La mala literatura

Se oye un ruido abajo en el salón, cristales rotos. El escritor se revuelve en la cama, despierta sin demasiado sobresalto. Fuera faltan horas para que se haga de día.
Durante unos minutos el escritor espera a ver si se oye algo más; quizá han entrado a robar, pero su segundo libro se está vendiendo como un mal disco comercial. Así que intenta no asustarse; sólo espera que si realmente hay alguien abajo, no le dé -o les dé- por subir a las habitaciones de arriba. Con un poco de suerte se llevarán la pantalla plana, algunos electrodomésticos… Nada que tu flamante nuevo libro expuesto en la entrada de las librerías no pueda pagar, con sus frases de promoción del tipo el-mercado-es-fácil: “Tras el éxito de Libro que por algún motivo se vendió que te cagas, llega…”.
Abajó vuelven a oírse ruidos, como de saqueo. Pero nada, decide el literato, no pasa nada, tranquilidad. De lo que se trata es de salvar la integridad física. De que no te den un mal golpe en la espalda y te tengas que hacer creyente. Al final basta con poder seguir dependiendo sólo de uno mismo, de poder seguir maldiciendo cuando ves un hueco para aparcar pero es para minusválidos.

La cosa se alarga. El escritor sospecha que debe ser sólo un tío, aunque sólo es una suposición. Podría bajar y enfrentarse a él. Si le acertara con su primer bestseller en la cabeza seguro que le dejaría inconsciente. Novecientas páginas que rallan la novela rosa pueden acabar contigo de muchas formas. Ahora el escritor se arrepiente de no haber intentando escribir algo de verdad. Si esta noche muere, mañana en los medios le recordarán por su éxito, y cualquiera que sea medianamente leído se olvidará de la noticia como un pez.
El protagonista de su primer libro -un atractivo pescador- ahora bajaría y le daría un patada en el culo a ese caco de segunda. Teniendo en cuenta lo que tarda en vaciar el salón, deduce, no debe ser muy competente. Seguro que lleva una media en la cabeza y cree que la casa está vacía. El escritor sigue metido en la cama. En su misma habitación tiene el ordenador. Cosas importantes del disco duro: primera, el porno; tanto que si fuera material pedofílico hasta los demás pedófilos se escandalizarían. Y segunda cosa importante: trescientas páginas del primer borrador de su tercer libro. Más literatura para amas de casa o adictas a la tele, la mala música, y las pequeñas -muy pequeñas- cosas de la vida. El mercado es fácil, bienvenidos a la Tierra: trascendencia 0.

Ha pasado un cuarto de hora y abajo sigue el ruido. Hay quien dice que escribir es un viaje a lo desconocido, pero no hay mucha gente a la que le guste leer eso. Da miedo no entender algo. Y no digamos ya pensar. Y de interpretar ni hablamos. Ese miedo del lector medio al que buscan engatusar todas las editoriales, es el que ya comienza a sentir el escritor. Que piensa y piensa y piensa, porque siempre lo hace si está nervioso… Si la novela es perturbadora, hay que decir que es Misteriosa; si es surrealista, hay que limitarse a enumerar los premios que ha ganado. Si hay vampiros, aunque no sean atractivos ni vistan a la moda, hay que resaltar la palabra VAMPIRO. Es el nuevo fenómeno literario. Aunque tu libro no pretenda ser la nueva novela mojabragas, no te preocupes. El mercado es fácil. Y olvídalo, escribir es otra cosa.
El narrador omnisciente decide. Pero el escritor ahora no puede controlar a los personajes, sólo puede esperar. Sólo sabe que su móvil está abajo, y que el teléfono fijo también. Aunque no sabe si tendría el valor de llamar a la policía; eso podría empeorar las cosas. Quizá lo mejor es rezar, cuando rezar significa desear con todas tus fuerzas algo mientras te cagas en Dios. La Biblia sí es un buen bestseller, el escritor mucha veces ha pensado que la religión quizá no fuera más que una campaña de marketing que a alguien se le fue de las manos. Muchos de los planes que ha hecho el ser humano para ganar dinero han acabado en un baño de sangre. Diversos personajes ficticios condicionan la vida de media humanidad. Eso sí es tener éxito. Y cuando unos triunfan, no hay más remedio, otros fracasan.

El escritor decide salir de debajo de su colcha y mira por la ventana apartando ligeramente la cortina. Hay una camioneta aparcada de culo con las puertas traseras abiertas. Parte de sus muebles están ya dentro. Efectivamente sólo es un hombre, pero no lleva ninguna media en la cabeza. Actúa más como si estuviera mudándose de su propia casa que como un ladrón. La vida casi nunca es como la esperarías, no hay formulas. El escritor observa la hechura del caco. Decide que perdería con facilidad un combate cuerpo a cuerpo. Parece que el tiempo se ha detenido, la calle está vacía; si alguien ha visto lo que pasa, debe pensar que el tipo es familia directa del literato, y que tan sólo le ayuda con los bártulos. Deben creer que se muda, el escritor huraño, el tipo silencioso. Si los vecinos fueran todos críticos literarios, piensa, hasta bajarían a echar una mano al tipo, sin hacer preguntas.

