Lily

Estoy que muerdo, estoy sangrando. Son esos días del mes. El móvil no para de sonar porque ayer iba borracha y me puse a hablar con un tío, un tío sin más, repleto de “buenas intenciones”, a reventar de frases hechas, con los testículos produciendo semen mientras me decía lo mucho que necesita siempre “estar con alguien”. Miradas a mi escote, polla morcillona. Hacía meses que no salía un sábado y me metía en una discoteca. Ahora recuerdo por qué. Me puse mi vestido, me embutí en ese trapo como siempre hago cuando mis juguetes me empiezan a aburrir. Pero ellos no hablan, no te intentan convencer, no son “ingeniosos”. Ese tío no paraba de apartarme el pelo de la cara, me acariciaba la barbilla con un dedo cada dos por tres. Mis bragas estaban secas, mi cabeza ida, las defensas bajas. Me sentía bien y me reía de él, pero a él no le importaba. Todo vale, la química entre dos personas para muchos consiste en el mero encuentro. Le di mi número de móvil como a la décima vez que me lo pidió. Sexo a la fuerza. No son ni las once de la mañana y el móvil no para de sonar. Mis amigas nos observaban desde un rincón. No sé bien el grado de amistad que me une a ellas; creo que solo sigo en contacto por el miedo. Mi gran aliado.
Nos fuimos y el tío se quedó contento con mi número. Podría haberle dado uno falso. Podría habérmelo tirado a oscuras y seguramente hoy ya no se le ocurriría llamarme. Podría haber hecho tantas cosas. En la vida. La alarma de este trasto no deja de sonar; qué moderno, qué bonito, qué montón de mierda. La melodía es la de una serie de cuando era cría. Y ni siquiera veía esa serie, sólo la conozco de oídas. Sólo estaba un día sentada en una terraza con alguien y me la descargué de puro aburrimiento htc. Que es cuando estás con alguien que en lugar de relajarse se conecta a facebook o intenta averiguar cómo narices se utiliza tal o cual aplicación que jamás volverá a utilizar. Esos pequeños retos, esas personas siempre conectadas, siempre con quinientos euros listos para comprar el siguiente trasto que salga al mercado: optimistas por fuera y usuarios de Twitter por dentro. Profundidad de unos pocos centímetros, y luego, a rajar de quien no esté. Odian su trabajo pero adoran su trabajo. Tienen pareja pero al verlos juntos a menudo dan ganas de inyectarse aire en las venas. Adultos, modernos, sencillos. Sencillos. Muy sencillos. Nada ambiciosos pero atentos a cuando alguien es menos, tiene menos, busca menos, o simplemente es distinto. Siempre tienen un libro esperándoles, nunca tienen tiempo, todo es maravilloso.
Me chuto dos tazas de café. Dos aspirinas; una de ellas la chupo como si fuera un caramelo; es como saborear yeso. La radio me grita que vuelva a otra discoteca. La apago y me voy a la calle. El móvil deja de sonar: doce perdidas en dos horas. Al final del día podré hacer un cálculo simbólico de lo buena que estoy.
Decido que no llamaré a nadie. Si me llaman quizá me mueva o quizá no. Comeré fuera. Puede que luego me meta en el cine. Y todo sola. Hay gente que hace terapia por menos. Siempre depende del caso que quieras hacer a los demás. No es que quieran que seas feliz, quieren que seas feliz como lo son ellos. ¿Al cine sola? ¿A comer sola? ¿No llamar a nadie? ¿Diecinueve años? ¿Mal gusto vistiendo? ¿Y siendo tan guapa? ¿Vibradores? ¿Enseñar demasiado escote? ¿Chupársela a los tíos?
¿Odiar a la humanidad?
A mediodía me meto en un bar inmundo. El tío tras la barra no para de mirarme mientras juega con su anillo de boda. Hace unos bocadillos cojonudos, me como uno de beicon, luego un flan; cortado, dos cigarrillos. Me quedo un rato mirando la tele de plasma que el tío aceitoso tiene puesta con el volumen demasiado alto. Una señora grita a otra en un plató colorido; no parece estar cabreada de verdad; sin embargo el publico aplaude cada diez segundos. Cuando veo que fuera se está nublando, pago y salgo a dar una vuelta.
Huele a lluvia. Son las tres de la tarde. La cartelera es una mierda. Me siento en el banco de un parque. Hablar y hablar y hablar y hablar sin decir nada, eso es pensar. Yo soy una experta. En mi mente he sido una homicida, he llevado un uniforme nazi masculino y he comandado ejércitos ordenando ejecuciones cuando estaba harta. He sido actriz porno, panadera, mecánica, azafata de las que se tiran a los viajeros en el lavabo del avión. He sido presentadora de televisión y puta de alto standing. Todo parece más emocionante que la vida real. Todo lo que hacen los demás. No conozco ninguna de esas vidas, así que puedo imaginar que son fascinantes. Me imagino con mi pelo y mi cara, sin envejecer, cambiando de uniforme cada dos meses, de país cada dos años, y de pareja cada tres. Eso dicen que dura, tres años; el amor de verdad quiero decir. El resto al parecer es tesón y paciencia, hijos, proyectos de futuro, miedo a morir solos. Me encanta estar viva y que la gente crea que no cago al mirarme a la cara. Me levanto del banco del parque. En un banco de al lado había tres viejos, tres carcamales que no paraban de hablar en voz alta, discutiendo sobre mi más que segura nacionalidad sueca. He dejado que crean lo que quieran, que sueñen lo que quieran. No hay mayor halago que la masturbación ajena. ¿Y tan sucia? ¿Tan malhablada? ¿Está teñida? ¿Siempre con las uñas de negro? ¿Es inmigrante? ¿Conoce a mi novio? ¿La ha visto mi novio alguna vez?
Tengo el pelo demasiado largo y rizado, no hay apenas diferencia entre mi bello púbico y lo que tengo en la cabeza. Tengo buenas tetas, grandes pezones rosados, tengo curvas hasta el punto de no poder dedicarme a la pasarela. Soy ese tipo de chica que se salva por la cara bonita, pero que muchos verían perfecta solo con unos kilos menos. El móvil sigue sonando a ratos, hace que suba mi autoestima. Camino sin rumbo y no rompe a llover. Nadie que no sea ese salido me llama, aunque creo que no tengo ganas de hablar con nadie hoy. Quizá sí acabe en la consulta de un psicólogo, puede que saliera un buen material de ahí. Desde hace unos tres años acumulo libretas llenas de garabatos que escribo por las noches. Relatos, pensamientos, a veces solo tacos, el dibujo de un pene con venas, o ángeles sin cabeza, tubos que entran por los orificios de chicas manga dibujadas a lápiz… A veces lleno cinco páginas y a veces me conformo con escribir una frase del tipo: “La cajeras de los supermercados quedarán un día todas para suicidarse en Port Aventura”.
Paso por delante de los escaparates y los tíos que esperan a que sus novias se sacien se me quedan mirando. Creo que dejé de hacer eso a los diez años, y solo me pasaba con las jugueterías. Me habré fumado unos veinte cigarrillos desde que desperté. No deja de sorprenderme el tesón del tipo de ayer, parezco una alarma humana. Me meto en una cafetería y nadie entiende por qué no cojo el móvil o lo apago. Ya me he acostumbrado al sonido. Alguien sube el volumen de la tele. De golpe me entra la risa floja y todos me miran, la alarma sigue sonando y encima ahora no solo no cojo el teléfono, además me hace gracia la situación. Me bebo de un sorbo mi cortado y salgo entre el murmullo de la gente; esos grupos de amigos y amigas, esas citas incómodas post virtuales, esas señoras mayores viudas que parecen más idiotas cada año que pasa. El local está abarrotado, y justo cuando pongo un pie fuera, el móvil deja de sonar, y soy una gilipollas para todos. Para el mundo.

