Encuentro callejero con Marley Shelton

Desde el momento en que gran parte de tu entretenimiento se basa en la desdicha o el éxito de los demás, quizá tengas un conflicto más serio de lo que crees con tu propia vida. El moho conversacional siempre es tendencia. Me quemo apagando el ultimo cigarrillo que me queda mientras Mariví escupe en la cara de todos los no presentes con los que se reúne cada vez que cumple años o se supone que hay que celebrar algo. Hay demasiado humo en la cafetería y se me irritan los ojos. Llueve en la calle. Esta chica gesticula de tal forma, enfatiza de tal forma, que no me extrañaría que los blancos de sus rajadas estuvieran notando ahora un cosquilleo en la nuca.
– Ese tío no sabe qué coño va a hacer con su vida – susurra Mariví, como si sea quien sea de quien habla ahora estuviera sentado en la mesa de al lado. He perdido el hilo. Durante el monólogo de chica normal y respetable y todo eso que ella se esfuerza en transmitir, no puedo evitar desviar mi atención mental hacia la fantasía de un mundo menos lleno de gilipollas de su estilo; gente bienintencionada que te sonríe abiertamente siempre que no puedan comparar sus vidas con la tuya mientras no puedes oírles. Clases sociales dentro de clases sociales dentro de clases sociales. La droga más popular. Si no te puedes jactar desde un punto de vista económico, siempre puedes encontrar otros caminos para alzarte entre los demás.
La excusa más recurrente suele ser la preocupación. O aún peor, el amor. Las dos cosas sirven para destripar a quien sea sin complejos: eres moderno, abierto, sincero.
Aunque hay parte de razón en todo eso. No somos iguales. Nadie quiere eso. Yo desde luego jamás querría ser la mitad de histriónico que Mariví. Es una de esas personas que cree poder calibrar la validez de tu vida según lo que sepa de ti, sepa lo que sepa; cosa que suele atreverse a deducir a través de, por ejemplo, tu peinado.
Ahora mismo estamos esperando a su novio. Un buen tipo que lleva bufandas con trece grados de temperatura y jamás pasa por alto detalles como unos zapatos nuevos en cualquier ser vivo con el que se vea con frecuencia. Hace años tenía tiempo. Ahora nunca tiene tiempo. Los compromisos extraoficiales hacen que a menudo utilice la expresión “Tengo que buscar un hueco en mi agenda” (lo cual yo creía que era una frase hecha; pero es de verdad, con hojas…). Una agenda que por supuesto depende en gran parte de Mariví, que fue regalo de Mariví, y que no es representativa de alguien que antes de empezar a salir con ella decía que solo la quería para una cubana. No quiso saber nada de todo lo demás hasta que su hermano, tres años mayor, tuvo un crío hará unos seis meses. Somos piezas de dominó colocadas en fila al parecer, y tarde o temprano el derrumbe llega a nuestra parte del recorrido. Mi duda es, ¿cómo actúas si te sabes ficha de dominó antes de que llegue la hecatombe? Es decir, obviamente todas esas fichas forman la palabra Conformismo con letras entrelazadas. Y únicamente parte de los que conformen la letra “O” podrán ver el fin del mundo. Mi problema, en esencia, es que envidio a esos cabrones del futuro.
Mariví dice:
– Está acabado…
Pero no sé si sigue hablando de quien hablaba antes o ya ha cambiado. Lo bueno de esta gente es que sabes que es harto improbable que te hablen sobre ti mismo a la cara. Porque saben que podrías contestarles. Es una mezcla de respeto e hipocresía; es una tendencia, y quizá si esa tendencia se rompiera aceleraríamos el proceso hacia la “O”.
Aunque cierto es que mi discurso está ahora algo condicionado. Mis padres murieron hace unos meses en un accidente de tráfico. Dios no existe, pero nos quiere a todos.

