Cunnilingus

Hablas de ello como si fuera una FP de mecánica, dice el novio sediento. A lo mejor te viene bien tomártelo así, responde el asesor; verás, dice, es más, deberías hacer como que esta tarde va a ser eso, tu FP, una FP de un día; haz como si hubiera un título de por medio; no eras buen estudiante para ir a la universidad y has decidido aprender un oficio para que algún día te dejen en paz y así poder olvidar las aulas y todo ese coñazo: Sabrina y yo seremos tus tutores; ella es cariñosa y atenta, y no es para nada estrecha o frígida.
Pero lo que es, sobre todo, dice, es comprensiva, y deberás aprovecharlo, porque en esto no hay muchas personas así.
Los tres, el novio sediento, el asesor y Sabrina, toman café en un bar antes de ir al piso de ella. Sabrina es la novia del asesor. El novio sediento también tiene novia; ella no es muy abierta en cuanto al sexo oral se refiere (cosquillas, alega). Ese es el motivo de la reunión.
Y que el asesor y el novio son amigos desde la infancia.
No debes sentirte culpable, dice el asesor, nosotros somos una pareja liberal; no vas a hacer nada malo por llevar a cabo una lección práctica. Lo que pasa, añade, es que los tíos siempre solemos quejarnos de ellas con eso, que si porque la chupan poco, o porque dedican muy poco tiempo, que si porque no quieren chuparla… pero lo que nunca tenemos en cuenta es que la mayoría de tíos no saben comerse un coño; y es muy importante aquí recalcar las palabras «comer» y «coño», no estamos en la consulta del médico; de eso se trata, de saber comer y de que no eres un ginecólogo, por dios, eres un novio sediento. Hay capullos que son capaces de pelar gambas con cuchillo y tenedor, añade, y luego practican sexo con sus novias como si estuvieran sobre un toro mecánico…
Sabrina hace piececitos por debajo de la mesa con el novio sediento; a él le parece que es todo planeado, ella intenta que se relaje, quizá incluso que se ponga cachondo: y aunque él cree que es el asesor quien le debe haber aconsejado eso, lo cierto es que está funcionando; ella subraya con su actitud un aspecto y un temple que parecen los idóneos para lo que va a pasar más tarde.
Tú eliges, dice el asesor, si no recurres a nosotros, que somos tus amigos, lo que te queda es llegarte hasta una prostituta con la esperanza de que se salga cinco minutos de su papel y te cuente cómo funciona su coño cuando ella lo usa en las horas libres.