Al final, por fin, el tío decide irse; cuando ya no caben más cosas en la camioneta. Pone el vehículo en marcha y sale conduciendo con una calma ejemplar. Dobla una esquina y desaparece.

El escritor baja al cabo de diez minutos, una vez ha decidido que ha pasado un tiempo prudencial. Se encuentra el panorama que esperaba: un par de muebles se han esfumado, también la tele, un reproductor de dvd, un reloj de pared, el móvil, un Ipod, etc.
Nada le sorprende a excepción de un detalle. En una de las paredes vacías de cuadros, hay un mensaje escrito con graffiti rojo:

Tus libros son una mierda, Dan Brown te da mil vueltas.

No puede evitar sonreír, aunque lastimosamente. El puto Dan Marrón…; su exmujer le llamaba así. Y además ahora ve cuál es su publico potencial, además de las amas de casa y la gente que nunca lee. Delincuentes…
Por suerte, piensa, no ha forzado la puerta. Ésta está intacta; ha sido elegante incluso para eso. Así que dadas las circunstancias, decide irse a dormir y encargarse del asunto al día siguiente. En teoría debía seguir con su tercer libro, pero hay cosas que te quitan las ganas de escribir.

Despierta a eso de las once, más tarde de lo habitual. Ha sido su noche más animada desde hará unos veinte años. Baja al piso de abajo y deambula por los espacios en los que antes estaban sus bienes materiales; todos ellos pagados con literatura para el verano: su editor siempre dice que si no fuera porque la gente compra libros en los aeropuertos y lee en la playa, el escritor no se comería un colín. Por suerte, sí, el mercado puede ser fácil.
Le da tanta pereza denunciar el robo, que decide volver a su habitación y ordenar algunas ideas. Puede que incluso, a raíz de lo que le ha pasado, y sobre todo al pensar en el mensaje en la pared, finalmente esté dándose cuenta de que su carrera no está siendo más que una farsa muy elaborada, épica. Hay un montón de gente en el mundo que trabaja día a día duramente para vender humo. Y su editor es una de esas personas. Su editorial lleva años vertiendo crudo en el mar de la literatura digna. Existen libros infantiles para gente mayor, decide el escritor, y él ya ha publicado dos.

A eso de las doce enciende el ordenador y se conecta a Internet. Luego, después de subirse la bragueta, abre el documento en el que lleva semanas escribiendo Marea fugaz, la tercera parte de la saga que ya casi le ha hecho multimillonario. Relee el primer capítulo y se pregunta dónde ve la gente el gancho de sus personajes. La trama de sus libros transcurre en un contexto en el que ningún personaje duda, tiene miedo, o desiste. El escritor supone que es ahí dónde está la clave, la vida en el libro es fácil, explicable. Nadie es feo. Nadie sufre si no se ha portado mal. Todo cuadra. Y el final no debe ser bueno, debe ser sencillo de asimilar, ya sea trágico u optimista. Es a lo que la gente llama Entretenimiento: la versión literaria de jugar a la petanca. Es como engancharse a un concurso televisivo; y en realidad, para eso, hay que tener un concepto muy básico de lo que es divertirse. Pero nadie quiere divertirse, quieren Pasar el Rato. Y así se mueren poco a poco, y encima te llaman Aburrido por irte a leer un libro, mientras ellos van al cine los domingos por la tarde y eligen la película cuando ya están delante de la taquillera.
El escritor ahora sabe que él es uno de los pilares de ese entretenimiento para mentes blandas. Y decide, mientras manda a la papelera todo su tercer libro, que no quiere seguir siéndolo.

Va a hacer un ejercicio visceral, poco preparado. Algo que nunca ha hecho. Simplemente escribir. Decide que él va a ser el protagonista del relato que va a escribir, pero que aun así narrará el mismo en tercera persona. Dará detalles sobre cómo le entraron a robar en casa y cómo eso hizo que se replanteara su carrera. Se desahogará. Hará que ese relato suponga un punto de inflexión. Y al final descubrirá el pastel, haciendo saber al lector que no está leyendo más que un cuento que tan sólo es la historia que explica el proceso de gestación del mismo. Y aunque sabe que a algunos críticos no les gustan los finales sorpresa, a él le dará igual, porque por primera vez habrá escrito algo de lo que quedará realmente satisfecho.

