Rojo color carne

De entrada la imagen es borrosa; o más que borrosa indefinida. Al conseguir enfocar, veo que hay una mujer sentada en una mecedora. Es esa chica de “Anatomía de Grey”. La chica rubia que llora tan bien, que ríe tan bien. Que folla tan bien en las fantasías masturbatorias. O que casa tan bien dentro de una iglesia o un juzgado diciéndote sí. Ese bombón catódico… Al final incluso doy con su nombre: Katherine Heigl.
La mecedora apenas se mueve. Ella lleva puesta la ropa que llevaba mi abuela el día que murió de un infarto delante de toda la familia. Tiene entre sus brazos un bebé arropado con una manta rosa. Le da la teta. Pero desde donde estoy no puedo ver al niño.
Cuando me acerco, ella misma se ofrece a enseñármelo. Sin decir nada, aparta la mantita y se guarda la teta izquierda en la blusa de mi abuela.
Y el bebé es rojo. Pero no ese rojo de cuando alguien embadurna a su hijo de pinturas en carnaval. El bebé no está disfrazado de diablo. Tiene los ojos amarillos. Al abrir la boca para llorar, todo son encías y babas y leche materna. Y tiene colmillos.

Alguien dice por internet que su actriz porno favorita ha muerto suicidada al ingerir una sobredosis de Tylenol. 28 años.
Me salta esa noticia por todas partes nada más encender el ordenador a las ocho de la mañana. Anastasia Blue es rubia, y en sus instantáneas de viva tiene los ojos claros, bastante separados; tiene unos labios finos interesantes, y todo lo demás es photoshop por doquier. En todas la fotos alguien intenta que la chica parezca una muñeca hiperrealista . Su rostro peculiar la salva un poco de los fotógrafos, la iluminación y el habitual maquillaje porno tu-cara-no-importa.
Me duele el estómago. Ahora cada mañana me despierto tenso después de tener mis habituales pesadillas… mis típicas pesadillas con celebridades. Y nunca son sueños eróticos. Todos son absurdos, con un deje desagradable. Y aunque no me preocupen y siempre haya pensado que Freud era sobre todo un farsante, no por ello me hace puta gracia no poder dormir sin más. Tengo una memoria privilegiada, y no es como para reírse.

Las chicas de los sueños siempre son actrices, siempre de las de tirar cohetes físicamente hablando; monumentos a la masturbación; estandartes de lo inalcanzable con barrera idiomática, y a menudo domicilio palaciego al otro lado del charco.
En mi piso hay espacio apenas para cuatro útiles mobiliarios, un lavabo y un dormitorio sin ventanas. Pero en mi cabeza la extensión de fantasía y gilipolleces inútiles no parece tener fin. Mi subconsciente debe estar a reventar de ideas sin sentido. Mi lavabo no hace más que tragar semen desperdiciado. Aquí un psicólogo con toda la información quizá pondría enseguida una excusa para largarse. Un cura al uso, conociéndome, podría quizá -y digo quizá- llamar a refuerzos para atarme a la cama. Y mi última novia hace mucho que me dejó. Tres años de relación. No supo poner una buena excusa, aunque la tuviera; pero creo que simplemente prefería a alguien con quien poder discutir sobre el color de las cortinas, cosas así; y yo no daba el perfil. Ni siquiera tengo cortinas; sólo hay una ventana, en el comedor; y aquí dentro no hay nada interesante que ver para los ignorantes individuales.

Lo que dificulta mi integración en la sociedad de la ignorancia individual, son los secretos. Mi secreto: una fuente de excusas imbéciles que hacen que a la larga nadie se de fíe de mí. Tengo un trabajo aburrido de funcionario alienado que, aunque es un trabajo de verdad, funciona más como tapadera.
Salgo cada día de la oficina poco después del mediodía. Y entonces comienza la jornada de verdad. Por suerte ahora estoy solo y ya no tengo que inventar excusas sobre por qué he llegado tarde a casa; o por qué tengo esas manchas extrañas en la camisa, como de baba.

