David

David tiene trece años y una camiseta negra con el emblema de Superman en el pecho. Está sentado en el despacho del director; le flanquean sus padres, también sentados. Su padre dice: ¿Pero cómo va a ser peligroso un crío de doce años? El director y la madre se miran. La madre dice mosqueada que ya tiene trece, en un mes catorce. David carraspea. El padre murmura: “¿qué más da doce que trece?”…
Mamá le pregunta al director que si van a expulsar al niño. El director mira la pantalla de su ordenador, teclea. Dice que la profesora de ciencias naturales lleva un mes de baja por depresión, y que la sustituta va por el mismo camino. David dice que él no fue quien colocó esas cámaras en casa de la mujer. Tú lo urdiste todo, David, y lo sabes, murmura el director. Cinco videos de la profesora convaleciente por Internet. Un plano fijo en gran angular, ella felando a su novio, ella cabalgando a su novio, y hasta ella meándose en su novio. Ella gimiendo, hablando, diciendo a voz en grito cosas como “soy tu puta”o “reviéntame” o “párteme en dos”. En una reunión de la junta se decide que la mujer es mujer y por tanto, humana. No se la despide. Pocos días después, en clase, una niña levanta dos dedos en señal de victoria mirando a la profesora, y aletea la lengua entre ellos (no se atreven a castigarla) Ese mismo día, unas horas después, la mujer sufre un ataque de ansiedad y su novio la lleva al hospital.

David, ¿me escuchas?, dice su madre. El director le mira, su padre mira al director, después a David. Su madre pregunta que si era verdad lo del profesor de matemáticas. David dice que si está en la cárcel será porque era verdad.
El padre resopla mirando al techo. Piensa: “Codornices. La película de ayer no estaba mal. Tetas, pero no las de mi mujer. Otras. Coños, también otros. Más codornices. En Salsa. Más tetas, grandes, pequeñas, universitarias. Otra vez van a echar al niño de otro colegio. Mi padre cazando codornices. El cabrón de mi padre; menos mal que ya murió. Puto crío. Codornices en… Salsa de coño. Un coño joven. Estás en el despacho del director…”
– … así que le pillaron y por eso fue a la cárcel – dice David.
Por qué será que no te creo, dice el director. La madre empieza a hablar. El director piensa: “No sé qué edad tiene, pero me la follaría. Seguro que este tío ya ni la toca. Me encanta esa Paula de sexto, cuando crezca va a ser tremenda. Tetas. Culos. No sé si hice bien en divorciarme, voy a acabar yéndome de putas. De todas formas ¿qué tiene de malo irse de putas?… Le comería el culo a esta mujer… No sé dónde he dejado las llaves de casa…
– … otra cosa es que, este niño es como es – determina la madre.
El director asiente. David ríe de repente. Dice: Yo no le endilgué el material pedófilo a ese tío. Él mismo se lo buscó. Yo no tengo la culpa de todo lo que pasa en el colegio. Además, si ni siquiera sabía dar las clases de matemáticas…
Esto es muy serio, dice el director, así que más vale que salga la verdad sobre todo lo que estamos hablando.
¿Y qué pasó con la niña bot, David?, pregunta la madre.
David calla, su gesto se ensombrece.

No es verdad que yo estuviera enamorado de ella, murmura David. La madre suelta una risotada, el director se remueve en su silla. El padre piensa: “Tetas”. Vi las fotos que tenías de ella, cariño, dice la madre. No me llames cariño, dice David. Era una bot muy guapa, y muy buena niña, suelta la madre ahora ya más seria. Tienes suerte de no estar en un reformatorio, añade. El padre murmura: Este niño se está buscando un Erasmus Lunar forzado… El niño resopla, dice que esa niña era estúpida, que le trataba mal a él y a sus amigos. Y además, añade, ¿cómo se puede operar a una niña tan pequeña para convertirla en bot? El director aclara que David sabe perfectamente que la niña tenía graves problemas cardíacos, y que la operación ayudó a resolverlos. David dice, casi gritando, que los bots están pensados sólo para sobrevivir en el espacio; además, ¿qué va a hacer ella con un arma de serie? ¿Y cuál es? ¿Es una bot lanzallamas, dispara por la boca? ¿Cómo puede saber el director que un día no se le irá la olla y matará a toda la clase?
El padre piensa: “Coños”.
El director dice que de hecho la niña va a llegar de un momento a otro, que quiere oírla a ella también, saber su opinión. Todos miran a David, él es el único que no sabía que iba a venir la niña bot. La madre dice, sin hablarle a nadie en concreto, que quizá «este niño lo que necesita es pasarse un buen año en las galerías lunares, trabajando codo con codo con otros niños problemáticos»; que «le vendría bien pasarse un buen tiempo lejos de la Tierra y la consola y la buena vida». El padre piensa: “Sexo anal, aunque sea con mi mujer…”.

