Maravillosos accidentes de avión

Es sábado, la familia Love monta una barbacoa en el jardín. El césped está bien recortado; hay mucha comida para la ocasión, bebida de sobras, y todos los vecinos de confianza están invitados. El pequeño de los Love duerme aún profundamente cuando mamá Love entra en su cuarto y abre la ventana;
– Arriba… – le dice, de un modo muy seco.
London Love, de once años, hace un ruido de protesta. Son las doce del mediodía y su madre sabe que pronto comenzarán a llegar los invitados para la comida, programada a las dos. Mamá Love sale de la habitación del pequeño y baja a la cocina para trocear lo que deberán parecer mil fracciones apetitosas para picar. Fuera, papá Love coloca mesas y sillas; sonríe con su característico gesto enjuto y se limpia el sudor de la frente con el antebrazo arremangado. Ha juntado siete mesas y más de veinte sillas de todos los tipos. El cielo azul brilla y nada va a salir mal. No hay nubes a lo lejos y la temperatura es soportable. Se diría que el aire que corre es puro.

La familia Love siempre ve prosperidad material por doquier cuando mira hacia el horizonte. En todas direcciones todo va bien mientras Mamá Love corta queso en dados planteándose seriamente el contratar a una chica para resolver el tema de las tareas domésticas. Ningún niño sufre en el mundo mientras London se viste en su cuarto con la ropa que le ha dejado mamá encima de la cama. El sol entra furioso por la ventana; y el propio London se queda extrañamente perplejo mientras observa ya vestido a su padre sentado ahí abajo en una de las sillas y fumando un puro. No hay barreras económicas para nadie mientras papá Love aspira fuertemente el humo y sus pulmones se apestan de placer. Sólo queda esperar a que vengan los chicos y comenzar a echar los kilos y kilos de carne en la barbacoa de obra.

Mamá Love sabe que el jardín se llenará de niños una vez hayan venido todos los vecinos, y corta casi sin prestar atención un centenar de sandwiches en triángulos. London baja las escaleras hasta el salón y pone la pantalla de plasma. Decide que no hay nada interesante en los canales de dibujos. Se sienta en el sillón y se queda un minuto atónito viendo un programa de testimonios. Alguien llora desconsolada y balbuceando y la presentadora se despide hasta el lunes; luego el público aplaude, aparecen los créditos y London sale al jardín sin apagar la tele.
Minutos después ayuda a su padre con la leña de la barbacoa, mientras se oyen voces histéricas desde el salón anuncio tras anuncio. A éstas se le une el ruido de un motor. Un coche intenta aparcar tras la valla del jardín. Alguien apaga la tele.

Son los vecinos de enfrente; él es médico ortopeda, y ella una ama de casa del tipo suicida. Cuentan que de pequeña hizo una ouija con unas amigas y que sus amigas están muertas y que ella oye voces. Dicen que una maldición la persigue y que morirá de forma trágica igual que las demás. Tiene treinta y ocho años. Todos saben todo lo importante. Alicia murió en un accidente de coche; Muriel ahogada; Marta de un infarto durante un coito (30 años). Judith se ahorcó ella misma. Y ya sólo queda una maldita, que ahora entra en el jardín de los Love.
Ha sido salvada en dos ocasiones por su marido, sacada de una bañera llena de agua roja, e interceptada por la policía cuando se disponía a estrellar el coche contra algún lugar útil para morir.
A la práctica, es la vecina con más jugo de todas.
Papá y Mamá la besan como si nada para darle la bienvenida, y al unísono piensan en todos los cuchillos de cocina y las posibles cuerdas y vigas… Una cosa es hablar sobre los demás, y otra muy distinta ser parte de la anécdota. Los Love saben que las sonrisas maliciosas desgastan incluso a distancia. Ojos que no ven, corazón que sospecha.