Una vez de pequeño estábamos mi familia y yo viendo la tele una noche, una película. Yo debía tener seis años. Y de golpe una de las sillas de la sala de estar se arrastró por toda la estancia. Sola; o eso creían mis padres, que no volvieron a presenciar algo así nunca, y acabaron olvidándose del asunto.
Fue la primera vez que vi a un supraterrenal. Pero mi abuela, en aquel entonces ya con nosotros, estaba harta de ver a esos bichos. La cuestión era que, no hay muchas personas Lúcidas, pero en mi familia había dos. Mi abuela me acostó ese día y me preguntó que si yo había visto algo, y que si era así tenía que presentarme a unos señores; entre todos, me dijo, me ayudarían a sobrellevar mi don.
La única ventaja de poder ver a los demonios supraterrenales, es que ellos no pueden poseerte. Lo cual te convierte en una amenaza para ellos. Lo cual, cuando creces, puede acabar convirtiéndote en lo que ahora soy yo.

Existen videos muy útiles, puedes ver muchos en youtube; hay personas que dejan su cámara puesta mientras se van a trabajar porque han oído ruidos en casa por las noches, quizá hasta han visto cosas moverse, adornos caerse al suelo, portazos, etc. Y lo que casi nadie está dispuesto a creer, es que gran parte de esos videos con objetos moviéndose, lamparas balanceándose y televisores y radios que se ponen y se quitan solos, son auténticos.
Hay tipificadas dos clases de personas: los Lúcidos y los Ignorantes Individuales. Los Lúcidos son los que pueden ver. Y los Ignorantes Individuales son el resto; ellos son las personas que no están dispuestas a creer en absolutamente nada que no sea ellos mismos. Objetos que se mueven solos, luces en el cielo, fantasmas, demonios, exorcismos… todas esas son cosas que ellos siempre querrán justificar de uno u otro modo, sean reales o no, y hayan visto lo que hayan visto. No hay lugar para la duda en ellos. La negación es la mejor aliada de quien sólo mira por sí mismo. Son personas que, al tiempo que son capaces de perfeccionar un egoísmo y mezquindad brutales, siempre están justificándose. Los ignorantes individuales son herméticos a todos los niveles, y el suelo que pisan es lo único importante para ellos, lo único real.

Capítulo aparte merece la Iglesia. En cuyo círculo social también hay dos grupos: los curas al uso y los deuterocanónicos. Estos últimos adoptaron el nombre de los libros que no forman parte de la Biblia hebrea, pero que fueron incorporados en el canon católico. Entre dichos libros hay algunos dedicados a los demonios supraterrenales; y de una forma clara aunque concisa, dan por supuesta la existencia de un Diablo que los gobierna. Están por tanto los curas al uso, que dicen creer en Dios y prefieren no pronunciarse sobre nada más. Y los deuterocanónicos, que son los que me aconsejaron de niño y me reclutaron de mayor. Es decir, los curas Lúcidos.