Me doy cuenta de que llevo todo el día fuera, vagando por las calles, como buscando que alguien me atraque o me viole. Eso diría mi padre. Para mi padre sigo siendo un adorno, una niña que debería estarse quietecita y a cubierto. No es mal hombre, pero ni mucho menos es buen padre. No es que haya muchos. Se ve que con la intención basta. Tengo la suerte de ser la hermana pequeña de alguien que ya está casado y con dos gemelos de lo más monos, siempre serios e impertérritos. Mi madre dice que si salen como yo acabarán envenenándose la sopa algún día. Mi madre siempre ha pensado que soy una mala persona, siempre saca la peor conclusión respecto a mí. Ya me da igual si en el fondo me quiere o es la bruja del cuento. A mí tan sólo me parece una zorra, una cabrona amargada que no quería tener hijos. No la culpo.
Voy de local en local, entro en bares y llevo tanta cafeína en las venas que me tiembla la rodilla cuando estoy sentada. Un tío intenta darme conversación en la barra de un garito lleno de obreros. Me pregunta que si soy rubia de verdad, que de dónde he sacado “ese pelo tan bonito”. Va borracho, aunque me atrae más que el gilipollas de ayer. Me dice que quiere dejar el curro y echarse una novia guapa como yo. Le digo que debería dejar de beber por hoy. Me pregunta que por qué no descuelgo. “¿Es un pesado? ¿Quieres que me ponga yo, cariño?”

