Modos creativos de leer Tab sin alterar tu entorno

Te damos la bienvenida a este Libro/Tomo/Guía que finalmente has decidido comprar, descargarte ilegalmente o pedirle a un amigo.
Bienvenido/a. De verdad.
Tienes que saber que lo mejor de esto es que desde estas páginas no te vamos a juzgar. No te vamos a decir si haces bien o mal o si deberías levantar el culo del sillón y ponerte a estudiar una FP o Empresariales. Ni siquiera te haremos esa clásica pregunta con tono condescendiente, esa que reza: “¿Pero a ver, a ti qué es lo que te gusta?”
No te preocupes, porque desde este tomo no te vamos a aleccionar; si estás alfabetizado, para nosotros basta. Si eres capaz de haber llegado a esta línea (ya la décima), leyendo con tus propios ojitos, seguro que eres una persona como mínimo curiosa, seguro que ya eres mucho mejor de lo que quizá muchos y muchas creen que eres.
Esta guía está escrita con el propósito de hacer una clara apología de la libre elección. Así como siempre se dice que la muerte forma parte de la vida (sí, esto no solo lo decía tu abuelo), nosotros creemos que también funciona al revés: la vida forma parte de la muerte; de hecho la vida, obviamente, es la principal causa de muerte, ya sea propia o ajena. Poco importa si eres un león o si llevas trenzas y te examinas para un doctorado. La única diferencia entre el león y tú es que el león no va a saber poner excusas después de una potencial pulsión violenta.

Algo de lo que te das cuenta haciendo zapping o leyendo o comprando el diario o viendo los informativos, es de que el suicidio es sobre todo un tema tabú. Cuando se habla en términos de autodestrucción comienzan a llover eufemismos.
Se supone que es una cuestión de prudencia. Lo que todos esos profesionales de la información o la comunicación creen, es que no es prudente airear esas cosas; creen que el suicidio se contagia, o al menos que es una palpable posibilidad.
Por hacer una analogía entendible, si cada persona que se suicida luego se levantara del suelo o la bañera o se descolgara de su soga y se convirtiera en zombi, todos tendríamos que salir de casa cada mañana con una escopeta.
Esto significa que, al igual que el amor, el trabajo, el sexo, el terrorismo, la mortalidad en carretera, etcétera, el suicidio, queramos o no, es un tema genérico. Con sus debates potenciales y sus estadísticas, con sus causas y sus soluciones a estudiar. El suicidio es eso que pasa cuando viendo un informativo el presentador, muy serio, comenta que tal celebridad “falleció ayer en su casa por circunstancias aún desconocidas”.
Ese tabú que a menudo se convierte en demonización del tema, es lo que indirectamente hace que aunque estuvieras en cama como un vegetal, alimentado por tubos y cien por cien dependiente, tu abuelo el sabio seguiría impidiendo que tuvieras una eutanasia tranquila. Porque eso no se hace. Porque de eso no se habla. Es inmoral. Porque si eres chica, tienes veinte años y en tu primera cita con Amigo de Amigo le haces la mamada de su vida, al día siguiente podrías ser la guarra oficial. Porque, básicamente, en esencia y fondo, la gente suele ser mezquina, injusta y gilipollas perdida.

La guía Tab nace con un propósito claro de generar polémica. Pero no por ello no supura honestidad y buenas intenciones desde cada una de sus páginas. Tampoco es para tanto, solo se trata de lectura. Si alguna vez has salido de tu casa y luego en el ascensor te has quitado parte de la ropa para ir vestida como tu realmente querías. O si has sido de esos chavales que mentían sin parar a unos padres obsesivos para poder ir de juerga y dormir fuera y etcétera. En definitiva, si eres humano/a y has luchado alguna vez por ser tú mismo, sabrás captar lo que es este tomo. Este tomo es tus mentiras, tu ascensor. Es quizá el vehículo para tu siguiente carcajada. Todos te dirán que esto solo va de muerte, de muerte absurda. Pero tú sabrás que no solo se trata de eso, porque tú sí sabes ver lo que hay entre los extremos, las diferentes tonalidades. Tu sabes ver donde los demás solo miran y sacan conclusiones precipitadas, porque tienen demasiada prisa en volver o ir o llegar a otro lugar en el que seguir siendo inteligentemente irreflexivos.

La ventaja de este formato es su carencia de popularidad masiva. Así como la televisión o la radio o Internet son medios casi vivos, potencialmente ruidosos y prácticamente con personalidad propia, la mayoría de gente ve un libro como algo inerte y carente de interés instantáneo; lo hojean y solo ven texto impreso, y se preguntan por qué aún no tienen la tele puesta o algo que aporreé sus oídos y les haga olvidar en un segundo y sin esfuerzo alguno que odian su trabajo, o quizá incluso a sí mismos.
Sea como sea, que un libro aún tenga la posibilidad de levantar polémica, da esperanzas a la humanidad.
Este prólogo, por otro lado, no quería ser sólo un discurso supuéstamente antisistema que disparara en todas direcciones, se contradijera a sí mismo u ofendiera a cualquiera que condene la eutanasia o piense que una mujer es un ser inferior y no puede ser un ser independiente y sexual. No se trataba solo de escupir dardos envenenados contra conservadurismos latentes. Esta parte del libro también tenía que tener contenido. No solo cháchara autocomplaciente.

