Snoopy y el ansia

Tengo un problema, tío, le dice Snoopy a su teléfono. Una vocecilla ininteligible cacarea al otro lado de la línea. Sí, dice Snoopy, pero esto es grave, colega. La vocecilla esta vez queda a la expectativa. Lo que pasa, intenta argumentar Snoopy con mucha dificultad, es que Dulcinea ya solo puede ofrecerme una cosa. La vocecilla vuelve a hacer mutis. Y esa única cosa que puede ofrecerme, pues bueno…, se me hace muy cuesta arriba explicarla. Entonces, una pausa, y Snoopy rompe a llorar, de esa forma furiosa, con mocos, hipidos y etcétera. La vocecilla adquiere un tono de calma, hace una pausa, y luego añade algo más que se intuye un intento de tranquilizar a su amigo. Es importante que no se lo digas a nadie, suplica éste intentando dejar de llorar. La vocecilla vuelve a hacer un silencio, esta vez muy largo, casi se diría que quizá pueda haber tapado el auricular para hablar con una tercera persona, aunque esto solo forma parte ya de la imaginación de Snoopy, que añade: ¿Me prometes que no se lo dirás a nadie? La vocecilla suelta un monosílabo, seguramente el típico «sí» sobre-actuado y sospechoso.
Pues bueno, empieza Snoopy armándose de valor, tiene que ver con el sexo. La vocecilla, un monosílabo. Y es que ya no funcionamos, tío, ya tengo mucha dificultad para que se me ponga dura con ella. La vocecilla, mutis. Verás… Entonces la vocecilla interrumpe seguramente con la intención de dar un respiro a Snoopy y preguntar algo concreto. Sí, suspira Snoopy, tienes razón, estoy dando rodeos… Silencio largo, un hipido, respiración profunda. Snoopy: El caso es que… ya lo único que me pone de Dulcinea es lamerle el ano.
Cabe hacer un inciso, y aclarar que Snoopy se llama en realidad Alfredo, y que su apodo nace un día de hace tres años en el que varios colegas le encontraron una mañana de domingo al borde del coma etílico tumbado boca abajo en una postura horrorosa encima de la caseta de su perro en el jardín de la casa de sus padres. Lo que él no sabe es que sus amigos se refieren ahora al perro como Alfredo.
La vocecilla apenas reacciona ante la revelación que acaba de escuchar. Aunque comenta algo, se haría muy difícil deducir el qué. Snoopy dice que Al principio no me preocupaba este asunto, pero Dulcinea empieza a sentirse incómoda al respecto; no es que ella tenga nada en contra del sexo oral, y creo que le gusta que le chupe ahí… pero a veces necesito como cinco minutos de mamada para que se me ponga dura, y luego se la meto muy rápido, antes de que vuelva a reblandecer.
Ahora se hace un silencio muy largo. Snoopy cada vez está más convencido de que la vocecilla tapa el auricular para hablar con otra persona. Aun así, se contiene y espera a ver cómo reacciona su interlocutor. La vocecilla parece dar su opinión con un tono diplomático, tanto que a Snoopy le parece forzado, y quizá incluso una forma de tapar unas más que probables e intensas ganas de reír, posiblemente compartidas con la cada vez más plausible tercera persona.
Todas esas sospechas de mofa hacen que Snoopy, inevitablemente, eche a llorar otra vez. La facilidad para el lloro en un joven ya cerca de la treintena como él, es un misterio para todos. Donde algunos necesitan películas de tres horas para emocionarse mínimamente, a Snoopy le basta con un spot de Unicef o la foto de alguna niña desparecida de la que han encontrado el cadáver.
La vocecilla, ante esta segunda sesión de lloros, parece volver a adquirir un tono de calma, y habla durante un buen rato mientras Snoopy intenta recuperar el control para poder volver a expresarse con sonidos inteligibles.
Luego, por fin, dice: No solo es que solo se me ponga dura así, es que ahora con cualquier mujer que veo, me pregunto cómo sería lamerle el ano, si a ella le gustaría… Tío, ya no me gusta nada más, ni tan siquiera me llaman la atención los glúteos, lo único que me interesa es el ano. Las tetas tampoco me importan, ni besarla en la boca, ni comerle el coño. ¿Entiendes?
La vocecilla suelta algo breve. No, dice Snoopy, tío, te hablo en serio. Creo que ya no me gustan las mujeres, solo quiero sus anos. Cuando veo porno solo me interesa el ano, amplío las fotos hasta que toda la pantalla es un ano… Aquí la vocecilla interrumpe, su ruido parece transmitir un tono de argumentación seria, como si hubiese dado con alguna clave sobre el asunto en cuestión. Pero, no, dice Snoopy, ya sé que tú siempre has perdido el culo por las tetas, pero esto es distinto, cuando le como el ano a Dulcinea ya lo hago con un ansia que a ella empieza a extrañarle. Hace poco llegué a dirigirme una vez a su ano en voz alta, tío. Quizá más de una vez… Créete lo que quieras, pero creo que Dulcinea está comenzando a tener celos de él…
