Soy mujer (pero me gusta follar)

Es una mezcla perfecta de bondad e inteligencia. Es como decir: estoy aquí y tengo el equipamiento adecuado, no hay religión en mi vida y no me da miedo disfrutar; no necesito rendirle cuentas a nadie, y mi idea de la moral no tiene que ver con sentirme culpable cuando me meten mano.
Amelia va de un lado a otro de su piso. Sobre su cama rosa (colchón rosa, sabana rosa, colcha rosa…) hay unas bolas chinas. Dice que si una cosa no va a hacer es justificar su vida ante nadie, no va a dejar de vivirla como le dé la gana por nadie. No va a avergonzarse de ella. Estoy escribiendo una especie de alegato feminista, dice. Como una coña, añade, aunque en realidad para mí es muy serio. Murmura que lo va a titular: Soy mujer (pero me gusta follar). Estoy tirado en un puf, o bluf, buf o como coño se llame, esa especie de cojín gigante del que luego cuesta tanto levantarse. Éste tiene forma de vagina gigante; donde apoyo mi cabeza es supuestamente el clítoris. Amelia me pregunta qué opino sobre el incesto de baja intensidad; Amelia es mi prima. Hace tres horas nos dimos dos besos y nos dijimos Qué tal, Cuánto tiempo. Cenamos; un par de copas o tres. Tiene cinco años más que yo y de críos íbamos juntos a la piscina: luego ella se mudó con sus padres y ahora nos vemos nunca o casi nunca. Tiene treinta y un años. No sabe que yo me masturbé por primera vez pensando en ella; aunque sospecho que no la incomodaría en absoluto con eso. Llevo tres gin tonics encima, de los buenos, de los de copa enorme, de balón o como se llame. No tengo la mente muy clara; le digo a Amelia que cómo es eso del incesto de baja intensidad. Aun con las bolas chinas a la vista y el sillón-vagina, su piso no es más que la típica cárcel occidental para el alma: muy caro y muy pequeño. Me dice que la gente se lo toma peor cuando los hermanos follan, pero los primos… Bueno, se corrige, en realidad a la gente le molesta todo, pero aun así tienen distintos grados de intolerancia.
Murmura que sí, que ha puesto lo de “pero me gusta follar” entre paréntesis para añadir cierto sarcasmo; dice: La gente siempre me malinterpreta cuando hablo de esto; porque creen que hay que elegir entre ser una estrecha o ser una furcia; pero yo lo único que les digo es que sean libres, libres de moral gratuita y culpabilidad. No lo entienden, no saben ver de lo que hablo, solo ven una especie de línea de la moralidad en cuyos extremos están las palabras “Normal” y “Puta”. Muchas creen que deben vivir según ciertos parámetros para ser aceptables; y por eso nunca sabrán -por ejemplo- lo que se siente haciendo un mamada de verdad. Es cierto, muchas quieren ser elegantes incluso follando; quieren dar la misma impresión con un vestido y unos zapatos cucos que desnudas con una polla dentro.
Luego, dice, están las que yo llamo Ninfómanas Dormidas. Son las más monas, las que me hacen más gracia; y a la vez las más dañinas, estúpidas e hipócritas. Amelia no para de hablar, y se ha desnudado del todo. Está sentada en la cama con las piernas cruzadas, vello púbico generoso. Dice que las Ninfómanas Dormidas son esas chicas jóvenes y aparentemente lucidas que dicen/opinan que, precisamente porque saben que son libres, jamás harán una felación, ni llegarán nunca a probar el sexo anal, etcétera, porque ellas no hacen «cosas raras». Seguro que has conocido a alguna, primito, me dice. Esas chicas guapas a las que les da cosa acercar la boca al pene de su novio, pero luego les sale una risa tonta cuando tienen ese capullo duro hasta el fondo, o la lengua del Romeo de turno comiéndoles bien la almeja. Ninfómanas Dormidas, recuérdalo. Esas chicas que no la chupan más de diez segundos para no comenzar a sentirse indignas. Para intentar hacer que el sexo también sea algo pulcro y respetable. No algo animal, no algo libre y todo lo divertido que puede ser.
Amelia dice: Es como ir cada dos por tres a una mariscada y asegurar que te encanta, pero que tú no quieres marisco, que eres libre de no comer marisco, y que además siempre traes contigo tu tuper de ensalada…
Qué quieres que te diga, murmura, no se puede ser idiota y lista a la vez. Conservadora y progresista. Feminista y machista.
Esas tías, dice, esas tías son las que nos hacen parecer raras a las demás. Y solo porque ser cualquier muñeca del pasillo de los juguetes con sexo entre las piernas es lo que la gente respeta. Así que llaman inmaduros a los adolescentes a los que no les importa follar en un lavabo. Creen que ponerle fronteras al sexo es una cuestión de madurez. Son capaces de casarse en el juzgado porque ellos pasan de la religión, pero luego para lo que cuenta de verdad son tan carcas como sus padres, tan conservadores que casi se te hace raro que usen condones. Toda esa gente joven, primito, toda esa gente que se cree digna por las razones equivocadas, que están haciendo cola en la taquilla con más gente solo para estar con la mayoría. Esos mamones que prefieren el bar atestado aun habiendo otro al lado en el que puedes estar tranquilo aunque el mobiliario sea más cutre. Todos ellos critican mi puff con forma de vagina; porque no saben lo bien que se folla en él; o quizá porque intuyen que se folla bien en él y pensar en follar ante los demás les da vergüenza aún en la era Twitter.
Viene al puff y me comienza a tirar de los pantalones. Me dice que si quiero ella tiene condones, pero que de todas formas se ha tomado la pildora. Me dice que la idea es que intente partirla en dos; que cualquier otra cosa no es sexo para ella (añade: aquí nadie está enamorado que se sepa); dice que debería verla como una especie de Mercado de la carne gratis. Que sea todo lo machista y misogino que quiera durante el sexo. Que hable en voz alta si me da la gana y no tenga miedo de gritar que ella es mi puta o lo que sea. Que de eso de se trata, que otro día ya me atará y será ella la que me azote. Dice que espera que tenga algo de aguante, que el sexo oral es importante. Se mete casi todo mi pene erecto en la boca, muerde un poco casi en la base, como midiendo sus avances como feladora. Se lo saca; un hilo se saliva une su labio inferior con mi capullo. Pregunta que si alguna vez he pensado en ella de esta forma. Se cierra el círculo.

