El ático de Eva

Todo sucede con rapidez. Alguien nos abre la puerta. Huele como si machacaras rosas, las mezclaras con semen y añadieras perfume femenino. La mitad de la gente solo mira. El lugar es amplio, una sola estancia, están prohibidas las cámaras de fotos y grabar en video, todos los móviles yacen apagados dentro de una cesta al lado de la puerta de entrada. El ochenta por ciento del suelo son colchones dispuestos de tal manera que hay dos pequeños pasillos para voyeurs. Verónica me dice que de momento prefiere mirar, que ya veremos luego.
Las paredes están forradas con páginas de Hustler y otras publicaciones por el estilo. La anfitriona, una mujer de cincuenta años con los labios operados y un camisón rojo a través del cual se le ve todo, nos da la bienvenida. Nos dice que aquí todo el mundo está sano, que hagamos lo que queramos, nadie se va a reír de ese modo en que “la gente se ríe de los demás fuera de aquí.”
Nos llama la atención una pareja, una chica latina de unos veinte años; es entonces cuando vemos que algunos colchones están plastificados. La chica se acuclilla de tal forma que su vagina roza el pene semi-erecto de su pareja; la muchacha parece concentrarse. Finalmente comienza a orinar en el miembro, y este endurece a medida que siente la calidez y la humedad del pis. Cuando la muchacha ya no suelta ni una gota más, coge el miembro ya erecto con su mano derecha y se lo introduce. Luego cabalga con ganas. El resto de las parejas parecen menos entregadas; hay mucho sexo oral, y algunos practican el coito como si tuvieran miedo de romper algo. No nos sentimos incómodos mirando porque estamos acompañados por el resto de mirones. La mayoría observan como ante un escaparate aburrido; sólo algunos hombres se palpan el paquete por encima de los pantalones. La anfitriona nos dice que aquí la mayoría se han visto hoy por primera vez, que muchos ni se conocían, que hace esto los jueves, que vengamos cuando queramos: que si nos gusta no tardaremos en ser una de esa parejas liberales; algo del tipo «yo follándome a una negra mientras mi novia disfruta de un pene más grande que el mío.»
La chica latina sigue cabalgando, mueve su culo de forma frenética. El hombre que tiene debajo debe tener unos cuarenta años, no se ha molestado en quitarse el anillo de boda, y parece estar haciendo auténticos esfuerzos por no correrse. Finalmente palpa las tetas de la muchacha y pone esa cara tan descriptiva de llenar condones. La chica se incorpora y se une a la pareja que retoza justo al lado. Hay unas veinte personas desnudas; hay tríos, no vemos parejas homosexuales masculinas, aunque todas las chicas parecen a gusto entre ellas y con cualquier hombre. La anfitriona nos dice que una de las mujeres se quitó el hábito hará unos dos años. Nos la señala; le está chupando la polla a un negro; de hecho son dos, el otro está estirado en el colchón y pasa la lengua desde el ano hasta la vagina de la ex-monja, sin parar, una y otra vez. Como bebiendo en el desierto.
La anfitriona nos dice que la disculpemos, pero que su pareja de hoy ya ha llegado. Es un tipo muy rubio, albino, como una mancha; está musculado y ya se le puede ver un bulto en los pantalones. La pareja se va a un rincón, se desnudan con tranquilidad. Se acomodan. La anfitriona lame el miembro del tipo rubio, una polla roja más larga que la mía. Y más gorda. Detrás de nosotros alguien gime y nos volvemos. Una mujer de unos treinta años recibe las embestidas a cuatro patas de un chaval que no debe pasar de los dieciocho. La mujer lleva anillo de boda. Doy un vistazo rápido y veo que al menos unas diez personas los llevan. “La gente se ríe de los demás fuera de aquí.” Verónica me dice que no se lo esperaba, pero que se está calentando. El chico folla como si estuviera realmente cabreado. Como si el culo de esa mujer fuera el enemigo. La mujer llega a decir en voz alta «me corro» unas cuatro veces. A la cuarta el chico saca su pene y salpica literalmente toda la espalda femenina, mientras la mujer se derrumba resollando sobre sus tetas.