Ya en el piso, ella se desnuda de cintura para abajo y se estira en la cama. El asesor le dice al novio sediento que se olvide de los remilgos. Para esto hay que ser un poco cabrón, dice, no existe la moral. Hay que saber hacer “sufrir”, alargar el tema, expulsar tu aliento en la dirección adecuada. Literalmente. Verás, dice, todo ese rollo de que con ellas hay que trabajarse antes el cerebro, no es del todo mentira; pero ojo, llega un punto en que ese rollo puede comenzar a hacerse pesado, y la mecánica es más importante de lo que la mayoría está dispuesto a reconocer. Hablamos de comer, dice, recuérdalo, esto tiene gracia sobre todo cuando a ella comienza a hacerle gracia, pero no deja ser un banquete, con la diferencia de que en este caso la carne no se consume, no mengua. Pero podrás sorberla.
El asesor invita al novio sediento a acercarse y ponerse en posición, venda los ojos a la chica. Ella no va a ver nada, dice, eso te va a ayudar a calmarte, porque ella sólo va a sentir, y no pasa nada porque sabe quién hay entre sus piernas.
La zona interior del muslo, murmura bajando la voz, es una parte sensible; todo el mundo sabe lamer y besar, así que lame y besa esa parte, ese “alrededor de”. Ni siquiera te acerques aún a la zona, susurra, deja la rajita en paz por el momento; ese es el fallo de la mayoría, se amorran enseguida, lo cual puede estar bien si la chica lo quiere así, pero en condiciones normales hay que “cocinar” antes la zona; cocinar antes de empezar a comer.
El novio sediento besa y lame lentamente esa zona interior de los muslos. La chica sonríe y le alienta, dispuesta a colaborar.
El asesor susurra que ahora el novio ya puede comenzar a besar y lamer la rajita, pero sin llegar a profundizar, aún es momento de seguir cocinando. Ella ahora siente tu aliento ahí, susurra, se trata de que tú empieces con “algo más” cuando ella ya quiera ese algo más; y ni tan siquiera en ese momento, sino un poco después. Recuerda, le dice, que no hablamos de un polvo en un lavabo; hay diversas razones por las que las prostitutas no se corren.
El novio sigue besando y apenas lamiendo; ella cierra los ojos y parece abstraerse de las palabras del asesor, que ahora, casi al oído, le aconseja a su colega que empiece pronto a profundizar con la lengua entre los pliegues de la vagina.
Así, tras unos minutos de “cocina”, el novio sediento profundiza lentamente pero con diligencia (otro de los consejos del asesor: lo importante es no pararse, aquí no puede haber pausas, respira por la nariz). La chica se mueve levemente buscando más contacto. (Acompaña sus movimientos, no los fuerces o contravengas.) (Es el momento de abrir con los dedos esa zona. Deja ir algo de saliva y lame bien.) El novio abre la rajita con dos dedos, y hunde despacio la lengua en ella, fornicando lenta pero profundamente. (Ataca el clítoris. Pero asegurate de que está mojado, y empieza a darle toques suaves con la punta de la lengua.) (Si el clítoris se esconde, búscalo, desperézalo.)
El novio sediento aletea sobre el clítoris. La chica suspira. (Luego rodéalo con los labios, sin dejar de lamer, y empieza a sorber poco a poco.)
El novio sorbe suavemente hasta que la chica susurra un «más fuerte», a lo que él sorbe un poco más ídem. (No pares.) Los labios rodean el clítoris, la lengua lo lame sin parar; toda la saliva y el calor se concentran en esa zona. (Dedo índice y dedo medio. Comienza a penetrarla despacio con ellos. Despacio, al principio.)
El muchacho mete los dedos poco a poco y los saca… los mete y casi los saca, los mete y apenas los saca. Comienza a fornicar la vagina con ellos, y va aumentando el ritmo mientras lame sin descanso el clítoris. El asesor, que ha estado en cuclillas todo el tiempo junto a ellos, ahora se pone de pie, y habla con normalidad. La chica ya no escucha ni atiende, todo da igual. (No pares. Si ella reacciona o pide más, aumentas el ritmo.) (Ahora ya estás comiendo. Come en serio.)
La pelvis de ella se eleva. Una mano aprieta la cabeza del novio contra la vagina. (Si paras ahora, harás que quede fatal. Ni aunque se te mee en la mano…)