Poco a poco van llegando todos. Hay una montaña de carne cruda sobre una madera en la repisa de la barbacoa. Pronto comienzan a sucederse las conversaciones cruzadas; aunque Ortopeda y Suicida tienen la suya forzadamente propia e intransferible. London juega con su consola portátil sentado en una de las sillas. Hay nueve críos más, pero todos son más pequeños que él. Demasiado pequeños.
Justo arriba, a la vista, a unos diez kilómetros de altura, pasa el vuelo transatlántico de un avión comercial en cuya primera clase viajan Edna y Adán, lo que es, la hermana de mamá Love y su correspondiente marido. Una azafata les ofrece una coca-cola reducida, y la rechazan mientras diez mil metros abajo en el suelo y sin ellos saberlo, Papá Love echa el primer filete en la barbacoa.
El sol sigue encendido, insistente e incesante, cruel, magnifico, la clase de sol que te aumenta la migraña y provoca cáncer de piel. Precioso como la buena poesía o el vello púbico de la chica que te gusta.
Mamá Love acaba de sacar los últimos platos para picar; oye un susurro sesgado y mira hacia el cielo. Ve el avión, y se imagina lo gracioso e interesante que sería que ahora de golpe ardiera, explotara; con las miradas al cielo y la chatarra descendiendo a lo lejos, con el subsiguiente zapping acompañada de todos los vecinos buscando la noticia en la tele. El pensamiento le dibuja una sonrisa tenue en la cara. Papá Love la mira en ese mismo instante, pasa por su lado y la besa en el cuello de camino a la cocina a por más carne.

Los invitados se sientan y se levantan constantemente yendo y viniendo con sus platos de la barbacoa de obra. Papá Love y su mejor amigo de toda la vida, ahora vecino con casa a unos cien metros de distancia al otro lado de la calle, no se separan del proceso de elaboración con la leña y el humo. Tres niños lloran; mamá Love siente de repente una ganas terribles de hacerlo igual que ellos, mientras escucha uno de los típicos soliloquios de Ofelia, la mujer del mejor amigo de toda la vida de papá Love.
El avión ya casi no se ve. Son las dos y media de la tarde.
London mordisquea un trozo de tocino, sin demasiada hambre. Por la mañana ha saqueado unas cuantas magdalenas de ese rincón donde las sigue escondiendo su madre aun a sabiendas de que él ya las ha descubierto; como si el solo hecho de dejarle claras sus ordenes de que no puede comerlas a todas horas fuera suficiente.

Alguien dice que todo está buenísimo. Mamá Love aprovecha para preguntar. Todos asienten con los carrillos llenos como bocas de grotescos hamsters, piensa ella: bocas que forman parte de seres vivos demasiado inteligentes para permitirse la vida de ostentaciones que se permiten. Parpadea, parpadea, parpadea, se muerde el labio inferior. Y luego tiene que levantarse de golpe de la mesa y disculparse.
Sube al segundo piso y se sienta en la cama del dormitorio que comparte con papá Love, al que oye subir pocos segundos después. Intenta respirar y contener los lloros. No sabe bien por qué entristece así a veces, por qué lo hace cada vez más a menudo; y papá Love, que llega y se sienta a su lado en la cama y le acaricia el pelo, mucho menos. Oficialmente ninguno de los dos piensa; tienen un crío dependiente abajo en el jardín.
– No te preocupes. Ahora bajo – dice ella.
Papá se levanta y le da un beso en la frente. Hablar sería demasiado.
Ella vuelve con los demás al cabo de unos cinco minutos. Procura mostrar una sonrisa tranquilizadora. La carne se está acabando. London ha vuelto a coger la consola después de dejar a medias su inicial trozo de tocino. Suicida, la mujer de Ortopeda, ha tenido que entrar al lavabo a vomitar mientras Mamá Love lloraba. Y ahora sale, con unas ojeras húmedas y el cabello más cercano a su frente mojado de sudor. Se sienta en su silla y Ortopeda da una explicación sobre la fragilidad del estómago de su esposa que nadie se cree. No ha sido su estómago. Ha sido por la ouija, el demonio, la maldición, la mala vida; ha sido porque de niña provocó a Dios. Ha tenido que ser algo emocionante que poder contar en próximos encuentros sin Suicida sentada a la misma mesa.

