Pornos

Suspiros furiosos sin haber llegado aún a la habitación. Chica Pop le murmura a Yacután si sabe que su nombre falso es también el de una silla mexicana, un mueble rústico. Yacután menea su pene erecto ante la cara de Pop, y dice entrecortadamente que no lo sabía, que ha sido lo primero que le ha venido a la cabeza. Ella se mete el capullo en la boca, y succiona; ríe con los ojos, con el miembro entrándole más y más.
Arcada…
Yacután gruñe. Ella boquea, se echa atrás, comienza a ordeñarle con su mano derecha a conciencia. Él la tiene gorda; “más gorda que larga”. Pero también larga. Pop se la vuelve a meter en la boca y ahora mama buscando una respuesta. Él finalmente la sujeta por el pelo; hace que se detenga; tiene una convulsión; abre los labios como si fuera a vomitar…
Y se corre.
Explota en la boca y la garganta de chica Pop. Esta no recula, mantiene su boca sellada alrededor del capullo. Los chorros lechosos la inundan, semen caliente y espeso. No se pierde ninguna gota. Temblores masculinos. Más “estertores” salpicando, todo dentro. Ella mueve la lengua en el mar de corrida, aleteando por el frenillo masculino. Eso provoca más espasmos en Yacután. Chica Pop repasa toda la polla con sus labios; queda dura, roja y brillante, pero sin resto alguno de semen salpicado.
Traga con fuerza. Abre la boca y enseña la lengua para que se vea bien que no hay nada.
Todo acaba en el estómago femenino, obviamente.
Chica Pop se pone de pie, y desbloquea el ascensor.

Autovía. Gloria conduce y le pregunta a Mario si le molesta el asunto del videojuego. ¿Los videojuegos?, murmura Mario. Sí, dice ella, el célebre fontanero, Mario Bros. Super Mario. Nintendo. ¿Él no jugaba al Super Mario de crío? Mario asiente y ríe con una mueca extraña. No, dice, él era de Sega; Sonic, el erizo azul, el que tenía un colega, el zorro naranja: Tails. Sonic le molaba más, dice. Pero ahora lo que le gusta es leer. Es un lector empedernido. Cada noche al menos una hora de lectura. Hempel, Bukowski, Márquez, Camus…; pregúntale lo que sea sobre ellos; vida y obra, anécdotas, relaciones…
Entonces habrás leído a Ballard, dice Gloria. J. G. Ballard… ¿James Graham Ballard? Sí, dice Mario, conoce a Ballard, pero no ha leído aún nada de él. No pasa nada, dice Gloria, siempre se está a tiempo; deberías leer “Crash”. ¿Sí? Sí, “Crash”; es mi novela fetiche de Ballard. Mario, a todo esto, pregunta que adónde lleva Gloria el coche, a qué hotel. Gloria dice que cuando Mario lea “Crash”, quizá podrán discutir sobre su significado, ya sabes, lo que se desprende de “Crash”. Eso si sobrevivimos, claro, añade. Y Mario dice: ¿Cómo?
Y Gloria dice:
– Es mejor que te pongas el cinturón.

Espero que hayas bebido mucho, como quedamos, dice Homero, ansioso. Lo he hecho, murmura Karmin ya sin ropa, me estoy meando encima, tío. Homero se desnuda a toda prisa. Se oyen gemidos que llegan de la habitación de al lado. Por cómo grita ella, él tiene que ser Yacután, dice Karmin, ese tío siempre anda por aquí. Homero se echa en la cama boca arriba. Karmin se acuclilla dejando su entrepierna justo encima del pene aún fláccido. Cierra los ojos, intenta relajarse y dice: No puedo dejar de pensar en ese nombre tuyo: Homero; joder… Venga, méate ya, pide él entre dientes. Esto no es tan fácil, asegura ella, estoy acostumbrada a hacerlo cómoda y con el pestillo puesto.