Cosquillas otra vez, le dice al día siguiente el novio sediento a su asesor (solos en el mismo bar de ayer). Religión, contesta el asesor. No va nunca a la iglesia, dice el novio. Es una hipócrita, dice el asesor. No te pases, dice el novio. Ni folla ni deja follar, dice el asesor. Eh, oye…, dice el novio sediento. Te vas a morir de sed, dice el asesor. Ella dice que cree en algo, pero no necesariamente en Dios. Llámalo Dios o llámalo algo, pero para ti es un espejismo, un oasis de mentira en el desierto, tiene que liarse con alguien a quien también le dé asco el sexo. Te estás pasando. ¿Hiciste lo mismo que habías hecho por la tarde? Me frenó cuando comencé a besarla en los muslos. Compites con la Biblia, más vale que te pongas a escribir evangelios nuevos y se pongan de moda; o eso o tendrás que dejarla. No voy a dejarla. No voy a dejar que vuelvas a comerselo a mi novia, y ten en cuenta que ni tan siquiera me importaría si no te dejaras arrastrar por esa chica hacia el aburrimiento de alcoba. Estás siendo injusto. Estás siendo tonto. Tampoco estaría con una chica como tu novia. ¿Con una chica como mi novia? Exacto. ¿Y qué clase de chica es mi novia? Ya lo sabes. Creo que ya es hora, tienes que ir a Misa… Ya sabes que yo no creo en Dios. Ya, es que estás enamorado. Es posible. Como tú digas. El sexo no es tan importante. Ya, quieres decir que no lo es tanto como la monogamia. Tú no eres mejor que yo por no ser monógamo. No, sólo soy más libre. Si quedara con tu novia a tus espaldas, te molestaría, en el fondo eres tan monógamo como yo. Si quedaras con mi novia ella me lo diría, esa es la diferencia entre las parejas liberales y las monógamas, nosotros nos liamos con otros pero nos decimos la verdad, vosotros os liáis con otros y os mentís. No siempre es así. Ayer hablábamos de mecánica, ¿quieres que hoy hablemos de estadística? Lo que pasa es que tú no quieres entender que cada cual practica el sexo como quiere. No, tú no lo practicas como quieres. Pero no voy a abandonar a una persona por eso. No estoy intentando ganar en la conversación, sólo intento que no te traiciones a ti mismo; sé más original, eso es lo que hace todo el mundo. Sí intentas ganar. Tú crees que no puede haber un vínculo emocional sincero si el sexo no funciona con una sola persona. No… es decir, no. Has dudado. No. Sí, y has dudado porque nunca te has atrevido a ser como eres, y ahora que te lo estás planteando, te da demasiado miedo afrontarlo. Creo que me voy a ir, en serio, tengo cosas que hacer. No creo que nada de lo que tengas que hacer sea más importante que esta conversación; sólo echas de menos el ruido, el tener la cabeza ocupada para no tener que pensar; ese modo de vivir es una cama perfecta para la comodidad de los prejuicios, para mantener las tradiciones, sobre todo las morales y religiosas. Estás equivocado. Lo que yo creo es que tu novia seguramente nunca se ha corrido de verdad. No es verdad, sí lo ha hecho. Digo de verdad; no puede ser tan ignorante como para no saber que si hay algo que les gusta a las chicas es una buena mamada. Te estás metiendo más de la cuenta en mi vida. Lo que podríamos hacer es lo mismo de ayer, pero tú, yo y tu novia. Eres un gilipollas. ¿Por qué, por querer hacerle a tu novia lo mismo que le hiciste ayer tú a mi novia? No vas a tocar a mi novia. No estés muy seguro de que no haya nadie tocándola ya sin necesidad de que estés tú en la misma habitación; es lo que hacéis los monógamos. En serio, me estás cabreando. Tú crees que yo me siento superior a ti por llevar mi relación como la llevo, y lo irónico es que la realidad es al revés, tú eres quien se siente superior; tú eres quien quiere controlarlo todo; y no sólo el que quiere controlarlo todo, sino el que además cree que puede controlarlo todo; yo creo que tu modo de vida es igual de respetable que el mío, pero tú piensas que eres mejor que yo. Eso no es así. Pero tú puedes comerle el coño a mi novia y yo no puedo tocar a la tuya. Tú me dejaste comérselo. No, tú podrías haberte negado, pero viviste como yo vivo durante una hora traicionando tu modo de vida, y aun así sigues considerándote mejor que yo. ¿Me dejaste hacer lo que hice ayer para echarme hoy el sermón? No te tendí una trampa, te quería ayudar; llevas dos años hablándome de «follar de verdad», puede que no sea yo el más obcecado con el sexo en esta mesa; puede que de ahí sea de donde salen los adictos; vuestra manía de “buenos chicos” por respetar ciertas directrices morales hace que el tema os obsesione cada vez más, hasta que dejáis de verlo como algo natural y comenzáis a verlo como una droga; y poco a poco os va sorbiendo el seso…; si aún no me has pegado un puñetazo hoy es porque ayer hiciste algo que llevas años queriendo hacer; ¿no has oído hablar de esa gente que pasa tanta hambre que luego cuando pueden comer al fin, tragan y tragan hasta enfermar?… no te conviertas en uno de ellos. No te entiendo. Por eso tu novia no ve el sexo como algo natural. Sigo sin entenderte. Está obsesionada con cierto tipo de dignidad que sólo hace daño a las personas; creo que tu novia cree que si un día se corre de verdad eso será como perder el control; es más, será perder el control delante de ti, en teoría la persona de quien más respeto espera ella. Me he perdido. Tu novia no quiere follar de verdad por lo mismo por lo que estudió empresariales en lugar de hacer bellas artes, que era lo que más de mil veces me dijiste tú que ella quería hacer. Ajá… entiendo. El tono sarcástico no te pega; y ¿sabes?, creo que cada vez tengo más ganas de ligarmela. No sigas por ahí. Sí, me pone ese rollo en plan frígida. Más vale que te calles. El día que explote de verdad será digno de verse. Tío, en serio… Tienes como pareja al santo grial de los orgasmos potenciales, y ella ni tan siquiera se deja lamer entre las piernas; pero creo que yo podría… Cállate. Yo podría intentarlo; a veces, las chicas, con el “tío nuevo” deciden soltarse, ya no tienen que seguir haciendo el anterior papel, ¿entiendes? Me estás cabreando de verdad. Lo que creo es que bastaría con que yo le abriera lentamente las piernas, y por el solo hecho de no ser tú, se dejaría hacer lo que yo quisiera; es algo muy clásico de los monógamos: hipocresía instantánea. Me estás poniendo de los nervios, déjalo ya. Créeme, lo he visto ya mil veces, estás en un camino sin salida, cientos de años de tradición pseudomonógama apoyan mi argumento. Ella no es pseudomonógama. Ya, pero no me dejarías ponerla a prueba; no me dejarías intentar abordarla cuando estuviese sola y contigo bien lejos: porque sabes que todo ese rollo profundo y exclusivo entre dos que la mayoría defendéis, se puede venir abajo ante la primera tentación que penséis que vais a poderle ocultar a vuestra vida “oficial”. Ella no es así. Entonces en qué quedamos; no es la idiota que yo digo pero tampoco es humana; ¿qué es, un cyborg que has creado tú?, ¿no te salieron bien las cuentas?, ¿será posible que al final lo de la mecánica no sea metafórico?, ¿cuando consigas chupárselo le sabrá a estaño derretido? En serio, eres gilipollas. No sabes sacarle el jugo a ella igual que no sabes sacárselo a la vida… estoy seguro que aun con toda tu fidelidad, no quieres a esa chica ni la mitad de lo que yo quiero a la mujer a la que ayer te dejé comerle el coño. Tú no sabes lo que yo la quiero. Es verdad; pero es obvio que hace mucho tiempo que lo tuyo con esa chica se ha convertido en una cuestión de orgullo: tienes una relación más íntima con el no-cunnilingus que con ella. Creo que lo que pasa es que ella te gusta. No lo dudes ni un segundo; pero recuerda a quién le estás diciendo eso; recuerda que yo no vivo en medio de culebrones reales; por eso ayer te pudiste poner las botas; la libertad ahora te sabe a coño, ¿verdad? No entiendo cómo puedes vivir así. ¿Así, cómo? Sin entregarte a nadie. Yo hace mucho que me entregué a mi novia; mucho más de lo que tu novia se ha entregado a ti; yo sigo viendo tu estilo de vida (o intento de estilo de vida) igual de respetable que el mío, créeme, pero tú todavía te crees mejor que yo: el Diablo juega la partida con nosotros, colega, pero sigues pensando que él siempre tendrá la peor mano.

