HateGirl y la inspiración

Todo es de color rosa. Me gusta esa gente que puede comer tranquilamente viendo el telediario, pero luego no soportan que alguien fume en la misma habitación que ellos. Todo es de color rosa y me encanta esa gente, porque así el futuro se ve mucho más claro; tanto que para ser una persona de verdad sólo necesitas ropa guai y dedicarte a esperar a que todo reviente en una explosión a cámara super lenta; algo tan gradual y sutil que durante el espectáculo puedes aprovechar para obtener audiencia, poder, recursos; sillones cómodos donde contar chistes y poder decir que para cuando todo acabe nosotros ya no estaremos.
Es el solipsismo cínicamente justificado; el cinismo de verdad, el de la sumisión en pos del patetismo globalizado: nuestra imagen en el espejo. El egoísmo está tan en boga que ya ni siquiera es una forma de ser, es como tus genitales, algo que puedes utilizar para darte placer sin que nadie te pueda recriminar nada. Nos follamos por detrás el futuro cada vez que hacemos horas extras. Empujamos la rueda alardeando de dignidad mientras ensayamos mentalmente algo que responder a la pregunta: ¿Eres feliz?… A la cual, una escalofriante posible respuesta podría ser: No, gracias.

Salgo a fumar al puto balcón a salvo de la pretensión de salud eterna, y me quedo helado. Menos tres grados. Me acepto como parte de la maquinaria hipócrita de quien se queja sin más. Veo lo que hay y fijándome me gusta pintar acuarelas perversas para que todos disfruten con mi interpretación personal de la realidad. Es lo que algunos llaman Realismo sucio; y lo que yo sólo veo como un mal polvo con una chica a quien te ha costado demasiado tiempo y dinero ligarte.
Pero somos buenos, honestos, generosos, dignos. Todos.

Estoy en el piso treinta de un rascacielos demasiado lujoso en contraste con cualquier reflexión de más de un minuto que hagas sobre la comunión como concepto.
Tengo muchas viñetas que dibujar, mucho texto que acordar con el guionista, muchas discusiones sobre la libertad creativa con quien pone el dinero. Estoy aquí porque la editorial quería que nos relajásemos, que viéramos a nuestros compañeros en otro entorno; y a nuestros jefes, con quienes empatizar puede ser un error absurdo planificado por la empresa para que en un futuro te resistas menos en poner el culo.
Por otro lado intento escribir una novela que mi editor no publicaría ni muerto, y que tendré que mover por editoriales que busquen un target de lectores más dados a la diversión sarcástica por autodestrucción pasiva.
Y la cosa no acaba ahí. Los cómics y los libros son una fantasía, algo a lo que intento dedicarme cuando mi trabajo de verdad me deja unas horas libres. Y ni siquiera tiene mucho sentido hablar de mi trabajo de verdad; es uno de esos empleos grises que hacen que la gente viva deprimida los domingos por la tarde. No es de extrañar que luego les des una cerveza y un futbolín un viernes y ya sean felices; los estímulos mayores requieren algo más de atención, y eso les debe retrotraer al tedio laboral.

Ahora lo que quiero es escribir mi libro. Pero sufro ese bloqueo de cuando la inspiración no acompaña a las ganas; así del montón soy. Llego de la fiesta y me siento delante del ordenador y tengo doscientas páginas llenas de descripciones y metáforas supuestamente ingeniosas a las que no sé darles una salida. No hay nudo ni trama ni idea concreta aún. No hay libro.
Luego me voy a dormir y vuelven mis sueños recurrentes en los que un hada alcohólica -sí, así es- me insulta y alecciona sentada en una silla al lado de la cama botella en mano.
“No vas a escribir nada porque no eres escritor.”
“Tienes de artista lo que yo tengo de abstemia.”
“Ni se te ocurra intentar meterme mano.”
He pensado que ese hada bien podría ser mi musa. Me recuerda tanto a mí que duele; criticando sin parar sin hacer nada por colaborar, echar una mano, intervenir, ofrecer mi grano de arena, etc. Pero al día siguiente despierto, veo la luz y mi mente se aferra a esa mujer sin cara y borracha, y creo que sé qué hacer con la novela.
Hadas y musas, está bien… Imagina un centro de reunión para musas de escritores, musas alcohólicas. Mientras duermes, tu musa acude a esas reuniones en una realidad paralela y anexa para ángeles, cupidos y otros mitos de la emoción humana. Construye en tu cabeza una estancia muy parecida a una iglesia, pero sin motivos cristianos. Sillas de madera alineadas llenas de fantasías masturbatorias ya sea a un nivel físico o emocional; las chicas que imaginas pidiéndote que les firmes un autógrafo en las tetas, o que te dejan su número de teléfono entre las páginas de un libro tuyo que acabas de dedicarles. Etc.