La tarde se pone de amarillo chillón, color piel pelada, todo parece un plátano radioactivo. El ambiente se ha tranquilizado. Alguien ha preparado café. London sigue pegado a su consola. Suicida sigue en su estado de shock perpetuo. Mamá Love respira más sosegada. Y papá Love aún está acabando de comer con su amigo de toda la vida después de haber estado como una hora repartiendo carne y administrando el día.
Más tarde las mujeres se mueven y la mesas se llenan de copas de pacharán; alguien saca una caja de puros. Los niños que ya pueden correr lo hacen de un lado a otro sin molestar en exceso. Uno de los tres bebés que hay no ha dejado de llorar desde que llegó; su padre no ha dejado de contar chistes; y su madre ahora dice que es muy útil utilizar limón para limpiar las manchas de salsa de albaricoque. Tiene al crío en brazos, y cuando parece que se va a calmar, estalla otra vez el drama.
London se ha sentado en el césped y bizquea mordiéndose el labio inferior, inmerso en su videojuego. Nada importa, piensa mamá Love mirándolo. No tiene ni doce años y ya está cabreado con todo el mundo. Todo sigue girando y nadie tiene la culpa de nada.
El volumen del mundo real disminuye y mamá Love recuerda cómo conoció a su marido. Retrocede al Londres de principios de los noventa. Recuerda su paseo por Notting Hill, un sueño físico con sus amigas de la universidad. Allí tuvo su primer contacto con papá Love, aquel chico sin barriga y con ideas en la cabeza que aún creía en algo a medio camino entre el dinero y Dios. Él también iba con amigos; se acercó a ella echándole morro, hablaron unos cinco minutos haciendo esperar a todo el mundo, y descubrieron que vivían cerca en la vida real.
Así, intercambiaron los números de sus teléfonos fijos y se volvieron a ver al cabo de dos semanas: él recién salido del trabajo y ella de la universidad. Y entonces fue cuando, y ahora mamá Love lo sabe, todo empezó a bajar de intensidad; una vez fuera de Londres él no resultaba tan fascinante. Y aunque por aquel entonces se dio cuenta, no quiso materializar su sospecha. Miró hacia delante, siguió el consejo común predominante de lucha y poderío siempre. Y dos años más tarde nació un crío al que ella se empecinó en llamar London… Lo cual era estrambótico y anglosajón, pero también lo suficientemente misterioso. London Love. El nombre de la ciudad donde se quedó el tío de quien se enamoró, y el apellido de su abuelo americano.

A eso de las seis de la tarde los invitados se comienzan a ir. El jardín se queda en silencio en una media hora. London sigue postrado con las piernas cruzadas en el césped, la consola, la mirada perdida, la depresión infantil… Pronto comienza a anochecer y el plátano radioactivo se convierte en naranja de huerta. Todo el cielo coge la típica variedad cromática de cuando comienza a refrescar de verdad en una época en la que ya debería hacer más frío todo el día. Mamá Love recoge platos y servilletas y vasos. Llena tres bolsas de basura y sale a tirarlas al container. Papá Love recoge mesas y sillas y deja el jardín tal cual estaba esta mañana antes de que todo comenzara, el avión despegara, su mujer llorara y Suicida vomitara.