Dulcinea, chica de veinticinco años saliente de una familia católica notablemente acaudalada de la que logró escapar dogmáticamente hablando, es llamada así porque el anterior apodo de Alfredo era Don Quijote. Algo relacionado con un repetitivo discurso en base al espíritu de superación que, en muchas ocasiones, hacía que se embarcara en proyectos personales absurdos y/ o imposibles que le hacían parecer un loco de los de orinal por sombrero.
La vocecilla, sorprendentemente, en seguida replica al asunto de los celos. Snoopy corta la replica: No, tío, no hablo mucho con su ano… La vocecilla esta vez parece haber dado con alguna clave de verdad, y parece exponer alguna teoría con la que Snoopy comienza a sentirse incómodo quizá por cómo su interlocutor pueda haber dado en el blanco en algún aspecto. Al fin y al cabo, Alfredo ahora es Snoopy, pero sigue siendo también Don Quijote. La vocecilla sabe del carácter neurótico de su amigo en circunstancias complejas.
No, dice Snoopy, no tengo largas charlas con el ano de mi novia. Ella lo sabría, ¿no crees? Fue durante el sexo cuando alguna vez se me ha escapado alguna frase personalizada que… La vocecilla interrumpe. Parece soltar un par de argumentos. Y luego, sea lo que sea que ha dicho, Snoopy se ha quedado callado. El interlocutor añade algo más, y Snoopy dice Sí, Dulcinea duerme, como todas las personas, ¿adónde quieres llegar? Ruidito de la vocecilla durante un minuto. Luego, Snoopy: Sí, te prometo que no voy a llorar, di lo que sea. Ruidito, un minuto, minuto y medio. Snoopy echa a llorar.
El diálogo que acontece es significativo; el interlocutor de Snoopy, de algún modo, y, haya o no una tercera persona y, estén o no en parte mofándose de Snoopy, ha sabido tocar la tecla adecuada. Sí, reconoce entre moqueos Snoopy, hablo con su ano mientras ella duerme. No lo puedo evitar. Crucifícame, joder. ¿Qué quieres que haga? Vocecilla, ruidito, veinte segundos. Sí ya sé que Dulcinea puede hablar y su ano no, ¡ya sé que un ano no habla joder! Y no estoy teniendo ninguna historia de amor con su ano, no es por eso por lo que ella está celosa, o sea, es que… La vocecilla interrumpe. Snoopy interrumpe: No tenía que haberte dicho nada, no se trata de que para mí esto sea un amor imposible o un reto. Snoopy, cansado del teléfono, pone el manos libres; la vocecilla toma forma de palabras y ser humano: … y creo que lo único que quieres es clavársela en el culo, ¿a que sí? No pasa nada, tío, todos fantaseamos con ello, ya sabes que Arwen no me deja, y que a mí me encantaría, pero no tienes por qué convertir todo el asunto en una historia de amor con un ano, joder. Oye, vale, dice Snoopy, nunca se la he metido por ahí, y me gustaría, pero… Pero ella no quiere, interrumpe Aragorn (apodo que, en resumen, se deriva de su peinado y forma de vestir). No, pero no me entiendes, protesta Snoopy, el caso es que no sé si ella querría o no probar el sexo anal. Lo que creo es que si realmente lo probáramos, ella se sentiría como si le estuviera poniendo los cuernos.
Se hace un silencio realmente largo. La línea vacía.
Finalmente, Aragorn dice: Tío, una vez leí que esa obsesión por los anos femeninos podía derivarse de una pulsión homosexual reprimida. Tío, dice Snoopy con tono de queja. Oye, no digo que tengas que ser homosexual, quizá eres bisexual. Reconoce que tu parte femenina, bueno…, es bastante obvia. No estoy de acuerdo, se queja nuevamente Snoopy. Joder, suspira Aragorn, ¿no te acuerdas de aquella tarde en la que te pusiste a llorar y hasta por la noche no quisiste reconocer que había sido por un anuncio de champú?… estábamos viendo El señor de los anillos en casa de Espinete… Lloraste con un anuncio de champú, y dijiste que era porque habías notado un poso de tristeza en la mirada de la modelo del anuncio… Joder, Snoopy, mi novia es Charlton Geston comparada contigo… … ¿Snoopy?
Snoopy se ha alejado del teléfono y llora en un rincón, de pie. Hay un poster de una foto ampliada de un ano en medio de la sala de estar. Cuando sabe que Dulcinea va a venir al piso, la quita. El ano es de ella. Lo que Snoopy no le ha dicho a Aragorn es que los celos de Dulcinea comenzaron a fraguarse el día en que Snoopy quiso hacerle esa foto. Aragorn comienza a aparecer por todos lados en la pantalla del portátil de Snoopy, parpadea por Messenger y por Skype, e intenta contactar también por Facebook. El teléfono sigue abandonado y de vez en cuando se oye: «¿Snoopy?».
Snoopy se acerca al poster. Lo acaricia con la mano derecha y pega su mejilla izquierda a él. Sigue llorando. Aragorn dice al teléfono: Voy a llamar a la policía, Snoopy.