Borra doscientas páginas de golpe. Comienza a tomar notas.
Esa misma mañana me siento a escribir frases sueltas a modo de citas célebres. Eres bueno, me digo, sabes que lo eres. Hazlo.
Tu musa sube al púlpito y comenta que su escritor está en las últimas, incluso peor que ella. Es jodido inspirar a alguien que no es capaz de ponerse a escribir sin dejar la mente en blanco; a este paso, dice, llenará un excel de personajes con sus diferentes rasgos e intentará escribir un bestseller sobre la construcción de un granero… Tu hada pega un trago y dice que lo siente, pero que aún no consigue deshacerse de Dorothy, que es como llama a su petaca. Ese cabrón, dice, el escritor al que intento sacar de su letargo, en fin, creo que está pensando en hacer algo drástico. Y ya sabéis cómo va esto, una no puede ser conocida como la musa de alguien que sin haber publicado nada fue y se cortó las venas. Vamos, dice, ya sé que no se demandan musas vía ETT, pero vosotras me entendéis…

Paso varios días encerrado sin ir a trabajar, llenando de ideas sueltas la pantalla del ordenador. No cojo el teléfono y la publicidad se acumula en el buzón. La vida real puede ayudar, pero vive al margen de esto. Mi musa no para de asistir a sus reuniones de Alcohólicas Anónimas. Cada vez es más dura conmigo. El otro día el hada me dijo justo antes de despertarme que se le están comenzando a pudrir las alas, y que no es justo que la quiera fuera de mi subconsciente. Por lo que entendí, cuanto más avance en mi idea para el libro, menos quedará de ella; bueno, o es una posibilidad… En cualquier caso, no me dio ninguna pena.
He decidido que la musa protagonista se llamará Colibrí. A secas. Me llamo Colibrí y soy alcohólica, dirá, el escritor para el que alimento ideas es el típico tonto del culo demasiado cagado para vivir en la vida real, así que ya sabéis, escribe. El resto de musas sentadas en sus sillas de madera aplaudirán y después darán la bienvenida a Colibrí de forma personalizada.
Durante el décimo día de escritura compulsiva, a eso de las nueve de la noche, oigo jaleo abajo en la calle. Al abrir la ventana desde mi octavo piso para ver qué pasa, enseguida oigo la respiración de alguien. Hay una chica subida en la cornisa a unos tres metros de mí, unos veinte años. Al verme, grita, me dice que no intente nada o se tirará. Le digo que si va a hacerlo que lo haga ya, porque si envían a alguien de la policía es probable que utilicen mi piso para acceder a ella, y yo tengo mucho que escribir aún, mucha vida por delante… Pero no me escucha, solo mira hacia abajo, llora, parece más paralizada por la posibilidad de desequilibrarse que por la duda de si quiere saltar o no. Subo el volumen y le digo que si quiere puede entrar por mi piso, que si ha llegado hasta ahí seguro que puede dar marcha atrás; solo tiene que calmarse.
– No… no sé qué hacer… – murmura, llorando.
Pero yo sí. Y debería estar aporreando el teclado. Colibrí será solo una subtrama de mi novela, pero el lector deberá estar deseando leer esas partes. Ella será la representación de lo que el escritor piensa de verdad; si mi musa simbólica en la realidad es el hada alcohólica, la musa del personaje de la novela será Colibrí, su reflejo. Justo ayer de madrugada el hada me dijo que tiene un tumor, un bulto, y que yo se lo he provocado, que no sea tan cabrón, ya tengo trabajo y ese rollo de los cómics, que qué más quiero, que debería frenar mi ego y conformarme con la ropa de marca y rajar sobre los demás como hace todo el mundo.
La chica suicida da un paso hacia mi ventana. Intento calmarla, alargo mi brazo, aunque para que lo toque aún debe dar un par de pasos más.
Colibrí mide metro sesenta y es todo curvas de ese modo que hace que tu sangre fluya. Tiene cara de pícara y es morena y por algún motivo he decidido teñirle las puntas de rubio de su cabellera larga y lisa que le llega casi hasta la cintura. Viste como una colegiala. Entre las demás musas asistentes a AA, hay enfermeras, policías, inocentes profesoras de escuela…; la idea es parodiar el concepto que tiene el hombre de una mujer atractiva. Una musa es abstracta, pero en este caso todas tendrán sus rasgos y su etiqueta con el nombre en el pecho.
La chica suicida finalmente da dos pasos con sorprendente rapidez, y la cojo por las manos y la meto en mi piso. De abajo llegan aplausos apagados, cierro la ventana.

