Relato diario (2 de 5) – Chica de Pareja

(Fragmento del ensayo “Parejas”, el pseudo-Amor como estilo de vida, de Silvia Pi)

 

La Chica de Pareja es un espécimen habitual a nivel occidental. Hablamos de alguien a menudo aparentemente segura y organizada, ya sea a nivel profesional o sentimental; pero que es casi siempre un pozo sin fondo de inseguridad. Lo que más preocupa a este “serotipo” de la sociedad, por encima de cualquier otra cosa (incluso sus propias ilusiones y metas reales), es la opinión de los demás. Esto comienza a darse en su vida aproximadamente desde el momento en que toma conciencia de que la Verdad no es un valor al alza. A partir de ese instante, la Chica de Pareja no dudará en actuar siempre condicionada por la perspectiva de poder hablar luego de sus actos sin que nadie haga la más mínima mueca o se levante ceja alguna.
Así como reza el título de este ensayo, este tipo de chica no necesita llevar a cabo acciones verdaderas o sinceras para consigo misma; de tal forma que, cuando sienta la imperiosa necesidad de tener novio, eso no será algo que le sucederá de forma espontánea o circunstancial, sino que irá a por ello con el mismo ímpetu con el que busca la aceptación de los demás en cualquier otra faceta de la vida.
De ahí las comillas en la palabra «parejas» en el titulo, ya que, aunque sea un asunto difícil y ambiguo por definición, es obvio que existen las parejas, pero también las “parejas”.

La Chica de Pareja decide que quiere tener pareja cuando en su entorno inmediato florecen otras parejas (ya sean entrecomilladas o no). Hablamos de un “serotipo” que no conoce modo alguno de individualidad o independencia. En cualquier caso, su única idea de independencia tiene que ver con vivir al menos a dos calles de sus padres en un piso que se encargará personalmente de decorar. En cuanto a conceptos como el pensamiento propio o razonamientos a los que haya llegado por sí misma, el cómputo personal será ridículo, algo que para nada tendrá en cuenta (sabe que la mayoría de las personas son así, y eso es lo único que a ella le importa).
De esta forma, un día conocerá a un chico. Pensará en si tal chico recibiría el visto bueno de todo su entorno, y luego se planteará si ella misma le da el visto bueno. Todo, obviamente, a un nivel superficial, de aspecto. En cuanto a la actitud, basta que sea un buen chico (o más bien que no sea malo, que no tenga antecedentes penales, etc.). No importa demasiado que sea aburrido o que solo la quiera por el sexo; todo eso quedará soterrado en las formas (y llegada cierta edad es probable que ambos anden desesperados por “Estabilizarse”). Hay que añadir que, para esta clase de personas, la evolución personal dependerá siempre, también, del beneplácito cronológico ajeno.

Una vez emparejada, la Chica de Pareja presentará la pareja a su entorno. Dado que el rasgo en el que todos se fijarán será el aspecto del tipo, si además no es apasionado ni muestra gran interés por nada en particular, enseguida recibirá el visto bueno de todos.
(Esto no incluye los comentarios que luego todos puedan hacer a sus espaldas, ya que la Chica de pareja tiene gran facilidad para la negación, y realmente cree –al menos casi todo el tiempo– que resulta convincente con sus actos.)

