SCUM

Antes que nada, gracias por el café. La verdad es que pensaba que me trataría como a basura… Disculpe la sinceridad… tengo demasiado dado de sí ese músculo. Eso es irónico ahora.

P.

Fue un hecho puntual; yo hubiera agradecido algo más de filosofía en las reacciones. Nadie sabía nada sobre lo que había pasado antes, sobre la carga que yo llevaba. Fue ese crío igual que podría haber sido cualquiera. No es que fuera a por ese crío en concreto. Era cualquier crío, ¿entiende?, cualquiera me valía… Ya sé que suena horrible, pero yo ya tenía ganas de poner una bomba. Lo que pasó fue la mínima expresión de la furia que yo sentía.

P.

Sé que el hecho de haber sido un niño lo agrava todo. Igual que si hubiera sido una mujer. Pero es que no se trata de eso. No le hice eso a un crío porque pensara que no iba a poder defenderse. Es solo que en ese momento exploté, y ese niño lo pagó porque reflejaba exactamente todo lo que yo repudiaba en ese momento. Y era tan intenso el…

P.

Tenía cinco años, todo el mundo lo sabe. Creo que no hace falta…

P.

Es la clase de situación que es muy difícil de justificar. Incluso puede que no tenga justificación. Pero verá, estoy seguro de que usted también tiene ese límite que pueden rebasarle. Es como cuando alguien te plantea esa hipotética situación: “¿Qué harías si tuvieras al asesino de un ser querido delante?”… pues bien, lo que intento decir es que yo no soy una persona violenta, no creo que sea eso lo que me caracteriza, porque estoy seguro de que cualquier hombre de bien puede perder los papeles igual que los perdí yo (incluso peor; y sucede). Y no es que intente que nadie me perdone. Pero quizá sí que me entiendan.

P.

Prefiero ahorrarme eso. Creo que todo el mundo se sabe la historia…

P.

… ¿usted cree que hay alguien que no haya visto ese video de la cámara de seguridad?, por Dios…

P.

Muy bien. Lo volveré a contar para deleite de lo que usted llama “Gente muy ocupada que no se puede informar tan fácilmente”. Lo que hice fue pegarle una patada en el estómago a un niño de cinco años con todas mis fuerzas… ¿Está bien así?

P.

El contexto, o la versión corta, como usted dice, es que yo estaba en el cine. Salí de la sala para echar una meada. El pasillo por el que iba hacia los lavabos estaba vacío, y solo estaba el niño. Yo hacía gestos de apuro. Quería haberme aguantado hasta el final de la peli, pero realmente me estaba meando encima. El crío me miró y se rió de mí; la expresión de su cara… Yo estaba, ya lo he dicho, en cierta situación emocional que supongo que tendré que explicar luego, y en ese momento, por puro impulso, me fui hacia él y le lancé la planta del pie directa a su estómago. El niño cayó al suelo y se puso a llorar. Cuando vi que se movía y seguía consciente; o sea, que no le había hecho ningún daño irreversible en apariencia, seguí mi camino.

P.

Sí, siempre insisto en ese dato porque para mí es importante. Obviamente me sentí mal inmediatamente después de haberle dado la patada; así que me lo quedé mirando un momento para ver si… eso, si se quejaba con normalidad. Ya me entiende.

P.

Ni siquiera pensé en las cámaras. Ese día me fui a dormir pensando que nadie me había pillado. No sé por qué no pensé en lo de las cámaras. Luego se me ocurrió que aun así no revisarían las grabaciones; pero claro, el crío habló con sus padres y me imagino que por eso… Verá, es fácil suponer que perdí el contacto con la cordura durante varias horas…; puede que entrara en un proceso de negación.

P.