Al llegar la noche, London se encierra en su habitación del modo habitual para seguir jugando a la consola, esta vez en su televisor recalentado y preadolescente; el aparato de quien no quiere saber nada de tiempos peores o el futuro.
Los Love deciden ir a dormir temprano. Arropados, papá Love hace ademán de meter la mano entre las piernas de su mujer, pero sólo obtiene un sutil rechazo. Mamá Love se encoge en su lado de la cama, le da por pensar en todo el trabajo del día, en todos los tacos de queso y el fuet y los formalismos, en los niños y los videojuegos y su hijo. En su marido gordo con el menor atractivo posible, y acomodado en el peor de los sentidos. Se pregunta si querrá volver a tener sexo con él después de su seria crisis de hoy. Ha llorado menos que nunca, pero ha pensado quizá por primera vez desde Londres. Y se pregunta por qué. El aleteo de un mariposa quizá puede provocar un huracán en el otro extremo del mundo. Pero también puede que no, y es posible que eso sea lo de menos. Si lo natural y lo sobrenatural conviven aquí y ahora, puede que ese caos sea el que explica ciertas actitudes.
Abruptamente los pensamientos se ven interrumpidos, papá Love ya ha comenzado a roncar. Un cuarto de hora después ella también cae rendida, y la última imagen que ve es la de ese avión comercial de a mediodía. Necesita novedades, piensa. Cambios. Quizá algún día el avión explote de verdad, y por fin ella pueda decir que una vez vio algo asombroso y terrible.

[Un día un señor se enfada y graba este video de arriba. Demoledor… Podría decir que tiene más razón que un santo, pero igual no le iba a hacer puta gracia… Y en la foto… hace tiempo que no sacaba ninguna de alguna musa proyeccionera, y he encontrado una muy curiosa de Elisha Cuthbert. Impagable el gesto de ella en plan “ya estamos… otro idiota”, y el reflejo de un tipo en sus gafas (ampliar para ver en detalle) que para nada tiene pinta por la situación de ser un fotógrafo profesional…]

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61 comentarios en “Maravillosos accidentes de avión

  1. El hastío es mucho más demoledor que el estallido de ese avión y que el estallido de muchos aviones.

    También lo es el estar lamentándose por lo que no se tiene y al mismo tiempo acomodándose sin luchar por lo que se quiere y reconcomiéndose por lo que consiguen los demás.

    John W.

  2. Tienes una capacidad fotográfica impresionante.Me ha gustado mucho la historia, porque en tus historias siempre pasan cosas terribles, en situaciones más o menos normales.En esta, estaba esperando con lo que me sorprenderías y en realidad no pasa nada ¡con la cantidad de cosas que podrían haber pasado:! Suicida, adolescente desplazado,avión en espera de estallar…… y que no pase nada es lo que da valor real al texto y a la sensación de depresión que finalmente trasmite.
    Mis sinceras felicitaciones Jordim.

  3. Mr. Jordim! qué ganas tenía de un tiempito tranquilo y silencioso para leerte y meterme de lleno en tus historias. Genial, como siempre. Me encantan tus descripciones y tus personajes límites o limitados.
    Un beso.
    Nos leemos.

  4. Jordim

    Una historia tan bien contada, como real. Vivimos como sin pensar, hasta que un buen día, la insatisfacción, el hartazgo y la monotonía nos hacen darnos cuenta (las más de las veces, ya tarde) que sólo vamos por la vida como muñecos de cuerda.

    Saludos y gracias por tu visita a mi blog

  5. Hola Jordim,
    Está muy interesante este relato, desgarrador, y como teledirigido a mi tipo demográfico jejeje. Me gustó. Lo sentí menos “ametrallado” y de lectura más pausada que el anterior, pero creo que el contenido, según lo entendí yo, es más concreto y toca más fácilmente que el otro.
    Vi el video también. Ese señor no puede decirse que sea ateo, sino totalmente un anti-religiones. Lo cual es totalmente respetable. Aunque muchas de las afirmaciones que hizo y que ya no recuerdo no me parecieron totalmente correctas (por ejemplo, no le puede echar la culpa a la religión por las guerras, allí se mueven otros intereses), y en otros casos desinformadas. Pero igual me parece válido. La religión es y ha sido muy politizada y usada como instrumento de poder, eso es lo que hace que mucha gente piense como él.
    Bueno, muchos saludos
    Carolina

  6. La verdad que me encanta che! y mira que yo no soy de leer, menos cosas largas.
    Gracias por tus firmas, por ahora sos de mis pocos fieles leyentes. ojala pueda conseguir mas gente. esta dificil.
    En estos dias que quedan del año pienso meter un top 5 de lo mejor del año. arranque con el de vultures y meto ahora 4 mas.

