala de espera veo a chicos jóvenes y matrimonios de veinteañeros que piensan en el pasado. Me siento y procuro no llamar la atención. Todos los proyectos de ciudadano cubo se miran entre sí avergonzados; se despiden en silencio de las aristas y las contradicciones, de las líneas curvas y los atajos. Intentan dar la bienvenida en secreto a los ángulos rectos, la normalización del caos. Hacemos todo lo posible por olvidar la expresión de la Mona lisa e intentamos configurar una lista sencilla de estados emocionales con los que confrontar adecuadamente el futuro. Nadie habla, de aquí en adelante el conocimiento o la reflexión sólo deben servir para deslumbrar vía currículum a tus superiores; todo en acristaladas oficinas en las que ordenan en fichas el futuro, procurando hacer prevalecer un presente eterno. Todos intentamos dibujar una mueca de aceptación ante la idea de convertirnos definitivamente en un número, de forma que nuestro futuro como profesionales cristalice hasta llegar al punto de poseer lo suficiente como para recordar los tiempos de juventud como un oasis de idealismo absurdo, que sólo podía traernos la autodestrucción. Con suerte, sonreiremos en cenas de empresa y procuraremos elegir un buen vino mientras los brillantes loros que nos rodeen no dejarán de volcar cifras en la conversación que sólo nos importarán a nosotros. Nuestros iguales estarán henchidos de orgullo, y comentarán lo guapo que estoy con corbata. Yo, ciudadano cubo, ni tan siquiera podré recordar lo que fui, y me alegraré, amoldándome entre mis paredes de cristal.

Se abre la puerta y al fin la enfermera me reclama. Dice en voz alta mi nombre y al ver mi mano levantada se limita a entrar otra vez en la habitación, dejando la puerta abierta. Cuando entro la mujer ha desaparecido, sólo hay un gran escritorio tras el cual veo a un tipo de unos cincuenta años. Me invita a sentarme y me dice con una amplia y escalofriante sonrisa que si estoy preparado para crecer. Madurar. Le digo que si nadie se hace objetor de conciencia con esto. Vuelve a sonreír.
Tras el tipo hay un ventanal que da a una gran ciudad, edificios altos. Llueve. El tipo me dice que si me gustan los días de lluvia. Que si creo en Dios. Que si no quiero cambiar. Y le digo que sí, que no, y que ya me veo bien como estoy. Me comenta que la cubización es la salida. Me enseña unas fotos de sus niñas pequeñas pero ninguna de su mujer. Luego saca un contrato que al firmarlo me haría poseedor de parcos bienes materiales y navidades hasta el día de mi muerte. Al verme dudar con el bolígrafo en la mano, me dice que no me haga de rogar, y que de todos modos tarde o temprano todos ceden. El dinero se abre camino.

Al final firmo. Me dan un uniforme azul y una tarjeta con mi nombre. Mi indumentaria, supongo, me hace reconocible como ciudadano cubo. Con este uniforme, me dice, podré llevar una vida normal, podré ser feliz. Y yo asiento poco convencido. De debajo del escritorio de repente sale la enfermera existencial. Se pasa la manga por los labios y puedo oír cómo el tipo se sube la cremallera del pantalón.
Al salir de la habitación, ella me acompaña. Dejo al tipo con su sonrisa congelada. Justo antes de separarnos, la mujer me susurra: “suerte, colega”. Y creo oírla reírse por lo bajo.

[Me he enterado de tal bizarrada, que tenía que comentarla. Al parecer se ha rodado una segunda parte de “Donnie Darko”, película de la que soy defensor a ultranza. Pero, ¿una secuela? Pues sí. Han cogido a la chica que interpretaba el personaje de Samantha Darko, la cría (ahora con 18 años), y la han puesto de protagonista. No sé quién dirige, creo que el tío tiene un par de series B y poco más. El trailer tiene su aquel (video), la película ya lo veo más dificil. En principio va a ir directamente al dvd, cosa que hoy en día ya no tiene por qué ser sinónimo de mala calidad, ya que el el público cinematográfico cada vez parece tener peor gusto, y películas que merecerían estrenarse en salas no suelen ser consideradas potencialmente rentables. En todo caso, cuando vea esta secuela, si me gusta, os aseguro que el nombre del director no se me va a olvidar nunca… (Abajo, una imagen de la peli).]

sdarko-1

Anuncios

4 comentarios en “Ciudadano cubo

  1. Me parece bien que apuestes por el relato breve. En mi opinión cada historia, idea o concepto dura lo que tiene que durar. En este caso, el concepto de ciudadano cubo está bien resuelto. Me ha hecho recordar las palabras de Bukowski: “Soy más insignificante que una huella dactilar en la ventana de un rascacielos”.

    Cuando Sergio me habló de la secuela de Darko y me comentó que era de bajo presupuesto, pensé erróneamente que sería de muy bajo presupuesto. Pero la factura estética parece (si no me equivoco aquí también) haber superado a su predecesora.

    Un abrazo.

  2. 1: He de decir que me han venido imágenes flasheantes de Metrópolis mientras leía tu relato. Quizás sea la mejor opción al fin y al cabo, aunque para ello se necesite ser conformista…

    2: ¿Cómo que 2º parte de DD? Mecawen diez que me van a estropear mi peli favorita… Y el conejo????

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s