No sabemos si esto le interesa a la policía. Ninguno de los dos sabe si la tentativa de suicidio es exactamente un delito. Así que ella me dice si puede quedarse en mi piso hasta que abajo se calmen los ánimos. Le digo que sí, pero que tengo mucho trabajo, y que si quiere algo, beber, tabaco, si tiene hambre…
– Si tienes un cigarrillo…
Le doy uno, le tiemblan la manos, se lo enciende… Ella se sienta en un sillón cercano de donde estoy yo, en la mesa del salón, donde vuelvo a sentarme en mi silla ante mi portátil. No me noto tenso, creo que la chica solo necesita tiempo, y luego se largará. Escribo.
La musa, con su atuendo de colegiala y su mala leche, decide airear mis mierdas en las sesiones de AA. Esa es la gracia, el libro será una rajada en primera persona que dejará entrever que el escritor de la historia no es más que yo mismo poniéndome a parir.
Oigo un siseo de hojas y me vuelvo. La suicida ha cogido el segundo número de HateGirl, la serie de cómics para la que dibujo y a veces escribo, y que ya va por su número nueve mensual. Lo cierto es que aunque no consigue grandes ventas, sí tiene sus fieles. HateGirl es una cría de once años con el pelo rojo, el flequillo recto justo por encima de sus ojos y una melena a la altura de los hombros. Es mi idea sobre la mujer cabreada, y una especie de materialización formato cómic de lo que yo entiendo por musa. Lleva un traje de cuero rojo, y dos espadas al estilo de los samurais cruzadas en una funda en la espalda. El motor: la sangre. La niña se mete en todo tipo de altercados que acaban en baños de hostias, desmembramientos, viñetas que ocupan páginas enteras con la niña arrancándole literalmente a alguien la cabeza de una patada, o atravesándole el estómago de un puñetazo, o despedazándolo con las espadas. Es un reflejo de mi pasado leyendo cómics de Mark Millar, mi máxima influencia estilística en el trazo y la composición de la páginas.
La muchacha ojea el cómic sin saber que los dibujos son míos, y hasta decide ponerse a leer después de preguntarme si tengo el número uno de esa serie. Le digo que sí y se lo busco y se lo doy y sigo sin decirle que soy el dibujante.
Me meto otra vez en lo mio, con mi rollo de hadas y musas, y decido releer en vertical todo lo que llevo acumulado estos días. Apunto cosas a destacar:
– Amargura (presentación de los personajes).
– Bloqueo (sentar bases de crisis).
– Drogas (la crisis en sí).
– Musas (las encargadas de la verdad).
– Ridículo personal (recalcar virtudes y defectos a través del personaje principal).
– Autobiografía enmascarada parcial (que negaré a toda costa si algún día tengo que promocionar el libro).
En realidad no necesitaré mucho más de doscientas páginas. Tengo ya un manuscrito del escueto discurso final de la musa para el último tercio del libro, que supongo irá variando, pero que debe ser así en espíritu:
“Me voy de Alcohólicas Anónimas. Llevo dos años sin beber (aquí Aplausos, Reacciones, Alguna divagación con sentido…). Debo seguir junto a ese cretino para que pueda hacer algo con su vida. No tengo miedo, puedo soportarlo. La vida en esta realidad no es tan dura, aunque no se parece nada a lo que los humanos esperan ver al morir. Ya sabéis, son así: todo es negro o todo es de color rosa; todo se acabará poco a poco y ellos seguirán sin hacer nada; follarán lo que puedan y comerán hasta que no se puedan atar los zapatos. Quiero que todas sigáis siendo así de generosas dentro de vuestros uniformes de fantasía. Haced que os valoren, que no os tomen por tontas. Lo que es yo, voy a seguir adelante. Pero nunca más con este uniforme de colegiala. Gracias, os veo en La luz.”

