Jordan Atiel

En el piso de alquiler que comparten Audun y Aron, son las cuatro y pocos segundos de la tarde; por la ventana cerrada a medias entra el sol directo a los ojos de Audun, que guiña y repite sin parar que no sabe qué coño pasa con esa Jordan, pero que hace dos semanas le dio un pico al panadero de la plaza real, y el tío le ha pedido el divorcio a su mujer.
– ¿Has visto a esos viejales que llevan treinta años casados, tío? ¿Sabes qué edad tiene ese hombre?
Aron enmudece.
– Esa chica entró a comprar el pan y por lo que fuera le dio un piquito al tío, joder, ese tío… ese tío debe estar casi jubilado, con un pie en el otro puto barrio. Esos matrimonios mayores de clase media/baja no se meten en esos jardines, no me jodas…
Aron sigue callado. Jordan Atiel, la protagonista de la conversación, tiene veinte años y llegó a la pequeña ciudad de Orián hace seis meses. Vino sola y en autobús. Al día siguiente encontraron a un chico que coincidió con ella en el viaje preguntando por ella por todos lados. Decía, con la mandíbula desencajada y babeante, que necesitaba más. La gente preguntaba: ¿más qué? Tres días después, el chico amanecía muerto en las vías del tren. Según el consternado maquinista, el muchacho se estaba masturbando en medio de la vía con los pantalones por los tobillos.
– Oye, yo no digo que esa tía sea peligrosa – sigue diciendo Audun -, pero joder, obviamente no es normal.
Según declararon algunos vecinos, el chico decía que lo único que ella le hizo durante el viaje es ir sentada a su lado; que lo único que consiguió de ella fue un beso con lengua. No quería citas, no quería verle más precisamente a cambio de ese beso con lengua. Pero el chico necesitaba más.
Jordan Atiel es de complexión delgada, expresión dulce, aniñada; algo a medio camino entre las fantasías de un pederasta poco exigente y esas presentadoras de informativo demasiado jóvenes a las cuales muchos querrían ver empaladas en, por decir algo, el hombre del tiempo. Atiel no es muy comunicativa en apariencia. Nadie sabe bien a qué se dedica; algunos dicen que es prostituta de lujo, pero su historial sentimental hace que esa posibilidad sea poco probable. Se la ve ir a comprar, en la calle, a veces en alguna cafetería, leyendo, pintándose la uñas. Se comunica casi siempre con monosílabos y sonrisas de Lolita.
– ¿Y tú follarías con ella si pudieras? – dice Aron.
– Tío, no me hagas hablar, ¿la has visto?, joder… creo que sí… ¿Tú no?
El panadero no ha vuelto a aparecer, se ha ido de la ciudad. Su mujer, ama de casa desde prácticamente siempre, y arruinada, decidió ir también a darse un paseo por las vías del tren.
Atiel comenzó a salir con otro chico poco después de que su compañero de viaje decidiera hacerse trizas por ella. Poco se supo. Pasaron dos semanas hasta que no quiso verle más. Ahora, ese novio fugaz hace rebotar su cabeza contra la pared de una habitación acolchada, interno.
Según muchos, mirarla ya impresiona de un modo perturbador, un beso casto puede hacer que hagas las maletas y abandones tu vida tal y como la conoces; y un morreo con lengua puede volverte majareta como a un yonqui en su fase de máxima dependencia. Hay rumores, gente que ha visto cosas, amigos de amigos que tienen información, que la han fotografiado o hasta saludado.
– Yo no follaría con ella – dice Aron
– No me jodas.
– Que no.
– A qué coño viene eso… si tuvieras la oportunidad la partirías en dos, joder.
El siguiente hombre con el que se relacionó Jordan Atiel tenía casi cuarenta años. La abordó en un bar, se arrimaba, ya con la tienda de campaña en los pantalones. Ella estaba hojeando un periódico. Él hacía preguntas y ella sonreía o decía Sí o No, o asentía o negaba con el mentón. Y quizá porque a ella le gustó o porque quería librarse momentáneamente de él, aceptó su invitación para ir a cenar juntos esa noche.
– ¿Es que su coño tiene dientes? – dice Audun -. Son todo putas casualidades, y además la gente está pirada, ya no saben qué coño inventarse, son como programas de televisión en sí mismos, telediarios sensacionalistas con patas. Esa chica es del puto montón, te lo digo yo. Es otro yogurín y basta, una putilla.
-Tú mismo has dicho antes que te parece rara, no me jodas…
Durante la cena con aquel tipo, todo el mundo en el restaurante era consciente de lo que pasaba. Aquel desgraciado iba a acabar mal, esa chica tenía algo, gafe, o estaba maldita, o simplemente guardaba venenos en casa; era una asesina, guapa y joven pero asesina. Pero a aquel tío le daba igual. Tenía planes para con ella. Un hotel. Demostrarles a todos que esa chica no era más que otra tía buena a quien él podía controlar.
– Ya sé lo que he dicho, pero que sea rara no significa nada; es otro puto chochito, nada más.
Cenaron. Y después de pasar la noche con ella, aquel hombre bajó a la recepción del hotel. Al despertar, ella se había ido. Se presentó desnudo delante del conserje, muy nervioso y con un cuchillo de cocina en la mano. Comenzó a preguntar por Jordan, a maldecir por haberse dormido. ¡Tengo que verla!, gritaba, ¡tengo que ver a esa niñata! Tenía el pene en erección. El conserje le dio la espalda y descolgó el teléfono para llamar a la policía. Entonces escuchó un sonido acuoso, y al volverse, el tipo estaba cortándose la polla enhiesta justo por la mitad. Cuando acabó, pegando un último tirón para separar la piel, se tapó la entrepierna chorreante de sangre con una mano, y con la otra sujetaba su miembro mutilado, para después caer al suelo con temblores y comenzar a vomitar; mientras, el conserje sujetaba el teléfono con una mano, paralizado, y una vocecilla decía “¿Sí? ¿Hola?”…
Nadie ha vuelto a ver al tipo, se lo llevaron de urgencias y su piso de soltero quedó libre. Según un testigo ocular que bajó a recepción, lo último que dijo antes de perder la conciencia fue: “Tío… el que ha conocido sólo a su mujer y la ha amado, sabe más de mujeres que el que ha conocido mil.” Pero la cita es de Tolstoi, añadió, la metí en google por la noche, y además no sé cómo quería aplicarla a esa situación…
– ¿Entonces qué vas a hacer? – dice Aron.
– Pues aceptar. Coño… No veo por qué no.
El siguiente hombre a quien conoció Jordan Atiel estaba casado. Pero eso no le impidió abordarla por la calle y pedirle su número, una cita, algo. Ella nunca niega de forma definitiva, nunca te gira la cara. Así que le dijo que nada de números, nada de direcciones. Que cuándo quería verla, o si lo que quería era solo sexo. Quizá podían ir a un hotel sin más, nada de casas. Y el tipo dijo que vale, que bien, que cuándo.
– Cuando quieras.
– ¿Ahora?
– ¿Lo quieres ahora?
– Como quieras…
– ¿Lo quieres ahora sí o no?
Fueron a un hotel de dos estrellas, era la una del mediodía. Justo al entrar, ella se desnudó con facilidad, solo tenía que levantarse el vestido y quitarse las bragas. Él dijo que no quería besarla, que solo quería follarla. Ella dijo Muy bien, y se abrió de piernas en el borde de la cama. El tipo, ya habiéndose desnudado, se acercó a Jordan, y su pene en erección ya casi la tocaba, casi rozaba su pubis.
Y entonces dio marcha atrás.
– No puedo…
Silencio. La expresión de Jordan no cambió lo más mínimo. Dijo:
– ¿Seguro que no? -. Balanceaba sus piernas en el aire, como esperando, ofreciendo una segunda oportunidad. Él respiró hondo. Ella se mojó dos dedos y se los metió en la vagina. Dijo:
– El paso está abierto, no te preocupes -. Y dejó ir su sonrisa de Lolita.
El tipo decidió volver a intentarlo. Se acercó nuevamente. Ella separó sus labios vaginales con dos dedos. La punta del prepucio llego a contactar, a notar la humedad de ella. Y nuevamente, y soltando un gritito, dio marcha atrás.
– No puedo, joder… he notado algo…
Ella no dijo nada, se comenzó a vestir. Él se masturbó mirándola. Antes de correrse la primera vez, ella ya se había ido de la habitación. Para la segunda se puso a oler la cama, las arrugas donde había estado ella. Aspiraba con fuerza en posición fetal. Y al correrse la segunda vez tuvo que hacerlo también una tercera. El olor de Atiel seguía en la habitación. Para la quinta sacudida, recordó que ella había usado un kleenex y lo había abandonado en un cajón de la mesilla. Lo encontró y esnifó de él y continuó machacándose la entrepierna. Para la sexta o séptima paja, y sobre todo debido a la violencia con que se la sacudía, empezó a salirle sangre por el prepucio. Estuvo salpicando toda la cama justo cuando alguien comenzó a aporrear la puerta sin él hacer ningún caso.
Minutos después llegó la policía, dos agentes; uno de ellos, ante aquello, tuvo que entrar al lavabo a vomitar. Luego sacaron al tipo de la habitación con la polla goteando.
Esa noche confesó algo parecido a la verdad y su mujer le echó de casa. No le quedaba familia cercana. Deambuló unos cuantos días como neomendigo. Pasó poco tiempo hasta que le echaron del trabajo. Tuvo algunos encontronazos más con la policía dados sus intentos de volver a casa y las negativas de su mujer. Y llegó a su fin dos meses después de la habitación de hotel, dándose un paseo por las ya famosas vías del tren. Una de las ultimas personas que habían hablado con él, dijo que balbuceaba algo sobre un coño eléctrico.