Los ventanales que hay parecen ser de esos con los que desde fuera solo ves tu propio reflejo. El sol entra filtrado, de una forma tímida. En uno de los colchones una chica hace que el tío de turno con anillo se corra sólo masajeando su miembro a horcajadas sobre él, con el pubis rasurado, sin llegar nunca a la penetración, sin usar las manos. El tipo eyacula salpicándose todo el torso y la cara. Otra chica se dedica a besar el frenillo de su pareja, lo besa y lo lame, pasa la lengua solo por esa zona mientra masajea los testículos. El tipo tiene convulsiones sin llegar a eyacular, hasta que finalmente ella deja de tocarle y la polla, ya sola y sin ayuda, escupe tres chorros blancos en el vientre masculino. Otro tío lame sin parar el ano de una chica joven y pelirroja. Ella se frota el clítoris con dos dedos y aprieta con la mano la cabeza de su amante contra su culo. El tipo lame ese punto rosado hasta que los dedos de ella separan los labios vaginales, que bañan con dos chorros transparentes de corrida la cara de él. Un par de parejas cercanas aplauden al verlo.
Al rato, la anfitriona vuelve y nos dice, mientras se limpia la cara con un kleenex, que hay vino, susurra que incluso porros si necesitamos deshinibirnos. Estamos aquí porque esta mujer es compañera de trabajo de mi novia, mi novia tenía curiosidad, y yo estoy tan salido como cualquier otro. La anfitriona bromea y le dice a Verónica que en cuanto ella se relaje yo podré tirarme a una cincuentañera ninfómana. Los dos sonreímos como si nos apuntaran con una pistola. Dice que en el fondo todos aquí vienen a por lo mismo, esto no es más que otra forma de porno. Como no pueden tirarse a las hermanas de su mujeres o a la vecina, etc, aquí se desahogan. Esto, dice, es como la versión sexual de una galería de tiro. Vienen los tíos que necesitan más, y las mujeres que se han forjado una imagen de corrección que no quieren ensuciar. No digo que vosotros seáis así, añade. Aquí encuentran el sexo oral y la lluvia dorada que les es imposible conseguir en la vida real, dice. Lo creáis o no, mucha gente no quiere comerle los genitales a su pareja. Y esas parejas acaban aquí. Aquí yo soy Dios y os podéis comer las manzanas de todos los árboles.
Suelta esa frase, que suena como si la hubiera dicho ya mil veces, y vuelve con su mancha amarilla con polla.
Algunas parejas follan tan despacio que es como mirar una pecera, dan ganas de ir a tocarles en un hombro para ver cómo reaccionan. Otros/as en cambio parecen haber pasado un mal día, y necesitan clavar o que les claven, a toda velocidad; acaban y se van a por la siguiente polla, a por el siguiente coño mojado. Hay tíos que son capaces de parar, sacar el miembro, escupir un par de chorros y después seguir dándole. Se oyen cachetes y gemidos. Verónica dice que se está mojando. Que deberíamos irnos a casa. Le digo que espere, que se fije en la muchacha pelirroja de antes. La chica solo quiere que le coman el culo, que le penetren el culo, dice que lo otro ya lo tiene en casa. Lo dice en voz alta. Verónica murmura, en un tono neutro, que si quiero montármelo con ella, esa tía. Le digo que no.