La chica suicida se lee tres números de HateGirl del tirón. Y una vez decide comentar algo sobre el cómic, no me queda más remedio que decirle que es mio en parte. Ella cierra el tercer volumen y dice algo como:
-Vaya…
Un buen Vaya, un Vaya positivo, del que puedo sentirme orgulloso.
Son más de las diez y media y no he cenado. Le digo a la chica si quiere salir a comer algo. Dice que está algo desganada, al fin y al cabo a esta hora tenía planeado estar muerta. Pero al final accede.
Dentro del ascensor resulta más guapa, aun con los ojos hinchados y sin maquillaje, después de haberse lavado la cara y peinado en mi cuarto de baño.
Damos algunas vueltas y acabamos en una especie de cruce entre pub irlandés y cafetería con mesas de McDonald’s; decidimos tomar algo antes de cenar. Tardan en atendernos. No sé qué decirle, quizá sacarle el tema de por qué quería morir no sea adecuado. Así que le pregunto si le gustan los cómics. Sonríe con lo que parece alivio, como si hubiera estado esperando una bofetada y al final le hubieran dado un beso en la mejilla.
– Sí, me gustan…
– Está bien, está bien, yo soy un fanático…
Fuera los coches esperan continuamente por semáforos o atasco. Tengo ganas de hablarle de todo esto al hada alcohólica si aún no ha muerto. Dentro del local se puede fumar. La primera calada me sabe a gloria después de horas de sólo escribir. La chica, después de un silencio, me dice que se llama Raquel. Yo también le digo mi nombre, y nos damos la mano sintiéndonos entre ridículos y aliviados. Luego los dos miramos a nuestro alrededor, impacientados por el hecho de que ningún camarero nos atienda.
Entonces ella comienza a hablar, algo apurada, avergonzada. Y dice que no sabe qué pensaré, pero que no está loca. No está tan mal. Ha sido por un chico, dice.
– Pero no quería matarme realmente. No sé qué quería…
Al fin llega un camarero.
Ella pide una jarra de cerveza, por favor. Yo pregunto si tienen batidos. El camarero levanta las cejas de forma imperceptible. La chica suicida sonríe, pero no de una forma burlona; y me mira a los ojos.

[Un tipo llamado Matt Shapiro cada año se dedica a montar un video resumen cinematográfico del año con algunas películas destacadas del mismo; una señora lección de edición. Esta vez la canción elegida es Exit music (for a film) de Radiohead, un tema que en un mundo coherente arrancaría una lágrima a cualquiera.]

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44 comentarios en “HateGirl y la inspiración

  1. La musa no se ha ido, en tí no, debe estar acompañándote un tanto dormida, pero despertará pronto, por ello no te bloques. Cuanta reflexion en tus letras con sentimiento.

    ¡Un abrazo con energías cósmicas y mis deseos por un 2010 para ti y los tuyos, colmado de los mejores deseos!

