Mediocres todos

Oh oh… ahora así en frío delante del blanco de la hoja, no es fácil ponerlo en palabras. Pero «conocidos» sería una palabra de las que definen bien el asunto (quizá la mejor). Una palabra que lo definiría como mucho regular, sería «amigos». Una palabra sin casi nada que ver con el asunto sería «amor». Por eso supongo se habla tanto del amor. En realidad es tan llamativo porque es escaso; en realidad hay un montón de parejas cuya definición como parejas suele encajar mejor casi siempre con palabras como «estatus», o por supuesto, «sexo», o incluso «miedo» (miedo a infinidad de cosas, a hacerse mayor, a la soledad, a la exclusión social, etc.). El amor, el popular, el de puestas de sol y ácido en el estómago, lluvia de arroz y perdices siempre en el menú, bueno, el problema es que no lo puedes apuntar entre los propósitos de año nuevo. Puedes forzar el asunto, creértelo, eso sí. La mayoría de gente lo confunde (al amor) con el cariño. Te puedes encariñar de casi cualquier cosa o ser orgánico. Es sólo una cuestión de tiempo y roce. El cariño es, digamos, algo más racional. Entra dentro de las posibilidades de futuro de cualquiera que tenga sentimientos, porque se puede conseguir a partir de una decisión.
Pero cuéntale a la mayoría de gente todo eso… sólo vas a conseguir que se enfaden contigo.
Además, ni tan siquiera hay que ir tan lejos. No hace falta hablar de amor (o cariño); de hecho seguramente no hay forma humana de hablar de amor de modo que alguien entienda una mierda.
No hay modo de hacerlo sin banalizarlo. Puedes contar un cuento con eso, pero no reflexionar, al menos si aprecias tu tiempo.
Mejor quedémonos en la amistad de momento. O al menos relativa amistad, ya que como pone más arriba, es fácil que la palabra definitoria más sólida sea «conocidos», pero ya veremos.
La amistad es algo muy discutible en realidad, muy frágil. Hoy en día hay gente que entre un amigo (o “amigo”) y una nueva red social, elige la red social. Así de frágiles pueden ser tus vínculos con quien sea; así de fácil es el distanciamiento. Así de relativo es todo, parezca broma o no. El problema de la amistad es que cualquier cosa puede dinamitarla, incluso cuando parece de lo más verdadera y duradera. Basta con un nuevo conocido, basta con una moda. Basta con sincerarse, con reivindicarse a uno mismo por encima de factores como la publicidad. El apego duradero entre las personas no es fácil, casi nunca lo es.
Da la sensación de que, cuantos más medios hay a nuestro alcance, menos importa para qué sirven. Cuantos más medios, menos autenticidad entre las personas, menos exclusividad, menos intimidad, menos de todo. Cuantos más medios, más fácil es conocer gente y más difícil conocer a alguien de verdad. Cuantos más medios más cómodo resulta cambiar de amigos y pareja. Sentirse solo ya no es tanto un drama como investigar dónde está todo el mundo ahora, en qué chat aún más mediático que el que sigues usando. No irás a hacer algo tan estúpido y anticuado como llamar por teléfono… ¿qué se supone que va a tener que hacer la otra persona, hablar de tal modo que lo que dice tenga que estar acorde con lo que siente? ¿Si se ríe va a tener que ser de verdad? ¿No va a bastar con los nuevos y flamantes emóticons del nuevo medio de moda?
Así que, sí, tienes un huevo de amigos, pero si no puedes verlos a todos demasiado en persona, más vale que tragues y te compres un móvil/nave espacial y te adaptes a las exigencias del mercado; ya está pasando ese tiempo en el que el mercado se adaptaba a las exigencias del consumidor. Ahora funciona al revés.
Ahora, si no te adaptas en todos los sentidos, eres el amigo caro, el amigo carca. Y por tanto, muy pronto alguien tipo “ah sí… ¿qué es de su vida?”
Puede sonar estúpido, todo ese juego realidad/redes y consecuencias, pero es la clase de chorradas que separan a las personas. No lo dudes nunca.
Y si dudas, sal un día solo y pilla una mesa en una terraza abarrotada. Si estás el suficiente rato escuchando las conversaciones ajenas, te darás cuenta de hasta qué punto todo eso es así. De hasta qué punto muchos amigos no son tanto amigos como conocidos que te han tomado demasiada confianza teniendo en cuenta cómo te tratan en realidad.

Ha vuelto a surgir esa palabra: Conocidos.

