Día oficial en Librolandia

Me acuerdo del título del libro, pero luego recuerdo que es hora punta y se acercan las fiestas; y me topo con toda esa gente que solo pisa las librerías para comprar regalos. En la que entro, las tres o cuatro dependientas van de culo cobrando y envolviendo libros. Se agotan los rollos de papel de regalo. Las cubiertas de todos suelen tener sobrios diseños vagamente similares al de “Los pilares de la tierra” y sucedáneos, ves nombres recurrentes como Jorge Bucay o Federico Moccia por todos lados. Uno se pregunta cómo toda esta gente que apenas debe leer en todo el año, puede creer que un libro es el mejor regalo (y cuanto más gordo y de moda esté, mejor). De repente todo el mundo tiene amigos y familiares a los que les chifla leer, por lo que se ve no paran ni un momento; y aun así -parece ser- aún no han conseguido pasar de “La catedral del mar”. Aunque supongo que no todos esos superlectores tienen gustos tan neutros. Esto también me hace pensar en esos padres que antaño le compraban un videojuego al crío, y éste al desenvolverlo descubría que era de golf. Así deben sentirse algunos de esos amigos y familiares receptores del “sorpresivo” obsequio. Muchas personas deben creer que no se trata del libro, sino de Leer; como a quien le gusta el chocolate o el macramé; como si fuera lo mismo follarte a tu mujer que a tu vecina de veinte años.

Salgo de la librería y decido esperar un rato, a ver si con suerte se despeja un poco el asunto. Además no sé qué pensaría toda esta gente de mí al ver que compro el libro para leérmelo y no para regalarlo. De todas formas solo son las seis y media, y es muy difícil que dejen de llegar riadas de personas ansiosas por consumir para demostrar así el amor que sienten por sus allegados. Supongo que demostrarlo de otra forma menos material y más sincera sería mucho más farragoso que hacer media hora de cola para comprar una novela de misterio light.
Cuando voy por mi tercer cigarrillo seguido, la multitud sigue entrando y saliendo, y la librería siempre está llena; se me están quedando las manos heladas y me siento como un imbécil. Pero a la vez me entretengo viendo qué libros elige la gente, cómo los sopesan y hasta los huelen, algunos parecen estar eligiendo más un melón que un libro.
Propósitos para el año nuevo que se acerca: Seguir fumando. La leyes cada vez son más duras, y al parecer lo que antes era básicamente problema tuyo, ahora te convierte en un capullo de mierda que intoxica con peligro de muerte a hombres de bien, frágiles mujeres e inocentes bebés. Al ver a todas estas parejas casadas de cuarenta años perdidas y más bien desubicadas en la librería, no puedo pensar en otra cosa que en seguir fumando. Libros, café y tabaco van de la mano en lo que a mí respecta; añadiría también la prensa, y quizá las reuniones con amigos (aunque esto último es más complicado dados los depuradísimos hábitos de higiene de algunos, que incluyen el indignarse cuando la ropa les huele a tabaco igual que si les oliera a mierda de perro).
Doble y triple y cuádruple moral. A todos les encanta, todos quieren ser guardianes de la moral, del buen comportamiento, de “lo correcto”, lo que es válido y aceptable y lo que no. Etiquetas. El blanco o el negro. Grupos radicales potenciales: Al Qaeda, ETA, No-fumadores, Compradoras de ropa compulsivas, Adictos a las fiestas oficiales. El concepto Vida Sana a menudo convierte la existencia de muchos en el ensayo constante para una segunda vida que jamás vivirán. Y Bill Hicks dijo: “Son ustedes los que se mueren de nada los que están jodidos”.
El concepto de libertad imperante es ya tan voluble y ambiguo que el montón de libros de autoayuda de la autora suicidada Choi Yoon-Hee está desapareciendo. Imagina la cara del lector receptor del regalo, un libro de autoayuda escrito por alguien que se ha matado a sí misma hasta los huevos de vivir. Parece el resumen perfecto del mundo de la Felicidad Oficial; es un hecho que resume tantas cosas que me dan ganas de coger por la solapa a alguna de estas resoplantes criaturas ya imbuidas en la navidad, y preguntarle cuánto tiempo de cola ha hecho para comprar lo que haya comprado.