Más tarde la Chica de Pareja procurará que la relación aguante. No pasará demasiado tiempo, quizá un año o menos, hasta que comience a hablar a los demás de cuándo se conocieron –y formaron pareja– y cómo. Ella sabe que eso da sensación de empaque a la relación, y su modo de contarlo y explayarse querrá dar a entender que siguen estando estupendamente juntos. Como es obvio, para ella no habrá ambigüedad alguna en el hecho de celebrar aniversarios a cada momento (como si seguir fiel a esa persona fuera un simple mérito curricular y no un placer; algo paradójico teniendo en cuenta su plan de Credibilidad Siempre). Ella nunca podrá estar relajada, al menos no por dentro. La Chica de pareja ha sido educada para luchar por lo que quiere, pero jamás se planteará si lo que quiere es lo que quiere de verdad, porque eso podría entrar en conflicto con lo que los demás esperan.
Si todo progresa como ella tenía planeado, también se podrán observar ciertos comportamientos conyugales en público, tanto de afecto como de supuesto conflicto. Los comportamientos de afecto serán los de toda la vida, algunos besos, arrumacos, y demás “demostraciones de cariño” de las que hacen que a cualquier soltero que vea la escena le den ganas de adquirir una pistola. En todo caso, la Chica de Pareja, con el tiempo, sabrá destilar y administrar esas muestras de afecto, de manera que cada vez sabrá mejor cómo contemporizarlas ante los demás para dejar de practicarlas justo en el momento en que comiencen a ser irritantes para todos (o eso creerá ella, al menos).
En el apartado de las muestras públicas de conflicto, ella no dejará de oír cualquiera de los comentarios que su novio haga. Así, cuando él bromee sobre algo retorcido, políticamente incorrecto o relacionado con el sexo, ella aprovechará para enfurruñarse y desaprobar lo que el tipo haya dicho durante cierto lapso de tiempo. Esto, a la Chica de Pareja, le sirve en dos sentidos: por un lado, es una especie de reafirmación de su “feminidad latente” (ella no diría cosas así, y, le importe o no, quiere dar a entender que no le gusta que su novio las diga); y, por otro lado, será una nueva oportunidad de que los demás vean que su novio no es perfecto, pero que aun así ella le quiere; cosa que “demostrará” acto seguido cuando, luego de un rato de intentos por parte de él de “desenfurruñarla”, ella volverá a besarle o abrazarle “a pesar de todo”.

La Chica de Pareja no dudará en hablar de su futura descendencia, o de cambios de planes, quizá un cambio de piso («… el que tenemos es muy pequeño -(no suele serlo)-, ¿qué pasa si me quedo preñada?»). Aunque es cierto que no es bueno llamar a los malos tiempos, este “serotipo” nunca pensará que su relación pueda torcerse. No solo confía en sus planes, sino también en la capacidad de su novio para llegar hasta el siguiente aniversario aunque jamás haya sentido nada profundo por ella más allá del cariño que da el roce, y el sexo. Quizá la mayor duda de ella sea qué aconteció de verdad en el pasado de su novio. No es lo mismo mantener a tu lado a alguien que alguna vez se ha colado de verdad por una mujer, que tener atado corto a alguien que nunca se ha enamorado (y por tanto no tiene nada sólido con que contrastar la relación actual).
La Chica de pareja, en definitiva, intenta racionalizar sentimientos y emociones. Intenta archivarlos y tenerlos por orden alfabético. Lo negará siempre, pero su estado de «pareja» reflejo de lo que los demás aprueben, será solo un producto de quien quiere hacer las cosas “bien” y a su tiempo (y no de verdad y cuando surjan; algo que suena demasiado descontrolado para ella). Este sentido común que ella ha aprendido (y no aprehendido a partir de sus propias conclusiones), quedará expuesto cada vez que en reuniones y cenas anime a los solteros (reafirmando su situación otra vez) a ligarse a alguien vayan donde vayan. Para ella es una cuestión de decisión. Para ella la magia no existe, solo es un truco sucio para engañar a todos. Resulta curioso que ella misma ofrezca uno tan aparatoso y de largo recorrido con su propia vida, y casi sin darse cuenta.

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4 comentarios en “Relato diario (2 de 5) – Chica de Pareja

  1. Ufff, ha habido un momento que he tenido que parar de leer por si me daba por devolver el desayuno.

    Conozco unas cuantas ‘parejas’ así… me pregunto si se les encendería algo en la cabeza al leer relatos como este.

  2. Soy asiduo a tu blog, aunque hace un tiempo que no me paso por aquí por vacaciones, y este es uno de los mejores relatos que has hecho en mucho tiempo.

    Una descripción acertadisima de una mayoría de población. Me pregunto, como dice GCM, si a esas personas que describes no les dará un escalofrío al verse reflejados tan precisamente en este texto.

    Un placer leerte 😉

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