Nuevo útero

¿Puede que se haya acabado el ciclo del optimismo gratuito?, dice el el doctor. No sabemos bien en qué es doctor. Pero lleva bata y nos saca por lo menos veinticinco años a todos. Tiene una pizarra detrás. Estamos en su despacho. Nos dijeron que el tío tenía respuestas. Bueno, es una forma de hablar. Y vale, puede que las preguntas no sean muy útiles por sí solas, pero quizá sirvan para que te enfades lo suficiente y así tus niveles de hipocresía se estabilicen. No es que nadie tenga nunca una respuesta a nada, pero en todo caso lo que es útil de verdad es la respuesta que piensas (casi siempre más que la que dices en voz alta). Ejemplo de pregunta: ¿Eres feliz en líneas generales? Vale, con esa pregunta, ahora intenta no reaccionar con una respuesta prefabricada; dale un par de vueltas al asunto; da igual si luego lo dices en voz alta o no. De todas formas no puedes huir de ti mismo.
¿Creéis que todo se reduce a una cuestión de actitud?, dice el doctor, ¿creéis que si no sois como queréis y seguís fingiendo que lo sois, eso no puede ser algo que os acabe explotando en las manos?
Todos asentimos, como meros receptores de información. Las preguntas son retóricas, obviamente. La ciencia es un viaje a lo desconocido, dice el doctor; las matemáticas lo son, escribir lo es. ¿Puede que el problema mayor sea que la mayoría de gente ni tan siquiera se planteaba esas cosas?
¿Todo está establecido para ellos y eso es todo?
Su tono es el de alguien realmente harto. Me llega a recordar la escena de una película que vi de niño (creo que era una película) en la que un señor mayor entraba en una fiesta privada, y una vez rodeado de mujeres (cazafortunas según dijo mi padre), sacó una pistola del bolsillo interior de su chaqueta de espaldas a un gran ventanal, se la llevó a la boca y salpicó de rojo todo el cristal de detrás. Y todas las chicas gritando.
Así descubrí yo el suicidio.
Sabía que había gente que mataba a otra gente, pero nunca me había planteado esa “automuerte”.
Aún era muy pequeño, tanto que otro día viendo otra película, vi un avión comercial despegando y le dije a mi padre que me compara uno. Mi padre dijo que sí, que me lo compraría (estaba atento a la ficción y no quería interrupciones). Era tan pequeño que luego aún estuve como un par de años recordándole a mi padre que me tenía que comprar el avión (él lo había olvidado por completo). En cierto modo, a mis ya treinta y pico, aún quiero ese avión, aún me parece una injusticia no tenerlo.
Por eso ahora soy piloto…
Jaja…, perdón…, es broma. Esto no va de eso, podéis respirar tranquilos. No soy piloto.
De hecho puede que la vida no funcione así. Joder, seguramente no tiene una mierda que ver con todo eso a grandes rasgos. Nadie sabe cómo compensar desilusiones del pasado. Ni siquiera de un modo individual.
¿Creéis que de verdad que esa etapa de la infancia es la que lo condiciona todo? Esta pregunta es mía, no del doctor.
Yo crecí en un barrio en el que ir a la universidad era como decirles a los demás que eras marica y te daba miedo trabajar. Mis padres también lo pensaban. La universidad no era más que alargar más de la cuenta el colegio, gastar más pasta. La universidad era no ganar dinero cuando ya debías hacerlo. Si querías estudiar y trabajar, compaginarlo, tus padres se iban a reír de tu agotamiento al llegar a las tantas cada día a casa.
Mira el genio, te iban a decir.
A eso me refiero; todo está plagado de matices, de arbitrariedad; cuando la gente dice cosas como «Nadie te va a querer como tus padres», en general a la práctica eso tiene tanto sentido como decir: «Adonde vayas de vacaciones nunca va a hacer mal tiempo».
¿Es que somos todos tontitos o qué? (pregunta mía).
¿Puede que se haya acabado el ciclo del optimismo gratuito?

Más preguntas. Y el cabreo aumenta en la sala, dentro de cada uno de nosotros y para con nosotros. Para muchos sigue teniendo sentido esa lógica sobre la negatividad, sobre que lo mejor es evitarla. Claro que cada uno tiene su propia idea sobre la negatividad. ¿El odio nunca puede ser bueno? ¿Los celos? ¿Sentir cosas así a veces no significará simplemente que somos humanos? ¿Puede ser que no solo queramos controlar la naturaleza, sino también nuestra naturaleza? Hay gente que ve muy mal eso de que algunas mujeres se operen las tetas, esa gente que suele tener respuesta en voz alta para todo.
¿Debes controlar tus sentimientos del mismo modo que tu cuenta corriente?
Ahora vuelve a ser el doctor.
Todavía hay gente que toma notas. Comienzas a pensar en ciertos procedimientos, en la cultura de la teoría y el academicismo… y pronto todo empieza a tambalearse. Tal y como funciona el mundo, según los sistemas establecidos, un orgasmo no tendría que ser más que el producto de una certeza matemática, y el amor una enfermedad sin tratamiento a la vista.
Tengo una chica al lado que desliza su bolígrafo a toda velocidad sobre una libreta. Todos buscando patrones. Muchas de las cosas que se tuercen o se terminan en la vida, lo hacen porque alguien ha decidido que no poder controlar del todo lo que sea, es un camino hacia la infelicidad. Por tanto, reseteas lo que sea. Te dices que puedes volver a empezar, o que puedes olvidar, o dejar atrás. Que sólo se trata de fuerza de voluntad (o de todo lo contrario, da lo mismo).
Sin duda estamos en medio de un reset ahora.
El doctor sigue escupiendo preguntas como si no hubiera mañana. O porque no lo hay. Tiene la cara cada vez más roja. Hace un tiempo hubieran dicho que «lo que necesita este tío es un buen polvo». Que es lo mismo que decir que lo mejor es dejar de pensar.
Como si pensar hubiera estado de moda alguna vez.
Tiene el mismo sentido que ver a alguien follando a diario y decirle que lo que necesita es leer a Joyce por las noches.
Como si fuera verdad que sólo puedes ser una cosa, hacer una cosa, sentir una cosa. Como si todos lo supiéramos todo de todo el mundo.
A cierto nivel –y el doctor lo está dejando entrever con su última tanda de preguntas–, hemos creído que el conocimiento tenía que ser igual a dinero: y a nada más. Ejemplo: Piensa en todas esas palabras que están relacionadas con escribir: blogger, periodista, compositor, escritor, articulista etc… Todos escritores, pero con un matiz: etiquetas para la jerarquía. La cual funciona según quién está ganando pasta de verdad haciendo eso y quién no. Esfuerzo es igual a dinero: o la vida no es para ti.
Preguntate qué clase de comportamientos y sistemas están matando el alma, la ilusión y la huella personal de cada ser humano. (Estás rodeado.)
O quién ha puesto para la mayoría el listón de la felicidad bajo mínimos para burlarse de nosotros en nuestra puta cara.
Para que otros puedan ponerse el listón por las nubes sin problema.
Todo esto es un clásico en blanco y negro con subtítulos: Casi nadie quiere verlo.