Mario despierta. Un relámpago de dolor le sube desde la ingle. Si intenta moverse, el malestar total hace que grite. Está atrapado entre el salpicadero y el asiento; la cabina de los pasajeros se ha achatado como un acordeón. No han saltado los airbags. Gira el cuello (comprueba que puede hacerlo). Gloria, a su lado, ha perdido el conocimiento, o bien está muerta. Mario mira hacia sus tetas fijamente; no está seguro, pero parecen moverse, parece que respira. Oye sirenas a lo lejos. Hay gente arremolinada alrededor del vehículo (quizá el siniestro ha sido contra el pilar de un puente, no está seguro); éste -el vehículo- tiene el morro aplastado, la luna delantera destrozada; todo está rociado de cristales. Está anocheciendo. Puede que haya pasado una media hora desde el choque. ¿Es posible? ¿Y aún sin ambulancias ni policía? ¿Sin personal armado con palancas y herramientas enormes para desgajar la carrocería? Ah, y la sangre, hay sangre salpicada, alguna mancha muy fea en la ropa, pero a Mario se le hace imposible saber bien qué le ha pasado.

Yacután y Chica Pop salen del ascensor, recorren cierto lúgubre pasillo, y entran en la habitación de turno. Es una de las “suites” Pornos de dos estrellas pensadas únicamente para suicidarse o follar. El Pornos es la clase de hotel que ni tan siquiera te sirve para hojear tu guía de viaje y relajarte un rato. A duras penas podrás dormir unas horas en él. En la habitación de al lado siempre habrá alguien poniéndole los cuernos a alguien, alguien con una puta, o a veces, muy de vez en cuando, algún matrimonio intentando reavivar “la llama de la pasión” practicando sexo socialmente respetado fuera del dormitorio marital.
Sea como sea, el Pornos normalmente sirve para huir. Desde su nombre, el establecimiento planta la semilla de lo políticamente incorrecto. Así, tu vida blanca y rutinaria, tu felicidad moderada y correcta, siempre tendrá una válvula de escape “ahí fuera”, en terrenos más teóricamente regentados por el Diablo, pero menos plagados de ese aroma típico a entrañable hipocresía occidental salpimentada de religión fatua y sin calorías.
El Pornos es para todos; incluso toda esa gente a la que si le preguntas si cree en algo (¿Dios quizá?), te dicen que sí, pero luego no saben decirte en qué. Porque sencillamente, lo que no quieren es morir; eso significaría que quizá estén perdiendo su vida al vivirla más como quieren los demás que como la entrepierna o el cerebro les piden que la vivan.
Yacután folla con fuerza, Chica Pop gime sin vergüenza, pide más y azota el culo de su amante anónimo.

Karmina cabalga sobre la polla de Homero. O, su “miembro erecto”, como dicen en las novelas eróticas. El lubricante principal es el pis femenino, todo ese chorro producto de un acuerdo de fantasía masculina pre-coital. Lo cierto es que la cosa anda tan húmeda entre ellos que cada vez que chocan en la penetración todo salpica en todas direcciones. El vello púbico femenino está empapado; o, “el monte de venus”. La polla y el coño frotándose. O, el pene y la vagina. Apunte de Karmina mientras se meaba sobre Homero: pene y vagina son términos médicos. Nadie se espera dos horas en urgencias o acude a una cita para decirle al doctor algo como: “Me pica la polla”; o: “Doctor, me han salido unos granitos en el coño…”
Karmina lleva las riendas, ordena y manda. Ahora Homero se la folla a cuatro patas, o: le “hace el amor”, o, un termino medio sería: “fornicar” (el termino médico: coito).
Karmina y Homero siguen “haciéndolo” pues, sin dejar de oír los gritos de la chica de la habitación de al lado.

Por fin, algo que parece un bombero llega con una herramienta enorme para abrir como una lata de conservas el coche de Gloria. Es cuando comienzan los ruidos metálicos y las conversaciones entre policías y bomberos, cuando ella vuelve en sí.
Mario le pregunta que cómo está, cómo se siente. Gloria hace ademán de moverse y suelta un quejido. Luego ríe. Ríe de verdad, con la cara salpicada de sangre (quizá suya o quizá de Mario). Dice que no está mal. Que está viva. Que siente todo el cuerpo, las piernas y los brazos. Ella también pregunta. ¿El?, dice Mario, sí, siente todo el cuerpo.
Gloria dice: Qué te ha parecido.
Susurra: ¿No ha sido la hostia?…

