Relato diario (3 de 5) – Receta básica para Soufflé

Inés Galán no aparenta sus veintiocho años. Tiene una permanente sonrisa en la boca y mira mi grabadora y a mí alternativamente. Luego, se lanza a darme dos besos. La trayectoria de esta cocinera madrileña ha sido fulgurante desde el día en que hizo su primer huevo frito en casa de sus tíos a los once años. Fue su primer plato, su primera quemadura, y la primera vez que pensó en dedicarse a la cocina.
La Cocina Fácil: ¿Es difícil hacerse un hueco como mujer en el mundo de la alta cocina?
Inés Galán: ¡No!… Verá, es difícil, por ejemplo, hacer mil quinientas abdominales, o practicar sexo con mi novio si me niego a hacerle sexo oral…
LCF: Vaya…
IG: Sí, se pone realmente pesado con eso. Es que no llevo muy bien lo de… ya sabe… el sabor. Sé que no es el sentido que hay que potenciar, pero…
LCF: Ajá… pero seguro que habrá encontrado dificultades en su ascenso en el mundo de la cocina, no todo habrá sido un camino de rosas…
IG: Bueno, no… Pero ha sido más fácil que otras cosas. El esfuerzo cuenta en mi oficio, ¿sabe?, obtienes una recompensa si luchas. Sin embargo puedes pasarte toda la vida intentando sentir algo, lo que sea, ser feliz, y quizá no conseguirlo jamás…
LCF: …
IG: Es como estar constantemente en arenas movedizas, pataleas como loca para tener la cabeza fuera…; aunque bien pensado no es una buena analogía, al menos en arenas movedizas reales es sencillo, te hundes seguro y se acabó.
LCF: Aun así, su oficio le habrá reportado satisfacción, no cabe duda de que tiene que ser vocacional.
IG: Puede que al principio. Pero cuando va pasando el tiempo y destacas, todo se convierte en una competición por ver quién mea más lejos…
LCF: ¿Entonces se considera usted una mera artesana?
IG: No lo sé, hace mucho que no sé qué pensar de mí misma, sinceramente.
LCF: Sin embargo su lista de logros es impresionante teniendo en cuenta su edad…
IG: Es pura ambición, no hay ilusión en lo que hago, ya no. Lo único que me obsesiona ahora es conservar cierto ritmo de vida y gastos.
LCF: ¿Y le va bien?
IG: Sí, todo lo numérico va bien. Antes era yo quien cocinaba, ahora soy más bien una empresaria…
LCF: ¿No se siente cómoda en ese papel?
IG: Digamos que no, la verdad. Me siento como si en lugar de follar todo el día y pasármelo teta con ello, hubiera pasado a ser la dueña del burdel. Bueno, ya me entiende, cambie la palabra «cocinera» por «ninfómana».
LCF: Eso suena muy duro.
IG: Suena muy duro porque lo es. Cuando aglutinas mucho más dinero del que tenías previsto, tu vida se puede convertir en un proceso de administración constante de ese dinero. Estás todo el tiempo gastando quieras o no, mucha gente depende de ti, es como si tu trabajo hubiese succionado tu vida. Y mientras sigues así la gente cree que eres una triunfadora. Si volviera a lo que era antes, la mayoría pensarían que he perdido el juicio.
LCF: Aun así, usted seguro que puede cocinar cuando le venga en gana…
IG: De eso se trata, ya no le veo la gracia, ya no es algo que me entusiasme… Es como si un chaval se pasa toda la adolescencia queriendo ser bombero, y para cuando lo ha conseguido se queda mirando la manguera un día y comienza a sentirse rematadamente estúpido…
LFC: Me deja usted de piedra.
IG: Qué va. Seguro que si le da un par de vueltas al asunto, si va más allá de La Primera Explicación, no le costará tanto entenderlo.
LFC: Teniendo en cuenta todo lo que me dice, su expresión resulta desconcertante, sonríe usted con facilidad…
IG: Bueno, pasa que he aceptado lo que hay, tengo la sensación de saber cómo funcionan las cosas. Me considero optimista, creo que tengo motivos para ello. Aunque no por ello voy a negar que mi vida, a nivel profesional, es un gran error.
LFC: …
IG: Si, tengo motivos para pensarlo, y lo más grave es que fui yo solita quien eligió esta vida. Normalmente una persona crece y entre todos le llenamos la cabeza de tonterías y miedo, con lo cual lo que se acaba forjando es a pobres desgraciados que acaban trabajando en la Agencia tributaria y cosas así, y que miden su vida y supuesta felicidad según los ingresos… Vamos, no es ninguna novedad que el mundo funciona así. Se nos convence desde críos de que la amargura y el sacrificio -el cual es muchas veces innecesario e inútil- debe conformar el noventa por ciento de nuestra existencia si queremos ser dignos. Lo que más hay, si no nos llevamos a engaño, es infelices profesionales. Gente con estudios superiores en comer mierda sin quejarse.
LFC: Resulta paradójico que se considere usted optimista…
IG: Bueno, soy algo así como una buena chica del primer mundo. Cubro mis necesidades básicas holgadamente, y se me da bien lo que hago. Pero eso no quiere decir que sea tan tonta como para no saber que soy una de esas tuertas que reina en un mundo de ciegos.
LFC: …
IG: …
LFC: Me desconcierta, sigue sonriendo usted…
IG: No es tan raro. Yo no soy solo lo que hago, también soy lo que el mundo ha hecho de mí. He aprendido a sobrellevar las cosas de mi vida que aborrezco. A los jóvenes se nos bombardea siempre con eso, con que seamos vitales y esforzados aunque no nos guste lo que hacemos o lo que vemos, ¿no es cierto?
LFC: …
IG: Verá, yo tengo ya los deberes hechos. Que me quieran engañar no quiere decir que lo consigan. Tengo cuenta en Facebook, Twitter, Tuenti… cambio de móvil cada vez que uno nuevo se pone de moda. Mi casa, bueno… debería verla; o mejor vaya a ver cualquier otra de mi barrio y ya sabrá cómo es la mía (son todas casi iguales). Estoy lo que se dice integrada en el sistema, soy el núcleo duro del sistema, y sonrío porque es lo que toca. Cuando todo el mundo -como quien dice- deberá comenzar a tapiar sus ventanas y asegurar las puertas, es cuando mucha más gente joven como yo, integrada pero consciente, deje de fingir las sonrisas.

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3 comentarios en “Relato diario (3 de 5) – Receta básica para Soufflé

  1. Ese final, lamentablemente, es más que probable al paso que vamos. Siempre recuerdo esta frase de Lava: “no sonrías como un idiota mientras la lava se lleva por delante los necesarios logros de otros para poder conseguir hacer realidad tus caprichos”. La anoté en mi carpeta a principio del año escolar.
    Por otro lado, me hubiese gustado vivir en la época de la señora de la imagen. Las drogas ilegales de ahora eran de venta libre en las farmacias, también vendían cigarros.
    Gracias por el relato 🙂
    Saludos.

  2. Que metáforas mas bien hiladas que tiene aquí la entrevistada jajaja, lo de los polvos con el novio me ha parecido tan sobrecogedor jajaja Me hizo reír la aparente situación de desconcierto y ¿vergüenza? Que pasa el pobre entrevistador, con tamaña individua no me extraña que no sepa ni que decir jajaja
    Muy bueno el texto, crudo, real, una bofetada bien dada vaya, genial como siempre nene. Un beso

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