Relato diario: (1 de 5) – Buster

La verdad es que no sé si te esperabas esto o no. Ni siquiera me importa. Ése es el problema, que cuando se trata de ti ya nada me importa. He llegado a ensayar delante del espejo lloros fingidos por si algún día te pasaba algo. Muecas de disgusto para quien me diera la noticia. Por si tenías un accidente con el coche o algo así. Llevo como dos años queriendo dar este paso. Al principio parece una utopía; luego te lo comienzas a plantear (aunque por dentro sigues pensando que no lo harás); y al final, te ves haciéndolo.
La gota que colma el vaso y todo eso.
Pero no te hagas preguntas sobre qué has hecho mal hoy, o ayer o… No se trata de eso. Es por todo. Por ti. Me voy de tu lado por lo mismo por lo que la gente huye de una casa en llamas.
Y no vayas a casa de mi madre. Me he llevado la maleta pequeña (la de Ibiza). He cogido solo un poco de ropa. Alguien me acogerá. Pero obviamente no te voy a decir quién. Tampoco intentes sacárselo a mis padres. Ya sabes que no te tragan desde la nochevieja del incendio en el cobertizo de mi abuelo.
Supongo que sabes por qué te dejo. O más bien que sabes tan bien como yo que hace mucho que estoy aburrida. Querida Casa en llamas: ME ABURRES.
Y no es que quiera volver a lo de siempre. Pero tu problema con el sexo -aunque no es el motivo principal- es muy representativo de lo desesperante que ha resultado vivir siete años contigo. SIETE. Tengo cuarenta y dos (por si no lo sabías).
JAMÁS TE LO PERDONARÉ.
No es lo mismo una mujer de cuarenta que un hombre de cuarenta; seguro que lo sabes bien. Ahora me va a tocar ser la mayorcita en las discotecas; moverme por bares de ambiente retro, con grupos de borrachas que ya hace mucho que vomitaron su atractivo “fresco y juvenil”.
GRACIAS.
No busques a Buster por cierto. Se lo he llevado a alguien que lo cuidará mejor que tú. O más bien a alguien a quien sí le gustan los animales.
Y ya sé que esto de leer no te va. Seguro que le dedicas media hora a la carta. Pero es mejor que sigas…
Porque ya puesta, te lo voy a contar todo.

Seguro que no sabes de qué raza es Buster. Tu casi nunca querías sacarlo a pasear (recuerdo cierta meada en la moqueta de un día que me mentiste). Vaya, que era un señor perro. El Señor Perro. Creo que fue al tercer mes seguido sin sexo cuando comencé a mirarlo de otra forma.

Para que esto sea más fácil de narrar, lo llamaremos así: Señor Perro. Seguro que así lo entiendes bien. ¿Cuál fue el último libro que leíste? ¿El pequeño príncipe? ¿Alguna vez le has intentado poner condón a un Braco Francés? La verdad es que gracias a ti descubrí por qué la gente castra a sus mascotas…
La primera vez que ocurrió, yo estaba viendo una película de Buster Keaton. ¿No te parece irónico? Tú estabas en ese viaje de cuando volviste con un golpe en el coche y el paraguas de otro. Esos “viajes de trabajo”… si no fuera porque sé que te va a joder más lo de contarte cómo me follaba a Señor Perro, me alargaría con eso.
Así que ahí estaba Buster, ese genio de la comedia, daban El moderno Sherlock Holmes en un canal raro; y Señor Perro se comenzó a frotar contra mi pierna. Ese día no le puse condón; lo había acabado de bañar; pensé que si me dejaba embarazada el crío se parecería a ti, y Señor Perro seguiría siendo sólo la mascota de la casa a tus ojos… (Es broma… pero es verdad que no le puse condón…)
Esto te parecerá repugnante. De una enferma y bla bla bla… Y lo es. Pero tú me convertiste a la zoofilia. TÚ. Fue mi curiosidad malsana sumada al hecho de que Señor Perro jamás se chivaría. Con él no tenía que quedar en ningún hotel ni quizá hacer daño a una tercera persona.
Así que no. Por más enfermizo que te parezca, no me avergüenzo de ninguno de los orgasmos que Señor Perro me provocó. No sólo te superaba a ti, era mejor que cualquiera de los hombres con los que he estado (y no han sido pocos). Además, lo más parecido al sexo contigo en los últimos seis meses, fue una vez que te busqué la boca y me dijiste que tenías que madrugar; como si eso la gente lo hiciera un par de veces al año (lo de madrugar).

Se abre paréntesis. Por cierto. Si hablas más de la cuenta, publicaré lo de tu afición a la coprofagia. Se cierra paréntesis.

Señor Perro era impulsivo, no lo negaré. Pero dominaba todas las disciplinas, oral, vaginal, anal… En serio. ¿No me notabas de mejor humor últimamente?