– ¿Entonces vas a quedar con ella? – dice Aron.
– Creo que sí… Seguro que es todo mentira, todo lo que dice la gente… Joder, qué voy a hacer, ¿llamarla para decirle que no quiero quedar con ella? ¿Por qué? ¿Porque dicen que está pirada?
– Bueno, tú no le distes tu número, podrías no llamarla y listos…
Audun Sacrosanto conoció a Jordan Atiel hace tres días. Ella iba por la calle y al manipular su bolso se le cayó un pañuelo al suelo. Audun iba caminando detrás a unos cinco metros, y al ver que era una mujer, recogió el pañuelo y fue a dárselo. Al volverse ella, él aún no era consciente de quién era. Y entonces Jordan sonrió.
Audun inició una conversación absurda sobre los horarios de los autobuses. Fingió que él también tenía que coger el autobús que ella iba a coger para desplazarse a la ciudad de al lado. Y finalmente reculó y le dijo que bueno, qué él no tenía que coger ese autobús, que solo quería charlar un rato de camino con ella porque estaba impresionado, nunca había visto de cerca a Jordan Atiel. Entonces Atiel, justo antes de subir al autobús, se detuvo y le apuntó un número de móvil en un papel.
– ¿Y qué pasa si te pasa algo? – dice Aron.
– ¿Qué va a pasar, me va a morder la polla?
– ¿Y sabes si sigue en la ciudad?
– Dijo que solo iba a ver a sus padres…
– ¿Y oíste lo del tío ese? ¿Lo del carpintero?
La ultima historia que se conoce sobre Jordan, trata sobre un tipo carismático en Orián. Un señor que llevaba más de treinta años trabajando en su carpintería, diligente y popular por su afición a la zapatería, algo a lo que se dedicaba en su tiempo libre y de forma gratuita. De modo que muchos ciudadanos acudían a él, a su taller, para arreglos, por suelas, plantillas, zapatos especiales para cojeras y demás.
Jordan hace un mes fue a verle. El carpintero, de nombre Leandro, la recibió sin conocer su reputación, y se comportó como un auténtico caballero en pos de su comodidad en aquel pequeño encuentro para encargar una mesilla que la señorita decía necesitaba para su piso de alquiler.
El encargo quedó hecho, y al segundo día, tres antes de que ella volviera a por su mueble, Leandro recibió la siguiente carta anónima:

Sé que usted ha conocido a cierta señorita. Que quizá está trabajando en algún encargo para ella. Se llama Jordan Atiel, seguro que la recuerda. Muy joven, morena, muy atractiva, mágica en cierto y retorcido modo.
Esta carta es para avisarle sobre esa mujer. No vuelva a verla más allá de su trabajo. Sé que creerá que soy un/a paranoico/a, pero otros han caído con tanta o más fidelidad y responsabilidad de la que pueda atesorar usted. Trabajo para cierta compañía aérea, igual que Jordan hace muy poco. Sé que ella ahora vive en su ciudad, y aunque no sé a qué se dedica, conozco su aura, su estrella, su ángel o como quiera llamarlo, eso que deja a todos embobados y a veces incluso les acaba matando. Si quiere saber por qué ya no es azafata de nuestras aerolíneas, es porque un piloto estuvo a punto de estrellar un vuelo comercial después de un beso de Jordan en la mejilla.
No bromeo. Ella misma dejó el trabajo, aunque desde el momento en que la contrataron todo se descontroló.
Aléjese de ella. No haga caso de lo que le diga. No sabemos quién es ni de dónde viene. Pero tenga mucho cuidado. Esto es más difícil de lo que usted cree. Haga lo que tenga que hacer y pase página en todo lo que respecta a Jordan Atiel.”

