El videoblog de Olga

Oh, joder, ha vuelto a hacerlo, se ha vuelto a poner esa especie de diadema en el pelo, lleva otra vez ese rollo en plan “mis tetas harían que tu polla pareciera ridícula”, con ese escote y la falda por encima de las rodillas, el cardado del pelo. Y no son los ochenta; no lo son, joder, pero a ella le sienta bien esa pomposidad, ese halo estético hortera. Solo le falta llevar hombreras, y cada vez que besa a su novio todos le vemos la lengua revolotear justo antes de, en fin, de besarle… Estoy volviendo a ponerme duro, y nunca quiero atreverme con esas camisetas que dicen “ahora por las tardes voy al gimnasio”. Porque no he pisado el gimnasio en mi vida. Porque aunque no soy lo que se dice una mierda pinchada en un palo, tampoco soy ninguna maravilla. Hasta se lo oí decir a mi abuela una vez antes de que la muy facha se muriera ahogada en su propio odio; “El muchacho no es ninguna maravilla, va a tener que espabilarse”. Esa cabrona muerta decía a veces la verdad, y le daba igual si estabas en su árbol genealógico o eras un personaje de la tele.
Pero a lo que iba, ésta, la de los ochenta, es de las que compite de igual a igual con todo el porno de Internet. Si la ves demasiado a menudo vuelves a los quince años, cuando te la cascabas hasta con la foto de un estereotipo en bikini. Su novio es de esos tipos fanáticos de la ropa que siempre tienen esa mirada en plan “sí, lo sé…”; nunca he visto que un pelo de su cabeza se mueva un milímetro, bien podría ser un casco; se depila las cejas y sus camisetas dicen “joder que si voy al gimnasio, voy cuatro veces por semana, y nunca envejeceré”. El tipo es lo que se diría un idiota, pero es la clase de idiota que por alguna razón encaja como un condón en lo que buscan las chicas que hablan con su espejo.

Estamos seis o siete sentados en esta cervecería en la que también sirven vino, y tengo la polla morcillona. La chica ochentas se llama Olga y la llamamos Olga. No es nadie, es la novia del hermano de un colega de toda la vida. A veces, cuando no les queda más remedio o lo que sea, salen con nosotros, con mi grupo de amigos desde tercero de EGB. Olga siempre habla más de lo que respira; como si fuera una cría, tiene que interrumpirse a medio soliloquio para coger aire y tragar saliva. A todo esto sus tetas se mueven bajo el sujetador y el suéter de turno, y resulta parecido a lo que debe ser mirar una cama de agua durante un terremoto. Es extraño que su novio, aun siendo puramente estereotípico, tenga buen gusto (o gusto de alguna clase) y esté no con alguna delgaducha discotequera, sino con alguien con curvas e incluso cierto sobrepeso, características que no hacen más que aumentar las ganas y la agresividad con las que cualquiera de los que estamos aquí…
El caso es que esta Olga tiene uno de esos canales de Youtube, un videoblog. Un VIDEOblog. Es importante recalcar aquí el componente audiovisual de la red, potenciador moderno absoluto de la fantasía palpable, a la misma altura que Facebook u otros modos de voyeurismo. Decir según qué cosas te puede convertir en una especie de salido enfermo simplista; como por ejemplo que muchas de las chicas con canales de ese tipo no parecen querer enseñarte a maquillarte como Charlize Theron, ni a usar bien los complementos, ni su nuevo bolso o kit de supervivéncia estético; lo que muy en el fondo quieren -algunas diría que casi sin saberlo- es que cuando tu novio vea sus videos piense que…
Y eso pasa con Olga. Olga graba uno de esos videos cada semana. En el último se pinta las uñas de los pies con florituras; no para de hacer posturitas y mohínes. Son siete minutos de sexo amateur enterrado en formulismos de chica buena que “solo quiere verse guapa al margen de lo que los demás piensen”.
Pero que conste que a mí me parece muy bien. No hace más que usar sus opciones. Ya que no pueden parecer sexuales en este mundo de mamonadas disfrazadas de dignidad y moralidad, lo que hacen las mujeres es ser sexuales a través de los medios que tienen, de la moda, a través de excusas a las que puedan recurrir si alguien las acusa de viciosas.
Es la regla número uno que incluso muchas de ellas apoyan: Si eres mujer no puede parecer que te gusta mucho el sexo.