El novio de Mariví se llama Alfredo: llega y tarda unos dos minutos en desembarazarse de un bolso Hermès, una chaqueta vaquera Lois, una bufanda Dolce y Gabbana, una braga negra de mercadillo, un Ipod Apple y un gorro de lana con visera Ufonyc, que es lo último que se quita. Temperatura en la calle: once grados, ni una brizna de aire. Tiene la frente perlada de sudor y cuando pasa la camarera le pide un Nestea y sonríe sin parar y besa a Mariví y me doy cuenta de que ya no le conozco.
Es la primera vez que pienso en ello. No me molesta que la gente cambie, pero echo de menos a mis amigos cuando ya no queda nada en ellos de los tipos a los que yo conocí. Cierto proceso de adaptación que mucha gente cree obligatorio puede convertir a tus amigos en competidores. Compiten entre ellos satisfechos en su propio lugar de la palabra Conformismo. Supongo que el secreto está en procurar salir de esas líneas retorcidas y soldadas. Quizá no hay mucha gente que se libre, que escape. Pero la hay.
Una ficha de dominó sola en el mundo no lo tiene fácil. Quizá tenga intereses más allá de la evolución nacimiento-trabajo-prosperidad-muerte.
A veces tengo sueños en los que una parte es vívida, muy parecida a un momento reciente ya experimentado, que luego degenera en surrealismo y ficción. Ese soy yo, prefiero la estructura voluble de las pesadillas. Es mejor que dejarse llevar por el concepto que tiene la gente de la expresión “Déjate llevar”.
Cogiendo palabras sueltas del currículum de Alfredo se podría escribir un cuento escalofriante de al menos dos páginas. Cuando ambos teníamos quince años me dijo que había pensado en suicidarse; decía que podía ver su futuro en cada mamón de cuarenta años que le rodeaba, que no quería acabar así; no por sus trabajos o sus mujeres o sus posesiones, más bien así cómo eran, con la curiosidad y la imaginación amputadas, dando consejos a todo el mundo y al segundo siguiente maldiciendo por sus vidas… Y tal y como es ahora Alfredo, ya tiene hasta el último ingrediente de esos tíos en los que no quería convertirse. No solo es así, además si le preguntas está encantado de serlo. Quizá hora también esté simbólicamente cerca del suicidio, aunque ya no sea tan valiente, lúcido, perspicaz y sincero como a los quince años.

Fuera ha dejado de llover. Alfredo y Mariví dicen que tienen que irse, que tienen que cenar con los padres de uno de los dos, o más bien con sus tíos, o quizá para ver al crío del hermano de alguien o… algo así. Yo decido quedarme. Una vez los dos consiguen acabar de envolverse con todos sus abrigos y bufandas y bragas (ella lleva incluso guantes), me siento más tranquilo. La vida tal y como la conocemos a cierto nivel de clase media, media/baja, media/alta, bien se puede resumir con todo lo que una pareja como ellos pueden decir según quién haya o no delante. Ahora mismo podría hacer cuatro o cinco llamadas y en unos pocos días pasarían de ser amiguitos de todo el mundo a tener verdaderos problemas para quedar con alguien. Por suerte yo sé actuar tan bien como ellos ante las muchedumbres a las que les pitan los oídos. El sistema de valores relacionado con la amistad y el amor que tiene todo el mundo podría colapsarse enseguida solo con sinceridad.
Se ha llegado a tal nivel de falsedad que si a partir de ahora solo se dijeran verdades éstas provocarían mucha más violencia que todas las mentiras que quedan aún por decir.

