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Esta rabia está bien, pienso. Después de leer y leer a otros que escriben y que tras la primera teórica veintena de bragas húmedas como respuesta aún no se han dejado ir en respeto por la poesía en sí… seguro que esta rabia está bien. Esta rabia está bien como contraposición a los mofletes sonrosados y las buenas intenciones y la supuesta inteligencia emocional de ciertos textos concisos, que también suelen ser demasiado a menudo vanos, y sobre todo vácuamente educados e inofensivos. Suelen ser débiles, muy débiles verdades absolutas con tintes de apología del optimismo. Esta rabia puede estar bien si llegas al segundo orgasmo femenino aún aguantando el primero tuyo mientras otros aún van por los preliminares o siguen sentados escribiendo ciertos versos. Están bien la amenaza de muerte y la carta bomba si estas llegan como respuesta a tu puta sinceridad otra vez. Incluso los tacos están bien para descolocar a aquellos que aún creen que las buenas maneras se demuestran con el detalle externo y no si sigues mamando aunque algo de pis se le haya escapado a Julieta. El amor auténtico sufrido y visceral está pasado de moda en favor de la imagen del amor presentada en dos dimensiones después de haber barrido la mierda real bajo la alfombra. La compulsión y lo animal es bueno tenerlos arrinconados al parecer, contener las emociones, filtrarlas hasta que sólo quede de ellas un sol sonriente llenando esa habitación en la que ya no sabes cómo crear placer lector a los lectores de verdad porque quizá nunca escribiste nada de verdad. En realidad casi nunca te divertiste ni sentiste nada de verdad con una película o una canción o el último libro que tenías que leer. Puede que nunca follaras de verdad a pesar de las ganas y de haberlo “hecho” y mucho como indican tus galones verbalizados. Todo eso del tembleque y la contracción de los músculos, la excesiva sudoración o las convulsiones… no querías que todo eso formara parte de tu mundo, no al menos demasiado. Controlas hasta que el control devora cualquier sentimiento abstracto o carnal. Y quizá por eso esta rabia a la contra está bien. Crees que le romperás la pelvis a alguien si embistes como querrías, del mismo modo que crees que sonarás demasiado extremo si escribes de verdad. Quiero saber qué te callas, poeta urbano joven y moderno, lo que me cuentas es solo un plato de salsa sin el entrecot casi siempre. Escritor de prosa, de mala prosa poética, a veces cuesta creer que tengas lengua, pelos o genitales. Te esfuerzas con tanto ímpetu controlado por demostrar que tienes corazón, que te crees que voy a olvidar que tienes tripas o lo que haces con ellas. Pero a veces hay reacciones. Oscuro otra vez porque sin mis tripas tu corazón de diseño en dos dimensiones no brillaría casi nunca. Es el hartazgo, experiméntalo. Sin miedo a lo negro del mismo modo que diseñas con diligencia lo rosa. Con la misma sinceridad con la que el semen resulta repugnante excepto cuando salpica en el momento adecuado y con la temperatura adecuada. Suena crudo y bla bla bla, pero tu labor consiste en controlar ese tipo de situación, y aplícalo a todo. Un montón de palabras que podrían hasta oler, y ¿por qué no dejarlas respirar?, que el aire transporte su hedor si es tal; es mejor eso que forzarse para diseñar flores de plástico en otro día fotocopiado. Citas vacías las hay a paladas, citas fácilmente revocables, para las que, como receptor, hay que tener de serie una inocencia que a veces solo puedes provocarte violando tu honestidad contra la pared en la que tienes pegadas las fotos de los autores de esas citas: Vuelves a considerarte poco más que mierda mientras llamás cínico y amargado al que escribe tacos o pone en tela de juicio tu sol sonriente. Y cuán apropiada es esta rabia, el texto con incontinencia, demasiado largo para el formato; el placer de escupir contra el viento y después mostrarte con los brazos abiertos, y no hay aplausos, no hay comprensión ni reflexión alguna, porque con toda seguridad tampoco hay casi lectores ya en esta línea. Amueblado a los veinticinco, estancado a los veintiséis, demasiados condicionantes para seguir siéndote sincero. Así que te vuelves Hipster (o lo que sea), y publicitas la mentira cool de las tribus urbanas: más música vacía, por favor, más libros bonitos sobre todo por fuera, más genios de veinte años, más Mondo Sonoro y baretos que se han propuesto pinchar a Fito cada semana hasta que todos los días parezcan exactamente iguales. Puede que tu única salida sea la nube rosa otra vez, la flor de plástico. Esa flor le gusta a la chica que te mira desde el otro lado de la sala; ella creció en jardines industriales, conoce todas las clases de materiales y pegamentos, y se dice que nunca ha olido una flor de verdad. Ella puede ser tuya, otra vez podrás follar a medio gas. Conoces tu mundo y vas vestido al milímetro para él. El sol sonriente sigue iluminando el teclado de tu habitación, y la sola imagen ya contiene más poesía de la que muchos exigirán en su vida: estás de enhorabuena. Tus tripas siguen siendo meros órganos y sigues sabiendo simular que no están ahí. La chica se acerca y ya sabes todas las respuestas. Tú eres el poeta, el escritor, controlas tu mundo de cadenas de montaje emocionales, la vida funciona por fases para ti. El alma sin calorías es tu producto de consumo. No te duele porque apenas sientes, eso no está incluido en el programa semanal. Lástima que el sol sólo sea una estrella casual, lástima que tu yo cool se convertirá en aburrimiento de mediana edad en un chasquido de dedos y por tu propia elección. El amor real por la vida daba demasiado trabajo. Dejaste de escribir porque dejó de leerte la única persona para la que escribías, algo así. Dejaste de forjarte en lo que amabas por el mismo miedo que criticabas en los demás. No creo que a estas alturas puedas seguir creyendo que esta rabia no está justificada. Ha llegado la hora de comer, de cenar, de levantarse, de acostarse. Otra vez. Siguen llegando mensajes a tu móvil, poeta urbano; tu ordenador respira esperando, tu teclado con las mismas teclas desgastadas y las mismas intactas. Quieres seguir alimentando el tópico, quieres seguir teniendo un gran corazón para todos, quieres seguir pareciendo centrado. Quieres seguir preguntándote en secreto por qué la mayoría de lo que creas en la vida no es más que paja. Y sobre todo, quieres seguir ocultándote el hecho de que sabes perfectamente por qué eso pasa.

