El centro tóxico de la nube rosa

Solo podía pensar en los mismos poros y agujeros. Las mismas cuencas rellenas. No es tan distinto al mono del no-fumador reciente, cuando todo el cuerpo te pide y te pide y te pide. Cuando parece que te duelan partes que ni sabías que tenías, por dentro y por fuera. Tienes trabajando al sistema nervioso a tal ritmo que temes que se ponga en huelga. Respiras hondo. Solo podía pensar en malas canciones. En las niñas que se desmayarían viendo algo de sangre y sin embargo son exprimidas por vampiros de diseño.
Hay tanto malo que leer, tanta mala poesía y vida y trabajo. Solo podía reaccionar con negación al principio, era un rollo demasiado intenso, un trabajo extra con el que no tenía ganas de lidiar. Pero ahí estaba mi nuevo jefe, con esos rizos rubios horteras y el arco. Un idiota sobrevalorado de postal barata. El terrorista más buscado por la gente sencilla. El desorganizador. Creces e intentas mantener el control, y quizá cuando ya tienes tus fotos de boda surge ese trabajo extra, el jefe extra. El demonio real que vive en el centro tóxico de la nube rosa.
Total, que al menos a ratos crees que podrás mantener el control. Te haces el adulto y comienzas a convertir la cruda verdad en neuras y bajones, idas de olla, razones indeterminadas para una pequeña depresión que enseguida se te pasará… Dado que el asunto es jodido de narices, si lo hablas con alguien lo haces de tal forma que solo le das pie a que te subraye lo de la neura, el bajón, el ya-se-te-pasará… No quieres que te empujen hacia la verdad, quieres que te digan que ya haces bien, que no debes complicarte. ¿Acaso no estás bien como estás y con quien estás?
Lo habías planeado todo. Estabas convencido de que todo era una cuestión de lucha y cariño. Positivismo. De aceptar la convivencia. Ya habías visto películas… ciertas películas sobre… eso. Pero también las habías visto sobre zombis y extraterrestres. La realidad era otra cosa, ¿verdad? Sólo se trataba de tesón. ¿Qué podía torcerse si luchabas y eras honesto y trabajador? Vale, sí, el resto de la gente iba a seguir existiendo. Pero tú no eras tan débil. Por dios santo, en la cama de matrimonio tenéis un cojín con una foto de vosotros dos abrazados. Por narices eso ha de tener algo de auténtico. No puede ser solo “independencia”, “prosperidad”, “cierta garantía de sexo (al menos a corto plazo)”… Y el caso es que, hagas lo que hagas, la titular ahora solo te parece empalagosa. Pesada de narices. Lo hablas con el cabrón de los rizos cada vez que visitas el bar de la esquina (lo cual ya es frecuente), esa niñata ya te gusta tanto como cualquiera de los muebles modernos y rectilíneos que tenéis en casa. A ella le encanta ir a bodas y comuniones y demás zarandajas. Le chifla ser alguien maduro, con pareja y una estabilidad conseguida con razón y cálculos, desde la cabeza; cree que es una sentimental, pero su corazón hace mucho que sólo bombea apariencia. La sensación que da es la de que hace años que no siente nada que no sea más que una reacción a los mandatos sociales. Es tan… aburrida, te dice el de los rizos, reconócelo, ya ni siquiera te gusta “retozar” con ella; odias que te haga mimitos en público. Y yo te diré por qué, dice el muy cabrón recolocándose el arco, es porque ya no es ella la que te gusta…
(…)
Espera un momento, murmura, ni siquiera recuerdo tu cara…, a ti esa chica nunca te ha gustado ¿a que no?…; seguro que tu hermano mayor se casó a los 28 y te pusiste un tiempo límite o algo así, ¿me equivoco?
El golpe que oyes es tu corazón en la tabla del carnicero.
Habías terminado tu sodoku vital mucho antes de los treinta. Ya estaba. Todo hecho. Todos orgullosos. Eras inteligente porque tenías estudios. Eras guapo porque sabías vestir. Estabas enamorado porque te habías casado.
El cupido se retuerce de risa y no puedes hacer nada. Soy lo más parecido a Dios que existe, te dice, ¿acaso alguien en su sano juicio lo puede negar?
Sea como sea, surge un día la morena de los mismos poros y agujeros. Las mismas cuencas siempre rellenas con los mismos ojos oscuros que te miran desde fuera de tu burbuja inmobiliaria matrimonial. El cupido te pregunta si de verdad creías que la felicidad se firma como los contratos, y se retuerce de la risa; tose y está apunto de esturrear todas las flechas por el suelo. Y tú ahí en la barra, como un idiota, con tu anillo y otro sodoku vacío por hacer. El periódico sale todos los días, imbécil, dice el de los rizos, y comienza a tener arcadas.
Vomita y ríe y vomita y ríe, y te señala con un dedo rosado.
El día a día comienza a convertirse en una cuesta abajo cuyo fondo es el suicidio mental, neural, emocional, sentimental. A veces hasta físico. ¿No has visto a esas parejas sin amor que a los cuarenta y pocos y con un crío parece que pidan la eutanasia con cada gesto?, dice cupido. Se mete los dedos y te mira con los ojos inyectados en sangre; vomita mientras pide otra copa, por favor; a veces le vuelve el ataque de risa. Si te fijas, en sus ojos de cerdo sin alma puedes ver reflejada a la chica que ahora te gusta de verdad. El Montón de Problemas con zapatos de tacón. Otro lote distinto de ilusión. Si hasta ahora eras maduro, ¿serás de repente inmaduro al recular? Piénsalo, dice el ricitos, no has llegado a los treinta y estás hipotecado. Y no es una metafora, grita, y empieza a reír otra vez. Nadie más lo ve y tienes que aguantarlo.
Hasta tal punto llega su burla, que hasta toma la forma de ella. La voz de ella.
No es por ti, dice la tía, es por mí. No son neuras tuyas, era sobre esto sobre lo que querían hablar los poemas que escribías de adolescente. Por eso eran una mierda, cariño. Sólo se hubieran parecido a lo que sientes de haberlos escrito con el esperma que desperdicias ahora con tu mujer de 24 años. Ese cosquilleo que sentías al principio con ella no se parece a esto, ¿a que no? Era la mera necesidad de compañía, de otro polvo más; pero ya de paso, aprovechaste para montar el circo… Aunque los payasos fueran pensosos y los acróbatas acabaran día sí día no en el hospital. Porque no era más que un falso circo, cariño. No era más que precipitando los acontecimientos otra vez, encajando dos piezas del puzzle a la fuerza. Ni sospechando que una era del cielo y la otra del suelo cejaste en tu empeño.
El cupido vuelve a su forma normal de cabrón nazi emocional recién llegado de la nube rosa. Y tú ya lloras. Lloro. Le pides que no vuelva a hacer eso jamás, por favor. Él te dice que no te preocupes. Oye, dice, estas cosas las gestamos a diario en la nube rosa; tendrías que verlo, todas esas titis en biquini currando para mí. ¿Has visto esas pelis románticas americanas?, te pregunta, esas en las que siempre hay un personaje que es “la amiga” de la protagonista y que cree indefectiblemente en el amor y la espolea a conseguir al cuarentón famoso de turno… Pues tengo a un ejercito de esos personajes trabajando en la nube, dice; y créeme, de verdad creen que sólo reparten alegría…
Es cruel, le digo/dices. Eres un cabrón. Oye, te recrimina, sois vosotros los que creéis en la navidad y luego os casáis con la primera que pasa porque “sólo buscáis una buena persona”.
Estás bajando por la rampa a toda leche camino al suicidio mental. Tienes que decidir si una relación es algo que se siente o solo algo que hay que trabajarse. Aunque seguramente sea un poco de ambas cosas… Eres idiota, te dice el cupido, nos vemos cuando cumplas los cincuenta y ya ni tengas fuerzas para plantearte nada… No te creas que esto ha acabado.

