Una relación sólida

La verdad es que llevo como dos horas borrando y escribiendo, porque no sé cómo contarte esto. He escrito y borrado hasta el punto de ser esta la tercera carta que empieza igual: hablando de todo lo que he escrito y borrado.
Antes que nada (y este trozo ya es inédito respecto a las otras cartas), quiero que sepas que, al margen de mis actos, tú eres la única mujer a la que quiero; o sea, en el sentido de convivencia y quizá tener hijos en un futuro y todo ese rollo. Ya sabes que lo hemos hablado mucho cuando te llamo «Cariño» y tú no te crees que seas la única a la que me he referido así en la vida.
No sé por dónde empezar, pero estoy decidido a no borrar más, porque la verdad es que por más que quiera justificarme o suavizar el golpe, la información sigue siendo la misma.
Ya sé que estoy alargando la paja (y entiéndase por «paja» todas estas líneas en las que voy dando rodeos sin meterme en harina). Sé que te irrita mi forma de escribir las cartas, pero entiende que si no me enrollo antes un poco, no me caliento para decidirme de una vez por todas a contar lo que tengo que contar.
Supongo que a estas alturas ya debería estar describiendo cierta escena conmigo de protagonista acontecida ayer después de la cena de ex-compañeros con una chica que se llama Violeta, y que cuando tenía dieciocho años no era tan atractiva (aunque sea menos atractiva que tú y no la vea en absoluto como mujer potencial para tener nada serio ni llamarla Cariño, etcétera). Sí, a estas alturas del texto ya debería concretar más, incluso habiendo solapado ya cierta información sobre cuernos en la que tú, mi querida y única mujer sentimentalmente hablando, eres la engañada y ultrajada víctima.
Quiero que sepas que voy a entrar en detalles. Porque lo mereces. Yo soy aquí el culpable. Soy un gilipollas de verborrea fácil que te ha engañado. Así me siento. Así que voy a describir lo que pasó ayer punto por punto, sin descuidarme nada. Quiero ser cien por cien sincero, porque aunque haya roto mi promesa implícita de fidelidad teniendo en cuenta que somos pareja de las de cenar en casa de los padres y con perro y compras de Navidad y toda la pesca. Y ya que hemos asistido juntos a bodas y comuniones y tenemos un montón de fotos en Facebook y que en ambas cuentas detallamos tener una relación y con quién. Dado todo ese pasado de detalles y pruebas que demuestran que somos Dos y que nos queremos, creo que lo justo es que mis aventuras de ayer formen ahora parte de esta carta de disculpa que estoy intentando escribir con mucha dificultad y nerviosismo.
Normalmente ahora es el momento en el que releo y borro lo que he escrito. Pero tengo que decir que he releído y que sigo escribiendo. Estoy orgulloso (aunque sólo en este aspecto), estoy avanzando.
Allí estaba yo, cariño, en esa cena con veintitantas personas, incómodo y arrepentido de haber ido. Violeta estaba sentada lejos de mí, y hasta ese momento solo nos habíamos dado dos besos. El saludo protocolario, un rollo casi monárquico entre dos personas que hacía diez años que no se veían. Pero en cierto momento, durante la cena, ella parecía mirarme con obvia insistencia desde su silla. Sonreía unidireccionalmente y todo eso. Y yo, aunque de forma inocente, me la imaginé sin ropa. Me pregunté cómo sería esa mujer ahora desnuda en un jakuzzi o follando a cuatro patas con cualquier desconocido después de haber quedado por algún chat de adictos al sexo. Pero prometo que solo era mi imaginación con el piloto automático, un rollo masculino sin importancia, pura inercia, como cualquier tío gritando durante un partido de fútbol o rascándose los huevos solo en casa por encima del pantalón de pijama. No te preocupes, hasta ahí ni se me pasó por la cabeza la posibilidad de arriconarla y meterle la polla ni nada parecido.