No, no estoy sudando más de lo normal, estoy bien. Y sí, entiendo la pregunta. Lo que pasa es que la palabra Amor está muy devaluada. Ahora es como… un cachondeo. Nadie te entiende cuando hablas de eso. Es un problema que no es problema para los demás, no vale como excusa, ¿sabe?… la gente te mira como si fueras un crío que ha vomitado por primera vez. Es horrible sentirse tan solo, tan del montón…, porque tu problema no es… no es solo que no sea nuevo, es que además es un tópico, y creo que me entenderá si le digo que además ese concepto de lo romántico ya está deformado, lo han convertido en algo, entre comillas, manejable, artificial. Nadie quiere irracionalidad, quieren control; por eso es imposible que vean ese video y me puedan considerar una persona normal como ellos ni aunque reflexionen mínimamente. La gente es visual, tangible (y no me refiero solo a que sean ateos, yo también lo soy), son todo facturas y pruebas, todos ellos. Pueden dárselas de que se manejan bien con lo abstracto, o de que pueden comprender más allá de clichés morales. Pero ya ve que eso es casi imposible, incluso odiando muchos de ellos a los niños más que yo, y sin necesidad de estar inmersos en circunstancias concretas para tener nada en contra de ellos… ya sabe, nada más allá de tener que soportar a los hijos de los demás en la terraza de un bar o cualquier lugar público…

P.

Sí, sé que no me estoy sabiendo explicar, pero esta situación… Es muy duro saber que al menos durante un tiempo serás el tío que le pegó una patada en la barriga a un crío. Y si soy capaz de dar esta entrevista es porque creo que quien yo necesito que me valore, lo hace… y ella sabe que no soy malo, no soy… No es que me guste que la mayoría de gente vaya a tener esa imagen horrible de mí, pero a veces basta con que la persona indicada te crea. Sé que hablo de forma desordenada, pero…

P.

Sí, es mejor que… Bueno, ya sabe que se dice que cuando uno llega a una situación concreta en su vida es porque todo le ha conducido irreversiblemente a ella. Para mí eso antes era un concepto extraño, sobrenatural… no creía más que en la casualidad, el azar, bueno, todo eso; no creía en ningún tipo de destino que uno se fabrica por completo, sino que más bien lo basaba todo en una combinación de suerte (o mala suerte) y opciones elegidas. Para mí la vida era caótica, sobre todo era eso, caótica, vivir al día… Pero luego he pensando de verdad en que todo lo que he hecho y me ha pasado en los últimos años me ha llevado a ese pasillo, a ese crío. Incluso he llegado a pensar que se me ha puesto ese crío delante en ese justo momento para que yo explotara y, digamos, mi vida personal y sentimental cogieran por fin una senda. En cierto modo, ha sido positivo. Es como… tengo la sensación de haber hecho por fin un examen al que temía… y que pese a haberlo suspendido, la cosa luego no ha sido para tanto, pero bueno, me lío otra vez, ya llegaré a eso…

P.

Con lo que me pide, esto podría eternizarse, pero usted sabrá… Sí es posible que teniendo en cuenta esa teoría todo comenzara el momento en que decidí ser profesor. Era una idea que rondaba por mi cabeza desde mi niñez. Está claro que en mi imaginación era algo mucho más romántico: algo como YO ante treinta críos, instruyéndoles, guiándoles. Mi idea era ser prácticamente un oráculo; pero en realidad uno acaba siendo nada más que un pelele profesional que intenta llegar al final del día, un hombre más dentro de un sistema, que intenta mantener su puesto, y no, no diría que ser profesor sea para todos la mejor forma de entender a los niños. En mi caso desde luego ha causado el efecto contrario. Y no me malentienda, sé que la forma de ser de los críos no es solo culpa suya, pero al final el que tiene que lidiar con sus frustraciones es el tío que intenta enseñarles, el que intenta que le den sentido a las cosas, a las cosas que hacen, el que intenta que vean ciertas obligaciones no como un incordio antes del fin de semana, sino como algo bueno para ellos… Es absurdo; al final, la actitud en clase, tanto la de ellos como la mía, es lo que un compañero mío llama: Danza del Reloj. Yo no miro la hora menos que ellos, ¿se da cuenta de lo que significa eso? He llegado a pensar que uno puede calcular la calidad de vida que tiene en base al número de veces que mire la hora al día.