[Arriba, qué demonios, me gusta el humor de los videos de Katy Perry… Abajo, creo que seguiré con el monográfico Kate Upton durante un tiempo. Y dense otra productiva vuelta por AQUÍ…]

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6 comentarios en “El centro tóxico de la nube rosa

  1. Maldito cupido de los cojones, además de arruinar a veces la vida de la gente (aunque en realidad por lo que cuenta quizás ya se la arruinó el protagonista solito hace tiempo ¬¬) va restregando sus dotes laborales, y con eso de hacerse pasar por la susodicha, joder que se me ha quedado el corazón tipo garbanzo con la imagen tan nítida que has creado, o que ha creado el cupidito.
    Bueno, la vida y las decisiones apresuradas es lo que tienen.
    Con Katy es que me parto y con Kate ni te cuento lo que me pasa ¬¬

  2. Está claro que para tomar una decisión que cambia, en algo la vida con sus respectivas rutinas, hay que tener cierta ilusión e interés. Si se duda del paso que se va a dar, cualquier opinión sea la del jefe impersonal, la de la vecina o la del camarero del bar donde tomamos café nos influenciará y hará que consideremos la determinación final.

    Gracias por tu visita y tienen razón, escribes muy bien. Me ha gustado esta lectura.

    un saludo
    🙂

  3. Ehhh!!! O sea, en Desaparezca no me salen los vídeos ni con fórceps y aquí dejo un comentario con un miserable link y me salen las miniaturas!!! Jordi, confiesa, ¿qué les haces a los/las de wordpress cuando nadie mira?

  4. Uhhh están ahí ahí, tanto el original como la replica me gustan.

    Y ya te lo dije. Este blog va como la seda; la administración es igual, pero las cosas… SALEN. Con Desaparezca pasan cosas raras a tutiplén…

  5. La maldita nube tóxica, ah si claro rosa … que otro color más ridículo podría tener hahahaha … cupido no decide, decido pintarme io, que se pinte el otro es otra cuestión, mejor bañarnos de pintura multicolor, cupido pone lo que se le ocurre incialmente, que corazonzitos y flechitas, que lo que quieras, de ahi yo decido si ponerle nombres o apellidos, de darles su justo valor, que va, el amor solo es entrega de segundos o de años … concuerdo que son emociones y acciones, quiza conexiones de reencarnaciones, reacciones inusitadas, explosiones químicas, miradas sin palabras, que sé yo… El amor tiene tantas formas y pocas palabras… Que se exprese como sea desde el centro de tu calma, puede que me enamore en 1 día, puede que no lo haga en años, todo puede ser, es cuestion de armas, de cosas, de direcciones, de vertientes, de conjunciones, si quieres de planetas, hahahaha que todo viene en pares, pies, ojos y manos, porque no corazones? hahahaha disculpa Jordi me poongo cursi, soy joven y si !cursi … enamorada de la vida, si!… Gracias por visitar mi Blog, un gusto que me leas! Un deleite leerte! Saludos lejanos-cercanos !

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