[No sabía qué video poner, y he visto este de arriba por casualidad destacado en Youtube. Una muchacha muy joven ahí diciendo unas cuantas verdades (algunas, que por algún puto motivo, nadie suele mencionar todo lo que merecerían)… Abajo + pin up (perfectamente equipada para cambiar una rueda).]

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24 comentarios en “xxx

  1. No todo el mundo puede (o debe) escribir, y no todo el mundo tiene la suficiente capacidad para hacerlo bien, en el mundo tiene que haber de todo, desde lo rosa a lo negro, desde lo inteligentemente escrito a lo insustancial, en tu caso, y como siempre, un señor texto, me quito el sombrero.
    A lo del video, sí, yo en una ocasión salí llorando de un puto centro comercial, ya que había visitado mas de 12 tiendas diferentes buscando un traje pantalón de la talla 44, y en ninguna de las tiendas tenían la talla, la 42 solo la encontré en dos sitios y aunque me metía en ella, me quedaba demasiado ajustada, por lo que no pude comprarme el puto traje de los huevos. Ahora uso una 42, pero todavía sigo teniendo problemas para encontrar según que prendas en los sitios, una vergüenza. Y así nos va, deprimida a mi casa, perdiendo un día entero, con un dolor de pies y cabeza insufrible y casi con depresión, porque la cara de las “delgadas” (no quiero exagerar mi adjetivo) dependientas era casi de asco al preguntarles sobre mi talla. Espero que los que deciden poner las prendas a la venta el diablo cuando mueran les meta por el agujero mas pequeño que tengan en el cuerpo un melón de la talla 48, creo fervientemente que se lo merecen.
    Un besote nene y gracias por el aporte, los aportes.

    1. Hablo más bien de escribir con libertad y sinceridad, de forma orgánica y no siempre buscando aprobación, ya sabes, siempre me pongo muy pesado con eso 🙂
      Lo de las tiendas es patético, y no entiendo cómo el tema no causa más indignación (como muchos otros). Tú no te preocupes que el problema no es tuyo, que bien guapa estás 🙂

  2. Para escribir “con rabia” hay que atreverse a vivir sin protecciones, a comprender que las tripas son tan tú como el sentimiento alado y traslúcido de un poema cerrado, para vivir con rabia, hay que empeñarse en saber que hay detrás del escenario, y eso, a veces te deja solo y estrellado ante una pared húmeda de ladrillos olvidados. Del mismo modo hay quien no desea leer con rabia.