  2. Puedo decir que siendo las tres y media de la mañana y luego de haber visto Matador, esas son mis circunstancias, me gustó. Puedo decir que ME GUSTÓ, con mayúsculas.
    Pido permiso para conceptualizar, tal vez sea uno de mis más grandes vicios. Hay una mezcla entre “realismo mágico” y “realismo sucio” que atrae. Luego el relato tiene buen ritmo, va fluido.
    interesantes algunas reflexiones, por ejemplo “Le digo a la chica si quiere salir a comer algo. Dice que está algo desganada, al fin y al cabo a esta hora tenía planeado estar muerta. Pero al final accede.”
    Algunas frases u oraciones podrían cerrar de otra manera, no tener una duda que no es duda…
    Bueno, me alegro de haberlo leído.

    Saludos

  3. Hola Jordim!
    Bueno hoy de la “a” a la “z” me ha gustado. Sin peros. Me ha gustado el relato tal y como lo has narrado con su intro y su desarrollo y me ha gustado el personaje de él, mucho. Me han parecido más creíbles, no sé.
    Luego Radiohead… qué buena!
    Y la escena del bar es buena también, sí, hoy sonrisa total. Olé. Gracias.
    Me ha gustado la idea de las musas alcohólicas rehabilitándose… igual de su locura escapan las grandes ideas… ¡aprovechémosla!

  4. ¡Hay que ver las cosas que hacen las musas para sacar de los atascos a los escritores! Y pensar que los poetas las tenían catalogadas como caprichosas y volátiles, capaces de provocar el suicidio por desatención.
    A mí también me gustan más las que han colgado su deidad y han pasado de ser hijas de Zeus y Mnemosine, la diosa de la memoria, a ser hijas de la churrera.

  5. Las musas son un invento para tener a quién echarle la culpa cuando nos falta imaginación y creatividad. Incluso puede que las inventemos a nuestra imagen y semejanza.
    Desde luego, las de tu relato son muy terrenales y parecidas a nosotros, los humanos.
    No hay quien te gane a originalidad, y por supuesto, escribes la originalidad de maravilla!!!
    En cuanto al retrato social, hay que ver, qué bueno y qué real.
    Me ha encantado el texto. Como todos…Voy a tener que repetirme tantas veces…

    Un beso

    Lala

  6. Ains las hadas Alcohólicas XD! sino fuera por ellaas…. Un final distinto, muy gracioso, yo también me hubiese reido sin burla, por la originalidad de pedir un batido…sí, después de leerme el texto me quedo con eso, soy así de rarilla

    PD: no viene a cuento, pero ¿no te gustán los calendarios? 😄

    Besets

  7. 😄 Me encanta ese tipo de hadas.. yo tengo una… tienen una malaleche increíble!! Pero son esas las reales, si señor… Y no hay nada más inspirador que esciribir sobre la falta de inspiración, se termina escribiendo y encontrando al menos un hilo que nos conduce a una madeja y esta a un telar.. bla, bla, bla…

    Cuando te leo siempre hay frases que me hacen sonreír y asentir con la cabeza, hoy he leído una que he pensado: ¡tendría que ponerla en el ordenador del trabajo! Nos follamos por detrás el futuro cada vez que hacemos horas extras. Dios como me ha gustado!!! Es quizá por eso que me empeño en no hacer horas extras, a pesar de ser relegada al ostracismo más cruel… por parte de los compañeros, eh!, nada de jefes, que eso ya se da por sentado…

    Y me gusta la chica suicida, tanto como el Hada Alcoholica… Ying-Yang… todos somos borrachos y suicidas, y sino es que son alienígenas. 🙂

    Un saludo.

  8. Ahh… y sobre Exit:

    HAZ EL EQUIPAJE Y VÍSTETE
    ANTES DE QUE TU PADRE NOS OIGA
    ANTES DE QUE TODOS LOS DEMONIOS SE DESATEN

    RESPIRA, SIGUE RESPIRANDO
    NO PIERDAS LOS NERVIOS
    RESPIRA, SIGUE RESPIRANDO
    NO PUEDO HACER ESTO SOLO…

    P.D No pude evitarlo…

  9. ja que suerte, cari… una musa alcohólica da mucho juego, luego ya con un poquito de coca que pongas de tu parte salen estos libros (y post geniales, jaja).

    La verdad es que es malo ser un egoista inspirado, pero es que las chicas que se quieren suicidar desde las cornisas de nuestras ventanas son unas pelmas que no respetan nada, jajaa

    Bezos.