Chica Pop yace sudorosa sobre Yacután. Éste se fuma un cigarrillo; y cuenta que su mujer piensa que le está poniendo los cuernos con alguna tía. Dice que su mujer no sabe que no se trata de otra tía. Que el problema es ella. Ellos.
Que no hay “otra tía”. No hay otro “amor”. Lo único que pasa es que hay una familia formada por Yacután, su mujer y dos hijas gemelas, que no funciona ya a ningún nivel. Chica Pop dice: ¿Tienes dos hijas gemelas? Yacután dice que esas niñas son el único motivo por el que merece la pena mantener una mentira. Pero que aun así no sabe si sabrá hacerlo.
Yacután dice que se siente cerca de algún punto de inflexión en su vida. Dice que, por cierto, se llama David. Ese es su nombre real, David.
No tenías por qué decírmelo, suelta Chica Pop.
Ya sé que aquí nadie lo dice nunca, pero estoy bastante harto de fingir en casa como para también fingir siempre aquí…
Chica Pop se apiada de él. Le acaricia la cara con la mano. ¿Sabes qué?, le dice, voy a hacer eso que te conté del accidente de coche… Lo voy a hacer mañana.
¿Lo vas a hacer?
Sí.
¿Y has encontrado acompañante para hacerlo?
No… Pero aun así lo voy a hacer: necesito hacerlo. No puedo pensar en nada más. No puedo masturbarme con ninguna otra idea.
Yo no te lo impediré, dice David, ya lo sabes; pero también sabes mi opinión.
Gracias, dice Chica Pop. Y:
– Yo me llamo Gloria, por cierto.

Karmin dice que no ha estado nada mal. Que ahora que empieza a hacerse mayor disfruta más del sexo que antes. Homero fuma y escucha sin decir nada. Karmin dice que hasta que su hija no creció y se fue de casa, nunca supo tener sexo con su marido sin sentirse extrañamente culpable. Que luego a la larga ya no ha sabido tener sexo con su marido sin sentirse sucia. O algo así, dice.
Añade que de todas formas ni de coña piensa decirle a Homero qué edad tiene. Le pregunta si él ha disfrutado. Él asiente, murmura que ella es su favorita aquí en Pornos. Karmin se ríe y susurra que no le cree, que seguro que eso se lo dice a todas aquí en Pornos. Y:
¿Quieres ver una foto de mi hija cuando era cría?
Saca la cartera de su bolso. Se recuesta sobre Homero y le entrega la instantánea. Él la mira. Ella dice que ahí tenía cinco años. Él da una calada y dice que era muy guapa. Karmin dice que lo sigue siendo, que ahora tiene veintisiete años. De cría, murmura, gritaba mucho por las noches cuando tenía pesadillas. Ya me entenderás, no puedes follar como una mujer cuando en la otra habitación tu hija grita de esa forma. Una se siente muy extraña convirtiéndose de golpe en madre con una polla dentro.
Cómo se llama, pregunta Homero.
Se llama Gloria, contesta Karmin.

El coche destrozado está rodeado de gente. Y hay gente de todo tipo; es como un carnaval “real”. Hay también una cola de otros coches aún funcionales que no paran de pitar. Les da igual si alguien anda ocupado muriéndose y necesita cierto espacio para hacerlo. No les importa desconcentrar a los tíos que están trabajando para salvar vidas; que tienen que desmontar un coche a sabiendas de que un mal gesto o una cagada podría dejar paralítico a alguien.
Gloria sigue sonriente sentada al lado de Mario. En su entrepierna hay un cerco mojado en los tejanos que no es sangre ni orina. De hecho el propio Mario ha oído un indiscreto comentario que ha hecho alguien; podría ser cualquiera entre tanta gente: “Aquí huele a coño”.
Cuando están a punto de sacar a Gloria del coche entre cuatro tíos, Mario le pregunta que por qué lo ha hecho. Ella dice que siente no haberle avisado. Dice que de todos modos no lo volverá a hacer.
Dice: tenía que hacerlo, y necesitaba hacerlo acompañada.
Mario no se siente cabreado con ella. Al menos aún no. Puede que sea el shock, o que se le ha soltado algún cable importante en la cabeza. Después de haber vivido lo que ha vivido, y mientras el hormiguero profesional humano sigue desmontando el coche para poder sacarle ahora a él, ve un avión comercial surcando el cielo ya nocturno. Se pregunta qué hubiera hecho de saber que la cosa iba a acabar en sangre y cristales (y quizá muerte). Y se sorprende preguntándose a sí mismo tal cosa.