P.

Sí, a ella la conocí en el centro escolar. Es profesora de inglés y de matemáticas. No me importa decir que al principio lo que sentía era mera atracción sexual, ella lo sabe. Fue luego, cuando ella mostró interés por mí, cuando se me despertó un deseo irrefrenable de protegerla; eso estaba incluso por encima del sexo. Así es como supe que me había enamorado de ella. Espero que esto suene como debe sonar, no sé elegir otras palabras que no sean esas que ya he comentado que están tan devaluadas; parece que solo puedan salir de alguien poco cerebral o… limitado de alguna forma. Pero creo que es la palabra adecuada. Enamorado, con mayúsculas. Ya le digo, es un asunto serio del que te cuesta hablar a los demás, porque es fácil que todo acabe convirtiéndose en un cachondeo alrededor tuyo: un cachondeo en base a algo que te puede hacer sufrir como pocas otras cosas en la vida. Eso también es violencia. Si digo ahora que la gente suele ser cruel, supongo que el cachondeo lo provocaré yo… Pero creo que la violencia no es algo exclusivo de las acciones físicas; hay personas que la practican durante toda su vida a través de meras conversaciones, y esas personas se van a dormir luego tan tranquilas.

P.

Vale, la cuestión es que llevo cinco años como profesor, y un año llegó un alumno nuevo que… A ver, otra vez quiero que se me entienda bien; no quiero echar la culpa a un crío de ocho años de lo que ha pasado. Solo intento decir que… sí, ha sido una pieza clave en todo esto. Yo no soy de los que piensan que uno puede ir completamente por libre sin que el comportamiento y los juicios de los demás le afecten.

P.

Sí, ese crío en concreto ha sido quien dinamitó toda mi vida, para decirlo claro. Es posible que no haya mucha gente que sepa de la clase de maldad que puede albergar un niño. Un niño, además, juega con ventaja a la hora de hacer daño, porque si se las arregla para manipular a los adultos, puede meterte en un auténtico lío con solo treinta segundos de conversación con un de ellos sobre ti.
No sé si alguna vez ha conocido a un niño así. Me refiero a la clase de crío que tortura de mil maneras a los compañeros más débiles, pero luego es un ángel para los adultos. Hablo de un trabajo actoral casi perfecto, y respaldado por unas notas ejemplares. Comportamiento en clase ejemplar. Todo lo que hacía de puertas para dentro en el colegio era ejemplar. E incluso tenía la habilidad de mostrar imperfecciones, lo cual hacía que su rectitud adoleciera de cierta inocencia impostada que frenaba la posibilidad de que el niño resultara irritante de tan perfecto… Se lo aseguro, llegaron a pasarme por la cabeza muchas teorías. Entre ellas la de que esa clase de seres son los que manejan los hilos ya de adultos. Es decir, triunfadores dentro del sistema, que luego parecen carecer de sentimientos más allá del propio logro. Hábiles para encajar en la sociedad y a la vez dañinos como una enfermedad que no te mata, pero te deja postrado en cama para su beneficio. Ya puede figurarse lo que…

P.