Cuando salgo a la calle, me noto muy ligero, liberado. Ha sido una tarde pesada, dura, psicológicamente agotadora. Hay gente que consigue sacarme de quicio de una forma tan sutil que solo te das cuenta una vez se han ido. Gente más moderna, preparada y guapa que tú. Fichas de dominó bañadas en oro, orgullosas de haberse caído al suelo debajo de la mesa existencial. Y que a menudo te miran como intentando ver a través de ti, sin ocultar para nada lo muy patético que puedes llegar a parecerles.
A medida que voy caminando veo cómo apenas hay gente por la calle. Cosa bastante extraña siendo viernes a una hora en la que muchos han quedado para cenar y actuar y sonreírse como si por separado se tuviesen alguna clase de respeto. Cumpleaños, encuentros vía facebook, despedidas de soltero, reuniones de ex-compañeros… Pero por algún motivo camino por una calle normalmente muy transitada que justo ahora está vacía de gente y coches. Y al fondo hay una luz. Lo que al principio me ha parecido un camión, un vehículo… Pero no, la luz está en la trayectoria de la acera. Y una figura, lo que claramente es una mujer, se acerca caminando con esa luz resplandeciente detrás.
Al tenerla casi encima me doy cuenta de que la chica es rubia; lleva un traje rojo y tacones. Pero tengo que hacerme visera porque el resplandor es demasiado molesto. Y entonces, justo cuando ella está frente a mí, chasquea los dedos en mi cara. Y la luz desparece.
– ¿No me oyes? – dice ella.
– ¿Qué?
– Que si tienes hora.
– Oh… no, no llevo reloj.
– Oh… ¿tú eres el que estaba solo en esa cafetería?
– Eh… sí.
La chica me suena. El leve estrabismo, su cara… Pero no tiene sentido que hable en castellano.
– No lo vas conseguir – me dice.
– ¿El qué?
– Salirte de Conformismo.
Caigo en la cuenta.
– Perdona…. ¿Tú no salías en Sin City? – le pregunto.
– ¿Dónde?
– Es igual…
– Como te decía, deja ya de hacer planes. O de hacer planes para hacer planes. Olvídalo. Frena. Ahora mismo podrías estar dormido al volante. Mezclas demasiado la realidad con la ficción. Todos los que forman parte de Conformismo lo saben, lo han aceptado, y por eso son felices.
– ¿Felices?
– Sí, todo el tiempo. ¿Acaso no se ve?
– Pues no.
– Está bien… otro listillo….
– ¿De dónde venía esa luz?
– ¿Qué importa? Oye… ¿aún no tienes tu ficha?
– ¿Qué ficha?
– ¿No sabes que estamos en la “O”?
La chica rebusca en su bolso, y saca una ficha de dominó. Es de las blancas. Me la da, y sin decir nada, sigue caminando. El sonido de sus tacones se mezcla con el de mi despertador.

[Creo que si me limitara a poner siempre videos de los monólogos de George Carlin, el blog ya sería bueno de sobras. No tendría mérito, pero sería cojonudo… Y abajo, Marley Shelton.]

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40 comentarios en “Encuentro callejero con Marley Shelton

  1. pues algunos pensarán que sí tendría mérito

    algunos hasta pensarán que tiene mérito suficiente con sólo poner las fotos, como la de Marley Shelton

    para gustos…los colores

  2. Ahora no te lo vas a creer, estoy seguro, pero llevaba unas cuantas horas, desde las ocho menos diez de la mañana en que lo he visto, esperando tener el tiempo suficiente y el silencio suficiente para leer el relato de esta semana. Así que no me líes ahora con lo de los monólogos del Carlin.
    Lista de conversaciones inteligentes para pasar el rato:
    ¿Qué escritor utiliza más veces el subjuntivo?
    ¿Qué cadena de ropa masculina utiliza más rayas en sus jeresys?
    ¿Cuántas clases de perfume utiliza mi vecina?
    ¿Por qué los demás triunfan y yo sigo siendo un pringado…?
    Como dice mercedes, no era un sueño y lo siento. Cada día lo veo más claro: “Desde el momento en que gran parte de tu entretenimiento se basa en la desdicha o el éxito de los demás, quizá tengas un conflicto más serio de lo que crees con tu propia vida. El moho conversacional siempre es tendencia”. (jordim, dixit)

    1. Amando:

      Te he contestado, pero no sé si malinterpretando tu comentario; así que he borrado la respuesta. Si quieres reescribir tu comentario en versión “para torpes”, adelante.

  3. Yo también hecho de menos a mis amigos dentro de mis amigos.

    Creo que el problema no es la falsedad sino la manía de juzgar a todo el mundo. Lo chungo no es decirle a alguien que piensas que es gilipollas sino el hecho de que resulte inevitable pensarlo de él. El mundo está lleno de juicios, prejuicios y postjuicios, y así nos va. Hacia el colapso, como dice George Carlin (con quien no estoy de acuerdo en este monólogo en concreto aunque escuché otros que sí).

    Besitos!

    Pd: Me he comprado la jarra Brita para filtrar el agua. Después de leerte no sé si soy una inconformista o si es el primer síntoma de mi absurda treintena.

  4. Cris:

    Ese monologo de Carlin es especialmente duro. Y en mi opinion tiene mucha verdad dentro. Un verdad muy dificil de reconocer. Obviamente exagera y satiriza, pero no dice ninguna tontería.
    Luego, lo de juzgar lo hacemos todos. Se trata de que eso no se convierta en la única forma de conversación, o en la más habitual.

    saludos a todos.