Cerebro lavado. Este concepto funciona en multitud de direcciones, se solapa y esconde, y a veces sencillamente está en nuestra puta cara, y aun así seguimos sonriendo y asintiendo. Esto ultimo es lo que cada vez se lleva más y mejor a la práctica, la convicción de que aunque lo que hagamos sea contradictorio, aunque nuestras propias opiniones choquen muchas veces de frente y sean como agua y aceite, nosotros somos el ejemplo a seguir. Claro que sí, qué más da. Con los tubos de escape soltando humo por la calle luego la ropa no me olerá mal, así que bien tendré que tener una opinión si me preguntan. No es una cuestión de coherencia, sino de tendencia. La catedral del mar. Europa. Cerebro lavado. Y ahora me pregunto yo por qué cuando no fumaba no me molestaba en absoluto el tabaco ajeno (y a nadie parecía molestarle especialmente) más de lo que me pueda molestar ahora que soy fumador en una habitación en exceso cargada. ¿Si no fuera fumador yo también me habría convertido en Miss Vida Supuéstamente Ejemplar?

La mayoría del tiempo me alegro de no saber la respuesta correcta. El caos tiene cierto encanto si tenemos en cuenta que nadie es inmortal. Cuando Vives más que preocuparte por el Vivirás, de repente un bar lleno de humo no tiene ninguna importancia. Es un ejemplo extrapolable a cientos de situaciones.
De golpe un tipo coge una escopeta y mata a su jefe, a un banquero y a no sé cuántos más. El tipo llevaba meses sin cobrar y el banco comenzó a putearle con una triquiñuela de sucursal; así que el hombre aguantó esos meses de palurdo obrero, y cuando se cansó cogió su escopeta. Y lo que te da cierta paz no es repetir una y otra vez lo trágico que es el suceso, o lo loco que debía estar el tío; lo que te podría dar cierta paz es preguntarte si eso no podría haberlo hecho cualquiera: si no somos violencia del mismo modo que somos vicio del mismo modo que somos muerte.
Quizá se pueden reordenar los instintos, pero nunca negarlos. Ese es seguramente uno de los mayores problemas, la negación a niveles incluso académicos; tíos y más tíos que salen con un diploma bajo el brazo y licencia para permitir que todo siga igual. Un montón de datos almacenados y una elegante línea más en el currículum. Pero en muchos casos, cero pensamientos propios.
Periodismo. Información. Ciencia. Y nunca sabes del todo si fiarte de ellos. Cada vez suena todo más distante. La sobreinformación es una bruma espesa que raramente deja entrever la verdad. El tono de los profesionales de la comunicación supuéstamente seria cada vez se parece más al de los políticos. Cada vez hay más profesionalización y menos profesionalidad. Alguien lo dijo, Inflación Académica. Todo el mundo tiene estudios pero nadie es un estudioso, todos tienen interés pero con prontitud casi todos pierden la ilusión.
Yo fumo y fumo en la puerta de la librería, y la gente pasa en un escena ya repetida cualquier año anterior en esta fechas. Nos movemos en bucle, nuestra felicidad debería estar a la par con nuestro nivel de raciocinio propio libre de dogmas y comportamientos impuestos por chantaje emocional. Yo no tengo ninguna escopeta en casa, pero ahora preguntar por la justicia es como intentar hablar con Dios.
Quiero ser Jorge Bucay. Quiero ser esa última señora que ha salido de la librería con uno de sus libros envuelto en un papel rojo y verde y plateado. Pero sólo quiero serlo en la superficie. Por dentro espero seguir hecho un puto lío, lleno de humo y sin saber si entrar o no para hacer cola.