    SUERTE!!! ARRIBA JOSH HOMME CARAJO!!!!

  7. Alienacion en estado puro
    Seria para troncharse, si no fuese por que es la realidad de muchas estereotipadas familias españolas que imitan en su modo de vida a las no menos estereotipadas familias norteamericanas.

  8. Imposible dejar de leerte, la vista se pega a tus palabras, la película coge sustancia entre las letras, recuerdo a Palahniuk, Salter, Carver, pero tu ritmo es más rápido, como de quitarte el carnet y el coche ipso facto.
    Te felicito, un abrazo

  9. Creo que la barbacoa ha sido por el cumpleaños de mamá Love. Sí. Cumple cuarenta años y se despierta y no se reconoce y comienza a replantearse la vida y sobre sus hombros se sienta la soledad y el futuro se le antoja plomizo en color y peso…

    Sí, un relato magnifico

    Saludos

  10. Las barbacoas son los paraguas que frenan las gotitas de desencanto,
    el abrigo que resta algo de frío en el cuerpo, un mal poema que cuenta que todo es normal y todo va bien.
    Y capa de paño malo que no cubre más que lo malo que existe cuando nos quitamos la capa.
    Que el avión se estrelle sólo nos dejará unos días de “emoción”, después habrá que celebrar más barbacoas, cada vez más, porque la capa de paño malo se hace vieja…

    En cuanto al tipo que se desahoga…pues a mi me parece muy sensato todo lo que dice. Somos muchos los intolerantes con la religión, que es a su vez la gran intolerante. Todos sus seguidores no paran de asar carne en sus templos, invitando a todo vecino carnívoro y esperando que se estrellen los ateos.

    Un beso

    Lala

  11. Me gustó mucho tu historia. Empleas las palabras de forma magistral. Los adjetivos llegan a resultar agresivos y van definiendo perfectamente personajes y situaciones. ¡Fantastica manera de escribir! Estuve esperando para ver cuando se estrellaba el avión.

    En cuanto al video, me he permitido colgarle en mi blog citando el tuyo. Creo que hay que enseñar al que no sabe.
    Lástima que la puesta en escena desmerezca un poco. Sé que lo importante es el contenido pero en esta cultura en la que nos movemos, si las cosas no entran por la vista tendemos a dejarlas de lado.

    Aún estoy retrasado en la lectura de tus soberbios posts.
    De modo que volveré, encantado.
    Saludos

  12. Cuántos “loves” habrá que no conozcamos y que sin embargo los tengamos delante de las narices, aquí abajo, aquí mismo, a pocos pasos del portal de casa o incluso, esto ya es peor, al mirarnos en el espejo. Lo de los Love es una forma de vivir, de morir más bien, como otra cualquiera. Es legítimo que las personas se apaguen, tiren la toalla, se rindan y se resignen. Lo que me fastidia es que luego lloren por algo por lo que ni tan siquiera pelearon. Eso es muy cómodo y propio de mártires de chichinabo.

  13. Domingo:

    No suelo comentar mis relatos, creo que eso le resta gracia al asunto… pero esta vez creo que puede venir a cuento…
    Es interesante que algunos de los comentarios hableis sobre el poco valor que tienen, en este caso los Love, para luchar por cambiar la cosas. Supongo que es la primera lectura que se hace al leer el relato. Y sin duda es una de las lecturas factibles.
    Pero creo que también se puede ver de otra forma; en el sentido en que es ese ansia por cambiar las cosas y actuar llevado por el valor el que les ha llevado hasta donde están. A veces no se trata de luchar, sino de afrontar la verdad de lo que uno siente en presente por muy bien vista que esté la otra opción por los demás… Lo cierto es que, igual que los Love, y en cualquier clase social, cuando has llevado adelante una decisión en gran parte equivocada (relación después de Londres…) durante tantos años, luego ha de ser casi imposible retroceder, y sólo te queda llorar… Y creo -espero- que esa otra lectura también se desprende del relato, y tiene mucho que ver con el título del mismo.

