Hablar sobre mariposas con aguijones

– ¿Hola?
– ¿Qué coño haces? No estás conectado al Messenger ni a Facebook ni…
– ¿Alguna vez has probado hacer una sola cosa a la vez? Quizá hasta la disfrutarías de verdad…
– No estoy para tus rollos ahora.
– Ya me conoces, no hagas como siempre, como si no nos conociéramos desde los tres años.
– Tú nunca has tenido tres años…
– Ya, y tú nunca los has superado. ¿Qué quieres?
– … aquella chica, la del bar. Me ha dejado.
– ¿Te ha dejado? ¿Es que estabais juntos?
– ¿Cómo?…
– Que le hayas quitado las bragas no quiere decir que…
– … llevábamos saliendo dos meses, tío.
– Ahora que los dices sí que es verdad que llevo un tiempo más tranquilo.
– Cállate. Estoy de mal humor.
– Esa chica pensaba que Freud era un mueble de Ikea…
– Algún día deberías superar ese rollo que tienes con Freud.
– Sí, a ti te cabrea cualquier cosa que no tenga tetas. Incluido yo.
– No entiendo cómo puedes haber encontrado a una tía que te aguante.
– No te metas con Iris, es una chica completamente normal.
– Por Dios…
– ¿Qué?
– Sabes que que me cae muy bien, pero si Kafka estuviera vivo ya haría mucho que te habría puesto los cuernos.
– ¿Insinúas que las chicas no leen a Kafka?
– No, tío, lo que digo es que yo no conozco a ninguna que sepa quién es Kafka.
– Es verdad, ese es uno de tus mayores problemas.
– Pero sabes que Iris me pone.
– No sigas por ahí.
– …
– No te rías.
– Tranquilo, tío, ya os veo casados hasta la muerte…
– No me hace gracia.
– …os enterrarán juntos…
– Menudo capullo.
– … pero no descarto ir a por ella, porque seguro qué tú mueres antes…
– Iris cree que eres idiota.
– ¿Eso ha dicho?
– No, pero se ve por cómo te mira.
– …
– Y yo cada vez estoy más de acuerdo. ¿Para qué llamabas?
– Mi novia.
– Ah sí, tu ex.
– Eso aún no está claro.
– ¿Eso te ha dicho?: ¿Te dejo pero tienes permiso para dudar?
– Tío…
– Bueno y ¿qué quieres? ¿Buscas consuelo?
– No debería haberte llamado…
– No. Pero me has llamado porque sabes que yo no iré por ahí contando tu vida… Qué ha pasado, ¿te has sincerado porque te has parado a pensar mientras ella compraba más zapatos o algo así?
– No.
– Entonces qué.
– Que creo que esta vez me gusta de verdad.
– …
– Sí, tío.
– ¿Y hablas en serio o como cuando la gente quiere creer eso por lo de “no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo has perdido” y todo ese rollo? Tú eres de los que no sabe salir de la telaraña de la sabiduría popular.
– Tío… luego te extrañas de que la gente crea que estás tarado…
– ¿A qué viene eso?
– ¿Es que no te escuchas cuando hablas?
– No sabía que construir bien las frases para facilitar la fluidez de la conversación fuera un defecto.
– Te aconsejo que mimes mucho a Iris…
– No me gusta cómo suena cuando pronuncias su nombre.
– No te preocupes, no hay muchas fantasías en plan “Y entonces arrinconé a la bibliotecaria y…”… ¿Ves?, ya estoy hablando como tú.
– Bueno, y qué coño ha pasado entonces, ¿ha conocido a alguien que viste mejor que tú?
– Ella no es así.
– Ya, nuestra vieja amiga la Negación.
– No, tío, no la conoces.
– Sabes que bromeo.
– No. Sé que siempre que bromeas es para decir la verdad.
– No siempre.
– Ya, claro…
– Ya, pues estaba estaba leyendo un relato, y me has interrumpido. Así que ataja.
– Perdone usted por haberle interrumpido…
– …
– Tío, no sé qué hacer.
– Ya, yo tampoco… No sé… hay más peces en el mar, no es el fin del mundo, perro ladrador poco mordedor, a caballo regalado no le mires el diente…
– Vale-vale-vale…
– Yo qué sé, tío, la gente adora esas mierdas… ¿Quieres que te diga una cosa que siempre me decía mi abuelo?
– Qué te decía.
– ¿Estás de coña?, no decía nada, era un puto alcohólico, zurraba a mi madre, la pobre aún cojea por…
– Vale-vale, muy bien…
– Tío, ya sabes lo que te digo siempre con estas cosas…
– Ya, que sufra y punto.
– Exacto. Porque es lo que vas a hacer. Aunque te dijera cuatro chorradas amables y tú te sintieras bien dos minutos, el problema no desaparecería, y enseguida volverías a estar hecho una mierda.
– ¿Pero crees que debo llamarla?
– No lo sé, tío, apenas la conozco. Si tú crees que te va a perdonar pues llámala.
– Ya…
– Además, ¿qué coño has hecho para enfadarla?