Leandro se quedó perplejo un momento. Releyó la carta. Era una de las cosas más curiosas que le habían pasado en la vida, en toda su larga vida. Pensó en las típicas bromas de televisión. No quería ser víctima de una de esas malas pasadas estúpidas, pero esa posibilidad era harto improbable; los que le conocían sabían que no era hombre para sonreír enseguida y darle la mano a algún reportero afeminado supuestamente simpático para algún programa idiota de televisión para lerdos. Aquella carta era auténtica. Enseguida llegó a esa conclusión.
Lo cierto es que la chica era muy guapa, y que no aparecían muchas así por el taller; como mucho alguna mujer madura y atractiva acompañando a su marido. La verdad es que si hubiera tenido que hacer memoria de los clientes que había visto en los últimos dos días, ella hubiera sido la primera que hubiese recordado. Y además habría sido absurdo que se negara a sí mismo que la tal Jordan le traía a la memoria de forma dolorosa y a la vez maravillosa a Adela. Ella fue su primera novia, el amor de su vida, por más que Leandro diga a menudo eso de la que es su mujer desde hace más de treinta años. Adela y Leandro se conocieron en el pueblo lejano de mil habitantes en el que ambos crecieron. Eran uña y carne desde que tuvieron uso de razón. Y como un rayo, cayó en la cuenta, ella era Jordan y Jordan era ella. Leandro lo supo la noche después de leer esa carta. Atiel era la segunda y última mujer que conocería con esa Luz. Pensó que, debido a la edad, y al hecho de que ya no se fijaba en las mujeres, no había sido capaz de Ver a Jordan como lo que es.
Adela murió a los dieciséis años apaleada en la plaza del pueblo. A los quince dos chicos de la misma edad se habían suicidado por ella, tal y como habían dejado claro en sus notas y diarios. La diferencia entre Leandro y esos chicos, era que él ni tan siquiera había besado a Adela, ya que ella siempre se lo había impedido. Al llegar a los dieciséis años, los padres de los dos chicos suicidados la raptaron una noche y la golpearon; a ellos se unieron los vecinos que oyeron los gritos; la mataron con palos de madera y barras de hierro. Durante esa noche Leandro se desveló justo a esa hora, y con los años se había jurado a sí mismo no decirle a nadie que le había parecido ver con toda claridad por la ventana un haz de luz subiendo desde el centro del pueblo a esa hora, y muriendo en el cielo. La plaza amaneció con una mancha sanguinolenta de sangre alrededor de un cuerpo retorcido de ropa, carne y huesos. La madre de Adela lloró desconsolada abrazada al amasijo oscuro que había sido su hija, sin nadie más en toda la plaza a excepción del padre de Adela, que al igual que la familia de Leandro, tomó la decisión de irse de aquel pueblo con su mujer.

Leandro despertó el día de la entrega de la mesilla con una innegable inquietud, aterrorizado en verdad. Había tenido sueños los últimos días; pesadillas en cierto modo. Imágenes sobre cómo podría haber sido su vida con Adela. De repente todo, su mujer, sus dos hijos emancipados, sus nietos, las festividades, las reuniones familiares, los madrugones, los periodos vacacionales… todo le parecía ahora una especie de plan B, la vida de emergencia de lo que debía haber sido su vida de verdad junto a Adela. Intentaba apartar esos pensamientos de su cabeza, le parecían inmaduros y absurdos. Pero por otro lado sentía que razonaba con lucidez y sinceridad por primera vez desde hacía demasiados años. Bordeando la jubilación definitva, no veía las suficientes razones para seguir si lo meditaba detenidamente. Podía pensar en sus nietos, en sus hijos; aunque tenía claro que no quería a su mujer más allá de la compañía en el camino hacia la muerte. Pero esos hijos y esos nietos a los que quería llevaban una vida que no era la suya. Eran, objetivamente, familias al margen, savia nueva que podía saborear mínimamente cuando le venían a visitar; unas visitas cada vez más espaciadas. Así que, esa mañana, ultimando los últimos detalles de la mesilla, determinó que su tiempo había acabado en realidad. Lo que le iba a quedar se iba a ir transformando poco a poco en problemas para sus hijos; tarde o temprano sería totalmente dependiente, carne infeliz de residencia. De golpe, y por culpa de esa tal Jordan, su carácter optimista y positivo se había esfumado.

Ella llegó y entró en el taller a las once de la mañana como quien entra en su cocina. Se quitó las gafas de sol. Llevaba una falda de ejecutiva, sin medias, con zapatos de medio tacón negros. Llevaba una chaqueta a juego con la falda, que se quitó, dejando ver un sueter más parecido a los que llevó en su época Adela que al que llevaría una chica de veinte años en presente. Lo cual era una casualidad o la existencia de un demonio filtrándose en la bragueta de Leandro, que no fue capaz ni de saludar; estaba sentado en una silla de madera de fabricación ajena, y Jordan caminaba hacia él mientras se dejaba de oír el ruido de la calle, se apagaba el sol y se emborronaba la habitación. Solo un foco, iluminándola a ella. Era otra vez Adela, desabrochándole la bragueta más de cuarenta años después de haber sido asesinada por su propia magia. Leandro endureció; ya no recordaba cuál fue la última vez que hizo cosas parecidas con su mujer de la vida real, esa vida desaprovechada con extraños, los sustitutos de los que debían haber sido sus seres queridos de verdad. Su pene erecto entro en Jordan, que estaba a horcajadas encima de él; y la penetración sucedió, sin contemplaciones, sin remordimientos, sin viagra. Leandro sintió la vagina de Adela en el coño de Jordan Atiel. Y justo después de eyacular, su corazón se paró.

– Todo putas mentiras – decía una y otra vez Audun -, ese viejo se murió por viejo. Le pasa a todo el mundo, tío. Y además cómo coño va dedicarse Jordan a follar con mediomuertos…
– Tío, lo encontraron con la polla fuera, había manchas de esperma. Y justo ese día tenía que pasar ella por allí, estaba todo en la agenda del viejo.
– Y entonces qué, ¿la poli no va a por ella?
– No tienen nada sólido con qué incriminarla… es así de sencillo. Además si hablaran con ella, cosa que quizá hayan hecho, ¿qué iba a pasar? Al viejo le dio un infarto y punto. Podía estar perfectamente haciéndose un paja.
– Que es lo más probable…
– Bueno, tú mismo… ¿la vas a llamar o no?