  10. Musas?
    ¿De verdad las necesitas?
    Anda sé bueno y dales unas buenas vacaciones, ya verás como todo sigue igual (o mejor).

    Yo no puedo ver el telediario ni cuando como, ni cuando no y he de confesar que tampoco me gusta que fumen a mi lado en la mesa (dejé de fumar hace ya 6 años), pero lo tolero de mil maores. Otras cosas tendré yo que molesten a la gente.

    Color de rosa?
    Hace tiempo que en mi arco iris es casi imperceptible ese color.
    Espero volver a recuperarlo.

    Hermosa entrada, amigo.
    Tardo en llegar, pero llego, eh?

    Será que lo bueno se hace esperar…..je,je,je.
    Un besote y sigue así con musas o sin ellas, me encantas.

    Miren.

  11. La inspiración está de tu lado, sino todas esas reflexiones no saldrían de tu teclado.
    A veces el inconformismo y el querer revelarnos a todo lo establecido hace que necesitamos gritar, explotar y decir basta, aunque al final sólo conseguimos el desahogo del momento, porque cuando pasa, todo vuelve a ser lo mismo, todo vuelve a estar como siempre.
    Me gustó todo tu despliegue de pensamientos.
    Un beso y un susurro

  12. Como siempre un placer leer tus relatos (todos de calidad suprema). El vídeo tremendo, apetece ponerse a ver lo que sea. Y Radiohead pues ¿qué decir?

    Un saludo

  13. cada que paso por aqui y planeo dejar un comentario jaja me topo con mas entradas y mas entradas por leer jaja, eso me agrada por una parte por que soy adicto a la lectura y a conocer las ideas de los demas(en ocaciones redusco demaciado las cosas a ideas) la forma en que atrapas el erotismo, y en que para mi gusto equilibras tan bien el sinismo inocencia y sorpresa dando paso a ese tipo de sentido del humor del cual soy fanatico jeje son las cosas por las que sigo regresando, ahora mismo no he leido esta entrada, solo por que siento jaja que si lo hago otra vez me quedare sin tiempo para comentar hasta el momento voy atrasado lo ultimo que lei fue 50 centavos por tu alma historia que me recordo un poco al comic de horror(esas historias graficas en las que se “remasteriza” el poema o texto de otro autor mas grande,pero del cual no puedes dejar de hacer homenage) y a que voy con esto jeje a que para mi revivio un poco mi gusto por el suspenso y un poco de ese morbo del que es espectador y no protagonista(en alguna ocacion explicare esto si hiciere falta) un gusto pasar a revisar el blog, y gracias por los comentarios(tal vez cerca de platon,pero recordando a Poe cuando surgio el texto)

  14. Las musas no atienden a razones, se van cuando les pasa por ahi y vienen cuando les da la gana, las muy putas.

    Eso si, cuando se van, ni haciendo magia negra consigues que vuelvan, ya puedes llorar, gritar o patalear.

  15. No acapares todas las musas para ti, amigo Jordim. Deja alguna para los demás. ¡Je,je,je! Me encanta ese final de dos seres solos que todo apunta a que puedan llenarse sus vacíos mutuamente. La vida vamos.

  16. ¡¡Banksy es tremeeeendo!!! 😀 ¡¡Buena foto!! De los relatos (he leído unos cuantos) no hace falta que diga nada… 🙂 ¡Ya sabes que soy tu fan #1! Bueno, igual ya tienes una presidenta de club de fans alocada y obsesionada por ti, igual esa es la núm. 1… En cualquier caso, de las 10 primeras 🙂

  17. Por eso escribo yo, para que la depresión del domingo por la tarde sea más equitativa.

    Excelente texto.

    ¿Lo leyó colibrí?

  18. Cuando mi jefe con el que trabajé varios años cerró la tienda, me dejó en “herencia” su colección de comics. Son mi tesoro. La joya de la corona es un especial de Lobo contra Batman al que un par de colegas tienen echado el ojo y del que no me pienso deshacer ni muerta (suicida-da).