    Siempre un placer.

  3. yo ya no miro las tallas, cojo la prenda, la miro y digo: “en este entro, en este no” y me da igual que sea 46 que 60, si me gusta y entro, estupendo. Y desde luego ni estoy delgada ni “normal” (si estoy sana, dónde queda la “normalidad” en el peso… en un IMC de 20? y porqué?…)

  4. Pilar: No se trata solo de la rabia. Es posible que si se evita la rabia también se evite el amor de verdad. Mi sensación al fijarme en los demás a veces es la de que todo es muy “light” en ellos, y que sólo ponen pasión (o “pasión”) en cuestiones materiales de la vida. Y eso influye en el escribir y en cómo se vive.

    Marta: Pues yo creo que en algunas tiendas -en las que mujeres normales no encuentran ropa- no tendría que volver a entrar nadie. La chica del video no parece ningún ser de otra galaxia para tener que rebuscar para poder encontrar unos pantalones (y así he oído muchos casos ya de mujeres atractivas y sin ninguna tara física).

      1. Quería decir que hablamos de mujeres normales, gorditas o no, de que cualquiera pueda encontrar ropa para sí. De que no debería haber tiendas en las que se trata a muchas como si se hubiera tenido que tirar una pared para que pudieran salir de casa, o como si fueran jugadores de baloncesto desproporcionados.
        Lo del atractivo es otro tema, claro.

      2. Yo he sufrido en mis (abundantes) carnes lo de: “no tenemos tu talla”, nada más entrar por la puerta de una tienda, sin saber siquiera si era posible que lo que iba a comprar no fuese ni para mí, la ballena del 3º y fuese para mi amiga “la sílfide del 4º”. Claro que esas tiendas, lo único que han conseguido es, que para cuando he perdido kilos y sí tenían mi talla, les diesen por donde amargan los pepinos y sinceramente, me alegro de haber contribuido un poquito a que esa tienda cerrase (soy mala, malísisisisima, qué le vamos a hacer).

  5. Como la menda no es escritora, ni poeta ni tampoco lo pretende, puedo asegurar que me ha gustado, hasta podría decir que me ha encantado. Pero Ay de ti! si te leen algunos que van de escritores por la vida o simplemente por la blogosfera…;)
    Sobre lo de las tallas, la culpa es solo nuestra, por gilipollas . ( perdón por el taco)

    Besos y creo que me quedaré por aquí cotilleando.

    1. Sí, no dudes que ya he cabreado a muchos/as (más “chos” que “chas”)… Pero es lo que me sale, no siempre hay ideas para armar tramas con buenos personajes…

      Gracias por pasar y leer 🙂

  6. Me parece buenísimo, tío.
    Espero que los escritos de esos “snobadores” no estorben siquiera, a los que están escritos desde el amor, cuanto más brutal mejor. Como éste tuyo.
    Un abrazo

  7. Nunca había visto escrito, tan seguido, tan enrrabietado y tan transparente, lo que cuando nadie nos ve… pensamos casi todos. Aunque la has controlado y muuucho… no se cómo pero a pesar de eso, has sonado muy de verdad, mucho.

    ¿Sabes que ocurre? no creo que la gente escriba como lo hace, por gustar… puede que algunos sí. Sencillamente, no sabemos o nos sale de otra manera, por ejemplo yo, suelto todo tal cual hablo… no gasto mucha neurona en la forma… dejo que salga… nada más, a veces, al leerlo, me doy asco jajajaja pero es lo que hay. Tú eres un afortunado, sabes y además te sale.

    Y sí… lo reconozco, también soy de las que prefiero pintarme soles al rededor, aunque sean de mentira… sólo deseo que alguien que escribe como tú lo haces, pueda amar a alguien como dices, así a lo bestia y de verdad… seguro que existe ese alguien. Además de muy feliz, … te quitará cierta dosis de rabia… durante un rato… el resto del tiempo… sigue quitándola sobre las teclas, lo haces estupendamente.

    Me alegro de haber vuelto a encontrarte, tus poquitas palabras me han traído hasta tu casa.
    Gracias por dejarlas y por hacer que con ellas llegara hasta aquí.