[He visto “Balada triste de trompeta” (en el video, trailer presentado por el propio Álex), y es imperfecta y deslavazada a nivel de guión, sí. Pero también es furiosa, espectacular, cómica, trágica, profunda, y probablemente premeditadamente caótica. Álex de la Iglesia ha pisado el acelerador, y aun sin Jorge Guerricaecheberría, con permiso de “El día de la bestia”, ha conseguido no quizá su obra más equilibrada académicamente hablando (por decirlo así), pero sí su mejor película. La palabra que mejor puede definirla es: BRUTAL. Id a verla.]

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22 comentarios en “Día oficial en Librolandia

  1. Me gusta el acento de Jorge Bucay, y admito haber leído media docena de ‘novelas’ suyas. Pero no me parece tan repelente. Al fin y al cabo el mismo no se considera escritor, solo un narrador, un contador de cuentos y, sobre todo, un psicólogo.

    En cuento a leer los libros… ¿hay algo mejor que eso? Olor a papel, sobre todo si es una biblioteca y no una librería, y el olor es rancio, viejo. En resumen: una delicia.

    Sigo leyéndote. Cada semana.

  2. Estimado señor J., me he dejado su texto sumamente preocupado. Le confieso:
    Soy fumador, soy cafetero, leo (para consumo propio y regalo). De Bucay, cero. De Ken Follet: -Padre, confieso que he pecado. También “La catedral del mar”… Pero tantos otros…
    Y encima escribo…
    ¿Tengo solución?

  3. Hace poco decidí que no iba a celebrar la Navidad. Uno de los motivos fue más o menos “es muy difícil que dejen de llegar riadas de personas ansiosas por consumir para demostrar así el amor que sienten por sus allegados. Supongo que demostrarlo de otra forma menos material y más sincera sería mucho más farragoso que hacer media hora de cola para comprar una novela de misterio light.” Ahora mis familiares y amigos me han añadido el plus de idiota peligrosa por no querer celebrar el Día del Consumo Masivo. Y por seguir fumando.

    Esta tarde iré a ver “Balada triste de trompeta”. Sin amigos navideños y no-fumadores.

  4. Me gusta la literatura rusa. Soy la fan number one de Stephen King. Engullo best-sellers. No hay nada como Salinas y nadie envolvió nunca una ciudad como lo hizo Galdós en La Regenta.
    La búsqueda de “la verdad” está en la variedad donde la buscas, nunca en camino (por muy erudito que te digan que es) marcado.

    Tus textos de este tipo son los que más me gustan. Casi siempre consigues buenos perfiles picológicos y hablas a través de ellos, por eso algunos comentaristas te suponen ideas de los personajes (aunque, ciertamente, es imposible plasmar lo que no se puede pensar).

    Un saludo de pedante al power

  5. Me está gustando esto de hoy, voy a ir contestando a medida que leo, como un mail.

    Aunque me siento un poco ridícula empezando un comentario con el manido “pues yo”, lo voy a hacer (dejando aparte que el comentario empezó hace un rato y aún no he comentado nada). Yo soy exfumadora y no me molesta el humo. No me molesta que fumen junto a mí (a veces me da envidia y ganas de fumar, eso sí). Aunque reconozco que ayer tuve que salir huyendo de un bar porque el señor que tuvo a bien sentarse en la mesa de al lado ostentaba uno de esos repugnantes puros con humo programado para buscar a las víctimas que más lo detestan. Esto ya me pasaba cuando fumaba. Lo curioso es que me sorprendí pensando (con regocijo, vilmente) que el chollo se le iba a acabar en 15 días. Me sentí mal por pensarlo. Me gusta la libertad de los demás, aunque a veces me joda.

    Y también estuve en una librería (en la que incluso había una chica a la que pagaban por abordarte para sugerirte cosas que regalarles a tus seres queridos, como un fin de semana en un spa… sí, era una librería). Me compré cosas para mí. Sin envolver ni nada.

    La frase de Bill Hicks es de las cosas más brillantes que he leído en mucho tiempo. (Leo bastante, pero La Catedral del mar, no he tenido el gusto).

    Cuando leí lo del albañil, no pensé “qué loco”. Pensé “qué desesperado”. ¿Qué dirá eso de mí?