No, creo que no me está entendiendo. Y no quisiera pensar que usted intenta llevar la entrevista por ciertos derroteros. No la veo a usted como esa clase de periodistas que quieren montar la historia del perturbado que solo dice sandeces cobijada en la prueba del video. Debe saber que un video puntual no muestra necesariamente la naturaleza de un ser humano. Imagínese que un día se acuesta usted con alguien y ese alguien la graba sin que usted lo sepa durante el acto sexual; ese tío podría colgar el video por Internet; podría verlo todo su entorno; usted en él… lo que sea, gimiendo, puede que diciendo según qué cosas llevada por la excitación, o cambiando de postura varias veces, pidiendo más, etcétera. Supongo que sabe que, por más que eso solo fuera sexo, y aunque el sexo sea algo natural y libre de ser practicado como uno quiera, es muy posible que muchos pensaran después de ver ese video que usted va más suelta, entre comillas, por la vida que otras, que es más alegre, también entre comillas, ¿me explico?… Donde ahora yo soy alguien violento, a usted se la podría considerar una… ya sabe… Y sí, ya sé que no es lo mismo patear a un niño que practicar sexo; pero la percepción de su video por parte del público invitaría a colocarle igualmente una etiqueta peyorativa, injusta… una etiqueta que no la definiría a usted, del mismo modo que la de violento no me define a mí… ¿Me capta? Sencillamente eso es más divertido para la gente que pensar qué ha podido pasar de verdad.

P.

Le contaré con pelos y señales lo que pasó, no se preocupe, ya estamos llegando… La cuestión es que ese niño, no el de la patada sino el del colegio, tenía esa habilidad de actuar con inocencia cada vez que había un adulto delante; pero un día llegando al colegio, y desde mi coche, le vi en la calle dándole manotazos en la cara a un compañero; un chico retraído que no solía hablar nunca. Así que, después de todo, el chaval ejemplar era un abusón, y obviamente no actuaba solo. Después de ese día comencé a ver su comportamiento en clase como una farsa; y él sabía que yo sabía que era una farsa, porque había visto pasar mi coche, y mi comportamiento con él en clase había cambiado con los días. Comprenderá que me volví desconfiado, y ya incluso me resultaba irritante corregir sus trabajos, sus exámenes, su forma de escribir, su terminología. No me caía bien… Y no es que antes me cayera bien; le tenía por un empollón y nada más. Yo no había sido un empollón en mis tiempos, así que supongo que me sentía más apegado a otra clase de alumnos… Tengo que reconocer que esa combinación de empollón y abusón me daba bastante miedo, por decirlo así. Un miedo que él no notó. Supongo que debió pensar que yo lo hablaría con los demás profesores… La verdad es que no lo hice; porque era verdad que ese chico me daba miedo; y me daba miedo su reacción si yo abría la boca en relación con su faceta de abusón, la cual, le aseguro que nadie más que yo en el centro conocía.

P.

Lo que hizo fue tomar una especie de medida preventiva contra mí. La más cruel que se le ocurrió. Y lo planeó todo al milímetro… Un día había reunión de padres y profesores. Es un protocolo educativo que va poco más allá de teatralizar cierta clase de interés por aunar esfuerzos adultos por saber qué necesitan los niños, o si ya tienen todo lo que necesitan, etcétera. Normalmente lo único que pasa es que se tienen conversaciones vagas sobre las notas, sobre quién debe mejorarlas y quién no, y al día siguiente todo sigue igual… Todo el mundo intenta sonreír y ser amable, hay padres colaborativos, y luego también esa clase de padres que cada vez abundan más, que son esos para los que todos los males de sus hijos provienen del centro escolar y la educación que reciben allí. ¿Tengo que decirle qué clase de padres tenía el alumno en cuestión?

P.

Sí, el chico ideó un plan… Yo había terminado con mi intervención en la reunión; hice una especie de presentación, di la bienvenida a los padres… lo que hacíamos era repartirnos la tarea; primero había una charla general y luego se atendía a cada familia en particular. La charla la conducía mi novia. Ella tenía más experiencia… El caso es que yo me ausenté para ir al lavabo. Siempre he tenido problemas de estómago; el estreñimiento te hace tardar unas cinco veces más para… eso… El caso: yo me voy, y al cabo de un minuto, ese crío debió salir de la reunión poniendo alguna excusa, ir al lavabo, deduje después. Cuando yo llegué al aula, me topé con que todo seguía igual, excepto que el crío en cuestión lloriqueaba… A ver, en ese momento aún no se habían percatado sus padres. Entonces le vieron y…

P.