Ahora el sol es ese astro que aún no queremos cargarnos con nuestra lucidez y nuestra lógica. Con nuestros sistemas. Dignos sistemas. Con el poder de la costumbre y la tradición. Con palabras como «normal», o «familia», o «capital». O con la sabiduría de nuestros abuelos y nuestros padres. Está también a salvo de las modas y la publicidad, por supuesto. Ahora sus rayos se filtran entre los esqueletos de los edificios. Calles zombi. Autopistas abandonadas. Una niña sola, descalza entre escombros, con su mascara antigás para menores de 13; hace ya días que se cansó de llorar (eso requiere energía). Hay muchas así. O niños que se meten en centros logísticos en busca de comida no distribuida a supermercados: y ya sólo encuentran ratas. Ahora el centro de la ciudad se ha adaptado a la estética necesitada de los suburbios (era difícil que pudiera ser al revés). Han dejado de existir las tribus urbanas (seguramente hay menos ya que tribus de toda la vida). Todo esto hubiera tenido más encanto si hubiera sido por la vía de la anarquía, a través de una revolución del pueblo. Pero sólo ha sido el resultado de nuevos datos para los libros de historia bélica. Antes del caos, la gente que no pasaba por apuros económicos seguía con su optimismo de postín, evitando cruzarse con gatos negros, evitando «malos rollos», siendo “centrados”, optimistas, lúcidos, acumulando datos, buscando patrones, formulas para el orgasmo, nuevas parejas, más amigos virtuales. Hacía años que se hablaba sobre una crisis de valores. Pero claro, cada uno interpreta eso a su manera. Si tu abuelo sigue vivo, pregúntale a ver qué te dice, pero relativizalo por si acaso. Si el sol pudiera tener expresión nos miraría como a las nuevas hormigas a las que quemar con una lupa. Pero a nosotros no nos hace falta ningún ser cruel veinte veces mayor, ni lupas gigantes: ya nos arreglamos solos, gracias. Somos todo educación y autogestión. Somos independientes.
Como sea, la naturaleza cambia o muta, no muere toda junta. Cuando los seres humanos nos extingamos, nadie va a celebrar por nosotros un funeral. Incluso eso morirá con nosotros. La naturaleza no se acaba con nosotros. Y como pieza de lego evolutiva de la misma, tampoco hemos sido para tanto. Quizá alguna que otra mujer a la que querer con razón. Y poco más.
A todo esto, el doctor está como a punto de explotar. Este hombre no debería haber sobrevivido para montar grupos de gestión para el reset. Lo que sí es cierto es que jubilarse tampoco puede.
Esto es lo que llamarías una reunión de cerebros aún vivos que intentan llegar a alguna conclusión sobre por qué el ser humano tiende al absurdo autodestructivo. Se celebran apenas cuatro o cinco más en el resto del mundo. La comunicación no es fácil. La chica que tengo al lado sigue tomando notas; ahora ya creo que lo hace para no romper a llorar; es posible que esté sola en el mundo.
Pero hay todo un planeta que volver a llenar de gente… Esto es como negar la posibilidad de que nuestro tren quizá ya haya pasado. Y que frases hechas como esa hayan sido las que han ido acabando con nosotros. Nada de pensamiento lateral. Nada de sopesar otras opciones que no fueran las de sonreír sin ganas. Nada de superar la mierda de la religión. Nada de avanzar. Y ahora estamos así. Y la chica ya solloza como se veía venir, y gotea sobre la libreta.
¿Señorita?, dice el doctor.

[Arriba, un poco de Loulogio, colaborador de “Visto lo visto tv” (programa de Internet que recomiendo efusivamente por su libertad y frescura), y uno de los tipos que más me está haciendo reír últimamente. Y pasaos por REUNIONES si eso. Abajo + pin up (¡esta vez en grupo!).]

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3 comentarios en “Nuevo útero

  1. si consigues salirte del camino establecido nacen diferentes formas de ver la realidad, bienvenidos al mundo real!

    la naturaleza se autoregula y va a ayudarnos en nuestra autodestrucción, somos unos parásitos poco inteligentes…

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