De joven leía los cómics de Constantine, John Constantine, una especie de cazademonios con gabardina, fumador empedernido; un antihéroe de cine negro metido en un contexto bíblico moderno.
Durante unos años quise convertirme en alguien así, alguien a quien la gente llamaría para que les resolviera sus inexplicables problemas. Yo sería uno de los héroes que mandaría a los demonios de vuelta al infierno, de forma rutinaria, con todo el atractivo que eso debería darme.
Pero la realidad era bastante distinta. La primera vez que tuve que exorcizar un edificio, era una Iglesia. Yo esperaba ir a casas normales, encontrarme con padres asustados y sus atractivas hijas. Pero raramente es así.
No hay aún teorías sólidas sobre el origen de los demonios que campan entre nosotros. Pero la explicación más lógica hasta la fecha es la de los Repudiados. Los repudiados serían las personas a las que se les negó la entrada al cielo, y ahora prefieren vagar que ir al infierno. Según las escrituras de la Biblia satánica, los hijos del Diablo no tienen ningún deber o motivo para arrepentirse, y si quieren pueden manifestarse entre los vivos.
Así que mi primer día como Cazador fui a aquella Iglesia y vi a aquellas dos criaturas moviéndose por el techo como cucarachas. Todos tienen un aspecto similar, como los seres humanos que fueron pero menguados de altura, extremadamente delgados, con la piel roja y los ojos amarillos; y con la habilidad de subirse por las paredes y recorrer techos sin problemas. Sin olvidar que no son mortales; sólo son mercancía. Almas descarriadas que hay que escupir hacia el infierno.
Aquel día entré con mi hábito blanco y una cruz de madera colgada al pecho. Limpiar edificios no es una tarea especialmente difícil. Las dificultades llegan cuando uno de esos cabrones ocupa un cuerpo vivo. No sabemos cómo se manifiestan para poder volcar objetos o en definitiva intervenir en un mundo que ya no les pertenece. Pero lo hacen.
Leí en voz alta en mi penoso latín. Leí textos sin parar de libros deuterocanónicos. Sólo era una cuestión de tiempo. Supe días antes que aquellos demonios fácilmente podían haber sido dos curas de aquella misma iglesia. Dos casos sonados de pederastia que trascendieron a los periódicos, e hicieron que aquella primera experiencia mía con el exorcismo fuera de lo más extraña. A mí no me habían dado la posibilidad de ser ateo, y aquel día, a mis veinte años, comencé a pensar con detenimiento en las charlas y contactos que había tenido con los sacerdotes de niño.
Al cabo de dos horas de rezos, la Iglesia volvió a la paz. Dormí una noche en ella, para asegurarme de no volver a ver demonio alguno.

Volviendo al hoy, al presente, después de toparme con la noticia de la actriz porno, tengo que enfrentarme con mis ocho horas de funcionario. El ambiente en el trabajo consiste en aguantar a un montón de ignorantes individuales de los que presumen de trabajo fijo y lloran en secreto. Gente que a menudo acaba haciendo cosas por las que en un futuro podría acabar enfrentándome a ellos en una tarde de caza.
Me ronda por la cabeza el tema de la tal Anastasia Blue. En el mundo del porno -y en el del cine en general- suelen producirse muchos casos de conversión a lo supraterrenal. Obviamente todas las actrices porno van al infierno, y más si se han suicidado (consultar la Biblia). Y aunque yo no siempre esté de acuerdo con la política postmortem del sistema religioso, siempre acabo pringando con sus consecuencias. No somos muchos cazadores en el mundo. No sería la primera vez que tengo que coger un avión para acabar poniendo excusas al día siguiente por no poder ir al trabajo. Por suerte, si se desatara lo que los curas deuterocanónicos llaman la Inmigración Supraterrenal, podría pedir una excedencia. Ese tipo de Inmigración conlleva la posibilidad de que el infierno se mude por completo a la tierra de los vivos, en pos del liderazgo del Diablo. Con lo cual de un día para otro, como quien dice, dejaría de existir el ateísmo.

En el trabajo hoy no hay trabajo. Es uno de esos días de disimular delante del ordenador. A menudo trasteo en páginas porno; los videos que hay en ellas a veces son muy reveladores. Si tienes la capacidad de ver, puedes toparte con supraterrenales en algunos de esos videos, en películas y hasta en anuncios. Si la cámara hace un contrapicado no es extraño ver uno de ellos encaramado en el techo. Dado que tampoco es algo habitual, si hace poco que el video se grabó y el caso es dentro del país, es muy fácil que me llamen a mí para resolver la papeleta. Así que mientras la gente normal se masturba con internet, yo no hago más que escudriñar las grabaciones y buscar después la fecha de la publicación del video de marras. En cualquier entorno relacionado con gente que se drogue o se suicide o similares (es decir, en casi cualquier sitio), existe la posibilidad de una presencia extraña. No digamos ya las casas en las que ha habido asesinatos o historias turbias. Cuando tu perro se ponga a ladrar como loco mientras mira ese rincón vacío de tu casa, comienza a rezar. Y en serio, no es una forma de hablar.
Los animales ven, todos. Son de gran ayuda. En todas mis misiones me acompaña Caín, que antes era perro policía, y ahora me ayuda en mi tarea. Él no sólo puede ver a esos cabrones; también los huele, y enseguida tira de la correa hasta llevarte a la habitación correcta.