No, no estoy llorando, estoy… Es que me estoy liando otra vez. A ver… El crío salió de la clase mientras yo estaba en el lavabo. Debió esconderse o merodear, esperó unos minutos. Eso quería decir que durante esos minutos en que no había nadie por los pasillos, solo él y yo estábamos fuera del aula. Así pues, él volvió a clase antes que yo con los ojos llorosos, haciendo gala de ese talento que tiene. Y al poco llegué yo.
Lo que todos notaron a partir de entonces fue un ambiente enrarecido. El crío no quería decir por qué lloraba silenciosamente, y evitaba mirarme… Lo había planeado todo a la…

P.

Sí, pero no se precipite. El niño esperó diez días hasta que habló. Diez. Pasaron diez días desde que montara ese show en la reunión. Por Dios, la mayoría de críos no iban a esas reuniones, pero él siempre tenía que estar ahí, presente, presente donde hubiera adultos, para poder interpretarse a sí mismo… Diez días esperó, hijo de puta… lo siento… diez días, solo para darle realismo al asunto. ¿Cómo reaccionaría un niño normal si un profesor abusara sexualmente de él…? Obviamente dijo que yo había abusado de él en el lavabo, y que le había dicho que no dijera nada o… qué se yo, o le haría daño… Es decir, esperó diez días de supuesto terror por mí. Seguramente fue como alma en pena por su casa hasta que sus padres le arrancaron, entre comillas, las palabras…

P.

No, no actuó de esa forma en ninguna de mis clases durante los diez días, creo que quería que todo el asunto me diera en la frente. Obviamente sus padres se pusieron de su lado. Hubo una reunión con ellos… estaban ellos, el crío, el director del centro y yo. El padre me amenazó varias veces de muerte, y la madre no dejaba de llorar. Mi novia y todos los alumnos escucharon el follón desde los pasillos.

P.

Pero avíseme si me dejo algún dato importante. Sé que estoy siendo muy disperso… Sí, mi novia era lo que más me preocupaba. Llevaba ya cuatro años con ella. Tres y medio para ser exacto… Me había pasado año y medio hasta atreverme a… ya sabe. Ella esperaba que yo… Bueno, estos asuntos a veces se complican de forma absurda. Pero creo que todas esas dudas y esperas de ambos, luego hicieron que la relación fuese más seria de algún modo. Nos tomábamos muy en serio el uno al otro. La etapa de tanteo había sido muy larga. Podríamos haber escrito un libro solo con momentos incómodos y silencios y torpezas y todo ese tipo de detalles que se dan entre dos personas que se atraen mucho más allá del sexo… Lo que pasa es que yo era reservado… No me corte, por favor, intento explicar por qué ella pudo dudar de mí al principio. Yo era muy reservado, algo así como involuntariamente misterioso con ella. No le hablaba mucho de mi pasado. Había tenido muy pocas experiencias con mujeres, y todas muy espaciadas. Era tan simple como que me daba vergüenza admitir que no tenía mucha experiencia más allá de cuatro polvos y un par de relaciones semi-serias en las que ya desde el principio yo no quería nada serio, por más que quisiera engañarme a mí mismo… Si no le hablaba apenas de todo eso, era porque no quería que pensara que no la iba a tomar en serio, o que simplemente había tardado tanto en abrirme a ella porque era un completo inexperto (y eso era en parte verdad, lo cual reforzaba mi convicción de no hablar más de la cuenta de ciertos temas). Como sea, no quería que se llevara una falsa impresión respecto a lo que sentía por ella, no quería que se planteara el tirar la toalla conmigo e irse a por otro…

P.

Ella dudó de mí, sí. Cuando me acusaron ya en firme de haber… en fin, espero que no me haga hablar de lo que me acusaron…

P.

¿Usted cree?

P.