  5. Pues el agua de madrid es muy buena… y muy rica, y el dominó se juega entre cuatro y todo consiste en que cuando la ficha anterior va a tirar la tuya, te hagas a un lado…

    y asi, haciéndonos a un lado, vamos tirando, cari….

    bezos.

  6. “Se ha llegado a tal nivel de falsedad que si a partir de ahora solo se dijeran verdades éstas provocarían mucha más violencia que todas las mentiras que quedan aún por decir. “
    Circulo vicioso y decadente en el cual tanto da si se opta por la ficha blanca o la negra porque siempre acabaras jodido. O te conformas “O” te conforman.

    Desde el punto de vista de lectora de tus relatos, empezaste bien pero el final ha sido “flojo”.
    Saludos.
    Ertza.

  7. Tiendo a no juzgar las vidas de los demás…Veo ese conformismo que comentas en las vidas de amigos que son felices y sinceramente, con lo jodido que es ser feliz en esta vida, ¿Quién soy yo para llegar señalando a los demás?. Siguen siendo mis amigos y no hay crítica. Somos diferentes y hemos llegado a un punto de respeto, que hace que todo sea más fácil.

    Abrazotes

  8. “Se ha llegado a tal nivel de falsedad que si a partir de ahora solo se dijeran verdades éstas provocarían mucha más violencia que todas las mentiras que quedan aún por decir.”

    Mucha gente si se mordiese la lengua, le saldría veneno por toda la mierda que lleva dentro. El conformiso a duras penas es un estado de comodidad ciega que nos viene bien, para no cambiar de ser fichas de dominó; Es mejor vivir en la mentira que saberse un mentiroso

    Que gracia lo de la entropía, la verdad es que Carlin en su monólogo no se anda con chiquitas, vamos que nos gustan más las miseras como aún tonto un lapiz

  9. Por fortuna yo me acerco a las “marivís” lo menos posible. siempre hay pero se las puede evitar ( o eso me obligo a creer). Y por desgracia, creo que en esta sociedad o eres un paria o te conviertes en mayor o menor medida en un Alfredo…

    dios, esto de acabar los examenes me deja filosofica perdida xD

    de nuevo, chapó señorito.

    un beso

  10. Hola Jordi.
    Gracias por el comentario en el mío, el cual antes de responde, decidí pasar a visitar el tullo.
    Muy original y expresivo, en primera y rápida lectura, asegurote, pasare a releer.
    Una pregunta Jordi, ¿Por qué NO admites-por lo menos yo no veo como hacerlo-seguidores?
    Salu2.
    PD.
    Aaaaaa, yo también, ATEO, para muestra un botón, ETE, aki.

    http://makistakis-siempreestare.blogspot.com/

  11. Hola Jordim:
    Gracias por visitar mi Blog y felicitarme por los nuevos acontecimientos..
    Estoy de acuerdo contigo, si te limitases a poner videos en tu Blog, aunque fuesen tan buenos como el monologista George Carlin, no tendria mérito, felicidades por tus artículos, un abrazo desde el Norte.

  12. Pensamientos de un sueño. No sé porqué pensé en el Ulises de J.Joyce mientras te leía. La gente no cambia, y al final algunos terminan siendo aquello que no querían ser. Voy a ver el vídeo… una que no conoce a Carlín. Besitos!

  13. A cualquier cosa llamamos amigos ¿Las descripciones sobre los demás nos definen a nostros mismos? -dixit Bolaño-
    Te cambio amor por el dinero que te dejó tu padre. Lluvias, me encantan.
    Besos y algarabías, a ver si se pasa el invierno!

  14. Qué curioso, yo comiendome el tarro en mi espacio con la mediocridad.
    La mediocridad-conformismo.
    Es cierto que nos sentimos mejor formando parte de un rebaño? Cuando todos nos parecemos tanto unos a otros? Acaso nadie trata de escapar?
    O es que sólo vemos la mediocridad de los otros?
    El amigo del protagonista se ha convertido en uno de ellos. Pero es feliz! O al menos eso parece. Ser ficha de dominó es una pesadilla para algunos, es cierto. O es que nos negamos a ser lo que vemos en los demás…Chico, qué gran texto. No sé si mi comentario te dice algo, pero a mi me has hecho pensar, repensar sobre la mediocridad y el conformismo en el que llevo la mente puesta hace unos días.