[Siguiendo con el estilo post-relato de este blog, como de posters de taller mecánico, arriba, después de Letterman, Kate Upton en el programa de Jimmy Kimmel (hay segunda parte si la queréis ver). Parece que la muchacha está haciendo la ruta de los late nights… Abajo + pin-up. AQUÍ, Reuniones en la cumbre; y os podéis dar una vuelta por DESAPAREZCA AQUÍ.]

15 comentarios en “Cunnilingus

  1. Supongo que todo se reduce a ponerse limites en cuestiones sexuales, que eso de dejarse llevar solo es cosa de putas y cabrones, que la gente decente solo folla en postura misionero y con la luz apagada, pero ya ves tú, cuando la vida se acaba (o se acaban otras cosas9 te das cuenta de que te has perdido todos los putos trenes que pasaron por tu lado y con el ticket gratuito. Con lo fácil que es ser sincero y pedir lo que uno quiere, toca aquí, chupa acá, ahora más rápido, o mas lento, ahora te paras para luego continuar de esta otra manera….. Y así sucesivamente, al polvo numero 20, ya no hay que decir nada, la otra persona sabe perfectamente donde, como, cuando y de que manera, por lo que a ti también te dejaran satisfecho, y no habrá que ir a buscar dejar de ser “novio sediento” a ningún sitio, ni con la liberal pareja amiga.
    Muy bueno el texto, me ha gustado mucho, y también me ha puesto a tono, dos por uno, genial 😀
    Besotes nene 😉

  2. Magnífico. Y te lo dice alguien que, probablemente, está más cerca del novio sediento que del asesor. En cualquier caso, creo que a ninguno de los dos les falta razón. En parte, al menos. Y tú eres brillante argumentando, qué duda cabe; eres un auténtico sofista. Bueno… y antes de que lo digas tú, ya te lo digo yo: gracias por escribir.

  3. Creo que se va de mambo al analizar algo que no tiene demasiados dobleces (uno de los personajes) y el otro al defender una posición ajena. Y cada uno tiene sus rollos y gustos y no hay que andar por ahi explicando ni justificando.

  4. Creo que el profesor sorbe demasiado. Es un error común.

    Este comentario va a hacer que mi reputación en google siga cayendo. Si vieras la de fotos “chungas” que salen poniendo mi nombre y mis apellidos por venir a comentar a este antro de perdición. Ay dios.