– Nada.
– Eso suena a “Joder que si he hecho algo, de hecho es tan grave que ni me atrevo a enviarle un mensaje”…
– Tío, no me hagas hablar…
– Si no me cuentas la historia completa no te puedo ayudar.
– …
– El relato es de Foster Wallace; si no hablas, diez segundos y cuelgo.
– …
– Estoy contando.
– Vaaale tío. Te lo voy a contar. Pero tienes que entender que es la verdad. Si no me crees, esto no servirá de nada.
– Te quedan cinco…
– La verdad es que la he cagado…
– Por qué, ¿ha sido San Valentín y la chica cree en la Navidad? ¿Se te ha olvidado comprarle ese bolso del que ella tantas veces te hablaba de forma subliminal para que se lo regalaras?
– No…
– ¿Y bien?
– Bueno…, la verdad es que ella tiene una hermana gemela y…
– ¡¿Te has tirado a la hermana?!
– Eh…
– Así que te has tirado a la hermana pensando que era ella.
– Me mosquea cuando no me dejas contar la historia a mí.
– Te creo perfectamente capaz de tirarte a la gemela equivocada…
– Ya, eso también me mosquea…
– Y la gemela correcta no se cree que no hayas podido diferenciarla.
– Tío, se supone que a cierta edad ya visten distinto, y hasta el timbre de voz es distinto…
– Pero estas son calcadas.
– No en todo, pero sí físicamente.
– Y van de ese rollo en plan orgullo de gemelas
– Sí.
– Así que no solo has jodido a la gemela correcta, sino que además ahora ellas estarán enfadadas. Entre ellas y contigo.
– Conmigo solo una.
– Ya. ¿Y cómo coño lo ha sabido la gemela correcta?
– Esperaba que no quisieras saber más.
– Supongo que has ido alardeando de sexo y a ella no le han cuadrado las cuentas…
– Ha sido más farragoso que eso.
– Ahora ya sí que tienes que contármelo.
– Mientras yo me lo montaba con la gemela errónea, la otra estaba en clase…
– Ajá…
– Y según dice se ha corrido dos veces. Solo sentada en la silla de su pupitre.
– ¿Y… qué significa eso?
– Dice que ha reconocido que es la clase de orgasmos que yo le provoco…
– Estoy empezando a dudar de ti…
– Ya te dije que tenías que creértelo…
– Esas tías te están tomando el pelo.
– … y el caso es que mi novia ha interrogado a su hermana hasta que se ha hundido y ha reconocido lo que había pasado.
– Vas a convertirme en un puto chismoso. Esto tengo que contárselo a todo el mundo, no puedo digerirlo yo solo…
– Hablo en serio.
– Yo también.
– En serio. Me siento como si me hubiera abducido un ovni y no pudiera contárselo a nadie.
– La verdad es que ya no te creo una palabra. ¿Es el día de los inocentes o algo así? ¿Esto forma parte de alguna tradición de mierda?
– Oye tío, no sé si ella se ha corrido o no en clase, pero eso es lo de menos ¿no? Se trata de que sea como sea se ha enterado.
– ¿No será que la gemela falsa ha confesado, y tu novia, para protegerla, y aun muy enfadada con ella, se ha inventado esa historia?
– Sigo creyendo que eso da igual. El caso es que estoy pillado de esa tía.
– Y dime ¿cómo coño te ha engañado? ¿Has llegado a su casa y ella estaba sola y sin decir nada te ha quitado los pantalones?
– Creo que eso ya sería contarte demasiado…
– De repente ahora esa parte me parece la más interesante.
– Ya…
– ¿Y bien?
– Estás irreconocible. ¿No te apetecería seguir leyendo a Wallace?
– Tío, si sueltas lastre te sentirás mejor.
– Definitivamente ya no sé con quién coño hablo.
– …
– Pues sí, joder, antes de que lo digas tú… Sí, salimos antes. Dimos una vuelta. Eso me pasa por no saber los horarios de clase… Hasta fuimos al cine…
– ¿Y no notaste nada raro?
– Solo una cosa. Pasamos junto a una de esas tiendas llenas de joyas y broches y cositas. Y vio una mariposa plateada y dijo que si quería comprársela… Así que se la compré. Y lo que me extrañó fue que me pidió que yo mismo clavara la aguja en su chaqueta y se la colocara. Estoy en un buen lío, tío…
– No sé si te capto, has cambiado el tono. Si te echas a llorar, colgaré…
– Ya… El caso es que le coloqué la mariposa de los cojones, y nos miramos y noté una energía extraña… Pero no le di más importancia…
– ¿Y?
– El problema de verdad es…
– …
– … que creo que la chica que me gusta no existe.
– …
– Creo que la chica que me gusta de verdad es un compendio de ellas dos.
– Diana.
– Sí, tío, has dado en todo el centro.