    Un beso y buen día… sin rabia ¿Ok? 🙂

    1. Ahí hay rabia y hay amor también 🙂
      La sensación que me da al leer muchos blogs es la de “poca honestidad”. Da igual si es ficción o prosa o poesía. Da igual intentar dibujar soles o no, a mí me gustaría saber dibujarlos más menudo (aunque creo que es muy complicado hacerlo bien sin caer en lugares comunes, etc.), pero estaría bien que la gente se dejara llevar más y no intentaran constantemente llevar la máscara más elegante posible. No se es libre en muchas cosas en esta vida, pero escribiendo todo el mundo debería serlo.

      Gracias por pasar y leer 🙂

      1. ¿Sabes una cosa?

        Hace tiempo que me he dado cuenta que una cosa son las sensaciones que tenemos desde fuera, al leer lo que sea que leamos y otra cosa la honestidad o sinceridad con la que cada uno escribe. No siempre van a la par. Por ejemplo, en mi caso, me consta, porque además en alguna ocasión me lo han dicho, parece ser que no resulto creíble.

        Bien, no sé por qué tendrán los demás blogs, en mi caso, sólo para ser yo… justo lo que fuera, en mil ocasiones y por mil motivos no puedo, ya ves. Quizá son las palabras las que no son honestas con quienes las escribimos o no sabemos escoger las palabras que trasmitan honestidad. Me gustaría ser capaz, porque aquí más en ninguna parte, soy sincera, pero ya ves, para muchos no consigo transmitir esa sinceridad. Supongo que saber transmitir honestidad, es un don que yo no poseo.

        Gracias a ti, JORDI

  8. Esta, “No te duele porque apenas sientes, eso no está incluido en el programa semanal.” y esta “tu teclado con las mismas teclas desgastadas y las mismas intactas.”. No he podido reprimir una sonrisa.

    Dicen que la era internet ha modificado la forma de leer, siéndonos difícil dedicar nuestra atención a un texto mayor de tres o cuatro párrafos -y creo que he exagerado en los números. Bueno, supongo que mientras siga leyendo tus textos, estoy a salvo. Aunque tiendo a pensar que es más por la calidad que por la cantidad. En fin, no sé.

  9. Genial. He decidio cerrar mi blog después de leer esto. je je je. No en serio, es lo mejor que he leido en mucho tiempo, y desde ya soy admirador de Jordim. DE momento con estas palabras solo me queda sacudirme algunas pequeñas manchas snobs que me estaban saliendo en la epidermis. Saludos y hasta pronto.

  10. Por cierto, y sin ningún compromiso de ninguna clase, ni me voy a enfadar ni te pondré una cruz. Me gustaría saber tu opinión de mi anterior post, el del tren, más que nada por que es dificil encontrar una mente crítica que te diga con franqueza lo que piensa, y leyendo esto que he leido, pues creo que tu lo eres bastante. El relato es real, y es lo que se me pasa por la cabeza, tampoco me considero ni mucho menos escritor, sé que soy malísimo, pero al menos quiero sonar real, quiero decir que sea creible que lo que cuento soy yo, en este caso es así, sé que en otros no y caigo en todos esos tics y clichés ¿que se le va a hacer? Bueno, tu verás, también está la opción de hacer como si no hubieras leído este mensaje, que conste que también me parece una opción válida. Saludos

  11. jaj qué cachondo eres, cari… yo pongo chulazos de estómago como tabletas y tú sigues con tus pin-ups… yo escribo mis chorradas, y tu tus geniales textos, pero ambos sabemos que es igual, que ya nadie lee nada, que a todo el mundo se la trae floja toda la literatura y la poesía y, si me apuras, el sexo, lo único que les importa es su móvil.

    Bezos

  12. No todo el mundo sabe escribir, solo colocan las letras en el sitio adecuado sean sinceras, verdaderas o no, en el fondo todos queremos ser escuchados o leidos, dar aquello que los demás quieren. Ser sincero es demásido peligroso, decir aquello que quieres, sientes y encima transmitirlo es de las cosas más difíciles que he visto y pocas personas lo consigue y siempre he creido, aunque no lo ponga en práctica, de amar detrozando el alma, a quemaropa, porque es la manera de sentirse vivo supongo.
    Joer siempre que te leo me descolocas, muy bueno de verás, tú nunca dejas de tener gente que te lea.

    Y del video, la chica tiene toda la razón, una pena que las niñas de ahora no tengan esas ideas tan claras, a mi me hierve la sangre cuando tengo que comprar, cuando veo que cierta ropa no es la que es, y no soy una sílfide precisamente, mi talla 42 me gasto y como decía Irene arriba llegar a tener problemas en encontrar vaqueros. Nos comen el cerebro las grandes marcas.

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