[Sigo -aunque esporádicamente- extrañamente enganchado a los videoblogs. Ni siquiera me importa mucho el contenido. Son como mi reality particular (y eso que odio los putos realitys…). Me basta con que alguien tenga subidos cinco o seis videos, y al menos tengo que ver uno para ver quién es el tío o la chica de turno, y qué dice. Hay que decir que abundan los dedicados al maquillaje, y que de hecho son los que más se actualizan (hablamos de casi cientos de videos en algunas de esas cuentas). Supongo que todo esto forma parte de mi vena voyeurística… Esperemos que no vaya a más, o a peor. En el video de arriba, una simpática muchacha nos cuenta cosas sobre “Black Swan”. Abajo, + pin-up.]

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14 comentarios en “Pornos

  1. dicen que follar (término medio coito) es como morirse un poco, pero has conseguido unir esos dos conceptos de una forma nueva…

    Aunque no creo que un hotel con ese nombre tuviese mucho éxito, soñamos con romper las reglas pero en cuanto nos dejan hacerlo volvemos corriendo al redil. Tuve un gato que sólo quería escapar de casa cuando estaba la puerta cerrada, en cuanto la abrías se largaba a la otra punta 🙂

  2. Ha sido un gran laberinto de sexo. Madre e hija “fornicando” a la vez en el Pornos, hubiera sido fantástico que se encontrasen.

    Me ha gustado mucho el resultado, sobre todo porque yo también fantaseo a veces con el tema de la velocidad, creo que tiene que ser un gran orgamo meterse una leche con el coche a 300 kms, si yo fuera piloto de f1 seguramente sería ninfómana.

  3. Brutal; sexo, accidentes de tráfico, parafilias… de esos relatos que te golpean de lleno.
    No he podido evitar reírme con la frase “no puedes follar como una mujer cuando en la otra habitación tu hija grita de esa forma”, dadas las circunstancias.

    Te leo a menudo pero te comento poco. Aun así raro es el texto que no me entusiasma. Sigue así.

    Ehse

  4. Pues me ha sorprendido como enlazas aquí a los personajes, como esa hija, amante y camicace, se retuerce hasta que encuentra lo que anda buscando, inquietante y poco predecible. Sencillamente magistral. Luego dices por ahí que las “cosas” están muy bien narradas, pues ni te cuento lo bien expuestas que están todas y cada una de las situaciones que pasan estos personajes. Vi, follando con ese hombre padre de gemelas, vi meando sobre el chaval y salpicándolo todo, y acompañando a ese par en el coche siniestrado. Me ha gustado y si, las palabras son para usarlas y “polla” “coño” “follar” y demás, deberían ser un poquito menos tabú, que a estas alturas el que se escandaliza por tales cosas es que necesita tener su culito ocupado. Besos guapo. (Por cierto, el video para no ser profesional esta muy currado)

  5. Jordi, no queda punto en este cuadro de texto que no borre diez veces antes de comentar. Es que me pego cada viaje con tus relatos que me siento en deuda con vos. De acuerdo en todo lo que dicen los comentarios anteriores, de película!.
    Gracias, un beso.

  6. Ya me empecé a temer lo peor cuando sumé “Crash” a Ballard. Y este relato casi me gusta mal que la inspiración de la parafilia que usas, la de la novela que también fue película. Me gusta porque es creíble y porque es enfermizo y porque la transgresión nace de la inteligencia y no de las ganas de epatar por epatar. Hacía tiempo que no pasaba por aquí por motivos personales pero sabía que no me decepcionaría lo que encontrase. Me iré poniendo al día con lo que me he perdido.
    Yo los fotologs no los sigo. Será que no estoy por la labor de maquillarme. O porque mirar alguno me decantan del lado de los psicópatas con ganas de matar al adolescente idiota de turno. No quiero acabar como el típico y malvado tipo de la sierra en un Slasher.

  7. muy bueno como has entremezclado las diferentes historias en una misma. Al principio creía que se trataba de historias independientes de estilo pornográfico (por el título) y por cierto, estos relatos tuyos son cada vez mas para adultos… en realidad digo tonterías, nunca has escrito cuentos para niños incluyan o no sexo.

    No te enganches demasiado a las sesiones de maquillaje que de ahí no puede salir nada bueno! 😀

  8. Brutal. Es que no puedo decir mucho más. Tus textos enganchan de una forma increíble, las vueltas que ha dado este…me ha encantado!

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