Hemos querido titular este prólogo “Modos creativos de leer Tab sin alterar tu entorno” porque sabemos lo que puede significar para muchos el hecho de verte con la guía Tab bajo el brazo. Como hemos dicho, la gente suele moverse en la vida basándose en extremos, teorías populares y pensamientos rancios. Es la forma de evitarse el supuesto martirio de pensar por sí mismos. Si ven que para ganar dinero y echar un polvo de vez en cuando no les hace falta, sencillamente no lo hacen. Y si te las arreglas para preguntarles por qué, sacan a colación alguna frase de mierda que dijeran sus abuelos y suben el volumen de la radio o la tele. Por tanto, modos creativos de leer Tab sin alterar tu entorno:

1. Esta opción es más efectiva de lo que parece. Se trata de jugar con la credulidad de tus allegados e intentar quitar hierro al asunto de tal forma que ellos pasen a otra cosa sin ganas de agrandar la bola de nieve. Es simple. Compra tu Guía y la dejas en esa mesita que hay a menudo entre el sillón y la tele, y en la que suele haber otras revistas. Cuando quien sea que vive contigo la vea, le dices que te la has encontrado en un banco y la has cogido. Luego, cambias de tema radicalmente. Es una opción arriesgada, pero teniendo en cuenta el ambiente que haya en casa, puede funcionar. Luego solo debes leerla -obviamente- cuando nadie te vea.

2. Escóndela fuera de casa. Elige un sitio. A veces funcionan los más obvios. Si eres hombre haz memoria, recuerda qué hacías para esconder tu porno hace años. Quizá tengas que andar diez o quince minutos hasta donde esté escondido el tomo. Pero de esta forma solo tienes que pasarte por esa zona (si puede ser apartada) y luego volver a casa con alguna excusa preparada si el retraso ha sido notable.

3. Lee en la biblioteca. Escoge una buena hora. Si tus allegados son de los que al verte con la guía creerían de forma instantánea que quieres suicidarte, la biblioteca es un escondite prácticamente perfecto. Ellos jamás la pisarán, y tú solo tendrás que poner alguna excusa sobre dónde has estado al llegar a casa.

4. Fotocopias. Haz fotocopias… Ves leyéndolas y ves tirándolas. Los folios son fáciles de esconder entre los libros que tengas por casa, esos que hace años que solo sirven como decoración.

5. Pide ayuda a un amigo. Si tienes algún colega que viva solo, o que no pero no le importe guardarte el tomo y que pases un par de veces por semana a leer un rato, pues no es tan mala idea. No es algo permanente, y tampoco le estás pidiendo peras al olmo…

6. Excusas. Este es el punto más delicado. Si te pillan in fraganti leyendo el tomo tranquilamente en tu casa por h o por b, debes tener algún argumento preparado. De entrada, si ves que se oye la puerta y ya no estás solo, lo que no debes hacer es agitarte y buscar un sitio en el que esconder Tab. Lo mejor es que sigas leyendo como si nada. Saluda cuando la persona llegue hasta donde estás. Si te pregunta qué haces, di que lees (arquea las cejas). Es mejor que uses frases cortas o monosílabos. Si te pregunta qué lees, ni tan siquiera digas nada, enseña la portada y sigue a lo tuyo. Si te preguntan qué libro es ese, les dices que te lo han dejado (rehuye el tema), que es divertido, o que no está mal, cosas así… Si aun así siguen haciéndote preguntas y no hay forma de hacer que se olviden del hecho de que lees la Guía Tab… recurre a los puntos anteriores, o exprime tu imaginación. Y sobre todo evita accidentes con los que puedas quedar como un vegetal… De verdad, esto, todo, es lo de menos.

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8 comentarios en “Modos creativos de leer Tab sin alterar tu entorno

  1. Muy bueno. Y además lo enlazas con el relato que escribiste sobre la guía Tab hace justo un año.

    Una pregunta Jordi: ¿Esa guía Tab realmente existe? He buscado por internet, y las únicas referencias que he encontrado apuntaban a los dos relatos de tu blog o eran guías para aprender a tocar la guitarra.

    1. La guía Tab no existe (no sé si eso sería viable o posible…), me la inventé en el relato que enlazo bajo este, y solo era una especie de nexo común entre los personajes.
      Pero como la idea me hizo gracia por lo indefinida y ambigua que era, luego he ido escribiendo algunos textos más en los que la Guía es el centro de atención, o a veces sólo se la menciona de pasada.
      🙂

      1. Ya decía yo… 😛

        Acabo de leer el capítulo 3. A lo mejor sin darte cuenta estás creando esa guía poco a poco. Luego sólo hay que unir los capítulos y encuadernarla.

  2. Claro, tenía que pasar… me estoy unos días sin computadora e incluso este blog, que tiene una política de periodicidad más bien relajada, actualiza como si no hubiera mañana… Murphy que sigue haciendo de las suyas

  3. Yo estoy completamente segura que algún día podré comprar la guía TAB en una librería (aunque sea en una que no me conozcan y tenga que utilizar algunos de los puntos que me propone, uuff vaya lío)
    Pero se que será al final una realidad, porque es sin duda muy interesante que temas (cualquiera) que sean tabú, alguien los airee y en cierto modo se mofe de ellos, dando una perspectiva fresca y llena de sarcasmo y genialidad
    Un beso Jordi y ahora voy a leerme otra vez los otros dos capítulos que se me apetece mira

  4. Como prólogo está bien, algo achispado y alegrón para ser lo que es.
    Si existiera, sería éxito total de ventas, re-editado varias veces, adaptado para obra de teatro y guionado para una peli de esas que revientan taquillas.
    El problema sería que sus lectores irían desapareciendo…

  5. Oh, si. Esto tenía que pasar 🙂
    Si mi hermana siguiera sin quitar su colección de la Cosmopolitan de la biblioteca, yo no vería por qué tener que esconder un libro como La Guía Tab :B
    Saludos!

  6. lo de la guía tab siempre me pareció una idea genial, y me alegra que la vayas explotando.

    al principio no quería hacerlo, pero a la mía le he cambiado las tapas, y ahora todo el mundo piensa que voy leyendo la noche del cazador 🙂

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