Escupir

En primer lugar: Amor. Luego, seres humanos, caza y agricultura. Pueblos, fronteras y guerra. Revolución. Evolución estética, religión, familia: Opresión. Armas blancas. Batalla cuerpo a cuerpo. Bajas. Hambre. Disentería. Inanición = Poder.
El poster central de “Medieval Playboy”.
Posguerras. Miedo y rabia. Venganza. Más guerras. Conquistadores, política, dictadura y nuevamente opresión.
¿Sabes quién tiene un buen polvo?
Monogamia. Mezcla de culturas. Condena y poligamia machista. Libertad para trabajar. Trabajo duro. Siempre. Dignidad de entrevista de empresa. Medallas, éxito, satisfacción personal inapelable, inmortalidad.
Y la respuesta es: María Magdalena, el apóstol ambiguo. Arte, libertad de expresión, choque frontal: Anarquía. Reconstrucción y segundas oportunidades. Hijos: opción ficticia de volver a comenzar de cero. Propiedad errónea. Libertad individual. Consecuencias de la monogamia. Páginas de Hustler enganchadas. Secretos.
Postres congelados que doblan cucharas.
Gastronomía. Música. Cine. Pop art. Estudios de target potencial. Simplificación. Atontamiento. Capitalismo. Fanatismo por el fútbol, tradición, toros, ignorancia. Una visita al zoo. Videos snuff. Curas. Autorepresión. Pederastia. Programas de desintoxicación de doce pasos. Desesperación.
Doce chicas al final de la barra con diademas polla. Sonrisas. Alcohol. Diseñadores de moda y anorexia. Desentendimiento, interés y bombas atómicas.
Esperanza.
Érase una vez una hoja blanca en la que alguien escupía. Érase una vez un mundo en el que el ser humano se reprodujo a través del sexo, más comúnmente denominado Amor…
Máquinas expendedoras. Tabaco, pastelitos, condones. Gasolina. Invasión política. Morir por Dios. Anillos vibradores.
– ¿Tiene una muñeca hinchable que se parezca a Jane Mansfield?
– No nos quedan.
– ¿No le queda ninguna que se parezca a Jane Mansfield?
– No, no nos quedan muñecas hinchables.
Perplejidad. Un guerrero hojea un ejemplar de “Medieval Playboy” mucho antes de que se inventara la imprenta.
Surrealismo. Destino. Helena de Troya posa para otra publicación obscena mientras todo arde.
Ficción. Clara se sujetó con fuerza a la valla de madera, y se puso de pie, se levantó de su silla de ruedas. Aplausos. Imágenes quirúrgicas, avances científicos, frenos ABS, Iglesias enormes entre chabolas.
Televisión. Niños muertos al caer accidentalmente por las ventanas de sus casas. Esa familia era buenísima, es una desgracia. El asesino era muy amable, el violador era un gran tipo, muy educado, siempre daba los buenos días. Vamos con el tiempo. Publicidad, publicidad, publicidad, publi…
Recuerdos. El video de tu parto. Cintas a medio rebobinar, tu abuela hojeando álbumes de fotos, vejez, lloros, enfermedad, sufrimiento, eutanasia moralmente denegada. Abogados. Dinero, dinero, dine… conservadurismo, ceguera altruista, vino barato, olvidar, olvidar, olvidar. Discotecas, alienación, fiesta, juventud monocostumbre. Desvíos denegados. Pieza ideal para completar líneas, ignorar, acumulación alarmante, risas de fondo, ego abultado, partida peligrosa.
Montones de libros de ciencia ficción apilados ardiendo en el universo que recrean. Antibióticos. Investigación. Exploración espacial. Palomas chocando por tus migas de pan, orgullo de posesión, carcajadas a tus espaldas. Heidi corretea alrededor de Clara y grita aumentando tu dolor de cabeza. Democracia capitalista, rezos entre naves espaciales. La chica de la curva, nacer y dejarse llevar, no pensar: en esa curva me maté yo. Risas incómodas. Accidentes de tráfico orgásmicos: J. G. Ballard. Mundo interior. Coged vuestra rutina y marchaos. Esta partida de tetris está llegando a su final; los huecos se están amontonando, se llenan de conceptos sueltos que no sabemos unir en armonía. Game over. Vacío.
– ¿Sabe una cosa? Yo nunca creí en usted.
– ¿Por qué?
– ¿Aquí tienen muñecas hinchables que se parezcan a Jane Mansfield?
– No, pero estás perdonado.
– ¿Encima condescendencias?
Neveras y ordenadores y muebles de diseño flotando en el espacio. Cadáveres descompuestos dentro de cajas, también flotando. Epílogo:
– ¿Esto te parece un creación coherente?
– Cállate, Dios.

[Voy a recomendar una de esas películas que parte de la critica -los que no la consideran directamente una joya- ha despedazado. Se llama “Doomsday” y dirige Neil Marsall, en mi opinión, uno de los mejores cuando de cine de género se trata (ver “Dog Soldiers” o “The Descent”). A dicho director, hasta ahora muy respetado por la mayor parte de la crítica, parece haberle llegado la hora de la crucifixión; siempre hay una parte de críticos que parece estar esperando el momento adecuado -segundas o terceras películas- para lanzarse al cuello de nuevos talentos. “Doomsday” no solo me parece igual de buena que sus anteriores cintas, quizá para mí sea la mejor. Una vez la película arranca y se declara automáticamente como producto de serie B (por más caro que sea), topas con escenas y capítulos absolutamente delirantes, y trenzados con una habilidad descarada. Es la película soñada que Timur Bekmambetov aún no ha conseguido hacer. Tiroteos entre facciones armadas y caníbales de estética punk, última tecnología que se mezcla con artillería medieval, descaradas influencias de Mad Max y otras joyas de la corona, unos últimos cuarenta minutos para ver con amigos y unas cervezas que no tienen precio… En fin. “Doomsday” no es una película perfecta, pero no quiere serlo, y en su caso eso es casi una cualidad. En el video el trailer, que bien sirve para hacerse una idea de lo positivamente colgada que está la película. Neil Marshall, yo te saludo.]

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