Ya siendo noche cerrada, decido que debería volver a casa con mis amados progenitores. Subo en el ascensor de mi bloque de pisos. Creo que no cenaré, dejaré que mi madre grite un rato. Me meteré en mi cuarto.
Me estiro en la cama. Abro esta libreta y apunto la fecha.
No sé si he escrito todo lo que me ha pasado al pie de la letra, pero se acerca mucho. Puede que haya exagerado un poco con lo del obrero o los viejos del parque, pero ha sido muy parecido. Lo que sí es verdad es lo de las llamadas perdidas. He recibido un total de treinta y ocho. Así de buena estoy.

[Ricky Gervais es seguramente uno de los tipos más divertidos del mundo. La prueba en el video (tiene más partes en youtube), en su espectaculo “Politics”. Algunos le reconocerán por la serie “The office”, pero para la foto he preferido destacar otra gran serie en la que él era protagonista: “Extras”, la cual tenía grandes colaboraciones y guiones que dejan en ridiculo al noventa por ciento de la producción de ficcion que hay en España.]

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35 comentarios en “Lily

  1. Yo reconozco que la psique femenina me resulta, cuando menos, peligrosa… Por lo que independientemente de cualquier otra consideración, debo reconocer que escribir algo así es, cuando menos, valiente…

  2. El video genial, tengo referencias de la serie The Office por el humor corrosivo.

    Sobre lo que dices de los guiones españoles tienes toda la razón, siempre que veo Sponge Bob con sus giros inesperados en la historia y con el conjunto de personajes, pienso lo mismo, cualquier episodio es mejor que la mayoría de series y películas españolas.

  3. Desde luego, independientemente de su sexo, parece que te hayas metido en la cabeza de alguien y le hayas pinchado sus pensamientos. Y toda la historia mantiene el nivel sin bajar la tensión. Genial.

  4. Bueno…no se si se puede decir que me emocionaste…senti una emoción pero fue agobio.Tu escrito me hizo sentir agobiada y cansada de todo…no se, es lo que me transmitió.
    Inquietante forma de escribir la tuya.

  5. Y el final ? Me sigo quejando de que podrías tener unos finales apoteósicos, pero a veces dejas morir el relato como esas canciones que se acaban poco a poco. Prueba un final de bateria que acabe en seco !

    Que buena frase :
    “No es que quieran que seas feliz, quieren que seas feliz como lo son ellos”

  6. Me ha gustado mucho. Me ha parecido un capítulo de diario construido de una forma muy ingeniosa y realista a la vez. Estupendo que termine iniciando la narración.

    Cuando hablabas del tono de móvil supongo que querías decir ‘etc’.

    He estado (de momento dos veces) en la exposición de videoinstalaciones de Pipiolitti Rist en la Fundación Joan Miró y quería recomendártela, creo que te puede gustar.