Los videos de Olga nunca surgen en las conversaciones cuando ella está delante. Ninguno de los que estamos aquí vamos a reconocer nunca que nos la pelamos como monos viéndola recomendar pintalabios por Internet. Y por supuesto tampoco mencionaremos otras pajas gloriosas viendo su galería de fotos de Facebook, red social que a menudo te permite ver a cualquiera de las chicas que tengas agregadas desde todos los ángulos, de vacaciones por Europa, en bikini en la playa, con el puntillo en la discoteca, de cena, de cumpleaños, y con todos y cada uno de los modelitos que ellas quieren seguir creyendo que la gente sólo puede ver en las ocasiones especiales, y no desde casa cómodamente cualquier noche.
Olga, por supuesto, sabe muy bien todo eso; pero su “secreto” es que no sólo le importa un carajo que la vean, es que además con toda probabilidad le gusta. Es algo que no muchas mujeres reconocerán en voz alta seguramente, pero lo cierto es que la masturbación es la forma más sincera de halago.

Estamos bebiendo vino. Al parecer, si en el local sirven vino, todos entendemos de vino. El dueño del lugar nos habla con conceptos como «vino joven» o «vino criado en barrica», y se refiere en algunos momentos a él como «caldo». Y todos asentimos vehementemente. Nos da a probar dos “caldos” distintos, y aunque sí saben distinto jamás sabrías decir cuál es mejor según los parámetros de quien sabe conversar con esa jerga vinícola a la que seguimos asintiendo, como si hubiéramos nacido en medio de unos viñedos en la Toscana o donde coño sea que haya tradición de estos rollos.
Y Olga sigue aquí entre nosotros, haciendo ver que es otra de esas chicas que necesitan “achisparse” para ponerse a tono. Porque no es sucia. No se puede ser igual que un hombre en eso, se pierde la elegancia, la feminidad, la dignidad. Ya lo hemos hablado, serías lo que se llama una puta. Y aunque no lo seas eso dirán de ti. Así que aun teniendo videos grabados en los que adrede enseña la tira del sujetador y se coloca las tetas antes de ponerse sombra de ojos al estilo Angelina Jolie, en público es solo Olga, Olga la “novia de”, esa muchacha normal que necesita algo más que tener órganos sexuales para querer fornicar. Eso se dice, se habla del componente psicológico, de que ellas necesitan unos preliminares en condiciones, necesitan motivarse, es como si el ochenta por ciento de su orgasmo fuera algo abstracto. Es muy elegante, eso sí, suena muy bien; son ese tipo de teorías que gusta asociar a las mujeres, del mismo modo que casi nunca nadie las asocia a necesidades físicas como mear o cagar. Y luego si alguna “fulana” reconoce muy abiertamente que lo que le va es follar en condiciones y sin chorradas, entonces rompe el equilibrio, siembra la duda. Porque quizá ellas también cagan y mean; quizá no sea todo tan psicológico, tan fino, tan de revista, de suplemento con veinteañeras photoshopeadas junto a artículos que complican cada vez más el acto de calentarse y echar un polvo sin -eso sí- mencionar palabras como «cansancio» o «monogamia». Porque el problema nunca es que ya no os excitéis mutuamente, o que llevéis ya mucho tiempo juntos; la cuestión es que tenéis que añadir picante a la relación, poner velas, hacer numeritos con ropa interior de sex shop, alargar los preliminares, quedar en habitaciones de hotel…; incluso podéis comenzar a asistir a una terapia de pareja… o…
Y joder, nunca nadie piensa que todo eso quizá no sea más que Industria, la Industria del sexo “tal y como debería ser”. Los hombres son así, y las mujeres asá. Ahora te voy a decir lo que ellas necesitan, lo que ellos necesitan, lo que Vosotros necesitáis.
A menudo la gente que más presume de “entender de la vida” y afrontar los problemas con valentía es la que tiene más miedo de aceptar la realidad tal y como muchas veces es.

Hay que decir a favor de Olga, y en contra de su pátina de hipocresía forzada por las circunstancias, que su forma de vestir sigue siendo acorde a como parece claro que ella es. Aunque cómo ella sea en ciertos aspectos sólo lo sabe seguro su novio, ese “hermano de” que cada vez que abre la boca dan ganas de partírsela. Lo que todos creemos es que Olga no le tiene miedo al sexo una vez está con las manos en la masa. Cuando llegue el fin del machismo proveniente de las propias mujeres, quizá podamos ponernos a trabajar para eliminar el machismo de los que son capaces de matarlas cuando se atreven a ser ellas mismas.
El vino me está dejando cao, la polla me reposa ya muerta entre las piernas. Todo el mundo se ríe por algo que no he oído. No puedo evitar notar que Olga es la única que no sonríe. Mira hacia el vacío por encima de mi hombro. Alguien pide la cuenta. Todos sacamos nuestras carteras. Las copas están acabadas y el humo del tabaco me irrita los ojos. Dos chicas cuchichean en otra mesa mirándonos de reojo.

[Cuando en Facebook tienes agregados que saben que la herramienta no solo sirve para colgar fotos de “la fiesta de ayer” o decir chorradas, puede que te pase como me ha pasado a mí hoy, que he descubierto a Beth Orton. Me estoy zambullendo en su mundo, el tema del video es un buen ejemplo de que ésta es de las que va más allá de lo comercial o lo “guay”.]