A Audun la voz de ella por teléfono le pareció cálida y segura; nada de la típica perorata entrecortada e incómoda de quien podría querer follarte. Él la dejó elegir el lugar donde quedar. Ella dijo: El puerto, delante de McDonald’s.
El paseo marítimo de Orián era particularmente atrayente. Todo era azul o blanco, y hace unos años se administró y legalizó el fenómeno de las estatuas humanas. Había pintores, caricaturistas, titiriteros, e incluso una chica llamada Arlene, que a cambio de la voluntad te daba un beso “de película” (lo cual para Arlene significaba Lengua) de mínimo veinte segundos de duración, o de duración indefinida si a ella le gustaba tu forma de besar, tal y como rezaba el cartel que llevaba consigo.
Audun y Jordan se encontraron y se dieron dos besos (los labios de ella no hicieron contacto), y pasearon con calma. Ella llevaba unos pantalones blancos muy cortos, -o shorts como algunos les llaman-, unas náuticas, y la parte de arriba de un biquini floreado; pelo recogido; y la erección de Audun en modo potencial en todo momento.
Audun, después de los saludos de rigor, le dijo que si sabía todo lo que se contaba de ella.
– Oh… bueno, son todo putas mentiras. No te creas nada.
Jordan dijo que trabajaba en un restaurante, pero que su dueño era muy flexible para los horarios. Al menos con ella. Dijo:
– Creo que los demás me están cogiendo manía.
Etc. Audun enseguida se relajó. Determinó que todas las historias sobre Jordan Atiel eran mentira, o como mucho exageraciones. Olía como cualquier chica joven recién duchada. Era guapa, muy guapa, es cierto, pero Audun no entendía a qué venía tanto follón; él había conocido a algunas chicas tan guapas como ella; no muchas, pero sí las suficientes para no recordarlas todas fácilmente.
Mientras charlaban, Audun se iba sintiendo cada vez más cómodo, se iba soltando cada vez más con cada giro que daba la conversación. Pronto llegaron a la zona en la que se encontraba Arlene; estaba sentada en su silla, con el cartel al lado, y de vez en cuando se ponía de pie e intentaba atraer a potenciales besadores.
Al ver a la pareja, Arlene se levantó. Iba en biquini, subida en una sandalias propias de una gogó de club nocturno. Tenía un cuerpo generoso en curvas, buenas caderas y buenas tetas. Un buen culo.
– ¿Parejita?
– Somos amigos – dijo Audun
– Entonces no hay problema para que me des un besito, uno de verdad, con amor… Si tu… amiga quiere, también beso a las chicas. Me gusta besar a todo el mundo. ¿Qué me dices, guapa? Vaya… qué guapa eres; se lo digo a todas, pero tú eres guapa de verdad – dijo, susurrando las últimas palabras.
– No quieres besarme – soltó Jordan.
– ¡Sí quiero!
– Oh, no quieres, créeme.
Audun y Jordan seguían caminando, con Arlene dando vueltas a su alrededor. Finalmente ésta desistió.
– ¿Qué edad tiene esa tía? – preguntó ella.
– Como treinta y cinco, no lo sé.

Poco después decidieron ir a pasear por la playa, cerca del agua. Jordan se quitó las náuticas y Audun se quedó descalzó también. No había demasiada gente, era un día gris. Estuvieron un buen rato sin hablar, solo caminando, mirando hacia el mar, mojándose los pies.
Audun decidió coger de la mano a Jordan. Ella no le rechazó, pero le miro como una maestra miraría a un crío que tiene intenciones de hacer alguna maldad, aunque aún es inocente.
– No creo que sea buena idea – dijo Jordan.
Las manos se separaron.
– La verdad es que me gustas mucho – dijo Audun.
Llegaron a una zona de rocas, estaban rodeados de ellas, como en una mini-cala, separados y lejos de la poca gente que había en la playa.
– A los que me caéis bien suelo haceros siempre la misma pregunta – dijo ella.
– ¿Qué pregunta?
Audun se acercó, le puso las manos en la cintura, insinuante. Jordan le apartó, lenta pero decididamente. El cielo tronó, mucho más oscuro que hacía cinco minutos.
– ¿Quieres saber la pregunta o no?
Audun se cruzo de brazos, ella estaba a unos tres metros. El cielo era cada vez más oscuro. La pregunta era:
– ¿Crees en Dios?
Audun guardó silencio durante lo que pareció una eternidad. Se le pasaron por la cabeza varios comentarios inapropiados, y tuvo que aguantarse la risa antes de hablar;
– No lo sé… ¿es que eres muy religiosa?
– Dios es misericordioso, Audun, pero también sabe castigar. ¿Conoces la historia de Adán y Eva?
Después de esa pregunta, Jordan comenzó a desnudarse, con cierta rapidez. Audun dijo:
– Sí, joder, ese rollo de la manzana… ¿Qué haces?
– No suelo poner en preaviso a nadie. Tengo una noticia que darte.
– Estás chalada, tía… – soltó Audun, pero sin moverse del sitio.
– ¿Quieres oír la noticia?
– Sí, joder, di lo que te dé la gana… -. Audún permanecía quieto, viendo el desnudo de Jordan, sin saber si podría acceder a él, pero dispuesto a comprobarlo.
– Muy bien – dijo ella, de repente hablando más alto, vocalizando, mirando a Audun a los ojos -. La noticia es que Dios existe.
Un rayo cayó a unos cincuenta metros de ellos. En el agua. Audun dio un bote, y retrocedió hacia las rocas que había a sus espaldas. El cielo seguía oscuro y sin romper a llover.
– Pero a él este rollo del preaviso no le gusta un pelo, Audun – dijo Jordan.
Audun se sentó en el suelo, desconcertado, recuperándose del susto. Jordan se acercó a él y se sentó a su lado.
– No te preocupes, chico – dijo ella mirando hacia el mar -. Es él.
– ¿Él, quién?
Jordan negó con la cabeza, sonrió para sí misma. Miró a Audun y esperó a que él la mirara también. Entonces él la vio, con sus bocas a pocos centímetros la una de la otra. Hizo ademán de besarla, y ella se apartó.
– No, Audun. Yo soy la manzana. ¿Entiendes?… Ese cabrón desesperado de ahí arriba está intentando recomenzar con el material del que dispone.
– Estás tarada, tía, me voy…
Audun se levantó, dispuesto a irse por donde habían venido. Jordan no movió un dedo. Dijo:
– Si luego te follo, ¿te quedarás a oír lo que tengo que decir?
Y justo en ese instante otro rayo cayó, esta vez más cerca, en la arena. Audun saltó otra vez del susto, y volvió a sentarse con Jordan, cada vez más asustado y más cachondo.
– Verás. Yo no soy la primera ni la última. Solo soy la manzana de estos últimos años. Cada cierto tiempo hay una. Yo no tomo las decisiones. Es Él el que se encarga de lo gordo; ya sabes, del papeleo, de la contratación y los despidos. Y vale, ya sé que tengo cierto libre albedrío, pero ahora mismo podría estar asada, tío.
Audun permanecía callado. Miraba al frente, con la mente en blanco; la palabras de Jordan parecían rebotar en su cabeza sin provocar más que ruido desordenado, sin sentido.
– Lo que quiero decir es que… no aprendéis. Sólo habrá un elegido, pero tiene que controlarse. Si cada vez que os coláis por alguien sois capaces de tiraros a la vía… Oye, Él no maneja el dogma del que se habla por aquí, lo habéis tergiversado todo. Solo quiere poner algo de orden, ¿entiendes? Os habéis inventado vuestras propias cárceles para vuestra libertad individual… Monogamia, fidelidad indefinida… ¡indefinida! ¿Es que estáis tarados?… Sí, es verdad que yo estoy pensada para convertiros en adictos. Y sí, más de lo normal, no ese pequeño cuelgue por el que muchos os casáis prometiendo conformaros con una persona hasta la muerte… Joder… No me estás escuchando, ¿verdad?… ¡Es un pacto con la naturaleza, tío! Cuando el de arriba se harte lloverán manzanas, colega. Y tarde o temprano todo los tíos estaréis muertos. Y luego ¿qué? Pues las mujeres que queden se extinguirán tarde o temprano y esto se acabó. Adelante siguiente especie…
Jordan dejó de hablar durante un minuto. Audun, más atento de lo que parecía en un principio, dijo:
– Eres una loca, tía, una loca de cojones.
– Muy bien. ¿Qué crees que pasará si te doy un beso en la boca?… Yo te diré lo que te pasará si eres fuerte. Dentro de un tiempo, nada. Te habrás cansado de mí. Eres mi experimento, y por la cara de salido que pones, obviamente vas a morir.
Otro rayo cayó, otra vez en la arena. Esta vez un poco más cerca que el anterior.
– Tú qué dirías, Audun Sacrosanto, ¿es todo mentira?

