Relato diario (5 de 5) – Digresión anal

Hace ya unas cuantas décadas, la revista Chicas al día abrió un día con “el tema” en portada. La colaboradora y prestigiosa sexóloga Almudena Torres escribió como titular: “Lo más importante es la higiene”. (Le llovieron las mofas por la obviedad.) Las madres que ya rebasan la mediana edad suelen limitarse a resoplar e intentar pensar en otras cosas, aún hoy. Para sus hijas, la penetración vaginal ya no es perder la virginidad. Ahora la penetración anal consumada es la que te da el estatus de chica que ya puede hablar abiertamente de sexo sin sentirse incómoda. El origen de “el tema”, ahora ya tiene que ver con lo mismo que hace que la gente levante una ceja si les dices, por ejemplo, que no tienes móvil. Simplemente te has quedado atrás. Simplemente no estás explotando todas las posibilidades en tu vida.
Si no, habla con una chica de dieciséis años e intenta convencerla de que puede elegir por sí misma cómo vivir su sexualidad… (o mejor invierte ese tiempo en algo en lo que no acabes frustrado y con la sensación de haber estado hablando con una pared). O, si eres hombre, tienes pocas manías y parece que le gustas a la chica, intenta ser tú quien la inicie en el sexo anal. Es posible que ella no te ponga muchas trabas si sus amigas ya han superado esa fase. Además, “el tema” no es algo que quede solucionado en una tarde. Ahora, para las mujeres, perder la virginidad puede ser cuestión de días (o hasta semanas). La meta está en el orgasmo (por esa vía, obviamente). El ano femenino tiene la misma relevancia masiva ya que una tele en medio de un salón, o la depilación. El ano femenino ya es -culturalmente- una carretera de doble sentido, un paso más en el coito que, de ser evitado por la adolescente de turno, se la considerará una mojigata del mismo modo que antes eran mojigatas quienes necesitaban casarse antes de practicar sexo en pleno auge del Iphone.
La única corriente férrea en contra de “el tema”, tiene sus raíces en el ENCPD (acrónimo de: Es Nuestro Culo Por Dios), organización feminista cuyo orden de siglas hace que cuando una chica se niega a tener sexo anal, se la considere una “Consonante”. Todo el mundo sabe lo que es una Consonante, ya hasta el punto de tener que evitar la palabra en aulas y demás entornos en los que alguien adulto intente dar clase o alguna conferencia a chavales de instituto. Si el profesor de turno repite demasiado esa palabra, habrá risitas y cuchicheos, y puede que hasta burlas mal contenidas hacia la chica o chicas de la clase que apoyen de algún modo los principios del ENCPD.
Por otro lado, no se puede obviar el confrontamiento entre el ENCPD y la comunidad gay masculina. La organización feminista defiende la idea de que practicar sexo anal tiene que ver con una obsesión masculina por el dominio brutal de su pareja en la alcoba. Es decir, con palabras llanas, no creen que el placer del hombre tenga que estar por encima del farragoso proceso de dilatación anal femenino, algo que muchas adolescentes han padecido hasta el lloro, y que por más que no se sintieran capaces de llevar a cabo “el tema”, no cesaban en intentarlo. Eso, obviamente sumado a la angustia por que sus parejas las dejaran por otras chicas que ya hubiesen superado la fase de dilatación incluso teniendo orgasmos con facilidad, casi con el mismo nivel de complacencia genital que durante la penetración vaginal.
La asociación gay «Dignidad Homosexual Masculina», como última reivindicación de sus prácticas anales, consiguió sacar adelante la revista DHM, todo un compendio de respuestas a las consultas sexuales de sus lectores. La comunidad de lesbianas, en apariencia el colectivo más abierto a experimentar, suele conformar el porcentaje del No sabe/No contesta en los quesitos de las encuestas. Mientras tanto, las chicas hacen tratos con sus primeras parejas para que, al menos en los primeros encuentros sexuales, todo se limite al magreo inicial + penetración vaginal. Un acuerdo que, de alargarse en exceso, suele acabar con chavales de dieciocho años chantajeando a sus novias con la posibilidad de decirle a todo el mundo que no son más que Consonantes. Cuando lo hacen, recurren incluso a juegos de palabras y doble intención: «Con esa tía no vas a conseguir ni una vocal», o, «A esa tía le encanta la Ruleta de la Fortuna», etcétera.
En el ensayo Emborráchate y pruébalo, de Romina Cuthbert, la escritora alega que al final no se trata de si anal o no anal, o de si es mejor probarlo todo o tener un carácter férreo con el que negarse a hacer ciertas cosas. Al final, de lo que se trata, es de que a todo el mundo le encanta juzgar a todo el mundo. Antes se trataba de luchar por ser libres, y cuando hay más libertad la gente aprovecha para forjar jerarquías imaginarias. Cuando no hay dictadores o absolutismos que dejen claro a quién hay que respetar o a quién se puede mirar por encima del hombro, es la gente la que busca sus pequeños oasis de humillación emocional. Ahora, dice, se trata de quién no practica sexo anal, pero eso sólo es una minucia (a mí me gusta, y ésta es la primera vez que lo digo que recuerde, ni tan siquiera me importa hasta qué punto lo saben mis allegados…). Vivimos en una época, dice, en que lo crucial para la mayoría sigue siendo poder mirarse al espejo sin tener ningún espejo delante; y eso, para esa mayoría de gente, es mucho más importante que aprovechar sus parcelas de libertad.

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3 comentarios en “Relato diario (5 de 5) – Digresión anal

  1. Mañana estaremos todos muy ocupados, por lo que prefiero desearte ahora un buen 2012. Quiero además, haciendo un exceso, añadir algo. Llevo un año leyendo blogs, con uno propio y puedo afirmar, ya con cierto criterio, que el tuyo es uno de los mejores. Actualizas muy a menudo, tienes tus propias endogamias literarias, pero en general sorprendes y haces que leerse unos textos tan largos –largos se entiende para lo que es lo habitual en este medio- merezca la pena. Me ha llamado siempre la atención los pocos comentarios, comentarios a veces sin nada de enjundia, la poca relevancia que tiene este blog en comparación con otros que no aportan absolutamente nada. Mea culpa cuando yo mismo apenas dejo constancia o huella de mi paso por aquí. Por ello me parecía adecuado hacerlo ahora. Espero que tengas suerte con tu libro, y bueno, solo añadir que por mí parte tienes un comprador. No soy de halagar a la ligera, pero realmente me has hecho pasar muy buenos ratos este año.
    Un saludo.

    1. Bueno, supongo que lo de tener muchos comentarios funciona sobre todo si comentas en otros blogs o si eres un personaje famoso y demás. Yo hace mucho que apenas comento en otros blogs. Lo que sí es cierto es que hay muchas visitas de media al día, o al menos eso creo; puede llegar a haber hasta 2000 y 2500. Me gusta pensar que al menos 50 de ellas o así incluso igual hasta leen …
      Así que bueno, teniendo en cuenta lo ocupadísimo que está todo el mundo siempre, y que por eso no sacan tiempo para leer (aunque sí para otras cosas …), creo que los números del blog están bastante bien. Sobre todo teniendo en cuenta, como bien has dicho, que los textos suelen ser largos para este medio…

      En fin, gracias por la fidelidad. Yo seguiré escribiendo, de todas formas lo hago por puro mono… 🙂

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