    Y por fin leo algo que me da ganas de ir a ver Balada triste de trompeta (además de un post del blog de Alex de la Iglesia de hace meses).

  6. Siempre me sorprendo al ver lo bien que retratas el prejuicio y la intolerancia humana! 🙂
    Tanto los personajes que observan como los que son observados nos muestran lo egoístas, parciales y desconsiderados que podemos llegar a ser en nuestras apreciaciones jejejeje.
    Un abrazo.

  7. Muy interesante y pragmática entrada. En todo de acuerdo. Lo de no fumar en los bares es ya la monda, imagino que prohibirán el humo de los coches en los garajes (también hay trabajadores), el humo de las fábricas en las fábricas, el humo de una barbacoa (a este me apunto)… Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza.

  8. Me confieso, mea culpa: soy adicta a los libros y su lectura. Pero nunca los regalo, creo que es algo sumamente personal…
    Balada Triste de Trompeta, es una de las pelis que no pienso perderme. ¡Grande De la Iglesia!
    Así que, leo, fumo (y no pienso dejarlo muy a pesar de…), y me reivindico.
    Felices fiestas y un besazo!!!

  9. jaja cari, Pues menos mal que ya no se “lleva” regalar a paulo coelho.. y el libro más vendido estas Navidades va a ser la guía Tab. Siempre es mejor gilipollas suicidados que dando por culo con su supesta alegría de vivir, jaaj

    Eso si, cari, en tu referencia a la actualidad, y respecto al caso ese del pobre obrero que mató a cuatro personas por sus desesperación vital, hay que saber que ese hombre por las noches se ponía una estrella de sheriff en el pecho y unas esposas y se dedicaba a “apatrullar” por el bosque… jajaja

    Bezos.

    1. En lo del obrero, quizá la única diferencia con muchos otros es que él sí tenía una escopeta en casa; de no ser así la cosa podría haber acabado en una pelea de bar. Lo que no me vale es ese discurso de lo muy buenos que somos todos y lo muy locas que están las personas que acaban actuando así bajo ciertas circunstancias.

  10. Ya estaba convencido de ir a verla antes de que la viera por aquí, la de Alex de la Iglesia. Es lo que más me interesa de la cartelera esta semana.
    Me gusta lo que explicas en la libreria. Yo suelo intrigarme con lo que la gente lee hasta en el metro. Casi siempre me decepcionan mis encuestas mentales porque lo que veo es mucho Best Seller. Pero más me decepcionan cuando no leen así que…
    En cuanto a lo de fumar… yo estoy en contra de ese acoso y derribo del fumador pero como no fumador, por más que permito a mis amigos fumar en mi presencia, debo decir que el humo me desagrada más que la mierda de perro y aguanta en mi ropa más tiempo. Y contra este disgusto no hay argumentos. Otra cosa es que no soy un tiquismiquis ni le vaya a negar la entrada a un amigo en casa solo porque no puede dejar de fumar. No voy morir más por un par de horas de fumador pasivo que de inhalador de tubos de escape… igualmente pasivo.

    1. En el tema del tabaco, entiendo los motivos de los no-fumadores. Pero. Dado que yo empecé a fumar bastante tarde y a mí no me molestaba en absoluto el olor a tabaco más de lo que me pueda molestar ahora que alguien me fume en la cara… Creo que con el debate tan en voga y las leyes, etc, mucha gente es mucho más tiquismisquis de lo que sería si no se hablara tanto del tema. Un discurso muy radical contra el tabaco lleva implícita mucha doble moral.
      El tabaco siempre ha sido y será un problema de quien lo fuma. En un local bien ventilado con zona de fumadores no creo que un no-fumador padezca molestias serias en absoluto el rato que esté. Ni siquiera los trabajadores. Es mi opinión. Hablo solo de bares, etc, obviamente.