    Una pena que no puedo ver el video…
    Pero la foto es preciosa. No sé si porque la chica es preciosa o es la sensación de la foto en si. Supongo que ambas cosas.

    Un placer

    Lala

  15. Hola, gracias por tu visita…

    Dice una escuela de psicología; que lo que nos molesta de los demás es porque es un espejo de lo que somos…

    Jodida escuela ¿Verdad?

    El relato bien, a mi personalmente me gustan más cortos…( Tipo ‘Cuentos Chinos’ de Alejandra Díaz-Ortiz) del colega Carlín es la primera noticia que tengo…

    Bien; ya me pasaré por aquí a ver más…

  16. Lo peor de todo es que probablemente las piezas ya caidas siguen creyendo que ellas se mantendrán en pie cuando les toque el turno.
    Puede que lo mejor si sea aceptarlo, ¿pero ser feliz con eso? Venga…

  17. Wow! que deliciosos ha sido leerte, después de ello mi mañana puede tener 10 de calificación.
    El que la gente cambie definitivamente es parte del proceso, el que la gente sepulte su esencia es parte de morir. Prefiero vivir en mi locura que vegetar en la mentira.
    Gracias por la visita.

  18. “Cierto proceso de adaptación que mucha gente cree obligatorio puede convertir a tus amigos en competidores” y cómo jode eso. Y sucede cuando no se tiene el mismo concepto de amistad, o se vive tenso. A mi me cabrea cuando detecto eso.

    Eres fulminante describiendo personajes.
    El relato transmite cierta sensación de hartazgo por la especie humana, pero bien.
    Al Carlin no lo conocía. Este monólogo no me ha gustado mucho, es como muy americano, muy gritón, en plan “qué guay que soy”, pero ya veré de verle alguno más.
    La chica preciosa.
    Saludos.

  19. Genial. Hay perlas por doquier.

    Me quedo con esta :
    “No me molesta que la gente cambie, pero echo de menos a mis amigos cuando ya no queda nada en ellos de los tipos a los que yo conocí. ”

    Tras leer estas cosas me da verguenza escribir algún nuevo relato. Que cabrón, me has jodido como escritor, pero me encantas como lector.

  20. Si ya es difícil, aunque más bien diría imposible, comprender el sentido de la vida… si es que hay alguno para tal maravilla, ¿como entender al propio ser humano?. Somos como somos, actuamos como actuamos, y a veces, ni nosotros mismos somos capaces de asimilarlo. Incluso nos sorprendemos muchas veces, o no tantas, haciendo o diciendo cosas, que van en contra de nuestros valores y principios. Somos débiles, frágiles, por más que nos propongamos no serlo, y hay cosas que se nos escapan de las manos en algún momento o circunstancia de la vida. Creo que es parte de nuestra naturaleza sentir curiosidad, e incluso morbo, y el que diga lo contrario, simplemente es porque no quiere reconocerlo. Y cierto es también, que a veces nos apresuramos en juzgar a las personas, y muchas veces sin apenas conocerlas. Pero igualmente, efectuamos juicios sobre todo lo que nos rodea, llámese juicio,u opinión personal, y siempre partiendo de nuestra verdad, que naturalmente, no es la verdad absoluta. Siempre y cuando no se traspase la barrera del respeto y la tolerancia, hemos de convivir con ello, como humanos civilizados que somos, y como bien decía mi abuelo, para tener la razón, hacen falta tres cosas; tenerla, saberla llevar, y que te la quieran dar 🙂
    Desde mi mas humilde opinión…un saludo y felicitaciones nuevamente por tu blog.
    Ginebra.

  21. Me temo que esa barrera del respeto y la tolerancia ya hace mucho que se quedó atrás, derribada; y hay actitudes constantes que mucha gente considera aceptables que a mí personalmente me parecen aberrantes. Todos juzgamos, pero cada uno hasta cierto punto. Yo tengo conceptos muy distintos de la curiosidad y el morbo de los que tienen mucha gente. Por ejemplo si para mucha gente el morbo está en saber que Fulanito se tira a Menganita, para mí el morbo estaría en mirar mientras follan. Qué le voy a hacer, así soy… Por lo demás quién folle con quién me la suda; cada uno debe poder hacer lo que quiera con su vida sin que le piten en exceso los oídos y sin tener que estar justificándose constantemente.
    Gracias por pasar por aquí.

    Ah, y gracias por el link en tu blog.

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