[Hace unos años me compré en Londres el primer disco de los Artic Monkeys, y quedé seducido por su frescura y su contundencia. Luego, con el segundo disco, no las tuve todas conmigo; quizá serían otro de esos grupos que se apagan, que funcionan una vez y luego desaparecen poco a poco de tu mente. Pero no, con el tercer disco me encuentro a un grupo inquieto, con ganas de renovarse y una solidez en sus temas que no se vislumbra ni por asomo en sus anteriores trabajos… Además, el proyecto paralelo de Alex Turner (vocalista) con “The last shadow puppets” (video) le coloca en mi opinión a la cabeza de los artistas más interesantes de su generación.]

23 comentarios en “La mala literatura

  1. Me ha encantado.
    Dios, me encanta cómo escribes.
    Voy a hacerte una petición, si no te es molestia.
    ¿Podrías volver a escribir algo similar al relato de María Antonieta? Es que me encantó. Eso sí que fue para mojar bragas, de verdad.

    Un saludo.
    =)

  2. “Novecientas páginas que rallan la novela rosa pueden acabar contigo de muchas formas” –> Qué grande. Entre esto, la pintada de Dan Brown y los vampiros, casi me da xD

  3. Jur, qué divertido este.

    Los Last Shadow Puppets me obsesionaron mucho en su momento. Es que joder, es un disco redondo. El video de ‘The age of the understatement’ también es muy bueno, pero ‘Standing next to me’ es que es temazo temazo, de los que se te meten en la cabeza durante días. Sí que es muy mod el video, pero es que Alex, y especialmente el otro (el de los Rascals, no recuerdo su nombre ahora) es muy mod. (Mody suena fatal!!!! ¿?¿? XD)

    Me pasó lo mismo que a ti con los Arctic. Me ganaron con el directo. Madre mía.
    🙂

  4. ….por desgracia. Pero en este y otros casos tan claros habrá que difundirlo para que la gente admire el original y no la copia barata.

    Un buen grupo el de los Monos árticos, y un buen relato el tuyo ^^

    Saludos!

  5. Me ha gustado mucho como describes esa interrelación taaan real entre escritor y personajes. Parece que se fundan, o es que en realidad deben fundirse en un mismo tiempo?.
    Gracias por tu visita.

  6. Vivimos tiempos de fast food también en literatura, pero leyendo textos tan magníficos como el que hoy nos brindas, amigo Jordim, uno tiene la certeza de que no todo está perdido. Por ello, muchísimas gracias.

  7. Te estoy leyendo a cachos desde esta mañana , cuando te he descubierto por la orilla.
    (Gracias por el chapoteo!)

    Seguiré leyendo por aquí pues me está interesando mucho lo que hay, los planteamientos,cómo escribes…
    Me parece muy bueno!

    Un saludo orillero!

  8. Al leerte, he recordado una ocasión en la que publiqué un microrrelato en mi segundo blog, y uno de mis seguidores, me comentó, algo así como: debo de ser muy torpe, porque no entiendo nada; recuerdo que al leerlo me quedé pensando si quizás llevaba razón y mi forma de escribir en ocasiones no era entendible.

    Pero es que no sé hacerlo de otra forma, podré hacerlo mejor después de que ésta aprendiza siga aprendiendo, pero distinto no me sale.

    Gracias por tu comentario, lo de la puntería ha sido motivador para mí, y te quedo agradecida.

    Por aquí también hay puntería, al menos yo me he moldeado con tus letras.

  9. Tienes la virtud de volver al lector como protagonista…y leyendo los comentarios, a alguien tambien le pasó lo mismo…
    Eres muy entretenido, te ves obligado a leerlo todo!
    es una bendición, o no??

    Te dejo una gran abrazo mi querido Jordim!

    Ali

  10. Hola Mr.! Bueno, tiempo para leer, Lady no puede leer en la playa por el resol, ni en los aeropuertos porque siempre trabaja, por lo que las noches son de lectura en silencio, en la cama, rodeada de cojines y a esperar que lo que haya caído en las manos seduzca, emocione y brille con luz propia. Sobre lo que lee la masa… de acuerdo, pero hay gente que simplemente va y no vuelve y muchos, estamos todo el día dando vueltas, o no?
    Un beso,
    LADY JONES

    PD: Me gustan los Artic Monkeys, no suenan como cualquier grupo londinense, ya era hora!

  11. Son sueños, mis sueños, los sueños de Loto.
    ¿Que sueño no es desconcertante?
    Gracias por lo de atrayente

    Por cierto copié tus extensiones en mi última realidad, mucho más prosaica que “tu buena literatura”. También tu musica. Me quedo con el disco 1 de los A.Monkeys

  12. me alegro de volver, siempre tengo un espacio para pensar en algo ajeno a mi aqui jeje.

    Como anuncia tu texto: siempre viene bien un cambio. ES lo que destacop de aqui 🙂

    saludos

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