    Saludos a todos.

  14. Como es de costumbre, me dejas con resquemor. A veces todos deseamos que pase algo que nos despierte del sueño extraño en que a veces se convierte nuestra vida… ya sea una explosión, un grito, algo violento que nos zarandee. Creo que yo estoy ahora mismo inmerso en un terremoto.

  15. El video no es tanto demoledor como tremendamente certero.
    La religion,todas,son autenticas farsas hechas para la gente que cree que se encontrara con un mundo mejor cuando se le acabe el sufrimiento aqui.

    Yo hace tiempo que renege de la religion y toda la gente que se me cruzo en el camino diciendome “deberias hacer la confirmacion” o “ve a misa los domingos,que seguro reconforta tu espiritu”.
    Como dijo Nietzsche,dios es solo una entidad que el hombre se invento como sustituto del padre biologico,de manera que nos creamos arropados por alguien que cuida de nosotros aun con 40 tacos.

    Y,aunque suene a tema manido,si dios existe y es tan bueno,generoso y lleno de misericordia,¿porque niñas de 12 años son violadas por niños de su misma edad? ¿porque en cualquier parte del mundo la gente es explotada y maltratada por los mismos despreciables de siempre? ¿porque el telediario esta salpicado de muerte,miseria y rabia?
    Luego ven algo bueno entre tanta mugre y lo consideramos milagro de dios,cuando de lo unico que habria que hablar es de milagro de la humanidad,pues solo ella posee capacidad para eso.
    La religion lo unico que ha conseguido es guerras,odio,resentimiento,temor,……hasta aburrimiento y hastio,que fue lo que note entre los crios que fueron conmigo a hacer la catequesis,impuestos por unos padres que deben abrazar la religion por sistema.
    A mi juicio,religion=filosofia de conformistas,que sueñan con que toda su pena sera recompensada a la hora de la muerte.

    En cuanto al relato en si,me pareces un genio retratando todas las enormes fisuras que tienen las familias ‘felices’ de hoy,tratando de aparentar normalidad y,aun,lujo,frente a todo ser humano en general,Jordim.

    Un placer seguir leyendo a alguien tan cuerdo en el manicomio que nos ha tocado vivir.
    Saludos

  16. Excelente relato. Por un momento me sentí leyendo ciertas partes del libro 1984… quizá por el estilo del relato… o quizá por lo programado de sus vidas, por la imposibilidad (o el miedo) de los personajes a rebelarse a la situación impuesta… y por el llanto y el ejercicio del pensamiento de ella (primer indicio de la rebelión). Es una gran puesta en escena tu relato, muy bueno en verdad.

    Te dejo un saludo grande. No estamos viendo.

  17. Quizá algún día el avión explote de verdad y ella pueda decir que de verdad vió algo asombroso y terrible…

    Je, sin duda que lo verá: su propia muerte.
    O serás tan cabrón para matarla en sueños y que al final sólo haya vivido un par de segundos, los del encuentro que creyó tener en Londres, la ciudad que soñó?

    Esta mañana una fina bruma de aguanieve cubría la ciudad, y junto a la pared del hospital, en un descampado donde aparcan coches, vimos un cuerpo humano sobre cartones mojados, cubierto con una fina sábana. Mi natural bondadoso y mi reciente responsabilidad social se aunaron y propuse llamar a la policía local. Pero las palabras de mi amiga me hicieron recordar que soy partidario de la libertad, y libertad es que cada uno elija su propia muerte.
    Una hora después y ya solo me dirijí al mismo lugar. Haciendo planes sobre lo que haría si lo encontraba me di cuenta que en lugar de preferir que se hubiera marchado por su propio pie deseaba encontrármelo en el mismo sitio…
    No soy mejor que tu protagonista, sólo un poco más lúcido. Y Dios, si es que existe, si es que eres tú, se comunica conmigo con todos los sucesos de mi vida.