[No puedo resistirme a poner uno de los videos avance de Kick Ass, película adaptación del cómic brutal y desquiciante de Mark Millar (que además pinta bastante bien). El video se centra en uno de los personajes. Hit Girl (ojo al acierto brutal de casting con la cría). Y abajo por si a alguno le interesa, la chica que me rondaba por la cabeza cuando pensé en el personaje del relato. Su nombre real: Jordan Capri. Y si alguien quiere verla en tetas en más fotos, solo tiene que googlearla, se pondrá las botas.] [Bien, esto es una actualización; ya que una de las lectoras del blog ha puesto en entredicho los pechos de Jordan Capri (por demasiado pequeños), he decidido cambiar la foto. El debate queda abierto. Las opiniónes femeninas serán especialmente valoradas. (Aclaro que por supuesto hablamos de belleza, no necesariamente de tamaño).]

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47 comentarios en “Jordan Atiel

  1. Bueno, hoy una historia super larga, Jordim…
    Me la he leído de tirón. No sé si tus sueños serán tan oscuros como tus historias, pero las pinceladas de realidad me encantan. Ya sabes, vivir en la inopia siendo consciente de ello.
    Un beso.

  2. Vi ambas referencias, la frase de Tostoi, y esta chica… vaya, con lo jovencita que parece y ya tiene 18 -parece de menos- …me recuerda a mí, ja! pero sin el porno. En fin, desde luego te ha inspirado. Curiosa forma de decir que Dios existe. Besitos!

  3. Para ser mi primer papel, no está mal. Y hay formas peores de morir, eso seguro.

    El cuento, muy bueno, como casi siempre. Y muy en tu línea. Sigo pensando que quizá podrías cuidar un poco más la edición. Poca cosa: tal vez dejar un espacio de separación entre párrafos, o al menos, entre la narración y los diálogos; también hay un Etc suelto al principio de un párrafo que, me parece, no debería estar ahí.

  4. Leandro:

    Por desgracia, los espacios están todos donde yo quería. Otras veces no porque el señor wordpress me putea, pero en este relato no lo ha hecho. Digo por desgracia porque quizá eso te haya despistado o lo que sea… De todas formas para este formato blog es obviamente un relato muy largo.
    Ah y ese “etc” también está con intención.
    Gracias por tragarte el tochazo entero.

    Saludos a todos.

  5. La colocación (o no) de los espacios entre párrafos no me ha despistado. Son manías mías. Demasiado puntilloso con tonterías, y poco atento a las cosas importantes. El Etc sí me ha despistado, tal vez deba volver por allí, a ver qué pasa con él

  6. Leandro:

    El ECT solo quiere insinuar una prolongacion de la conversacion anterior de los personajes, queriendo dar a enteder que es insustancial… Puede que no se entienda, pero a veces está bien jugarsela para ver qué pasa 🙂
    Los de los espacios siempre intento cuidarlo. Pero aveces puede que estire algunas partes de la historia demasiado en ese sentido. Aunque también es cierto que leyendo un libro, al pasar página eso da un respiro al lector, cosa que en un blog…

  7. Ya vi el Etc, en efecto. Quiero decir que, ahora sí, lo vi bien. Por lo demás, no pierdas un minuto en lo que yo te diga. Te irá mejor, y a las pruebas me remito

  8. Bueno, pues esta vez no me queda claro el sentido de ese dios.
    Será que el tema divino siempre me descoloca.
    No entiendo el comprtamiento sangriento de ella, ya sea a voluntad propia o divina.
    No entiendo por qué tiene que existir una EVa.
    Hoy me voy de aquí, no sé cómo…rara. El texto está bien, genial, como siempre, pero la lectura, el significado no acaba de llegarme…
    Sorry, debo andar más espesa de lo normal.

    Un besito

    Lala

  9. Lala:
    Obviamente no voy a dar respuestas sobre el relato, no tendría sentido. Pero de todos modos, no siempre tiene que haber un significado concreto, o una conclusion cerrada. He querido tratar algunos temas englobandolos en cierto surrealismo, eso es todo. Precisamente en este relato no quería dejar nada especialmente claro, para dejar al lector darle vueltas al asunto. Como he hecho en muchos otros que he escrito.

    saludos.

  10. Pues ya que estamos con ortografías: ese “giña” de la tercera frase, quería ser un “guiña” ¿no?; guiña los ojos a los que les entra el sol directo; ¿o es que el tío estaba cagando?.
    Iba a preguntarte que de dónde sacas esos nombres tan raros, coño, que el más normal de todo el relato ha sido “Leandro”, y ya explicas al final de dónde has sacado el de Jordam, pero ¿los otros? “Audun Sacrosanto”,tío parecen de pellículas típo “La profecía” o algo así.
    Me ha gustado lo de “neomendigo”, y lo del “coño eléctrico”.
    Esto: “el tipo estaba cortándose la polla enhiesta justo por la mitad. Cuando acabó, pegando un último tirón para separar la piel, se tapó la entrepierna chorreante de sangre con una mano, y con la otra sujetaba su miembro mutilado, para después caer al suelo con temblores y comenzar a vomitar”, joder ¿era necesario?. ¿No te apetece ver “Sonrisas y lágrimas” para desenpalagar? A mí sí. (Bueno, pero luego un poquito de Hit Girl. ¡Ay!, yo la quiero ver)
    Y finalmente lo de “y si alguien quiere verla en tetas”, te ha restado mínimo 10 puntos en mi incipiente escala de apreciación por tí. Que lo sepas.
    Saludos.