Por Dios… Esto va a ser mucho más duro de lo que creía… A ver… A ver… Déjeme recordar para ser preciso… Los agravios de los que se me acusaba daban para llenar dos folios. Antes he llamado hijo de puta a ese crío, pero si la gente supiera la verdad, sabría que me he quedado corto… En fin, me va a permitir que sea escueto con esto. Para resumir y que todos me entiendan, el crío dijo que mis acciones incluyeron tocamientos, sexo oral (que yo supuestamente le forcé a hacerme), e incluso dijo que intenté penetrarle, pero que me hice atrás porque no quería dejarle marcas o evidencias que pudieran inculparme…

P.

La verdad es que al final he tenido mejor suerte de la que creía. Siempre he pensado que cuando acusan a alguien de pederastia, luego ese alguien ya no puede levantar cabeza… Por suerte a mí se me exculpó legalmente, no había pruebas y nada se sostenía; pero es obvio que luego pasé por una mala época que no le deseo a nadie. La mala época que culminó en la patada al crío del cine.

P.

Sí, lo que decía era que mi novia al principio dudó. No sé si usted sabe –y déjeme sonar lírico otra vez– lo que se siente cuando uno se va a dormir cada noche mientras se le rompe el corazón y no puede dejar de pensar en… Creo que nunca había llorado solo. Y durante semanas no pasó día en que no me hundiera en la mierda cada noche… Incluso dormía en el sillón por elección propia; no quería intentar ir a la cama y que ella fuera la que me echara: eso me hubiera aniquilado… es decir, aún más.

P.

Ella vio que yo estaba destrozado, y al final fue ella la que sacó el tema. Debe recordar que ya me habían exculpado. Legalmente era inocente; pero claro, ya sabrá que el sistema legal, si algo no tiene desde hace ya mucho, es credibilidad. O sea, sí, gente muy seria y con muchos estudios y usando terminología de lo más gris y recta, había dejado claro sobre papeles y a viva voz microfonada que yo solo era la víctima de un niño manipulador… Pero lo único en lo que podía pensar mi novia era en si estaba viviendo con un enfermo, un salvaje, un inhumano y asqueroso reptil; alguien que no merecía ni vivir a no ser dentro de una jaula con el suficiente alimento como para seguir teniendo conciencia del encierro…

P.

Lo que pasó luego fue tan sencillo como que ella decidió escucharme, yo le hablé, y ella decidió creerme. Usted como mujer no puede entenderlo, pero, como hombre, echarse a llorar delante de la persona a la que uno más quiere puede ser humillante en según qué circunstancias… no podría describírselo. Le hablé sobre mi pasado, sobre mi decisión de no sacarlo a la luz para intentar parecer mejor de lo que era; joder, incluso exageré bastante. Estaba desesperado por que confiara en mí.

P.

No, aun así tardamos bastante en volver a tener sexo. No bastaba con hablar un día para que todo se arreglara. Por ejemplo, yo ya no caía muy bien a mis suegros antes: ahora siguen creyendo que soy un pederasta. Han ejercido mucha presión para que su hija me deje, me mande al carajo y se busque a alguien normal. Que no sea delincuente al menos. Le aseguro que hablan así delante de mí… Después de lo del niño del cine, ya casi no me afecta, pero no puede llegar a imaginarse toda la frustración y odio que pueden llegar a caber en un solo cuerpo. Yo era un barril de odio, una pompa a punto de estallar. Entendí con claridad meridiana por qué hay gente que de golpe se arma hasta los dientes y mata treinta compañeros de trabajo a quemarropa. Hay tíos que hacen eso…; yo le pegué una patada a un crío en unos multicines…

P.

