Sociopatías

En mi currículum lo ponía bien claro, procuré ser honesto. Yo no acepto como aficiones “salir con amigos” o “pasear”. Es decir, ¿eso no viene ya en el pack? Es como si pusieras en ese apartado que de vez en cuando te gusta tener novia; suena un poco raro como afición. Leer puede ser una afición, el deporte…, en fin, esas, como aficiones, son respetables, son cosas que haces porque necesitas llenar tu tiempo si no tienes novia o cuando tus amigos están ocupados. A no ser que seas de los que salen con amigos o con una tía para no tener que hacer cosas como leer, hacer deporte o tener novia. En ese caso, tus actividades podrían considerarse aficiones, que de paso alimentan una buena forma de negación de la realidad y la potenciación de cierta autodestrucción aceptada. Y ni siquiera has de sentirte mal, ya que la mayoría de gente prefiere salir con los amigos antes que hacer deporte, o follar sin más antes que tener novia. Eres el típico espécimen representativo de toda una especie, que otros mamíferos inteligentes de verdad observarían escondidos entre la maleza con cámaras y prismáticos.

Mi discurso podía sonar conservador según la interpretación que le dieras, pero fue más o menos eso lo que le dije al entrevistador, ese capullo de personal que me sonreía como si fuera mi tío y estuviéramos en la cena de nochevieja. Cómo le odié en pocos segundos. Él representaba a todo el sistema que yo repudiaba, a esa gente que cree saber cómo eres según lo que respondas a cuatro preguntas. Ya te llamaremos. Adiós capullo, pensé; esos tíos no saben que esa corbata que llevan ya no les convierte en merecedores de respeto, sino de miedo en la distancias cortas, y desconfianza a en las largas.

Aquel día llegué a casa y me cambié sin recordar el fardo que tenía aún por sacar. Aunque uno puede acostumbrarse incluso a convivir con eso. Había tenido cinco entrevistas ese día, estaba mentalmente agotado. Estaba preocupado por Blanca. Siempre pensé que sin mi apoyo esa chica iba a acabar teniendo esa cara de asco que impera entre la fauna de las calles: las familias y esas parejas de varios aniversarios que ya no saben de nada lo suficientemente novedoso como para sonreír sin convertirse en una pose. Siempre pensé que mi misión en la vida era impedir que Blanca acabara siendo como ellos.
Es bueno consolidar tus objetivos en relación a las demás personas, salvarles de los demás y hasta de sí mismos. Sería absurdo no dedicarnos en esta vida nada más que a nosotros mismos, así uno podría morir con la idea de que su vida no ha sido más que una gran masturbación. No quiero ser uno más en el cementerio, me gustaría poder morir con la suficiente dignidad como para poder llegar al cielo y decirle a Dios que no existe.
No creo en reencarnaciones, pero sí en una pequeña prorroga post mortem, un espacio de tiempo en el que poder cumplir con alguna fantasía personal.

Después de años de objetivos cumplidos, cuando ya conozco a Blanca mejor que sus padres o sus compañeros de trabajo, me siento cada vez con más fuerzas para seguir. Esto podría haberse considerado un plan muy elaborado, pero yo prefería verlo como una misión humanitaria en el tercer mundo del alma. La pobreza de espíritu no es una cuestión religiosa; tiene más que ver con la elección que haces ante la taquilla de un cine, los libros que compras y las amistades que tienes. Lo importante no es participar, sino comprender la idea de que si pierdes es a otro al que le va a tocar mantenerse arriba. Lo esperanzador de estar agazapado en tu casilla de la bancarrota, es que lo bueno aún está por venir. Hay que esperar el momento justo, y saber que precipitarse siempre ha sido cosa de bobos. Esos tíos acaban con bebés en brazos a los dieciocho años y con pinta de tener cincuenta a los treinta y cinco. Ya sabemos nuestra esperanza de vida, quizá sea una buena idea no acelerar el proceso.
Está de moda saltarse etapas; y lo que hace la gente es achacarlo a la libertad; se hipotecan hasta las cejas pocos años después de haberles crecido vello en los genitales, y luego miran a los demás como si ya se les hubiese pasado el arroz. Hay familias en las que realmente habría que pedir permiso para poder ser joven: “perdonad, progenitores consanguíneos, ¿os importa que disfrute de la vida unos cinco o seis años?”. La independencia y la libertad consisten en hablar con agentes inmobiliarios y banqueros para que nos pongan cerco y nos digan cómo vamos a vivir, (o hasta qué punto vamos a vivir). ¿Y cómo dices que te va? Pues vamos tirando; estamos ocupadísimos manteniendo las cosas tal y como están, para que puedan seguir existiendo los millonarios y los pobres nos dejen en paz.
Una vez llegué a la conclusión de que la humanidad es absurda, Blanca apareció en escena. Y claro, no iba a dejar que la arrastrase la inmundicia, no hubiera sido de recibo.