  11. Gata:

    Gracias por avisar de la giñada. Corregido.
    En cuanto a los nombres, no soporto recurrir a los manidos siempre, así que me voy al extremo y a menudo utilizo nombres nada comunes, si no evito directamente ponerlos.
    Luego, la escena del pene cortado es cosa de niños en comparación con lo que he llegado a leer en libros de Easton Ellis, Houllebeq, Monzó, entre otros…
    Y lo de las tetas era una forma de decir que la chica se dedica a los desnudos. Me corre sangre por las venas… ¿No esperarías que yo fuera una especie de hermafrodita asexuado no? 🙂
    (De hecho qué demonios, aún pdría poner una foto de ella desnuda, lo cual es bien bonito y natural…)
    saludos.

  12. Lo que no esperaba es que fueses un machuzo. Y confío en que no lo seas; con tanta verborrea literaria como tienes, no lo podría soportar.
    Te va mucho más lo de hermafrodita asexuado; aunque eso, en sí, es una doble contradicción, ya que tendrías, no uno, sino dos sexos. Y ser asexuado teniendo dos sexos…
    Por eso te iría mucho más, porque es surrealista.
    ¡Bah!
    (¡Pero si es una niña! y lo de que “se dedica a los desnudos” ni siquiera llega a metáfora. Menudo vídeo porno que me he tragado googleandola; me he quedado tan flipada como con tus relatos, no daba crédito; y porque no he querido ver más, que por lo visto tiene un currículum y un nombre ya como pornostar ¡Pero si aún no le han crecido las tetas! por favor.)

  13. Gata:

    Qué poco mundo pareces tener… (que no creo). El comentario de las tetas ha sido lo primero que se me ha pasado por la cabeza, la supuesta misoginia era una broma, precisamente para restarle importancia al asunto y no al contrario (¿qué he dicho?… ¿en tetas? ¿acaso he insinuado que a los hombres nos gustan las mujeres desnudas o quizá hasta el porno? … Por dios, Gata, que ya no somos críos…)
    En cuanto a que la chica casi no tenga pecho… joder.. hay chicas con más pecho y con menos pecho… (lo he mirado y tiene 23 años… ya no le van a crecer más…) Y porno que yo sepa ha hecho muy poquito (que por otro lado puede hacer lo que le dé la gana…). Como ves he cambiado la foto, ya que no tengo ninguna duda de que esta chica se siente muy orgullosa de su cuerpo (y por supuesto de sus pechos). Y por favor no te tomes esto como una provocación hacia ti (ni hacia nadie), es que algunos comentarios me sacan un poco de mis casillas. Ni soy un machuzo, ni hermafrodita, ni García Márquez. Pero sí, una chica guapa de veintitantos me pone; en foto, en video y en directo.

    Un abrazo.

  14. Magnifico recorrido por el pantanal humano.

    Cuando me encuentro con relatos largos en un blog copio y pego en un word, ahi ya depende si lo imprimo o lo leo en una fuente más cómoda.

    Tomo nota del comic (que lejanos mis tiempos de estar al tanto de estas cosas).

    Buen fin de semana!

  15. Estáis picajosos todos, ¿eh? el único que se ha quedado encantado es Leandro con aparición fugaz.

    Sigo pensando que tienes una fijación extraña con la monogamia. No lo digo porque no sea un tema interesante, pero meter las aventuras sexuales como una especie de maldición para la extinción de la especie me ha pareceido una exageración bien gorda.

    A pesar de todo, no deja de gustarme el enfoque ese de las tentaciones irresistibles.

    En los dos últimos estás muy sexual, será la primavera. Pero que sepas que estoy completamente en contra del uso de la palabra “vagina” en este tipo de contextos, como que te saca del cachondeo, ¿no te parece? demasiado técnica a mi entender.

    Saludos y suerte con la de las golosinas (¿para casarse? venga, ¿en qué quedamos?)

  16. “Y por favor no te tomes esto como una provocación hacia ti”
    ¿Ein?
    Lo mismo digo ¿eh?.
    No me he dado cuenta de que has cambiado la foto, ahora la miraré.
    Me importa un pito el mundo que tengo o no tengo. ¿Hay que tener mundo? ¿Pa qué? ¿Se es más feliz? ¿Te alarga la vida? ¿Te alarga la polla? Porque si alguna de las respuestas es sí, entonces vale.
    ¿Y quién mide “la cantidad de mundo” que tienen las personas? No, por ir a que me la midan a ver si estoy en la media, por debajo o por encima.
    Bueno, y a todo esto, lo que de verdad interesa que es el relato, no le he sacado mucha punta.
    ¿La existéncia de Dios? Esto de que ella es la nueva manzana… Joder, fue un giro inesperado. No lo voy a analizar; hay cosas que simplemente se disfrutan. A mí tus relatos me encantan; por eso los leo.
    Del otro tema no voy a volver a hablar nunca jamás, porque me saca de quicio. Es el terma que más de quicio me saca en el mundo. Porque es el padre de todos los males. Y por escrito, me resulta imposible hacerme entender. Y lo vamos a dejar ahí.
    Besos.

  17. Es verdad, como decía alguien por ahí arriba que tus relatos arrastran y atrapan.

    En este, sin embargo, el final me gustó menos que el resto del relato, no sé, me chirría un poco…

    Gran texto, en cualquier caso.

    Saludos

  18. extenso trabajo,me costo seguirlo,-no es ni bueno ni malo-y sobretodo comprenderlo…tenes un lenguaje culto,para el relato,lo que denota a una persona inteligente…hallar lenguaje culto te digo,ya es demasiado porque lo que abunda,son tristes dolores,mal dichos,sexo,porno,y comentaristas,muy poetas ellos,que se exitan leyendo un poema sobre un pajaro!…por favor,hay que ser muy enfermito,me paso a mi…
    bueno espero otro trabajo tuyo y gracias por pasar por mi blog!
    lidia-la escriba
    http://www.deloquenosehabla.blogspot.com

  19. Gata:

    En lo de tener mundo, es solo una expresión… cuanto más sabe uno del mundo en el que vive, mejor ¿no? Digo yo…
    Y no sé qué tema es el que dices que es el padre de todos los males. Pero bueno, si no quieres aclararlo estás en tu derecho..

    1. Lo voy a intentar, pero espero no tener que arrepentirme.
      El tema que es el padre de todos los males es el tándem sexo-dinero.
      Hay otro primo hermano que es el de sexo-hipocresía.
      Y lo que nos haría bajar a todos del mundo en marcha es el triciclo: sexo-dinero-hipocresía.
      Es que es muy largo de desarrollar. En serio que por escrito, no me atrevo a más.
      (A la bufa de por ahí abajop (pfff, es como suena una bufa ¿no?), ni caso. No hay peor necio que el que no quiere entender las cosas. Ni peor mala sombra que el que pone en boca de otro lo que éste nunca dijo; o atribuye intenciones a alguien que de nada conoce; y encima de forma tan violenta. Ni que decir tiene, que yo no iba por ahí; pero por si acaso. Tus relatos son cojonudos. Respecto a la foto: prefiero a Vigo Mortensen a caballo)

  20. madre, esa Jordan es como Pícara de X-Men pero contratado por el triangulo q observa jejeje

    me gusta el puntillo gore (imperio de los sentidos) del tipo cortandose el pene…me puede lo gore 😀

    y en cuanto a la chica, tiene carita de muñeca o más bien de objeto de deseo de Humbert Humbert 🙂 es muy mona pero en cuanto a tetas me quedo con las de la Argento XD

    gran relato señorito!