Sí, por supuesto, recapitular o… ¿Puedo pedir más café?… Gracias… Bueno pues eso, a ver… Total: ese proceso de semanas desde que me exculpan hasta la patada, es el peor que he vivido en mi vida. Incluso peor que el que pasé hasta que me exculparon después de que se me acusara de lo que ya sabe. Fue peor porque no podía demostrar mi inocencia del todo. Uno nunca puede. Uno puede haber sido ladrón, haber sido indigente, haber tenido una etapa delictiva o de la que no se siente orgulloso, y luego pasar a otra cosa y que la sociedad no tenga en cuenta ese pasado tuyo porque ya te ve rehabilitado; al menos quienes te quieren de verdad… Pero cuando se te acusa de lo que se me acusó a mí, ni aun librándote de condena alguna en un juicio que fue un completo circo en el que se pilló por todos lados a aquel crío, ni aun así consigues lavar tu imagen. Eres potencialmente repugnante para toda tu vida… Esa idea me persiguió durante semanas; durmiendo en el sillón, evitando la mirada de mi novia, soportando los comentarios de mi suegros, “normalizando” el vacío que me hacían y aún me hacen mis amigos. Había pasado a ser oficialmente alguien de-no-fiar, aunque oficialmente me hubieran declarado inocente y de fiar.

P.

¿Que cómo estoy ahora?… ¿Quiere que le sea completamente sincero?… Estoy mejor, pero podría estar mejor… ¿esa respuesta le sirve?… O, no, mejor apunte esta otra: estoy mejor, pero nunca podré estar mejor. ¿Qué le parece?, ¿lo suficientemente ambigua…? ¿Sabe qué le digo?, hay una cosa en la que no he sido completamente honesto. No me he arrepentido nunca de darle aquella patada a aquel crío. Aquella patada fue la que le enseñó a mis seres queridos mi absoluta desesperación; aún no he entrado en esto: ellos supieron entender el porqué de aquella patada. Creo que por primera vez mi novia fue capaz de verme completamente inocente de pederastia. ¿Le parece paradójico?, ¿contradictorio?… eso es porque la vida lo es; y a veces un suceso así hace que todo encaje extrañamente para las personas adecuadas; en este caso, para las personas de mi entorno que se debatían por dentro, mis padres, mi novia, preguntándose por mi inocencia, por mi culpabilidad, por mi pasado, llenando huecos en blanco. Vale, no cuente a mis suegros, pero mis suegros nunca me han querido, siempre me han repudiado, aunque le digo una cosa, no más que yo a ellos… Y sí, joder, no me arrepiento de haber dado aquella patada a aquel crío. Déjeme decirlo, ya que nadie investigará, nadie le dará valor a esta entrevista, nadie hará nada por intentar verme como alguien inocente o normal, o como una víctima; porque nada de eso es más útil que concluir que alguien es peor de lo que tú eres. Así que voy a repetirlo: no me arrepiento de haber pateado a aquel crío, porque vi en él la misma energía que en el otro. La misma sonrisa odiosa que solo enternece a esos yonquis de los críos entre los que ya no me cuento. Aquella patada fue mi declaración de principios, la mejor forma de expresarme en aquel justo momento: me da igual que para la mayoría ahora sea el pederasta potencial que pateó en el estómago a un crío en unos multicines. Ni siquiera su mirada ahora en plan éste-está-tarado me afecta. Tengo lo que necesito, tengo una imagen más clara del mundo, más objetiva; no creo que sea tan raro que haya tenido que ser gracias a un acto de violencia. Sé que tengo más amor en mi vida del que muchos de los que me juzgarán tienen; y por eso precisamente me juzgan, por esas carencias en sus vidas. Me da igual comenzar a sonar como Charles Manson. Yo al menos ya conozco tanto el odio como el amor. El tiempo hará su trabajo, esa es mi esperanza, el tiempo hará su trabajo.

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Un comentario en “SCUM

  1. Todos pensamos que el tiempo hará justicia con todo lo que nos pasa porque somos demasiado culpables para buscarla por nuestra cuenta, y dejamos esa tarea en manos del tiempo. Por otra parte olvidamos las veces que fuimos unos seres despreciables y alguien esperó que el tiempo hiciese justicia con nosotros….

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