    Besos de mi blog es un filtro rosa para ver el mundo, pero al menos estoy en un bajo y me mantengo cerca del suelo.

  19. Llevaba tiempo desenganchado de mis costumbres y leerte otra vez, además con un relato que hipnotiza, ha sido refrescante. Celebro que reflexiones sobre la profesión de escribir. A veces es más fácil enfrentarse a un toro de media tonelada que a un simple folio en blanco. Pero a ti parece que no haya pluma que se te resista.

  20. ¡Feliz año Jordim!

    Todo en la vida tiene relación, me ha gustado la forma de ver las musas el autor de tu historia.

    Sigues sabiendo crear un atmósfera que te atrapa.

    ¡Feliz fin de semana!

    MIGUEL

  21. Oye, tienes tanta imaginación, que eres capaz de montar una vida entera.

    Con respecto a las musas siempre suelen ser un poco ‘bandidas’, pero te roban el corazón, sea como sea.

    Me encanta tu forma de redactar y la coherencia entre lineas. Vendré mas seguido.

    Un gusto conocer tus escritos.
    Nata

  22. Es que no aprendo: ¡tengo los ojos…!. bueno: en las manos prácticamente; un trancazo…de no te menees; llego de viaje reventada, ¿y qué hago?: coño, asomarme aquí. ¡Y qué ha pasado?: lo que yo ya sabía: Que no he podido parar hasta el final.
    Agradecería, de una puta vez, impresión en papel. Montatelo como quieras pero publica, porque me voy a quedar ciega leyendo en la pantalla.

    “llenará un excel de personajes con sus diferentes rasgos e intentará escribir un bestseller sobre la construcción de un granero…” Eso me ha hecho “clic”.
    Si tengo que rencarnarme en un personaje, que sea en HateGirl, por favor, por favor: “Lleva un traje de cuero rojo , y dos espadas al estilo de los samurais cruzadas en una funda en la espalda. El motor: la sangre. La niña se mete en todo tipo de altercados que acaban en baños de hostias, desmembramientos, viñetas que ocupan páginas enteras con la niña arrancándole literalmente a alguien la cabeza de una patada, o atravesándole el estómago de un puñetazo, o despedazándolo con las espadas.” ¡¡Ay, sí!!.
    A mí, lo de la partida de futbolín con una cerveza bien fría, no me parece tan mal plan. ¿Y por qué no me pasará lo de que me rescate un escritor y me invite a cenar cuando me da por suicidarme?; porque sólo pasa en las novelas. Las tuyas, por cierto.
    Que publiques de una vez, llorica.
    Radiohead mola. No es Tschaikowsky, pero mola.
    Y ahora voy a ponerme el colirio.
    Abrazos.

  23. Eso de las musas me molesta la verdad, desde que deje que ojos desconocidos leyeran mis escritos, aparecieron ciertos personajes ávidos de musas y me catalogaron como tal, que diablos si inspiro algo cuerdo o refleje ternura bienvenido sea, dicen que tengo mirada de ángel a si que me aprovecho de eso para llamarle de alguna forma a mi escondite de emociones.
    Me quede pensando en tantos días de esfuerzo para llenar el ordenador de ideas, me pasa que las palabras son insidiosas, y no me dejan dormir muchas veces, otras tantas se van y no se de ellas por un par de semanas, ahí duermo y soy un ser relativamente normal, ósea unas ocho horas de sueño sin pestañar.

  24. Pensare si veo los siguientes videos ya que los anteriores me gustaron e informaron de lo que hay en el cine…
    Me paso con este que cada mirada de aquellos personajes reflejaban el vació que cargamos en el alma , que ellos soñaban con un beso , de aquellos que sientes la carne del otro y quisieras alimentarte de ella , esas ganas que de pronto nacen por abrazar a ese alguien que te hace temblar con solo pensarlo …que diablos me provoco unas ganas enormes de llorar y eso que se me escapo una sonrisa cuando leí tu comentario , era verdad jaja que ilusa pensé que no me daría tanta tristeza la música pero esa es la idea , llegar a embargar las emociones , sigo con el próximo relato …antes me seco las lagrimas

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