[Transcrito de La Vanguardia de hoy, cartel de un local de Marbella: EL ASADOR GUADALMINA Informa: Ante la inminente entrada en vigor de la ley “ANTI TABACO”, (cortina de humo creada por nuestro gobierno para tapar siete años de destrucción masiva de España), les informamos que, como negocio privado, haciendo uso de lo que nosotros entendemos son nuestros derechos, dicha ley, no será aplicada en nuestro establecimiento. Pedimos disculpas a toda aquella persona que se sienta perjudicada. Lo que sea, pero… cojones gordos… Y solo llevamos tres días de ley… (video: ¿cuándo prohibirán también fumar en las escenas de las películas que transcurran en interiores públicos?… ¿o la doble moral no funciona en un contexto de ficción…?) Clickad para ver el video en Youtube, otra vez no se puede ver por aquí y me cago en… Y abajo, otra Pin up para la colección; me encanta todo, la chica, el vestuario, la textura de la fotografía, hasta los graffitis guarros de la pared de detrás…]

12 comentarios en “Snoopy y el ansia

  1. Pobre Snoopy, creo que tiene un problema más grande de lo que él cree, eso del póster ya se pasó de la raya, amos que digo yo. Jajajaja. Pero bueno, todo será cosa de que cuando la policía llegue, antes de que este pobre hombre hormonado se suicide, le lleven a un buen psiquiatra para que le abra los ojos, o el culo, vete tú a saber.
    Y pobre novia, no debería estar celosa, si no preocupada, ahora tendrá que buscar otro maromo. Jajaja. El video, genial, porque Pulp Fiction es un crack de película, Samuel L. Jackson es uno de mis ídolos. Y a lo del tabaco, te diré lo que un amigo me ha dicho: “No te jode que ahora tengo yo menos derechos que los que no fuman” ¬¬
    Un beso Jordi, nos vemos. Saluda a tu Pin up de mi parte.

  2. Y como se pongan como en los EUA que por prohibir ya prohíben incluso que los personajes de los comics fumen o tomen alcohol en las portadas (y debo revisar… Porque creo que incluso en interiores)…

  3. Lo malo del fetichismo es cuando solo lo tienes tú y el otro-a no lo comparte. Por lo demás no le veo mayores problemas a este tipo tan simpático aunque algo chupaculos.
    Y ya que mencionas la ley del tabaco que te afecta tan duramente yo la sigo desde el otro lado. Debo decir que eso de que os saquen a la calle y de vuestros huecos me fastidia bastante. El otro día casi cogí conjuntivitis de pasear por Barcelona y recibir el humo de cientos de fumadores en los portales en pleno rostro y en los ojos. Que se han pasado ya se ve. Apenas unos días y ya hay heridos (mira el dueño de cierto bar). Y la caza de brujas en la que yo debería denunciarte por fumar en un bar, ja,ja. Qué hijos de puta. Están dejando a la derecha en pura mariconada.

    1. Ayer me dijeron que en Terrassa unos jóvenes increparon a un abuelo por fumarse un cigarro en un parque al aire libre (…) Hay un miedo y una ultrasensibilización que no es que raye el absurdo, es que en muchos casos es absurda directamente. Y si, soy fumador, pero empecé a fumar tarde, y antes jamás me molestó el olor a tabaco a no ser que me echaran el humo a la cara. En serio, todo esto de la prohibición total en interiores, e incluso en exteriores en algunos casos (¡?), me parece un rollo casi Orwelliano.
      No sé si dejaré el tabaco algún día, aunque seguro que se intentará; pero ahora, la verdad, no tengo ganas de dejarlo; como decía Bill Hicks, si lo dejara me convertiría en un no-fumador, qué horror…
      Y por cierto, creo que para tomarse tiempo en denunciar a alguien por estar fumando hay que ser directamente un marysabidillas nivel niño de nueve años y un gilipollas amargado.