[Arriba, grupo al que me estoy enganchando. Abajo, + pin-up.]

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22 comentarios en “Soy mujer (pero me gusta follar)

  1. Wow. El relato es una cuesta abajo en la que vas cogiendo velocidad y cuando estás a 200 por hora y estás a punto de llegar… ¡corten!

    (Dan ganas de chillar “mássss, másss… siiií, dame másss” jajaja )

  2. Qué bueno y cuánta verdad. Lástima que no haya más Amelias en el mundo y que todavía muchas, muchísimas mujeres sean de esos tipos que describe, machistas en el fondo pero feministas en la cumbre…

  3. Y no viene mi mamá y se para detrás mío cuando estoy leyendo esto. (No hay mucho que agregarle a mi comentario).
    Empujame al sillón si me equivoco, pero creo que a este relato se le nota más -ese- estilo tuyo que tanto me encanta 🙂
    Excelente la frase final.
    Saludos y gracias!

  4. Amelia si que sabe, ella es una chica (como bien dices al principio) muy inteligente y morirá (cuando sea) feliz, habiendo disfrutado de lo que la vida le ha ofrecido, de las pocas cosas que han dejado aquí para que seamos felices, porque, con tantas mierdas como nos rodean…. ¿Por qué no usar el equipamiento completo (en todas sus facetas y formas) que nos han dejado entre las piernas? Sin sexo y orgasmos la vida sería una puta mierda de día si día también gente que cumple su sueño y se suicida.
    Al parecer este pariente tiene suerte de tener una prima como Amelia, al menos hoy será feliz. Otro día quiero saber también que tal va esa escenita de las ataduras…
    El video, pues no me extraña tu obsesión, simplemente son explosivos y la pin up genial, pobre “se manchó” *O*
    Besos lascivos Jordi

  5. jaj esta chica si que entiende de sexo, y hasta de la vida, si me apuras… Eso si, creo que si te follas a tu prima te salen los hijos tontos, si lo haces sin pedirle permiso al papa; si se lo pides, en cambio, no, jajaaj.

    Bezos

  6. No sé de donde sacas los títulos pero lo cierto es que son estupendos. 🙂

    El relato genial, y yo me quedo con esta frase:”A la gente le molesta todo”; lamentablemente cierta.

  7. Se cierra el círculo. Es increíble cuando un círculo así se cierra.
    Si hace años un enanito se hubiese aparecido para decirme lo que hoy iba a pasar no le hubiera creído.
    Es incrible cuando un círculo así se cierra, sin más ruido que extraño tintineo de lo increible.
    Desde entonces creo cualquier cosa, confío, tranquilamente… mis deseos como lobos al acecho que no me decepcionarán.

  8. Qué suerte tener una prima así. La mía era ninfómana dormida, una pena; nada de deptroath o como se diga.
    Lo he disfrutado (el relato). Además tiene el tamaño justo (el relato).
    Pero el título es raro (sobra el “pero”, en lo que yo conozco a las mujeres).

  9. El “pero” está metido con cierta intención. Soy mujer, pero ojo, me gusta follar. ¿Alguien dudaría eso de la mayoría de hombres? ¿Muchos hombres se avergonzarían lo más mínimo de admitirlo?

    Saludos.

    1. Eso es algo que no termino de comprender…¿por qué está mal visto que a una mujer le guste follar? ¿que disfrute del sexo? ¿que tenga tantas ganas como un tío?
      Mucho siglo XXI, mucha libertad pero seguimos con los mismos prejuicios de siempre me da a mí…

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