Cuando me levanté al día siguiente, decidí no asistir a las entrevistas que tenía programadas. Tenía que sacar el fardo de casa, el sexto novio ya estaba comenzando a apestar. Utilizaba sacos de dormir. Tienen el tamaño adecuado. El primer novio que tuvo Blanca fue lo más difícil. Pero aquel día lo planee todo de forma tan sencilla que seguí haciendo las cosas igual los siguientes cinco años. En los tiempos que corren, un ángel de la guarda debe saber que se va a manchar las manos de sangre. Así pensaba. La forma más rápida de actuar es enterarte de dónde vive el objetivo, y proceder de madrugada. Esperas al día en que esté solo en casa y llamas a su timbre. Nada más abrir disparas en su cabeza, y antes de que se extinga el zumbido del silenciador tienes que meter el cadáver en casa y arreglarlo todo para salir con él dentro del saco y meterlo en el maletero de tu coche. Luego lo llevas a tu casa o conduces a la zona que tú sabes, y lo entierras. Duermes cinco horitas, te pones colonia al día siguiente, sonríes y todos pensarán que estuviste viendo la tele hasta tarde. No siempre ha sido limpio o fácil, pero las seis veces que lo hice todo fue bien. La última fue la segunda vez que tuve que llevar un cuerpo a casa. Cuando la zona a las afueras estaba demasiado transitada no podías arriesgarte. La carretera quedaba muy lejos de cierto lugar del bosque, pero un coche alumbrando a un tío haciendo un agujero en el suelo no es algo que te pase desapercibido de madrugada.

Es una pena, cinco de las seis veces sólo tuve que ver el aspecto de sus parejas para saber que solo podrían hacerla desgraciada. Esta vez la cosa pintaba bien, pero luego en tres ocasiones vi a Blanca salir de su portal con un ojo morado. Y llegó el día en que la vi teniendo una disputa en la calle con el tipo. Se acabó.
Es cuestión de experiencia, estuve esperando y creía que ya había llegado el momento, la época adecuada. Seis novios después, me tocaba. Se había acabado el esperar, el experimentar. Tenía que intentarlo, era el momento de mojarse. Ella no había tenido una vida sentimental fácil, pero podría haber sido peor.

