El señor del castillo

La verdad es que esto me da mucho apuro. Escribir esta carta no es fácil. Espero no aburrirle, y espero llegue a comprender lo importante que es para mí formar parte de esta hermandad. Usted dijo que podíamos escribirle cada vez que quisiéramos, y yo me lo tomé al pie de la letra. Espero no ser descortés o hacerle perder el tiempo con mis diatribas.
Hace solo cinco meses que tuve la entrevista de ingreso. No me recordará, soy Lara, una chica morena, bastante bajita. No tuve problemas con el anal y hasta llegué al orgasmo dos veces.
No puedo decir que no estuviera nerviosa, pero su buen hacer como entrevistador facilitó las cosas, Cuando me dijo que había pasado las pruebas de ingreso, fue lo más importante que me ha pasado en la vida.
Le aseguro que soy de las que no tienen manías. No tengo dudas morales, y creo en cada uno de los principios de la hermandad. La lucha por el equilibrio familiar me parece un pilar básico para la estabilidad social. Haré que cada padre de familia que acuda a mí buscando lo que no tiene en casa, acabe satisfecho y acepte su vida paralela como una solución factible para el bienestar de su familia.
Soy consciente, como usted me dijo en la entrevista, de que una sociedad debe aceptar sus imperfecciones y amoldarse a ellas. Debe saber afrontar sus contradicciones y convertirlas, si es necesario, en otra rutina más.
Soy consciente de que los hombres y mujeres que conformamos la hermandad, somos el mayor servicio social desde el descubrimiento de los antisépticos.
Tal y como usted dijo, Señor del castillo, nosotros ayudaremos a la gente a convivir con sus propias hipocresías y sus propios autoengaños. Validaremos sus imperfecciones y aceptaremos al hombre y la mujer sin juzgarlos, como Dios lo haría. Seremos el cubo bajo la inevitable gotera existencial, seremos la tirita de las incoherencias culturales. Somos la válvula de escape, los botes que le faltaron al Titanic.
Créame, Señor, que cada vez que me trago el esperma de un nuevo cliente, estoy segura de colaborar para crear un mundo mejor. Uno en el que dejaremos de ser simplemente vistos como Putas y Gigolós, en el que la hermandad será vista no como una secta, sino como un servicio. Seremos la medicina de la imperfecta condición humana. Ayudaremos a naturalizar la mentira forzosa, a normalizar la doble vida; le daremos al adulterio su derecho como actitud orgánica carente de culpa racional y primaria. Somos el vendaje de los matrimonios sin amor; de esas parejas de unidad pseudo-católico-sangrante. Me veo como la respuesta a la injusta presión social, a los farragosos imperativos culturales. Todos dirán que solo soy una puta, usted lo sabe bien, Señor del castillo, pero siempre dudarán sobre si sus propias familias no han acudido a mis servicios en pos del equilibro. Para no perder la cabeza. Para seguir adelante sin separaciones ni problemas que no quieren afrontar, hijos de los cuales no quieren perder la custodia, y quizá un Dios católico al que no quieren traicionar oficialmente después de alguna suntuosa boda por la iglesia.

Le doy las gracias, Señor del castillo, por sacar a tantas mujeres de la calle. Por igualarnos en estatus a los Gigolós, por darnos sustento de sobras para nuestras propias necesidades. Le doy las gracias por luchar para legalizar nuestro oficio. Por no rendirse. Por no tener doble moral. Le doy las gracias por perseguir y torturar a cada Chulo que nos amargó en el pasado, que nos trató como mercancía casi al mismo nivel que las leyes y los políticos. Todo ese maltrato, toda esa miseria, ese modo de hundirnos en lo más bajo del sistema social aun formando parte necesaria de él. Ayudando a tantas personas que sufren, que solo necesitan un desahogo, huir de sus mujeres, de sus maridos o esos berreantes hijos que no paran de pedir y pedir. Gracias por trabajar para crear esta realidad paralela para tantas personas. Le llamarán Chulo igual que a mí me llaman Puta, pero ellos nada sabrán, y puede que tarde o temprano acudan a nosotros, que aun con todo lo que habremos aguantado, seremos misericordiosos como Jesús lo fue, como cada persona que PIENSA, que no tiene una moral corrupta, y que no se cree superior a los demás siendo ellos mismos muchas veces el cancer de TODO esto, de las preguntas, de todas las cosas malas a las que nosotros estamos respondiendo no solo con nuestras ideas, sino también con nuestros cuerpos. Es el amor moderno sin amor, y aceptamos que existe. Aceptamos a los capitalistas del amor. A aquella gente que pensó que podían calcular cuándo se enamorarían, que se formaron y crecieron y pensaron: “ésta es la persona”, cuando en realidad lo único que decían era: “éste es el momento”. Nosotros aceptamos a esos seres humanos, esos fatídicos errores andantes, esos que piensan que pueden controlarlo todo, y que luego no se atreven a dar marcha atrás cuando son conscientes de haberse equivocado… Es la hora de avanzar, de asumir los errores y empastarlos con los aciertos. Es la hora de no negarnos como especie. De no ver el vaso medio lleno o medio vacío, sino de simplemente cargarnos ese vaso.