[La música clásica me da miedo. Es la única explicación que le encuentro al hecho de que cuando escucho una pieza me gusta mucho, pero después percibo un mundo musical tan inabastable y desconocido, que me da mucho respeto intentar profundizar en él. Y cuando tengo claro que aun siendo totalmente inexperto me gusta lo que oigo, es cuando oigo a un músico (en este caso el pianista del video) y sin saber tocar el piano ni nada sobre interpretaciones de piezas de este tipo, me quedo con la boca abierta y la piel de gallina. El tipo del video se llama Lang Lang, tiene 27 años, y sabe que la música clásica no es aburrida. Y mientras este tío es puro sentimiento y entrega, la gente se dedica a escuchar a Shakira… Veo ese video de arriba y quiero suicidarme… Para la foto, una de Elisha Cuthbert, primera musa (por orden cronológico) de este blog, y a la que tenía abandonada. Por otro lado, os invito a visitar la revista A-Zeta, en su último número antes de evolucionar para convertirse en Desaparezca aquí; ahí encontraréis un relato inédito llamado “Ganarse a Sam” ]

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15 comentarios en “Hablar sobre mariposas con aguijones

  1. Buen diálogo, y la mezcla de lío amoroso y un solapado “todas las mujeres son iguales”… genial.
    Por cierto, “inabastable” no existe en el castellano.

    Un saludo afectuoso

  2. Tienes o tienen tus personajes un concepto muy extraño de la amistad, no se, quizás haya que ahondar mas en ese espacio tuyo, en esa capa de visualización de tu inspiración, bueno ya sabes que yo no suelo ser coherente, así que ni caso
    Como que no me creo mucho que si la llevó hasta al cine antes, no supiera que se estaba follando a la hermana equivocada, pero….. allá él y sus consecuencias. Quien sabe, quizás a ellas dos no les importe un trío bien coordinado.
    Lang Lang impre-sionante, madre mía ni con efectos especiales se podría poner a alguien que toque de esa manera, ¿viste sus manos? pero si parecía que tenia como diez, mmmm….. eso si seria interesante, diez manos…..
    Y por favor no veas más veces ese video que seria una tremenda pérdida de talento tu suicidio, haz el favor y contrólate un poquito nene…

    1. ¿Crees que lo de confundirse de gemela es muy dificil pero ves normal lo de que una tenga orgasmos porque la otra está teniendo sexo? 🙂
      Nunca intento que todo suene creíble desde el punto de vista estríctamente realista; solo me preocupa que todo esté en armonía en el contexto del relato. A veces es más surrealista, a veces menos…

      Una abrazo.

  3. Claro, en el cuento las dos gemelas eran malvadas… Me gustan los últimos enlaces a youtube, yo que sólo lo usaba para ver Detective Conan 😛
    Si te interesó Sir Ken, más te va a gustar Paulo Freire con la Pedagogía del Oprimido. Una humilde recomendación 🙂
    Quiero a Lang Lang en mi despertador!! qué tipo genial, tanto que inspira a querer disfrutar algo como él lo hace.
    Me encantaron Ganarse a Sam y la Desaparezca aquí.
    Muchas gracias, Jordim!

  4. Hay que gracia, primero tengo que comentar esto, si es verdad en España no dormimos ni de noche ni de día, jajaja, y lo de los eclipses yo doy fe de ello que en el ultimo fui la elegida de matar al cordero dentro del caldero del poder, jajaja
    Bueno mi chico, en respuesta te diré que lo comentado de los orgasmos simultáneos pues lo deje pasar como algo irónico e inventado para joder al pobre chico infiel, por eso no lo comente, pero si tu dices que lo decían de verdad, pues nada, empezare a investigar sobre el tema, tengo algunas amigas gemelas, tendré unas sesiones con ellas si se dejan y luego te comento, jajaja
    Y ya se que a veces tus escritos tienen secciones realistas y otras surrealistas, eso es lo que más me atrae de ellos. Siempre vences en cuestión armónica, porque no sabría que fallos sacarles a los tiempos y fluidez con la que escribes. Pero como siempre digo esta es solo la opinión de una mente perturbada

  5. Buen texto, y curiosa y original la forma con la que te enfrentas a un asunto, tratado otras veces, del engaño de una mujer con su hermana gemela. Has sabido crear en el lector idéntica sensación de desconcierto y dudas que la experimentada por el amante equivocado. Me ha parecido un relato muy interesante, aunque es cierto que requiere, sobre todo al final, una lectura pausada y cuidadosa con los detalles. A pesar de todo, genial.

    Un abrazo

  6. ahora me gusta lo que escribís, desde los últimos tres (no voy a decir dos justo ahora) aunque me pregunto cuál será tu “fuente de inspiración” No voy a leer cuidadosamente los detalles porque tengo que irme con la cabeza a otra parte, pero…algo…algo me suena casi como familiar

  7. Los gemelos son los del diálogo ¿no?. Bueno, más bien un monólogo de una parte del hemisferio hablando con el otro. O la zona de abajo hablando con la de arriba.
    Bastante bueno, de lo mejor que te he leído ultimamente

  8. Bueno… supongo que está bien si te gustan las chicas pequeñas y manejables, ten cuidado como la tratas que su padre es Jack Bauer.

    Sobre los gemelos… no defendería a mi hermana de una cosa así, para mi los dos sería igualmente culpables, no existe ese orgullo entre hermanas.

    Saludines,
    YoMisma

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