  21. Eva:

    Mis gustos también están más cerca de Argento (de la más voluptosa), que de la delgadez estilizada (a veces enfermiza) que está tan de moda. Pero he sentido que tenía que reivindicar la belleza por encima de estereotipos. De Capri creo que lo que la hace más erótica que a otras chicas de ese perfil es sobre todo su cara, y por otro lado sus formas, delgada sí, pero endiabladamente proporcionada , etc.
    Y sí, Humbert Humbert volvería a acabar mal con esta muchacha 🙂

    saludos.

  22. Menuda vuelta de tuerca a la frase de Nietzsche, de que “Dios no existe”.

    Es un texto potente y muy surrealista, me ha hecho gracia eso de la mujer/manzana/femme fatale, no se que tendremos las tias, que los papeles de vengadora se nos da de lujo XD ; de la venganza de Dios para aniquilar al mundo, de una forma un tanto peculiar, después de años de religiosidad estudiantil, prefiero tu forma de verlo y de la tentación y la perdición para un hombre sobre su monogamia, ya dicen eso de que no somos totalmente fieles, porque el concepto de una pareja para toda la vida es una imposición religiosa y cultural y no natural.

    Con respecto a Jordan, la muchacha es mona, le pega el papel protagonista y con respecto a sus tetas pues son pequeñas, si fue un tio tal vez me gustarían un pelín más grande, pero que no se diga Viva la naturalidad!! XD 😉

    Muy chulo el trailerr XD

  23. me cago en tu puta madre, y eso es lo mejor que sabes escribir? HIJO DE PERRA! necesitas poner la foto de una cría en bolas para atraer más visitas o para dártelas de alternativo? otro imitador de bukowski, si es que se deja que cualquier anormal abra un blog y pasan estas cosas, ERES MALÍSIMO, CABRONAZO, MA-LÍ-SI-MO, me voy al puticlub donde trabaja tu madre a que me haga un par de mamadas y correrme en su cara de zorra barata.

  24. Sigues en tu linea de mezclar realidad y ficción.
    Personalmente me parece mejor como esta escrito el lado real.
    Pero eso es cuestión de gustos
    Al personaje de Jordan, la mezcla entre Lolita y Viuda Negra, quizas le hubiese ido bien un protagonismo mas directo, mas en primera persona
    En conjunto, me ha gustado

  25. Lo triste es que nadie se enamore de ella…Es alguien que no deja indiferente, pero que al fin y al cabo no se diferencia de las demás. Chica bonita, de ojos grandes, de sexo rasurado y aniñado que hace pecar a unos y gozar a otros. Noto miedo.

  26. Gata:

    Bueno, no te he entendido. Entiendo que el mundo del erotismo y el porno es incómodo y oscuro (aunque no tenga por qué serlo siempre). El dinero y la hipocrésia suelen estar siempre en medio de todo, y con el sexo obvimante también. Me molesta mucho la superficialidad radical, eso sí, y está muy extendida…Pero por otro lado aceptar nuestro lado superficial en cuanto a gustos sexuales y depravaciones voyeuristicas no es nada malo; tiene que haber un equilibrio; la hipocresía de “lo que cuenta es el interior y la integridad” en estos temas nunca me la he tragado. Cuenta todo. Todos somos pervertidos hasta cierto punto, y no veo por qué hay que andar siempre disimulándolo. El porno… ese mercado va a exsitir siempre, y eso es por algo; en serio, no me me parece de lo más preocupante de la naturaleza humana y blablablá…. Tampoco sé si se entiende un carajo mi postura con esto, pero ahí queda.

    En cuanto a los trolls, seguro que ya sabes cómo son, es su entretenimiento. Aunque este no es muy original, lo de bukowski y “me voy a follar a tu madre” ya está muy trillado.

    1. No sé si al final sí voy a arrepentirme, y más desde que sé, que mediante la escritura es muy difícil hacerse entender las posturas.
      A lo que intento referirme es al tráfico de personas. Al comercio de seres humanos (mayoritariamente mujeres, pero hay de todo). A vidas no-vidas, de absoluto infierno, por culpa del tándem sexo-dinero.
      No me refiero a gustos sexuales; me refiero a la falta de libertad y al abuso.
      Ya te dije que era un tema largo.
      Pero vamos, que iba por ahí la cosa.
      Porque para mi, el sexo está sobrevalorado. Y lo está porque todos imaginamos algo más, y nos dedicamo a él en cuerpo y alma, para comprobar, que lo mejor de todo, ha sido mientras pensabas que lo ibas a tener. Los prolegómenos. Que no hay escena más guarra que la que nos ronda a cada uno por la cabeza.
      Porque al final es lo que es (ninguno somos marcianos), al final de lo que se trata es de “llegar” (o de “irse” según se mire) y “llegar” es lo mismo siempre, lo que pasa es que cada vez cuesta más, y cuesta más, porque queremos más.
      Y como me dijo un profesor/entrenador hace muchos años “el cuerpo es lo único que de verdad nos pertenece en este mundo. Todo lo demás es externo a nosotros. Tu cuerpo eres tú. Haz con él lo que quieras, pero lo que quieras tú. Cuídalo y defiéndelo”. Por eso me jode tanto que se manipule a las personas para sacar dinero (no es más que dinero) utilizando su sexo o sus miserias.

  27. ¿Tráfico de personas? Pero Gata, tú hablas de ilegalidad, delincuencia y mafias, y eso no tiene que ver necesariamente solo con el sexo, tiene que ver con estar vivo, tiene que ver con las drogas, con las armas, con la política, con la vida en general. Lo que dices es que hay gente cabrona dispuesta a aprovecharse de otra gente, pero eso es así con todo.
    También hay mucha gente explotada en circunstancias y trabajos de mierda por todo el mundo para que otros se forren, que han dejado de lado muchos principios y han tragado mucha mierda, y eso no tiene nada que ver con el sexo.
    Y en cuanto a eso que hablas de nuestro cuerpo, estoy seguro de que la gran mayoría somos libres para elegir lo que vamos a hacer con él, tanto tú como Jordan Capri; lo creas o no hay gente que se dedica al porno por voluntad propia y sin manipulaciones externas.
    Por otro lado, estereotipos los hay con todo, con cómo se debería follar, cómo deberíamos vestir, cómo deberiamos educar a los niños, cómo deberíamos… pero son solo eso, estereotipos; una vez tú sabes que lo son, a ti ya no te van a lavar el cerebro.
    Y lo de ver el cuerpo de cada uno como un santuario sagrado, es peligroso llevado a ciertos extremos, es lo que hace que al final nadie vea el cuerpo humano con la naturalidad que debería verse, con lo que estamos aceptando en los medios por ejemplo cosas mucho más aberrantes y luego nos ofendemos si alguien enseña una teta; ese terreno del cuerpo sagrado de cada uno ha alcanzado ya unas cotas delirantes de miedo absurdo y doble moral.
    En definitiva, ese tandem maldito que dices de sexo-dinero-hipocresía para mí no tiene demasiado sentido, porque la palabra sexo se podría cambiar por muchas otras palabras sin que los conceptos de hipocresía y dinero perdieran la más minima fuerza.
    Vaya, que se diría que el mundo es una clocaca y la naturaleza humana es terrible, pero eso no es una cuestión sexual, es algo implicito en cualquier faceta de la vida que dependa del ser humano.