Pero la cena seguía. Y aunque no quiero poner como excusa el alcohol, la verdad es que lo de beber ayudó bastante a que yo comenzara a devolverle las miradas y los gestos. Ella sabía de mi relación igual que yo de la suya. Facebook. Pero ambos estábamos allí entre todos aquellos ex-compañeros, y no sé qué pasó… Es decir, lo sé. Cuando ambos nos separamos del grupo y fuimos dirección a cierto hotel de tres estrellas, yo comencé a sospechar algo. Y luego, mientras nos duchábamos juntos y la estaba masturbando, ya casi tenía claro que aquello era técnicamente inviable desde un punto de vista monógamo. Hasta cuando ella me la estaba chupando y los dos ya estábamos en la cama, creo que tanto ella como yo éramos plenamente conscientes de que estábamos, en resumen, engañando a nuestras respectivas parejas. Y no solo a un nivel sexual o físico, sino también -de algún modo- emocional o químicamente. Así que sí, sé lo que pasó, pero no sé exactamente por qué pasó. Incluso cuando yo le comía el coño, y sabiendo con certeza que no era tu coño sino el coño de Violeta, incluso así, seguí adelante. Era, de hecho, irritántemente consciente de lo que pasaba, y me gustaba lo que estaba pasando. Siendo sincero, el hecho de estar poniéndote los cuernos -y sobre todo mientras ella me cabalgaba-, fue lo que más me acabó gustando del asunto. La mezcla de sexo y maldad consciente y adultera hicieron que me sintiera bien por primera vez en mucho tiempo. Y no es por colgarme medallas, pero tanto ella como yo disfrutamos de una noche culpable que creo que tanto ella como yo necesitábamos tanto como ahora necesito escribirte esta carta.
Follamos duro, no lo voy a negar. Y no quiero entrar en detalles sobre el sexo oral que tú, mi querida y única mujer, nunca quieres practicar. Mientras follábamos pensaba en todas las veces que pensé en dejarte los primeros meses de relación. Pensé en todas las reuniones familiares, en tus sobrinos ruidosos, en las comidas de navidad eternas, en por qué no podemos ser una pareja más libre, menos sometida a chantajes emocionales y tradiciones. Pensé en por qué te gusta tanto todo lo manido, cada día de celebración impuesta, cada detalle, cada puto aniversario, pauta, regla, academicismo. Hasta cuando ya me había corrido dos veces y estaba agotado, el solo hecho de pensar en otro día más de comida con tus padres hizo que se me volviera a poner dura para Violeta. Y creo que ahora, fíjate tú por dónde, mientras escribo, me estoy dando cuenta no solo de lo que pasó, sino de por qué pasó. Quizá no sea la monogamia, cariño. Quizá seas tú. Mi polla no engaña. Y aunque creo que te quiero más que a nadie porque aun con toda la mierda que tengo que soportar sigues enterneciéndome, lo cierto es que también me follé a Violeta porque sé cómo miras al tío de “Atención al cliente” en el trabajo. Sé que comes con él todos los días, que te ríes con él como te reías conmigo cuando comenzamos a salir, y que te lo follas en los lavabos de la empresa. Ahora sé que me corrí en las tetas de Violeta como un puto animal porque en ese preciso instante de orgasmo políticamente incorrecto, vi una luz que separaba el sexo del amor. Violeta se convirtió en la pieza del puzzle que faltaba. Y el problema es que el resto del puzzle eres tú, y lo que conformas es un paisaje de ríos y montañas tan bucólico como aburrido después de cuatro años de matrimonio.
Esto es lo que dicen, ¿no? Una relación sólida está cimentada en la auténtica sinceridad, en el hecho de compartirlo todo. Es la clase de máximas que adoras, la sabiduría popular, el camino recto (aunque este esté rodeado de unas colinas en llamas que nadie está dispuesto a apagar).
Sinceridad al poder, pues. Aunque me he portado mal contigo, supongo que esta riada de Verdad te habrá parecido dura pero también sugestiva. Podemos romper, pero esto te demuestra que no vas a encontrar a nadie ni la mitad de sincero. Seguramente la única conclusión que podemos sacar aquí es que soy humano. Que tú también lo eres. E incluso lo es el tío de “Atención al cliente”. Espero que me perdones igual que tú estás perdonada. Y espero que si seguimos adelante, pueda ser en base a algún tipo de filosofía voluble, algo que nos permita pasar de ser la típica pareja enterrada en tradiciones a ser algo más que cenas y unos anillos caros.