La niña bot llega enseguida. Sola. El director sonríe y le pregunta si ya le han dado el alta. La niña sonríe a pesar de todo, dice que sí. Los padres han decidido apuntarla a otro colegio mejor adaptado a la naturaleza bot. David y la niña no se miran. La niña se sienta en otra silla, a la derecha de la madre de David; ésta le pasa una mano por el pelo, le sonríe a modo de tierno saludo. El padre piensa: “Es verdad que es mona”; y luego: “Coños…”.
La niña, espoleada por el director, cuenta por qué acabó en el hospital. Y es que, según ella, alguien añadió un día mostaza a su papilla protoorgánica (el menú único pensado para cualquier bot.) Dice que David aprovechó que ella salió un momento del comedor para añadir un buen chorro de esa mostaza casera del centro en su plato. Dice que él sabía muy bien que una sola cucharada de esa mezcla haría mucho daño a su organismo. De hecho, la niña se quedó blanca y estática solo con probar un poco, muy cerca del paro cardíaco. Se la llevaron corriendo a las instalaciones de Pretecnotimes, donde podían curarla y repararla. La niña bot, ya algo alterada y con los ojos llorosos, dice que no entiende por qué David hizo eso, que ella no le había hecho nada.
David ahora baja la cabeza, la cara roja. Su madre le pone una mano en la barbilla, se apiada de él. La niña bot llora y dice que ya no pasa nada, que ya está curada, pero que ella no miente, eso fue lo que pasó, Estuvo a Punto de Morir Intoxicada. Marca cada sílaba de esa frase, y busca los ojos de David. La muchacha bot tiene el pelo castaño y ondulado por los hombros, unos ojos negros enormes, la nariz salpicada de pecas. David la mira y piensa: “La quiero… La quiero… Te quiero…”.

[Video (clickar para ver en Youtube): ME ENCANTA lo que han hecho Phoenix para la banda sonora de “Somwhere” (lo nuevo de Sofía Coppola, ya mencionado por aquí, y a mi juicio una señora peli) Abajo,+ pin-up.]

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12 comentarios en “David

  1. Al final yo también me he apiadado de David, se combate el amor con bromitas de mal gusto. Ella es la buena y él, el malo malote, no puede quedar como un moñas, está claro.

    Dentro de la “maldad” de este adolescente, encuentro el relato francamente tierno.

    Un besito

  2. Quizás es algo que no pueda explicarse, pero siempre acabamos por destruir lo que amamos y eso, el amar, es algo que no se decide, por eso siempre ocurre con quien no debe 😉

  3. Cuando yo era pequeña, un niño en el recreo del colegio me bajo hasta los tobillos la falda, dejándome en braguitas delante de todos los compañeros, todos como niños cabrones que son a esa edad, incluido él, se rieron, y yo estuve durante un par de días pasando los daños colaterales de las burlas al respecto, odie con todas mis ganas al susodicho insecto. Con los años y ya más creciditos, le pregunte en una ocasión el por qué de aquel acto vandálico, y me respondió que desde muy niño había estado enamorado de mi. Macabra forma de demostrar el amor creo yo, pero así es el ser humano. Pobre David, que se siente mal por amar a una bot, y como niño gilipollas hace barbaridades para superar ese (para él) defecto. Y con respecto a los adultos del relato, ¿Qué decir? Que no son tan distintos al niño, siempre se desprecia lo que se tiene y se ansia lo que no es tuyo, espero que esos pensamientos (muy de hombres, que ya es hora que alguien hable claro sobre lo que por su cabeza pasa) terminen siendo en cierta manera actos gratificante. Alguien dijo una vez que, el hombre es un ser impresionante, que puede llegar a pensar un 95 % del tiempo del día consciente en sexo, el resto, es soñar que folla.
    Seres humanos, que más decir…..
    Besos Jordi, como siempre maravillosa tu manera de desnudar las tripas de tus personajes.

  4. Y los bots pueden acceder a la lectura de la Guía Tabs? Creo que a David le hacía falta que alguien le hiciera un resumen, jaaj. Claro que vaya pandilla, entre esos padres y el dire del colegio no es de extraña que el niño nos haya salido así, jaaj

    Bezos.

  5. Linda la bot, casi que le creo… Lamentablemente para David, él también se crió en una sociedad que premia a los “buenos” y castiga a los “malos”.
    Muy, muy bueno el relato.
    Un beso!

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