[Para el video he elegido uno de esos que me suscitan muchas preguntas (casi todas estúpidas). La muchacha de arriba recibe tropecientas mil visitas cada vez que cuelga un video. Lo que me desconcierta es su actitud; parece totalmente inocente y honesta (aun con esos escotes), y da la sensación de que cree en todo lo que dice, ya sea en relación con sus pequeñas lecciones de japonés o lo mucho que le gusta todo lo relacionado con el anime, el manga, etc. Sin embargo, habría que ver qué pasaría si se… tapara. Aunque pensándolo bien, la muchacha tiene todo el derecho de usar como reclamo su (“terrible”) cuerpo, ¿no?. Como internauta me parece estupendo, es encantadora, dan ganas de “adoptarla”, aunque no sé si su “mensaje” llegará como es debido a las mujeres heterosexuales o los gays (aunque igual a estos últimos, que suelen ser más abiertos y menos cínicos, les podría hacer gracia…). En la foto, un dibujo de la ya mítica Lolita internauta.]

26 comentarios en “El ático de Eva

  1. Un ático muy acalorado y laberíntico, sin duda…

    “La gente se ríe de los demás fuera de aquí”…que se rían, eso es bueno para la salud, y para gustos, los colores 😉

    Como atrapas Jordim…

    Muackss!!

  2. Quería agradecerte tu paseo po mi blog y el comentario y ya me he quedado a leer. Has hecho una sobérbia descripción de lo que creo es un local de intercambio, lo has pintado muy sensual :). En fin no es una opción que yo baraje pero tu nos la has acercado.
    Un beso.

  3. La felicidad del humano, la mayoría de las veces, se resume en meter la polla o en que ta la metan de tal o cual modo y con tal o cual objeto, animal o cosa; en tal o cual orificio. Tanto esfuerzo de occidente para hacer del sexo algo anodino y sigue siendo el motor de todo, algo por lo que se corren riesgos y donde habitan los mayores secretos. Hablando de secretos ¿has visto Origen?.
    A mi me parecio muy buena.

  4. Hola Jordi,

    creo que es tan erótico como crudo. No recuerdo haber leído nunca un relato así. Genial la decisión de que la pareja protagonista y el lector se queden al mismo nivel, observando cual descubridores de un nuevo mundo, e imaginando.
    Me gusta mucho como has descrito a la anfitriona y encajado la impresión que causa sobre el protagonista.
    El relato en general me parece de una visión inmejorablemente objetiva, muy respetuosa y pura en intenciones.

    Si no me equivoco, algunas de las críticas (o juicios de valor) son perfectamente sutiles e inofensivas, como:
    La mujer lleva anillo de boda. Doy un vistazo rápido y veo que al menos unas diez personas los llevan. “La gente se ríe de los demás fuera de aquí.”

    Muy bueno.

    He visto el vídeo de la pin-up y me ha llamado la atención que esté incluso grabado con un ángulo tan picado.

    Saludos.

  5. Esto es genial:
    “Algunas parejas follan tan despacio que es como mirar una pecera, dan ganas de ir a tocarles en un hombro para ver cómo reaccionan”. Tenes una curiosa forma de escribir, bastante formal.
    Hola que tal, el video de la flaca dando clases de Japonés es muy friki, y es un cago de risa… qué cosas T_T’ hermosa. No, no, no, fuiste un faro alejandrino para que yo llegue a esta chica, y como que mítica lolita?? jaja, por dios, de hecho yo creo que la flaca sabe bien que sus clases de japonés son una boludes y que hacer flexiones es la mejor forma de que le vean sus tetas, por otro lado, ella pide que se acuerden de dejarle comentarios, ósea, busca fama, a su modo “modesto”, otras chicas directamente se ponen un tanga y lo suben a su blog sin mucho más contenido que carne abultada curvas y esterilidad.

    Pero esta chica, es lo mas, innovadora, o por lo menos intenta enseñar algo.

    En fin, como llegaste en a mi blog solo por curiosidad? ¿Fue por el blog de maya?

  6. alexo:

    Tenía que poner el video de la Lolita, no he podido resistirme. Tetas hay por todos lados, pero la gente con mundo propio, sea cual sea, sencillamente me cae bien.
    No recuerdo cómo llegué a tu blog. De vez en cuando me doy una vuelta por los blogs y dejo mi comentario; es la forma de mantener esto vivo.

    Gracias por pasar y leer.

    Saludos a todos.

  7. El hecho de hacer cosas fuera de la pareja que no hacemos (y no deseamos hacer) en ella me hace pensar que las fantasías deberían quedar en eso, en deseos de hacer tal cosa, sin llegar a cumplirse. Si se consuman dejan de ser fantasías y pasan a ser recuerdos, que si no son bien digeridos o manejados, pueden sellar la suerte del individuo.
    Genial el relato! Me quedó el deseo de saber qué hicieron Verónica y su marido…

  8. NINA:

    El texto acaba ahí porque ya había contado lo que quería contar.
    Y en cuanto al video, aquí los videos no tienen relación necesariamente con el relato, son una forma de cerrar el post, nada más.

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