Pequeño retrato de la bollycao reina

Sabrina se despide de todos en el taller de yoga aludiendo dolores menstruales. Sale a la calle. Camina y dobla una esquina. Sonríe porque no le duele nada, y luego dobla otra esquina. La sonrisa ya es amplia, ves los labios jóvenes y la fila de dientes blancos de la mandamás.
Sabrina más tarde hace muecas ante una cámara que se mueve y chirría cerrando y abriendo plano. El técnico que la maneja la usa como ojo y a la vez protección; se protege de ella, la bollycao reina. Porque ella tiene diecinueve años, protagoniza la mayoría de las campañas publicitarias que necesitan de curvas y naturalidad, y tiene fama de romper parejas al estilo de las casas encantadas. Un día entra en tu círculo social, y a partir de entonces tu novio comienza a comportarse de forma extraña. Tu rutina comienza a moverse sola. Los espíritus de la poligamia invaden tu estabilidad, y cada vez que sientes un cosquilleo en tus bragas, te preguntas si tu pareja no estará ya haciendo otros planes…

Sabrina ha sido Sabrina Capuleto ya para muchos.
Está desnuda en tu cama. Se estira y sonríe y te mira, al estilo bufé libre. Tu erección ya está lista. No sabes por dónde empezar y no hay ruffles al jamón. Ademas, ha comenzado a gustarte. Y sabes que intentar que te tome en serio vestido es como intentar tener una conversación adulta con tu padre desnudo.
¿Te acuerdas de aquella excursión que planeabas hacer con ella? Ni lo menciones. Ella no quiere que os enriquezcáis el uno al otro; no quiere besitos tiernos en el cine cuando se encienden las luces al acabar la peli. Lo que quiere es mensajes guarros y quedar para follar. Lo que quiere es que la dejes en paz. Un cigarrillo. Cachetes. Pocas neuras y al menos un plan sexual con alguien dentro de las siguientes cuarenta y ocho horas.
Quiere tus dedos corazón y anular chapoteando dentro de ella y machacando su punto G.

La imaginas en su reino de nubes color rosa. Llevando a su ejercito de bollycaos hasta la victoria. El atril es sólo para ella y su dedo señala a todas esas pipiolas ya monógamas antes de los veinte. Una señal acusadora. No sois así, les dice. No sois mayores. Sois el motivo por el cual muchos no se suicidan. Estáis en el mundo para destrozar los cimientos de la responsabilidad teen. Ya no estamos en los años cuarenta, les grita. Su uniforme de porte militar es azul cielo. Todas llevan un brazalete con la edad impresa. 16, 18, 18, 17… Bollycaos con una tarea para con el mundo. Para con ellas mismas. Lo más difícil de todo, les dice, es que seáis honestas con vosotras mismas. El amor eterno es como un oxímoron. Como el hombre de las nieves. El amor eterno es Los reyes magos. Es Papá Noel y Jesús resucitando.

Ahora surje su imagen cada noche cuando duermes. Estás en el patio de alguna casa en plan sueño americano. Atardece. Ves una alambrada, la que separa unos sueños yankees de otros. El sol te deslumbra mientras se apaga tras las colinas de tu fase REM. Captas una silueta y es la de ella. Es tu momento irreal favorito del día. Ella tras la alambrada. Luego esa forma se desvanece, y despiertas sudando. Tienes cuatro cortes en el brazo hechos a navaja: cicatrices. Elegiste el estilo carcelario. Queda un año para que la bollycao reina cumpla veinticinco. Entonces te harás un quinto corte con una sonrisa en la boca. Y le dirás lo que sientes. Lo harás con las palabras que llevan ya siglos mentales elegidas a dedo.

[Arriba, cuando un buen grupo extrae magia de una canción mediocre… Abajo, más Kate Upton (creo que tiene 18 años, podría estar poniendo fotos de ella ya para siempre y así no tengo que pensar…) Permitidme recordaros que mi otro blog, el MIERDAS, ya está en activo, y aún en su fase de vomitar, cagarse en cualquier momento y llorar por las noches…]

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8 comentarios en “Pequeño retrato de la bollycao reina

  1. el problema de las Bollycao de todo genero y especie es que tienen una fecha de caducidad, un momento no buscado en el que te empeñas en mirar más allá, en darle algo de sentido a todo eso que quizás no lo tenga.. ese doloroso momento en que te despiertas siendo un ciudadano medio…

  2. Pobres bollycaos y sus victimas snif snif, claro, todas las etiquetas en esta vida son dificiles de llebar, pero una cosa si que esta clara, el pobre atormentado que se autoflagela en plan calendario, creo que debe elegir bien esas palabras tan meditadas, esas que supuestamente enamoraran a su bollycao reina, me da que si no no serán esas mini incisiones lo unico que se marcará en su cuerpo.
    Como siempre atrayente y perfecto, me repito, pero es que tú te empecinas en ser cojonudamente bueno, un puto genio. 😀

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