Relato diario (4 de 5) – Suites

Señor Morales. Como nueva directora y gestora del Grupo Suites, me veo obligada a comunicarle ciertos cambios que atañen a la empresa y -como es lógico- también a usted.
Para empezar, debe saber que soy la hija del anterior director, pero quiero que sepa que no soy ninguna juez de la moral, y que no pretendo juzgar su estilo de vida ni sus vicios o costumbres.
Como ya sabrá, mi padre murió hace unos días en circunstancias aún desconocidas. Como entenderá, me resisto a creer la posibilidad de la hipoxifilia, y mucho menos esa historia sobre un ataque cardíaco mientras mantenía sexo con alguien que no era mi madre.
Sabrá también que mi padre y yo estábamos distanciados, pero que aun así él me quería, y yo también a él aun con todos sus repugnantes defectos.
Le hablo con esta confianza porque sé que ustedes dos eran amigos. Sé que usted al principio solo era cliente en nuestras tiendas, y que poco a poco comenzó a interesarse por la empresa. O al menos casi tanto como por nuestras dependientas…
No conozco bien la historia. Lo que me dicen es que usted venía al menos una vez a la semana a alguno de nuestros puntos de venta y compraba cualquier producto de lencería nuevo que estuviéramos lanzando. Con todo, tengo entendido que tiene predilección por cualquier tipo de bragas o tanga.
De verdad, lo que usted haga en casa con toda esa lencería femenina, es asunto suyo. Lo único que a mí me atañe es que desde hace un año es usted uno de los mayores accionistas del Grupo.
Es obvio que es un hombre adinerado, y que no tiene miedo de ser usted mismo. Lo cual está bien, porque seguro que así entenderá muy bien el hecho de que yo necesite seguir siendo también yo misma bajo mis nuevas circunstancias.
El Grupo Suites necesita renovarse en algunos aspectos. Y esto no es algo que haya decidido yo. Tiene que reconocer que teniendo en cuenta nuestras cifras de venta y nuestro buen momento siempre en ascenso, es muy poco probable que nuestra imagen saliera intacta de algún rumor sobre bragas usadas que viajan por correo ordinario.
Hay habladurías, comentarios sueltos. El perfil de dependientas que contratamos no siempre está abierto a según qué sugerencias. No sabemos qué clase de colección lleva cabo en su casa, ni si usa su esperma para pegar cromos o posters. Pero debe saber que hay muchas chicas que pueden sentirse profundamente ofendidas si en la entrevista de trabajo se les sugiere (con un tono de clara obligación) que sería bueno que trajeran unas bragas usadas si quieren trabajar para Suites.
He hablado con Maite, la chica de Personal que ha tenido que hacer muchas de esas entrevistas. Que ha tenido que hacer sugerencias absurdas a las chicas de las tiendas (sujetadores requisados, tangas, bragas…) amparada en excusas que ni ella misma podía comprender.
He sabido que toda esa ropa interior va por correo toda dirigida hacia su palacete en las afueras. Y la verdad, señor Morales, no alcanzo a comprender cómo esta situación se ha postergado hasta el límite de verme escribiendo estas líneas.
Maite está pasando por un proceso de depresión que ya hace dos meses que dura: está postrada en casa; no digo yo que sea culpa suya, pero obviamente la situación en Suites no debe haberla ayudado. Cuando he hecho preguntas en la junta de accionistas, todos han bajado la cabeza y se han puesto a silbar. Todo hombres… No sé si hay algún otro caso como el suyo en la empresa, pero le agradecería que en respuesta a esta misiva se me informara sobre dichas incidencias.
Como verá, no estoy entrando en detalles escabrosos, como esos ejercicios físicos que se les ha obligado a hacer a algunas dependientas de nuestros puntos de venta antes de ceder su ropa interior, o esas demandas de muestras de ADN para que usted pudiera comprobar que los sujetadores y bragas que le llegaban a casa eran de las chicas que usted había señalado con el dedo (o lo que sea que hiciera para informar a Personal de sus intenciones).
En la próxima junta de accionistas (a la que tendrá que acudir) se aclararán algunos términos de los nuevos cimientos sobre los que se van a construir las nuevas filosofías de esta empresa. Tendrá usted que decidir si las nuevas políticas le siguen interesando, o si por el contrario prefiere dedicarse de lleno a sus otros negocios. Pero tiene que saber que, al menos el Grupo Suites, va a dejar de llenar su buzón con la ropa interior de sus trabajadoras.

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2 comentarios en “Relato diario (4 de 5) – Suites

  1. Pues si es el accionista numero uno, el que realmente manda en la empresa, si todos los demás de la junta bajan la cabeza ante el tema, y esto solo era una carta y no un encuentro cara a cara… Creo querida mía que quizás el cambio que pretendes en esta empresa, sea exactamente tu salida de ella, por muy hija del anterior obseso y pervertido que fuese el dueño.
    Dicho esto espero que este hombre tenga un armario bien grande y sepa archivar y envasar bien sus coleccionadas pertenencias, si no le terminará oliendo la casa a algo que ni mucho menos sea agradable o lubrico.
    Pobre hombre… en lo que se entretienen algunos vaya…
    Besos rey

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