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13 comentarios en “El videoblog de Olga

  1. Hoy empezare por el video si no te importa, “Thinking about tomorrow” una de las canciones de esta maravillosa voz que nos presentas, la conoci hace algunos meses, por recomendación de uno de mis amigos que creo es el unico que tiene gustos tan raros como los mios en cuestión musical. Y ahora que lo pienso es uno de esos chicos que se podria asemejar mucho al novio de Olga, aunque le considero con bastante mas cerebro del que nos planteas. Un tio de los que despues de pasar por tu lado te le imaginas jadeando cerca del filo de tu oreja, lastima que la vida como bien dices no sea tan promiscua. Bueno, ya fuera de mis desvarios, que como ves no solo los hombres tienen ese tipo de fantasias, te dire que me gusto el texto de hoy, en la linea de sinceridad y sin pelos en la lengua (al menos no en este literalmente) de lo que me vas regalando ultimamente. Esta chica tal vez y digo tal vez, no sea tan superficial como nos la pintas, no solo por ser llamativa y estereotipada eres una calienta y punto, o al menos no solo eso. Despues de mi derroche de estrafalarios quizas comentarios me despido, y espero tener tiempo de seguir leyendote en adelante, porque el tiempo es un cabrón que a veces se resiste a acompañarnos. Pero las rachas supongo no duran eternamente
    Besos Jordi, y hoy te dejo elegir donde quieres que te los deje
    Irene Comendador

  2. Me ha gustado, muy real. El tema de que a la mujer que le gusta el sexo es una guarra va cambiando pero muy lento. Siempre he intentado reivindicar y defender a la mujer ligera de cascos, también tenemos derecho a ser viciosas sin tener que ocultarnos. Me ha caído bien Olga, creo que voy a buscar su videoblog. 😀

  3. La tipología de mujer Olga es real y se puede reivindicar tanto como la anti-Olga, la no ligera de cascos. Que cada cual elija la suya. Ambas son reales y están ahí por algo.
    En cuanto a la masturbación yo sigo recurriendo a los arquetipos pero sin bikini y con mucho sexo que puede herir la sensibilidad del que lea esto así que me callo. Saludos.

    1. La cuestión es si en general existe la mujer no ligera de cascos, ¿no será que es la pose y la publicidad y ese rollo sobre “cómo debe ser la mujer” lo que la ha creado? ¿No será que no solo están condicionadas sobre cómo exactamente deben mostrarse por fuera sino que además se las presiona sobre cómo supuestamente deben ser por dentro (y sobre todo en relación al sexo)? Y lo más grave de todo, encima muchas se lo han creído, creen que realmente deben ser según se les dicte.

      1. Te puedo asegurar Jordi que existe la mujer no ligera de cascos, que ven el sexo disfrutado libremente y con muchos como un desprestigio hacia su persona o su condición de mujer. Creo que por suerte las nuevas generaciones van cambiando pero queda mucho por andar y más, como bien dices, si siguen creyendo que deben ser como siempre fueron las mujeres.

  4. Elena:

    Estoy seguro de que existen, el problema es que las haya que el en fondo no son así pero se esfuerzan por mostrarse así, lo cual convierte el tema en un bucle absurdo de moral del que cuesta mucho salir..

    Saludos.

  5. Pero hombre, ¿cómo se va a poner hombreras? Ese es el quizzz de la cuestión. Y que el vino adormece, no solo la cabeza, y que esto y aquello no es nada. ¡Madre, más vino!, que diría Pessoa.
    Ah. Esa canción me ha gustado, tiene algo. Cómo casi siempre, no conozco esta gente llamada Beth Orton.

  6. Creo que poco a poco ese concepto de la mujer va cambiando, pero lentamente porque la sociedad no está por la labor de aceptarlo.
    Por cierto, me ha encantado la contestación al mail de Julia Wong, jaja
    un besazo!

  7. “Esa cabrona muerta decía a veces la verdad, y le daba igual si estabas en su árbol genealógico o eras un personaje de la tele”, jajaja…
    Cuánta razón, me babeo con este relato! Genial, te felicito!

  8. El tema está en llamar la atención. Si llevas una minifalda muy mini, ellas te verán y en su cabecita aparecerá un letrero fosforescente: Zorra. Ellos por supuesto tambien te verán y más abajo alquien gritará: guau, que zorra!. De una manera u otra ellos y ellas ya te habrán visto, y por supuesto la chica(o el musculitos con la camiseta ceñida) no se ha puesto esa ropa para centrar las miradas en sus piernas, simplemente le queda mona. Todo funciona igual que toda la vida, solo que discurre por nuevos canales. Todo es…más moderno.

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