Mientras transcurre el día se va disipando poco a poco mi dolor de estómago. Lo físico deja paso a lo psicológico. Moriré solo, seguro; nunca puedo apartar ese pensamiento de mi cabeza. He recibido varios mensajes al móvil, el mismo repetido varias veces. Hay una iglesia cercana: un supraterrenal de nivel 3. Los clasificamos del uno al cinco según el tamaño. Preguntamos si se desprende baba de ellos; sólo pasa con los demonios bebé (sólo van al infierno los niños violados por adultos). Deducimos sus formas según los destrozos que la gente nos describe por teléfono, o según el nivel de deterioro de la persona poseída. Los mensajes me llegan directamente desde Roma. Cada vez que sucede me siento especial, y cada vez me da un vuelco el corazón. No puedo dejar de pensar en Katherine Heigl, en Freud. La Iglesia está a unos doscientos kilómetros. Supondrá toda la tarde ocupada, llegar tarde a casa y volver a tener pesadillas.
La única chica de la que estuve enamorado se cortó las venas cuando tenía diecisiete años porque comenzó a gobernarla un nivel cinco. Deduce el resto. Mi vida no ha sido más que imitaciones, piel muerta de la vida que podría haberme hecho feliz. No me gustan las segundas oportunidades si las primeras parecían las buenas.

Al salir de la oficina me meto en el coche y me dirijo directamente hacia la iglesia de turno. He preferido no investigar casos de pederastia por la zona. Me vienen a la mente ciertas conversaciones del pasado con psiquiatras infantiles. Parece ser que trabajo para dos sistemas llenos de mierda hasta arriba. No sé qué se debe sentir al ser poseído, pero no creo que sea muy distinto a esto. No hago más que contactar con fuerzas del mal, y Dios aún no me ha dado ninguna prueba sólida de su existencia. Me siento como si estuviera siempre comiendo bichos en una isla desierta por si algún barco viene a por mí. La mala noticia es que ya varios han pasado cerca. Me han visto. Y ninguno se ha dignado a rescatarme.

[Esta semana seguro que muchos van a ir al cine a ver la nueva de Amenábar: “Ágora”. Lo cierto es que este tipo es uno de los mejores directores de este país; pero yo, por lo que he oído de ella, tengo mis reservas (que es la forma fina de decir Prejuicios) con esta peli (que por otro lado acabaré viendo tarde o temprano). ¿Ahora que ya ha pasado el tiempo puedo decir que a mí “Mar Adentro” me parece su peor película con bastante diferencia?… Así que, como yo nunca hablo como español ni esas idioteces (estoy hasta los putos cojones de cualquier tipo de nacionalismo), lo que voy a hacer es recomendar “Moon” de Duncan Jones, película cuyo planteamiento me la pone sumamente dura; y además todo el peso de la trama lo lleva Sam Rockwell, actorazo que dicen da un recital de aquellos antológicos, solo durante todo el metraje. Así que trailer y foto dedicados a la peli americana (qué punky soy…).]

Anuncios

27 comentarios en “Rojo color carne

  1. gracias por tu visita! 🙂 buen finde! Espero que lleguen para el rescate! Los comics de constantine no los he leído, pero vi la peli, tu historia tiene el mismo aire apocaliptico:) biquiños:)

  2. La producción setentera y ochentera en la cual el director dice que se inspiró para crear Moon, me obliga a pensar, agradablemente, en David Bowie (padre de Duncan Jones) y sus temas espaciales (Space Oddity, The rise & fall of Ziggy Stardust and the spiders from Mars…).
    Habrá que ir a verla.

    (leído hasta el final sin dificultad gracias al nuevo fondo blanco)

  3. Qué personaje más… ( me quedaré corta de lo que quiero expresar, ay )… increiblemente brillante!
    Su forma de opinar me ha mantenido en vilo, rodeada de Repudiados rojos con grandes ojos amarillos dando vueltas sobre mi techo!