Es una buena palabra. Es la lista de gente a la que conoces y te conocen. Abarca tanto en coherencia que ni tan siquiera hace falta que nadie recuerde tu apellido. No hace falta que sepan de tus gustos o sentimientos. Basta con un “me gusta”. Hay gente que pasa del amor a esa etiqueta de “conocidos”. Los conocidos no se llevan bien ni mal. Lo único que sabes del otro es que sigue vivo. Es la tipología de relación más popular y actual, ya que es la forma de tener una lista de amigos (conocidos) enorme sin avergonzarte en exceso (teniendo en cuenta que sabes que objetivamente es imposible tal chorro de amigos de verdad). Otra vez las redes sociales son claves en esto. La redes sociales te dan la oportunidad de ser falso como la foto de una hamburguesa pareciendo alguien afable e incluso cariñoso.
Quedas bien si la otra persona no se lo piensa demasiado. No hay conversaciones, ni en la realidad ni en virtual, sólo… eso, la vaga sensación de que seguís en contacto. Actualizaciones, videos, estados. Información que te permite saber que esa persona a la que no conoces o a la que quizá incluso llegaste a querer, sigue danzando por la vida y te deja comprobarlo; aunque en el fondo le importes un carajo.
Lo que parece primar, pues, son los Conocidos. Esa larga lista de pruebas de que no estás exactamente solo. Esa larga lista de pruebas de que nadie te olvida y muchos te desean lo mejor aunque no sepan quién coño eres.
Es otro de los mayores ejercicios de autoconvencimiento colectivo. Como con el del amor/cariño.
Compensa el terror a poder sentirse solo. O por pensar que tienes pocos amigos o que quizá ya se han casado, etc.
Tus ex, que aún te aprecian (…) En definitiva, todo el mundo está ahí en los Conocidos. Y no sólo están, además están catalogados. Por supuesto, todos son felices y modernos… Igual que tú… Y por descontado, aunque la mayoría sean incapaces de reivindicarse como únicos ante ningún fenómeno o moda lo suficientemente masivos, te seguirán diciendo que de verdad buscan amistades sólidas, que de verdad buscan amor real.

[Arriba, un poco más de las nuevas andanzas de Jack (me encanta ese tema). Abajo, otra foto más de Kate ejecutada por el amigo T. Richardson.]

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6 comentarios en “Mediocres todos

  1. Hace poco borré de Facebook a una larga lista de “conocidos”. Obtuve alguna que otra respuesta de tipo “no entiendo porqué me borras.” Porque no te conozco, no me interesas, yo no te intereso a ti más allá de hojear mis fotos un domingo por la tarde.

    Luego está el caso de la chica conocida DE VISTA que tenía en Facebook y con la mantenía una “””amistad””” (vía Facebook) en la que compartíamos muchos gustos (música, cine…etc) pero que nunca llegamos a quedar en persona. Salgo con su ex. Ayer la ví en la calle. No me mira a la cara.

    Todos locos. Y mediocres.

  2. Con riesgo de parecer pedante: es más sencillo no tener Facebook.

    En serio, muchos de los problemas derivados del uso de redes sociales de este tipo, que tan bien sabéis ver, desaparecieron al dejar de utilizarlas.
    Ya no hay conocidos dándome por culo pretendiendo ser grandes amigos y conocer mis intimidades. Los conocidos de verdad saben que están en esa “categoría” y sé que yo lo estoy en la suya. No se inmiscuyen en mi vida privada más allá de lo que la relación permite. Estas relaciones, aún siendo complejas y cambiantes, no incluyen a el tipo de persona que usa Facebook: alguien que quiere chafardear, que quiere ser estándar, que no conoce límites en sus relaciones más allá de lo socialmente aceptado.
    Por supuesto, ese último párrafo habla de estereotipos y como toda generalización induce a error. Algunos de mis amigos (no conocidos, amigos) utiliza Facebook y manetenemos nuestra relación de forma totalmente natural.

    1. Yo uso facebook por otros motivos, como para subir los posts de este blog por ejemplo (y solo tengo ochenta y pico contactos, lo cual en F. es una miseria). Me parece una buena herramienta para compartir información, pero nada más. Lo triste con los medios y las modas, es cuando la gente comienza a anteponerlos a las personas… cuando la gente selecciona o prioriza sus amistades según las que usan un medio u otro (sobre todo hay que usar el que esté de moda, si no… mal vas). Así dicho podrá sonar absurdo, pero te aseguro que pasa más de lo que cabría pensar.
      El otro único medio que uso es Msn; esto despierta mucha indignación, mucha gente se niega usarlo ya por puro orgullo (ellos sabrán qué tipo de orgullo…), yo lo sigo usando porque… me sigue yendo bien. De todas formas si volviera a ponerse moda por lo que sea, otra vez volverían todos como borregos a conectarse (aunque aún hay gente que lo usa, lo prometo).

      Y esto que has dicho es muy interesante:

      “Estas relaciones, aun siendo complejas y cambiantes, no incluyen a el tipo de persona que usa Facebook: alguien que quiere chafardear, que quiere ser estándar, que no conoce límites en sus relaciones más allá de lo socialmente aceptado.”

      No tengo nada más que añadir..

  3. y así pasa, que no se cree guay y que tiene un montón de amigos, y cuando vienen mal dadas no tiene nadie en donde apoyarse o consolarse. Los conocidos ponen cara de asco cuando te ven volando bajo..

    no creo que la culpa sea del facebook, ese tipo de herramientas no nos hacen peores, nos hacen más sofisticados.

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