    Saludos.

  7. A ver… por partes, como Jack el Destripador.

    Que me ha fastidiao bastante que haya que poner el correo para dejar el comentario, pero allá vamos.

    Antes de leer el post, estaba leyendo algo ruso; estóico, con una mirada crítica social… coño! qué cambio brutal…y qué parecido. Lo que me ha parecido mejor de la “construcción del personaje”, como alguien ha dicho por ahí, es lo que dices sin expresarlo, y como todos hemos caido en verla a la vez desde fuera (con cierta conmiseración) es decir, como un personaje; y por otro lado, como nos hemo sentido identificados/as. Sobre todo las mujeres.
    Y aquí entramos en la segunda parte de mi parrafada, que ya me vale, por cierto. ¿De dónde narices has sacado esa mirada femenina? no me extraña que algunos lectores hayan comentado tu valentía al hacerlo, porque hay que serlo (valiente, quiero decir). Pero es que está bastante bien definido y cercano con la forma de sentir/ser/actuar de ciertas personas. Y digo personas porque me has hecho pensar que quizás, por encima de lo femenino/masculino (es que tambien soy muy pesada con remarcar siempre que EXISTE esa diferencia, así soy yo)pos eso, que por encima, puede ser que haya determinados caracteres con ciertas líneas generales que se matizan despues en expresiones de género. Y quizás, el sentirse diferente, con unas miras o “inteligencia” de otro tipo, o simplemente; el tener cierta conciencia de sí mismo… es esa mirada que nos ha dejado atónitos… porque has hablado de un determinado carácter (perfilándolo de p-madre, y siento ser soez, es que tambien soy así) y lo has matizado con ciertos “aspectos” femeninos.

    En fin, pá terminar; que me quedo por aquí, a ver qué me se pega.
    Un saludo…

  8. Está muy bien escrito.
    Otro asunto es que te tenga que gustar el personaje. Lily me resulta una insoportable ególatra; no dedica un minuto a pensar en otra cosa que no sea ella, ombligo del mundo con pretensiones de rebelde y especial. Cuánto daño ha hecho la payasada de Lisbeth Salander.
    Escribes muy bien, insisto.
    Saludos.

  9. Hola está genial este relato, infinidad de veces siendo algo más joven me he sentido así con la diferencia de que vivía sóla y nadie me gritaba al llegar a casa pero he recordado esa sensación de salir, pasar la noche a tope lo que se dice a tope, y luego a día siguiente o cuando cuadrara volver a casa con un vacío tan grande que me tenía que tomar una pastilla para dormir, un beso :*

  10. Pues sí que ha cundido el día…

    Debería haber cogido el móvil, aunque fuese por curiosidad, por saber exactamente que quería el tío; ya sé que se sabe, pero …simple curiosidad!, ver cómo de caliente estaba el tío y lo que te decía; sólo eso, jeje

  11. Gracias. Y solo puedo decir ”GUAU”. No se nisiquiera a quien le estoy hablando, pero me encanta este escrito, increible. Puedo decir que de momento es el mejor que he leido nunca, no leo mucho. Es más, cuando veo un parrafón así, nunca pienso en leerlo. Hoy si, este si. No se porque, supongo que algo sabia que me gustaria como me ha gustado. Yo a veces cojo mi libreta, pero nada.

    xxx

  12. Aida:

    Gracias por los halagos 🙂
    Tú y tu camiseta estais invitadas para cuando querais volver por aquí.
    Y escribe algo, que algo saldrá; solo hay que despojarse de los escrupulos.

    saludos a todos/as

  13. Buenísimo. Como siempre, me quedo sin palabras. He vuelto de una estancia en el hospi y me encuentro con esta maravilla. Ha valido la pena el regreso. Y mucho.

    Besos,

    Jezabel.

    P.D.- Tienes razón en lo de los humanos. Gracias por comentar. Acertadísimo.

  14. Siempre tuve envidia (no sé si sana) de las personas que sabes relatar el mundo que viven o el que pueden imaginar y lo mejor, ejemplificar, dibujar las situaciones con palabras.

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