Yo aún no sabía nada de Pretecnotime. Era una leyenda urbana, una noticia sensacionalista; no impresionaba a nadie más de lo que te asombra un proyecto desconocido de la Nasa o el video de un supuesto ovni. Compréndanme, no era consciente de lo que pasaba. Por más que te hablen, normalmente no escuchas hasta que las palabras de tu interlocutor se solidifican, se convierten en hechos. Yo no sabía nada de leyes sobre no intervención temporal o restricciones históricas según el conocimiento que tuviese la población sobre las máquinas del tiempo. No sabía nada de las penas de cárcel para los que viajaban a épocas anteriores a Pretecnotime. Por Dios, cuando crees que ya lo sabes todo, o por lo menos todo lo importante, es muy difícil hacerte a la idea de los viajes en el tiempo.
Así que un día fui y me acerqué a Blanca en un bar. Ella estaba con dos amigas, pero al final conseguí que me prestase atención. Todo fue escalofriante a partir de ahí. Comenzamos a salir juntos y todo cambió. Cuando hablaba con ella mi timbre de voz cambiaba, asentía a todo lo que me decía y prácticamente estaba anulando mi personalidad; me estaba convirtiendo en otro de esos tíos, de esos calzonazos que trascienden el servilismo hasta ser incapaces de ser sinceros con sus parejas y con ellos mismos.
Dos meses después alguien llamó a la puerta de mi piso a las dos de la mañana. Había tenido pesadillas con eso. Al abrir la puerta y verme a mí mismo plantado ahí con barba de una semana y mi pistola en la mano, esperé despertar. El primer disparo me rozó una oreja. Me lancé sobre él y luché por quitarle la pistola. Cuando sudas petróleo hasta conseguir un arma en el mercado negro, nunca piensas que tú mismo te convertirás en uno de tus objetivos. El resto ya lo saben, conseguí hacerme con el arma y le disparé sin pensarlo dos veces. Le di en la cabeza igual que podría haberle dado en el estómago, me era extraño digerir que estaba atacando a mi versión del futuro.
Yo me creía un misionero en el tercer mundo del alma de los demás. Ahora eso me suena cursi hasta decir basta. Esta fue mi experiencia con Pretecnotime. Hice un mal uso de la tecnología y acabé convirtiéndome en una víctima. Todo llega. Espero que esta carta sirva de ejemplo.

Quiero agradecer a todo el personal de la revista Pretecnotime/s la oportunidad de redimirme que me han brindado al publicar esto en su número mensual. Y también dar un cariñoso abrazo a todos sus lectores, algunos de los cuales probablemente me hayan escrito a la cárcel. Espero que todos tengan sintonizado el canal 11 el día de mi ejecución dentro de dos años, con sus hijos y familiares. No hay nada que me llene más que la posibilidad de dar ejemplo y hacer de este mundo un lugar más seguro.

Un abrazo a todos.

[Ya había hablado alguna vez de esta película que aún no he podido ver (!!!), “Southland tales” (del director de Donnie darko). Pero lo que sí he podido ver son algunas de sus escenas. Algunas de lo más delirantes, y en mi opinión hipnóticamente bien ambientadas y montadas. Muchas críticas solo hablan mierda de ella, y otras, en contraposición, dicen que es poco menos que una maravilla posmoderna. De momento parece que se ha editado un dvd en Estados unidos, pero creo que en España no hay rastro de él. Si alguien sabe cómo puedo conseguir esta película ya me echará un cable. En el video, una escena de esas de plano secuéncia que tanto me gustan, aparentemente sencilla y dando un repaso a todos los personajes. Podría haber puesto alguna mucho más espectacular, pero tampoco es cuestión de spoilear demasiado…]

southlandtales_justin1

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5 comentarios en “Sociopatías

  1. Muy bueno, sí señor. No sé si soy yo, pero los de viajes en el tiempo siempre me tiran mucho…

    En los primeros párrafos hay frases para enmarcar.

  2. Cambio de “look”. Mola 🙂 La historia me ha hecho pensar primero en Dexter y luego en Primer. Está chula. Por cierto, que creo que el “vello” que se refiere al “pelo” es con un “v”.

  3. La historia es fantástica (no porque suece a ciencia ficción, es fantástica por lo buena que es y lo bien escrita que está). Aunque me joda reconocero, yo soy uno de los calzonazos de la historia.

    Un saludo.

    MIGUEL

  4. Pues esa no debo ser yo porque cuando me despierto no recuerdo nada, solo una camiseta nº 6 CF y una foto de un gato me arañan. ¿Quién eres? le pregunto fingídamente mirando -sin pestañear-. Sin respuesta.
    El vídeo sí que me trae recuerdos, buenos. En el bar te espero.

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