  11. Jordi hoy paso dejando un abrazo grande lleno de buenas energías para ti y los tuyos son mis huellas para estas Fiestas que se acercan
    Muchas felicidades !!!
    besitos de luz

  12. “si no somos violencia del mismo modo que somos vicio del mismo modo que somos muerte” Me quedo con esta, porque me hizo retorcer las tripas, creo que todos en algún momento y situación de nuestras vidas y dependiendo del aguante y donde este tu línea de lo aguantable, actuaríamos como el pobre hombre de la escopeta, no hace falta ser violento solo sentir la mano en el cuello, a cada cual le sale el demonio con una presión diferente, pero al final el demonio y el sentido de supervivencia lo tenemos todos.
    Con respecto al tabaco, creo que debería fumar quien le salga de los cojones, porque si esas leyes no son coartar las libertades, que me digan lo que son. Yo soy ex-fumadora y me moleste o no el humo pienso que cada uno puede hacer con su vida lo que le plazca.(Aunque supongo que las restricciones de según que lugares sean de verdad necesarias) Me molesta más ese ser de la “jungla” que lleva meses sin que su cuerpo sepa que es el agua y el jabón, y que con ese olor ha añejo te golpea y repugna, te hace revolver por dentro, causándote arcadas que además no puedes exteriorizar porque “no es lo correcto o educado” , y una mierda, me esta atacando y yo no le hice nada. A ver cuando prohíben esa falta de higiene.
    Yo leo de todo un poco, desde Best-seller a otras cosas menos conocidas, y solo regalo un libro si de verdad me parece bueno y dependiendo de a quien se lo vaya a regalar.
    Iré a ver la peli, no me gustan este tipo de películas, pero me has dejado intrigada, además los efectos especiales del trailer me han impresionado
    Un beso Jordi, nos vemos

  13. No sólo nos han lavado el cerebro, también nos dieron un manual de frases y opiniones. De esta forma ya no podremos tener miedo de opinar algo que no debemos opinar.. Además, como oferta para las navidades, ese manual te lo venden también en formato electrónico. Eléctrico que diría mi madre.

  14. Increíble sucesión de palabras, muy bien organizadas y dotadas de una realidad brutal…
    Y como bien dices, yo tampoco me cambiaría por ellos, prefiero vivir en un mar de dudas e interrogantes laberínticos, que en un camino llano e insípido…

    Un placer como siempre visitarte amigo 😉

    Muackss!!

  15. Quizás alguien lee su regalo y después se engancha con la lectura 🙂

    Me dió mucha gracia lo de Jorge Bucay. Hace un par de años tenía un programa en la tele argentina, y cuando lo acusaron de plagio nunca más volvió a aparecer.

    Lo del tabaco, bueno, creo hay gente que vendió su alma a cambio de ampararse en la ley cuando se trata de meterse en la vida de los otros. XD

    Saludos y gracias por los relatos!

  16. Cojonudo.

    Más que un relato parece una crónica en la editorial de un periodico de tirada nacional, pero con la agudeza y la mala leche necesaria para que la situación parezca totalmente real.
    En algún año pasado, por estas fechas, me vi a mi mismo sentado en la cafetería de la Fnac con mi café y mi cigarro observando a la gente y decidiendo que libro de moda le regalaría al amigo invisible de turno. En esa situación es cuando tu relato podía haber sido la sucesión de pensamientos que perfectamente me hubiese rondado por la cabeza a dia de hoy.
    Me da la impresión de que este texto se acerca al pensamiento universal de los que alguna vez nos hemos sentado a observar y estudiar el comportamiento del humano moderno.

    pd: Al final el libro me lo compré yo ( Un libro carísimo de arquitectura, que es a lo que me dedico) y al amigo invisible le regalé unos guantes y una bufanda que compró mi novia.

    Enhorabuena y un saludo.

  17. Complatamente de acuerdo con tu lectura de ‘Balada’. No es redonda, tiene fallos de guión, pero su fuerza es brutal. Una de las películas más espectaculares de los últimos años. Por lo que he visto en los blogs, o gusta mucho o se odia. Es lo que tiene esto del cine. Un abrazo y hasta pronto.

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