  28. “es lo que hace que al final nadie vea el cuerpo humano con la naturalidad que debería verse”
    Pues precisamente por eso, coño. Y pocas cosas mueven tanto dinero como la explotación sexual de las personas. Y los que pagan por sexo no ven el cuerpo humano con naturalidad. Y no me lo compares con nada porque no. A mí puede explotarme mi empresa, pero eso, comparado con que me obliguen a prostituirme, pues es que no se puede comparar. Porque mi cuerpo es lo único realmente mío, la ropa que llevo, mi coche, mi casa… no. Y ya lo dejo, porque creo que no me pillas, y ya te dije que por escrito un tema como este (el padre de todos los males), como que no.
    Un abrazo.

  29. La explotación sexual es condenable si se obliga y se engaña a la gente, como con todo lo demás. Pero hay gente que decide ganarse la vida con eso sin que nadie les obligue, meterles a todos en el mismo saco y presuponer que todo lo relacionado con el sexo es sucio y asqueroso es injusto para con mucha gente. Tu misma has visto cuatro fotos y algún video de Jordan Capri y enseguida te has puesto en lo peor solo por ver unas tetas y un pubis rasurado (un cuerpo por cierto todo natural). Y sí, creo que eso se debe a una asociación directa entre un mero desnudo y lo inmoral, una asociación para mí equivocada. ¿Posar desnuda o ser actriz porno es inmoral? ¿Y quien somos nostros para decirles a los demás lo que es su cuerpo o lo que tienen que hacer con él? ¿Y hablas de los que pagan por sexo? ¿Por qué será que siempre ha existido la prostitución? Planteátelo, no te vayas a la condenación fácil, nada es blanco o negro.
    Un CURA no ve el cuerpo humano con naturalidad, por ejemplo.
    El sexo no es algo malo, ni tan siquiera el sexo sin amor. La gente sí puede ser mala.

    1. Si es que, cuando alguien no te pilla es que no te pilla.
      Que no coño, que no. Que estoy deacuerdo con todo lo que has dicho. Que yo no dije nada del pubis rasurado ¿eh? (a la cera me lo hago yo, pa que veas “un cherokee” se llama). Que lo de inmoral lo has puesto tú; que cada cual haga lo que quiera. Sólo (sólo…) me refiero a la explotación obligatoria, coño. Que yo no estoy en contra del porno. Odio a los proxenetas. Profundamente.
      Y habrá curas que no vean el cuerpo humano con naturalidad, pero hay más curas que lo ven con naturalidad que muchos “respetables” padres de familia. Esos respetables de familia suelen ser los que llevan el componente de hipocresía al que me intentaba referir. Y ya. Que no me pillas Jordim, hostia.
      ¿Ves como no tenía que haberlo intentado explicar? ¿Ves?.

      1. Si todo eso está muy bien. Pero la que ha sacado el tema a partir de la presencia por estos lares de Jordan Capri has sido tú. Y yo me he limitado a decir, ¿qué tiene que ver eso -ella y gran parte de esa industria- con los proxenetas y el tráfico de prostitutas?, etc. Por eso he querido dejar claro que no todo funciona igual alrededor del sexo.

  30. Te informo: los poderosos me tienen restringido el acceso al porno, así que ahora entro aquí y veo que has tenido la gentileza de subir la foto de una tía desnuda y no puedo menos que alabarte.

    ¿Que no les gustan sus pechos? ¿Bromean?
    Ésos son mi ideal de pechos perfectos.

  31. Revisando mis comentarios de hace siglos atrás di con el tuyo, una visita que ya no recordaba, así que me dije bueno hoy hay tiempo así que visitare a este personaje desconocido, y…di con tu relato, la verdad lo encontré corto jaja y si comparamos, (me carga comparar, encuentro que es una falta de respeto) con los míos, soy una ternura y lo mas fome que hay en mis relatos, cada quien en lo suyo cierto jajaj
    Bueno me ha encantado , la justa medida de sangre ,muertes y de sensualidad repulsiva , eres atrayente y me quedo con ganas de mas , así que continuo con el próximo relato , ha, olvidaba en cuanto a la chica , esta hermosa y su cuerpo es perfecto , si tuviese uno así, me saco mil fotos y las subo a la red , saludos .

  32. Fantástico relato Jordim. Atrapa de principio a fín. Por cierto, buenísima la “discusión” con gata. Sois unos fenómenos. Mil besitos!!!

  33. El relato muy bueno, aunque me gusta mas el principio que el final.

    Impresionante la paciencia tienes para contestar comentarios… Yo creo que es Gata la que no te entiende a ti ni probablemente al 99% de los hombres (solo con el comentario de que si eras un machuzo, ya lo dice todo).

    La chica “en tetas” está preciosa. La buscaré, y luego me beberé una cerveza viendo el futbol en el bar mas grasiento que haya en mi barrio 😉 Luego quizás me tire a la via del tren.

  34. Muy bueno este, da hasta algo de yuyu en verdad, pero no me esperaba el final.

    Y bueno, referente a la foto t dare un comentario: referente a tamaño no estan mal, puesto qe si tienen forma bonita la mitad del camino esta hecho^^

    bss

  35. Bueno, llego con retraso.Me imprimo el relato para leerlo tranquilamente y veo que más interesante aun es el intercambio de comentarios.
    El relato está bastante en tu línea, aunque otros que tocan parcialmente temas similares me han gustado más como aquel de las niñas que iban a ver a tu personaje a venderle un show .
    Quizá éste se enreda un poco más y al final no veo claramente el mensaje, aunque es posible que eso sea premeditado.
    Pero sin lugar a dudas, le doy las gracias a Gata, porque ha provocado que salga Jordim a la palestra y siempre es grato conocer un poco más a quien está detrás de los textos.
    Por otra parte a mi lo de la foto, no me interesa demasiado, pero entiendo que al “género másculino” pueda gustarle.En cualquier caso simpre mejor natural, que una tetas operadas.

    O sea de después de los 23 no crecen?.No te creas.:)

    besos, (y a ver si me pongo al día)

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