      1. Hombre, yo diría que se trata más bien de respeto a los demás que de salud o esas chorradas que gritan el gobierno y sus allegados. Es decir, a mí me gusta beber alcohol y fumar marihuana. Pero no obligo a nadie: respeto que el resto de gente no quiera hacerlo. También hay gente a la que gusta pincharse: y no te obligan a pincharte (bueno, y si lo hacen ya estará castigado por la ley).

        Pero bueno, esto nos lleva a otro debate más extenso y, tal vez, inútil: ¿Por qué papá estado ha de decirme que drogas puedo meterme y cuáles no? Yo diría que cada uno en su casa(o su local) debería poder meterse lo que quiera (hablamos de mayores de edad sin entrar a discutir sobre el concepto “mayor de edad”).

        Aunque no negaré que la postura actual del gobierno es absurda. Pero bueno, es el gobierno, ¿qué otra cosa podíamos esperar?

  4. GdelP:

    Para la clase de respeto imposible que exigen algunos no-fumadores, también habría que prohibir los coches cerca de los parques infantiles, toda clase de comidas prejudiciales a la larga, los materiales potencialmente cancerígenos etc, es un absurdo, y esto a mí en absoluto me parece demagogia… No somos inmortales. Básicamente, si estás vivo vas a tragar mierda, si no de una forma de otra. De lo que se trata es de tranquilizarse y no alterarse tanto por cosas que tienen una importáncia ínfima para la alarma que han desencadenado. En los locales dispuestos con zona de fumadores un no-fumador podía estar perfectamente. Y por estar un rato un día con colegas en una zona de fumadores no pasa absolutamente nada. Como siempre digo el único que tiene un problema con el tabaco es el fumador, pero cada uno hace lo que le da la gana, y esta vida no es infinita para convertir temas como mucho anecdóticos (para el no-fumador) en caldo de cultivo de discursos radicales absurdos (y encima enmarcados en un supuesto progresismo, tiene cojones…)

  5. Cierto todo lo que dices. Ya digo que la postura “oficial” actual es ridícula. Personalmente me conformo con abrir la ventana o algo similar (en mi casa, en los bares y demases los extractores de humo funcionan a la perfección). Hablando de salud, preferiría morirme por ser fumador pasivo que por ser trabajador activo.

    Como bien señalas llegamos al problema de la coherencia: si prohíben fumar en la calle deberían prohibir utilizar (la mayoría) de vehículos a motor. O aceptar que si hemos sobrevivido a n coches/hora pasando a nuestro lado sobreviviremos a n cigarrillos/hora.

    Bueno, no le demos más vueltas. Aunque escriba poco por aquí sigo leyendote y me encanta!

    1. En este tema, vuelvo a citar a Bill Hicks (que por cierto, llegó a dejar el tabaco; una cosa no quita la otra, las opiniones no tienen por qué estar siempre condicionadas). Para mí, en el mundo en que vivimos, una frase que dijo él zanja el tema absolutamente, ya seas fumador, no-fumador o perro del tío del Estanco.
      Dijo: “Yo fumo. Si eso le molesta a alguien, que mire a su alrededor, y se calle la puta boca.”

  6. Me ha enternecido este personaje y eso que el apodo no favorece mucho mi simpatía. Snoopy de verdad siempre me cayó como el culo.

    Al fin y al cabo no es tan extraño que le hable al ano de su novia, yo también hablo con varios algunos días, eso sí, no tengo sus fotografías en el salón. No me siento capaz de pedirle al de correos que me deje fotografiarselo.

    Oh y lo de la la ley antitabaco, bah, papá Estado que vela por nuestra salud!!

    Besos

  7. Pero cómo puede dar tanto juego y enganchar tanto al lector un simple ano? Anonadada me quedo. Como ya dijo Cela:
    “(…) El ano no donaré, pues siempre existe un confuso que pueda darle mal uso al culo que yo doné. Muchos años lo cuidé lavándomelo a menudo. Para que un cirujano boludo en dicha trasplantación se lo ponga a un maricón y muerto me den por el ano.” Así sea.

  8. Me gustaron los nombres de los personajes:). Pobre Snoopy…qué idiota el/los del teléfono. ¿Hasta qué punto estamos realmente dispuestos a ayudar a otra persona?. Ya ni hablemos de practicar nuestro propio discurso.
    Me apunto esa frase de Bill Hicks para cuando alguien me cuestione el olor en la campera. Con el tabaco voy y vengo, dentro de mi casa la regla es no fumar, y en la calle, bueno, no me cuesta nada moverme unos pasos si voy con mi hija. Aunque nunca me crucé con alguien que me fumara en la cara.
    Un beso!

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