Es usted, Señor del castillo, el Schindler actual de multitud de condenados a las rutinas impuestas imperantes. Es usted el salvador de todos esos hijos que no notarán apenas que sus padres no se quieren, que sus madres no están emocional ni sexualemente satisfechas, o que sus padres tienen que pagar por una mamada. Es usted el término medio para todos aquellos que no tienen valor o estómago para dejar pareja e hijos y convivir con la persona de la que se enamoraron demasiado tarde para los cánones establecidos. Usted ofrece su Casa a esos desgraciados, que al fin y al cabo no son más que criaturas de un Dios sólo existente en la fe de tantos creadores de falsos amores y cuerpos mal saciados.
Usted ha ofrecido una valiosa ofrenda a nuestro hipócrita mundo. Pollas y coños para una sociedad que cree que la educación tiene que ver con decir o no palabras malsonantes. Que la moral tiene que ver con convertir el sexo en algo moral; y no en lo que es, algo animal. Usted me ha hecho libre aportando seguridad a mi trabajo, y convirtiendo mi cuerpo en la última ONG fiable.

Gracias, Señor del castillo.

[Estos días estoy recuperando algunos capítulos de “Friends”, esa serie ahora eternamente comparada con “Cómo conocí a vuestra madre”. Objetivamente las dos me gustan. Pero hace poco leí en un blog algo sobre ellas con lo que me sentí totalmente de acuerdo. “Cómo conocí a vuestra madre” es más ácida, pero “Friends” es mejor. Y pienso lo mismo, me río bastante más con “Friends”, y además era una serie aparentemente incombustible, cosa que la otra… Abajo, como siempre, Kate Upton. La muchacha sube galerías de fotos suyas a Facebook (me parece que a ella le da igual que las pueda ver cualquiera…).]

4 comentarios en “El señor del castillo

  1. Laura es muy convincente, interesante lo de: “Es el amor moderno sin amor, y aceptamos que existe.” Las listas inteligentes del señor del Castillo me recuerdan al Google plus 😀
    Saludos!

  2. Siempre he pensado que es necesario para la sociedad este tipo de ONGs, hay personas que tienen grandes dificultades para echar un polvo gratuitamente y no por ello tienen que reprimirse sus necesidades durante toda la vida, seguramente eso haría de ellos perturbados mentales.
    Si tienes hambre, abres la nevera y no hay nada, sales a un restaurante, el sexo es igual, no deja de ser una necesidad fisiológica.
    Ojala llegasemos a una sociedad donde el Señor del Castillo no fuese una utopía.

  3. En que buena estima se le tiene al chulo en cuestión, el Señor del Castillo, pues ole sus cojones, si ella (y el resto de trabajadores) estan contentos, todos felices. Siempre he dicho que a parte de (como todo el mundo sabe) ser la prostitución el negocio mas antiguo del mundo, es además algo esencial en nuestra sociedad, ya que con solo evitar que un hijo de puta futuro violador cometa un crimen por un calentón, ya está éste oficio más que justificado, no digamos de suicidios por abandonos o malos tratos por insatisfacciones… Total que me alargo, que el relato es cojonudo
    Un beso guapetón

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