    1. A mi lo de sorber y sorber un poco más me gustó bastante, pero leyendo tu opinión, pienso, que tal vez, sería interesante DEFINIR SORBER, o al menos determinar de algún modo la intensidad de esa succión.

      Tal vez si pusiéramos sobre una larga mesa una cantidad de productos podríamos armar una escala en ascenso.
      Supongamos que:
      En el puesto 1 hay una pétalo de rosa, y el hombre que lo sorbe, debe levantarlo de la mesa sin romperlo.
      Puesto 2: un pequeño globo semi inflado. Idem, debe levantarlo sin explotarlo ni morderlo.
      Puesto 3: semillitas de sésamo o lino, que deben tragarse sin que de toz.
      Puesto 4: un té o sopa caliente que debe ingerirse con el menor ruido posible.
      Puesto 5: una naranja cortada el medio, y se desea obtener su jugo.
      Puesto 6: Un huesito de osobuco (corte de carne que en Argentina se usa para una sopa de carne, el corazon del hueso o su médula, se hace gelatinosa al cocinarse y se como chupando muy fuertemente para arrancarlo de las paredes rugosas del hueso que la contiene). Este nivel de succión, sería tragicamente un inapropiado moreton en el suave clítoris de la señorita! Valdría decir tambien un ostra o concha de mar, siendo arrancada de su caparazón.

      Claro está que además, cada mujer tiene sus gustos.

      A mí, por favor un poquito de 5. 6 no quiero. Un intervalo de 2×3 con lamidita y pausa, bis , bis bis, unos deditos y un 4×5, unas sopladitas, unos chirlitos, un desafiante 1 para que pida más y volver al estribillo, respetir fase A intercalar con face C, usar efectos, etc. No se entendió, es que cada vez, en realidad, me gusta diferente y que me sorprendan.

      😉 NACAR

    1. Hay moderación, pero no sé por qué el señor wordpress te los ha enviado al grupo de spam, y por eso no los he visto…
      Y sí, esto es un antro de perdición. Debe ser por eso que últimamente hay muy pocos comentarios… pero como 2000 visitas diarias. La gente ya no se atreve…
      Se aceptan más opiniones femeninas sobre “el tema”, por cierto, que sea un post didáctico 🙂

  5. Buenísimo, como siempre. (Reconozco que me he puesto tontorrona con la descripción del cunnilingus :D)

    Me ha extrañado que no hayas comentado las películas “Shame” y “Mi vida con Marilyn.” Te recomiendo ambas.

    1. Oh, Gracias por el premio, no lo había visto. Perdón por no seguir la “cadena”, pero me puse muy estricto con eso desde el primer día, decidí que aquí sólo colgaría relatos. Pero muy agradecido por la mención, eso sí 🙂

  6. Jordi, que buena invitación a este último relato.

    De lo escrito, qué fuerte y claras las presentaciones, temía al comenzar a leer que por falta de “guiones” y la no presentación en forma de diálogo estándar,no pudiese reconocer a los personajes. Nada mas lejos de la realidad,

    Creo que un swingger feliz y amado como el asesor, tal vez no “defendería” o explicaría tanto su posición, pero como ya hemos dicho, este es un blog y existe para escribir las cosas como las deseas.

    Me quedé con ganas de más detalles del final de ella, tal vez si tu blog sigue cayendo al bajo mundo un poco más, algún día tenga esos pormenores.
    Igual amo esa forma abrupta de escribir y cortar los climas que acabás de crear con tanta sabiduría. COSQUILLAS OTRA VEZ. Genial tu síntesis.

    Como habitué de lectura erótica (altamente descriptiva, como la mía), voy a contarte el termómetro de mis sensaciones como lectora:
    * Desde el momento de las lamidas en los muslos, ya las imágenes se hacían vívidas y tentadoras.
    *Cuando el asesor dijo: “dale lo que te pide pero un poco despues”, me sonreí complacida.
    *Cuando sugirío que ya era hora de lamer esa rajita, los latidos más fuertes de mi cuerpo, claramente venían de mi entrepierna y no de mi pecho.
    *Cuando la chica dijo: “dame más” mi mano bajó a acaricias mis genitales por afuera de mi jean.
    OJO, me contuve, jajaja, porque aunq en la vida, yo más bien sería la pareja del asesor, acá, mi amigo y colega, vine de lectora atenta y si me entregaba al placer de la paja que motiva tu relato, no hubiera podido escribir este texto. Digamos q he sido por un rato, una religiosa, moral y educada señorita porteña.

    Un abrazo NACAR

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