  18. MAGNIFICO RELATO, NO PODIA PARAR DE LEERLO.
    EN CUANTO AL VIDEO, DEBO DECIR QUE OLE Y OLE. ESTOY DE ACUERDO TOTALMENTE CON CADA UNA DE LAS PALABRAS DE ESTE SEÑOR.
    MARAVILLOSO POST.
    MIL BESITOS!!!

  19. Bueno, casi tan interesantes los comentarios como el relato.

    La actitud Love es muy compleja, no creo que tenga una sola causa.
    Conozco a mucha gente que espera los accidentes de avión porque no es capaz de ver nada interesante en su vida. A veces no se trata de tomar y aguantar decisiones equivocadas y sus consecuencias, poruqe a veces ni siquiera hay decisión, es implemene una actitud de ausencia total de disfrute y de voluntad. Y eso es mucha más dificil de solucionar y , por spuesto, genera mucha más angustia.

  20. jajaj cari, tú cuántas barbacoas has hecho ya? jaj dios las has clavado, las tipicas barbacosas deprimentes de chalecito “adhesivo” jajajaa. La metáfora del avión como necesidad de cambio está genial. Es tremendo lo dificil que supone romper con una rutina que nos ralla, y esperamos que algo tan tremendo pueda ocurrir. Yo he llegado a esperar hasta un atentado terrorista alguna vez para no ir a un examen, jaja

    Hay una cosa que -aunque no tenga mucho que ver- no me resisto a decir: Tú sabees cómo le llaman los portugueses a la barbacoa? … ¡¡¡La churrasqueira!!! jajaj No está genial? No se aproxima mucho más a lo que se hace con la pobre carne, churrascarla? jaja

    Pobres Love, no saben ellos que de nada sirve quemar las frustraciones en esa barbacoa, al final todo es humo…

    Bezos

  21. Y lo peor es ue esas cosas pasan de verdad. No sé si es que la gente siempre aspira a lo que no tiene o es el afán de ser el centro de atención aunque sea a base de desgracias, pero la aceptable mediocridad aburre y resulta frustrante al género humano.
    Me ha recordado a Revolutionary road.
    Besos.

  22. Típica “jornada feliz” de familia conservadora (de izquierdas o de derechas) y envidiable estatus. Queda muy claro en tu relato el aburrimiento infinito en el que están sumergidos y el “deslumbrante” futuro que nos espera con especímenes como London. Aún así, son la referencia de la clase trabajadora, o parada, de cualquier país capitalista o con ambiciones de serlo.
    Posiblemente el único cambio de vida, con garantías, para todos ellos (los educados “barbacoistas” de tu historia), hubiera sido, que ese avión hubiera dejado de sobrevolar para caer de pico en el jardín de las delicias chamuscadas.

  23. Pasas a mi lista de blogs selectos.

    No digo más porque estoy colocadísima de drogas farmacéuticas y no sé ni lo que escribo. Parece que, después de todo, la gripe A existe (y ahora se está vengando de mí, obviamente).

  24. Así de primeras me recuerdas al Richard Yates de Revolutionary Road (en mi pedantería he de confesar que sólo conozco a ese Richard Yates) Este ambiente de luminoso hastío también lo ubico en Las Horas de Michael Cunningham. De todos modos tiene un estilo propio innegable: esa crítica ácida a la nueva burguesía y sus tentáculos domésticos.