    Buenísimo relato, con seguimiento a la costumbre de tus ” proyecciones”.

    Coincido contigo en cuanto a Amenábar…

    Un saludo, Jordim!!

  4. Y cuando sale Moon? Me ha llamado bastante la atencion, la verda.

    Agora ire a verla este miercoles, aver como está.

    Y como dijeron antes, me ha gustado el guillo a constantine, es una peli qe me encanta^^

    bss

  5. Buenas, gracias portu comentario en mi blog.
    Me ha gustado tu reflexión,no cabe duda que tienes unblog interesante a la par que diferente…planteas muchas cosas en el último post.
    Primero está bien esa clasificación que haces de las presonas,los lúcidos y los ignorantes individuales.Muy bueno.Respecto a los que se quedan “entre nosotros” pues no lo sé,de entrada me preocupo más de los vivos,que suelen ser los que al final te joden día a día.
    saludos

  6. Bueno, tu post está genial. No te conozco tanto para saber si son todos así, pero este e ha parecido muy entrenido por no decir divertido. Mi abuela es un fantasma pero nunca me ha hablado de tanta gente por el otro mundo, jaja

    Lo que no me parece bien es que los pobres niños violadod vayan al infierno, no? Bastante han tenido ya….

    bueno, bezos Supongo que todo esto es un coña, claro, jajaj sino vaya alienación. Eso si, estoy de acuerdo en lo de Freud, que era un tuberculoso, jaja

    Bezos

  7. Me he pasado por aquí después de leer tu comentario en mi blog, si bien tu comentario me ha gustado y llamado la atención no digo nada de este maravilloso post, eres un genio!! Digamos que creo bastante en estas cosas y me gusta leer sobre ello. Apúntate una seguidora más pues te leeré a partir de ahora.

    Un gran descubrimiento tú blog. Un besazo. 😀

    Pd: veré ambas películas pues Ágora ya tenía pensada verla pero Moon la incluyo en la lista. 😉

  8. Complicada existencia.
    Matando el mal y angustiado por no ver el bien.
    Y es que nos ciegan, mil tentáculos ocultan su visión.

    Salu2

    PS: Bonito relato.
    PS: moon me atrae, iremos a verla, fijo.

  9. Creer o no creer, this is the question! Muchas dudas con respecto a la peli que sugieres, no puedo ser punky aunque quisiera, me cuesta tanto… Ayer vi “El secreto de sus ojos” y me impactó. Positivamente. Tienes frases geniales en esta entrada.
    Un beso.
    LADY JONES

  10. Varias cosas. De acuerdo en lo de los nacionalismos extremos, ni de aquí ni de allá. Y te lo digo desde Catalunya con todo lo que esto supone. Estoy harto de banderas que, como decía Loquillo -creo que era él- sólo son trapos de colores. Más políticas sociales, menos paro y menos memeces.

    Otra cosa. He visto ‘Ágora’ y visualmente es de diez. Eso sí, y me sabe mal decirlo, la historia no aguanta, no engancha, nada de nada… Y ‘Mar adentro’, pues bueno, correcta y nada más. Para mí, esta es peor.

    ‘Moon’ tengo ganas de verla, a ver cuando cae. Me ha gustado lo de las fantasías masturbatorias. El problema es que no he visto nunca ‘Anatomía de Grey’. Tan bien está la chica?

    A mí las series me quitan tiempo para las pelis y las descarto todas. Soy adictivo y perderse un capítulo sería grave. Ja ja ja. Buen post. Hasta pronto.

  11. que te parecio al final, Agora, por cierto? 😛 Moon la tengo qe ver en cuanto pueda, me llamo bastante la atencion y ya me han confirmado que no esta mal ^^

    saludos

  12. Mey:

    Ágora aún no la he visto, no me atrae especialmente. De Amenabar me gusta Tesis y poco más. Aunque seguro que acabo viéndola. La que sí va a caer seguro es “Moon” un día de estos..

    Saludos a todos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s