¿Crees que te estoy tomando el pelo?…

Esto es lo que más te gustaba de mí; sabías que era capaz de cualquier cosa. Si te escupieran en una hamburguesa en McDonald’s, seguro que jamás llegarías a saberlo. Esto, a otro nivel, es lo mismo. Jamás sabrás la verdad. Pero ya te has comido la hamburguesa.

PD: Tienes la cena en el horno, gilipollas.

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18 comentarios en “Relato diario: (1 de 5) – Buster

  1. Y ahora es cuando se dice eso de ¡¡ZAS EN TODA LA BOCA!!
    Jajajaja, vale esta mujer me cae de puta madre, creo que es una erudita, que le den por culo (una gallina si quiere) a ese gilipollas de marido añejo que tiene, jajaja
    Joder con Buster, que majo, mira que hacer tan feliz y en tantos sentidos a su ama, me parece genial, vaya que casi empiezo a comprender a los que padecen zoofilia (aunque no lo compartiría nunca, me da repelús y asco absoluto)
    Un apunte (si la Irene no apunta, es que no es ella ¿verdad?) el pequeño apartado de “Paréntesis, bla bla bla coprofagía, paréntesis” ha sido una de tantas, pero la más destacable genialidad de este relato Jordi.
    Nene, eres el puto amo, y se que no es la primera vez que te lo digo.
    Las pin, sugerentes, quiero estar ahí…

    1. Al final he cambiado la foto de las pin-up, me parecían simpáticas pero la foto no me gustaba… Y además he recordado que nunca he puesto esa foto de Lily en el blog, lo cual es un pecado (se puede confirmar claramente que es una muchacha sana y de buena familia).

      🙂

      (La he cambiado hoy porque ayer el señor wordpress no me dejaba… Con esto de internet y sus servicios, si cada vez que algo no funciona nos tuvieran que devolver el dinero…)

      1. Las otras pin estaban muy bien, pero Lily es Lily, así que… genial, maravillosa elección, ella es una diosa de otro planeta, algún día nos descubrirá su verdadera procedencia y veremos que es de una raza superior, porque todavía me afano en encontrarle defectos, y es que creo que no los tiene. Por ella seria bisexual sin dudarlo. Pero creo que esta muy solicitada (por otra parte, ¿como no?)

  2. Y es que cuando se cambia de raza o especie ya no hay competencia posible. Si le cuentas que te has follado a la vecina quizá se pone cachondo sólo de pensarlo. El perro es mucho mejor, sin duda, y seguramente más agradecido que muchos maridos o amantes.

  3. jajajaja muy curioso desde luego.
    Esas desinhibiciones no son habituales ono nos aprecen habituales, fuera cierta o no la historia, dese luego sí queda claro que muchas veces son mejores los animales que las personas a nivel de “relaciones”, lo cual es… preocupante ¿no?

  4. Ayer escribía yo también algo sobre rupturas o posibles rupturas o finales…es algo que me ronda la cabeza mucho ultimamente…
    Me quito el sombrero ante tu texto!! Sin palabras!

  5. “No es lo mismo una mujer de cuarenta que un hombre de cuarenta; seguro que lo sabes bien. Ahora me va a tocar ser la mayorcita en las discotecas; moverme por bares de ambiente retro, con grupos de borrachas que ya hace mucho que vomitaron su atractivo “fresco y juvenil”.
    Cierto. Las mujeres son (y están) muuuuuuuuuuuuuuuuucho mejor.
    Ah, lo del perro: es mentira.

    1. He de decir que no comparto esa opinión sobre las mujeres de 40 con el personaje en absoluto.
      Y no sé si será mentira lo del perro, pero quizá insinúe que igual es mentira para que el marido piense que lo es…

  6. No, no, si a mí el marido me da igual. Seguro que se lo cree. Pero que es mentira.

    Y lo de lo de las de 40….Quizá te lo repitas como un mantra para convencerte porque no quieres sentir eso pero…Se te ha visto el plumerín.
    Muá.

  7. “Y lo de lo de las de 40….Quizá te lo repitas como un mantra para convencerte porque no quieres sentir eso pero…Se te ha visto el plumerín.”

    No sabes cuán equivocada estás, amiga 🙂 Yo no pienso así, sin embargo sí he oído a alguna mujer decir lo mismo que dice el personaje, de ahí que eso esté en el relato.

  8. Pues sí, en este caso la despedida por sms habría resultado menos jugosa!
    vaya con Sr. Perro! pero por qué se deshace de él, si es que todas son iguales, una vez que tienen un plato mejor, a la basura las sobras! 😛

  9. Te he cogido la última parte de tu historia, haciendo referencia a ti, por supuesto, para mi entrada de hoy, me venía como anillo al dedo. Si te molesta o quieres que la quite, dímelo, lo entenderé.

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