[Cualquiera que siga el blog, sabe que uno de mis ídolos es Bill Hicks, un monologuista que murió joven (cáncer de páncreas) y que sigue considerado como quizá el mejor que ha parido el big bang. He encontrado dos videos (muy mal grabados pero con subtitulos) de cuando sólo él y sus padres sabían que iba a morir (en el video tiene 31 años, murió con 32). Yo no veo morbo alguno en esas grabaciones, solo tristeza, me jode que alguien así se fuera tan pronto. Pero me resulta heroico cómo alguien que sabe que le quedan cuatro días sigue subiéndose a los escenarios, y cómo el hecho se saberse muerto a muy corto plazo afecta a un discurso que ya de por sí era brutalmente crudo (y divertido). Te quiero, Bill.]

Anuncios

21 comentarios en “Una relación sólida

  1. Es que romper con alguien no es fácil, y menos después de Navidad y de haber estado de compras.
    No me extraña que tardara dos horas en intentarlo.
    Además es un artista, incluso puede que no rompan.

  2. ummm vaya arrebato de sinceridad, duro pero las cosas bien claras mucho mejor, pienso que con tu pareja te aburrías un montón y encima no le gusta el sexo oral (puff no sabe lo que se pierde mmmmmmm es fascinante volver loco a un tío chupándosela, comiendosela hasta el fondo…)

    jajajaja FELIZ AÑO NUEVO

    beso

  3. Joder, eso es tener COJONES.

    Puestos a jugar duro es mucho mas digno enfrentarse a una situación así levantando todas las cartas de la mesa. La jugada se ve,es lo que hay…. y tu llevas un full como una casa.
    Claro, te puedes llevar una hostia por esto, o incluso salvar tu relación, pero es tan emocionante llevarlo al límite, soltar ese all-in y esperar a ver su reacción….

    muy grande….

    Por cierto, gracias a ti me he puesto a revisar por youtube videos de Bill Hicks. Este post ha sido lo mejor que me ha pasado hoy.

    Un saludo.

  4. ¡Buf! Me ha encantado. Metes el dedo en el ojo de las relaciones “infelizmente sólidas”. Esos vínculos de comer en casa de los padres, pasar tardes en el carrefour y atarse a una vida aburrida. Incomprensible. Bien por el sexo. Mal por la infidelidad (que ya sé que es la realidad, pero a mí me sigue doliendo). Bien por la lucidez. Me ha gustado mucho esta reflexión

    “…por qué no podemos ser una pareja más libre, menos sometida a chantajes emocionales y tradiciones. ”

    Ahí está la alternativa.

    Un relato muy real, muy sexy y que deja reflexiones muy interesantes. Muy bueno, de verdad.

    Ahora voy a por Bill Hicks. No le conocía, y después de leer tu comentario y ver los vídeos, me parece imperdonable.

    Saludos!

  5. Bueno, creo que el hecho de que ella se trajine al chico de “atención al cliente” facilita mucho las cosas y hace esta carta más fácil de escribir. Lo que me extraña es que sabiendo la traición de su mujer haya tardado tanto en ponerle él mismo los cuernos.

    Creo que el ser humano no es monógamo, pero tampoco veo clara la alternativa…

    Bezos.

  6. Probablemente el día de la boda la pregunta: Aceptas a ….y prometes serle fiel, etc, fue sustituida por: Jura decir toda la verdad y nada más que la verdad…

    Buen relato.
    Las parejas perfectas no existen pero cartas como ésta tampoco, aunque igual muchos quisieran poder escribirla.

  7. Conocí dos parejas así. En una de ellas, el marido confesó a su mujer que la estaba engañando, es más, la engañaba con hombres. Decidieron seguir por comodidad, por inercia, por cariño y ternura.

    La segunda pareja… la mujer sabe que su marido la engaña, pero prefiere mirar a otra parte y seguir con el juego. “Es el precio de poder tener un marido rico”.

    Todos mentirosos, pero una mentira junto con otra mentira hacen una verdad.

  8. Bueno, bueno, pues una cartita muy interesante que me da a mí que a nadie le gustaría encontrarse encima de la almohada, pero que creo que tiene mucho que contar. Yo, si fuese esa mujer infiel, quizás si que cojeria su oferta y después de mandar los convencionalismos y las puras mierdas a hacer puñetas, me le follaría, se la comería (no hay nada mejor, esta es tonta) e iniciaría una nueva vida, si señor. Dar al pobre hombre un respiro después de tantos años de frustración.
    Bill Hicks, pues ya sabes que le conozco por ti Jordi y desde hace poco, pero era un genio, y poco a poco me pongo al día con sus videos, el de los Beatles me encantó.
    Un beso y esperemos que nunca me tenga que encontrar en la situación de este hombre, aunque ya se vera ¬¬ (yo también soy muy sincera, pero usaría otro camino para llegar a esa carta)

  9. No practicar sexo oral con tu pareja es casi la fórmula perfecta para que una relación no funcione. Por muy mal que suene.

    (L) Bill Hicks

  10. Culpable.
    Ahora después de un tiempo sola, creo que el problema está en eso de “la media naranja”. Nos metieron en la cabeza que nos falta una parte y que necesitamos de otra persona para completarnos. ¡A la mierda con eso! Terminamos por aceptar cualquier cosa con tal de no estar sin pareja.
    Otra cosa, cuando uno va creyendo que el que escribe la carta se va aproximando a una revelación; sale con esta porquería de agarrarse del miedo de del otro para intentar seguir juntos. Qué cómodo, cómodo y humano. Al parecer, nuestros cuerpos siempre van a buscar gastar la menor cantidad de energía posible.
    Gran espejo, Jordi. Un beso!

  11. virgo es el signo de la virgen pero es mejor no tomarse el simbolismo demasiado al pie de la letra. a veces por pura frustraci n hace el intento de adaptarse a la rutina de alguna fiesta pero la llamada del deber es demasiado insistente para permitirle mucha frivolidad. es algo intangible y elusivo pero su encantadora sonrisa siempre parece estar escondiendo una gran inquietud.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s