    Gracias por pasarte, ya te agregué. Me verás por aquí a menudo. Un saludo

  25. Un relato muy bueno. Aunque me ha dado la sensación de que era muy rápido, y no sé si sería más adecuado que no lo fuera tanto. Sólo es una idea. Después de todo nunca se llega a estas situaciones de forma rápida. Me hacen gracia muchos de los comentarios que he leído, diciendo que vaya familia, que cómo se puede llegar a esta situación y no hacer nada. Y lo cierto, es que la mayoría de las veces, se llega a estas situaciones tan despacio que ni te das cuenta, hasta que ya estás inmerso en ellas, y con la mierda hasta el cuello. Es más, es probable que hayas estado comentando el declive de otras parejas con la tuya propia, sin darte cuenta de que el declive de tu propia relación de pareja hace tiempo que ha empezado. ES así de triste, y es así de cruel. Y desde luego, eso no quita que de repente la señora Love decida dar un golpe de timón y mandarlo todo a la mierda.
    Besos salvajes.

  26. Primero de todo, devolución de visita y encantado de conocer este lugar.
    Seguvdo, relato tremendamente interesante. No sé qué añadir a lo dicho por los comentaristas, puesto que llego tarde, como el avión…
    Volveré, seguro.

  27. Impresionante relato. Coincido con algún comentarista, obviamente (son muchos comentarios y muy distintos) pero para mí lo esencial es esa espera del accidente como modo de salir de la rutina (autoimpuesta o no) o simplemente como nuevo capítulo en una vida. Los hay que ponen el coche a 20 en la autopista casi a diario a poco que se huela a accidente de coche, lo que evidentemente es más triste.

    Te sigo.

    Un saludo.

  28. Crudo, real… y genial… sos el único que me pone a leer a estas horas Jordi! ojalá pudiera comentar algo más, pero para qué….Besos!! 🙂

  29. es extraño, cuando nos hablan de tolerancia no sabemos si nos están hablando de tolerar las cadenas o de tolerar la violencia requerida para romperlas, no se; a mi tolerar me suena a aguantar, en ese sentido detras de toda tolerancia hay una acumulación de energia que pronto estallará…sea como sea lo cierto es que las cosas estan cambiando constantemente, sea por revolucion o por procesos lentos y lo que se ve tan cruentamente exacerbado de reaccionario y conservador en este mundo se me antoja la respuersta desesperada de los que temen(o lo que en nosotros,- ideas proestaticas-, teme) a lo nuevo. El estado es estatico y no consiente cambios, él “se defiende”, el estado esta construido en todas nuestras cabezas, y nos jode verdaderamente, alguna vez lei que para los griegos la palabra matrimonio significaba simplemente el acto sexual, y nosotros hemos echo de esta union un monstruo, un estado republicano que se proyecta en la eternidad, algo inviable, y tenemos que llevar esta y muchas cruces mas… lo importante es que ya estamos pensando en dejarlas votadas por ahi, seria lo justo.

  30. Brillante. Me hace gracia el nombre de la familia, así, con ironía. El estilo me ha enganchado desde la primera frase. Creo que me voy a leer otras entradas tuyas. Este blog promete.

  31. mmmmmmmmmmmmmmm

    El video, la rebomba. Toda la razón y muy bien expresada y razonada, que es lo complicado en estos temas. Gracias por traerlo.

    El relato, amargo……………….bueno y amargo……………y ácido………….

    ovejas, ovejas que caminan todas juntas hacia el mismo sitio siempre, ovejas exactas y blancas
    cuidado con ellas, pueden convertirte en una de ellas sin que te des cuenta

  32. mierda, también tengo unos restos de Londres…

    en fin, aunque cierto como la vida misma el relato, me gusta pensar que el libre albedrío está en nosotros, por dificil que nos lo pongan, siempre podemos decir si o decir no, lo que pasa es que somos cobardes y el miedo es el mayor dictador de la historia ( la nuestra, porque la otra no existe…)

    un saludo y gracias por pasarte 🙂

  33. Los que en apariencia bien felizmente son los que peor lo pasan.

    Un cambio esta bien, pero también colleva una rutina nueva, a pesar de ello. Lo suyo es acostumbrarse o no conformarse con nada y vivir en un continuo cambio. Pero weno, debe haber un termino medio supongo.

    Muy bueno 😉

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