Cuentos para niños para adultos (3 de 5) – Candidato

P.

Me gustaba aplastar hormigas.

P.

Sí, me quedaba mirando el hormiguero, a veces como una hora. Es fascinante verlas trabajar. Me hacía sentir bien. Y me encantaba que ellas no supieran lo que iba a pasar. Así descubrí de una forma tangible la muerte.

P.

Me gustaba ir al colegio, se me daba bien. Tenía facilidad para las matemáticas y cada semestre era un reto, siempre quería mejorar las notas.

P.

Es verdad, pero la autobiografía no la escribí yo. La escribió Javier Sánchez, un chico al que llegué a dar clases en la universidad, y que ahora es un gran escritor. Y sí, para mí siempre ha sido muy importante la familia, por eso no me parecía extraño tener sexo con mi madre. Bueno… prefería una chica, pero entonces no me fiaba de casi ninguna.

P.

Quería comprobarlo por mí mismo. La política es un acto de responsabilidad, al mismo nivel que tener hijos. Antes de tomar la decisión de llevar allí al ejercito, pedí que me trajeran a alguien de la calle; alguien que no tuviera techo ni familia. Quería hacer el mínimo daño posible, y a la vez demostrar a los chicos reclutados que estaba dispuesto a mancharme las manos de sangre; por eso lo grabé… El asesinato es algo natural. No fue una experiencia agradable, pero a partir de ahí me aficioné a las armas, es un mundo fascinante, puede preguntarme lo que quiera sobre eso (risas).

P.

Estoy convencido de que tendremos mayoría absoluta. Nuestros votantes son fieles, y los partidos en la oposición manejan argumentos imposibles. Promesas imposibles.

P.

No somos un gobierno totalitario, vivimos en democracia, pero ya sé a qué se refiere. Debe entender que las medidas drásticas cuando se trata de maleantes son un ejercicio de amansamiento: es práctico, y sobre todo realista. Cuando sabes como ciudadano que puedes estar mucho peor, te conformas con lo que tienes. La gente sabe eso, los votantes lo saben, y lo entienden, saben que vivir no es el paraíso, pero también saben valorar los tesoros del día a día.

P.

No, ya sé por dónde va, pero verá, no se puede ser capitalista y a la vez querer proyectar alguna especie de carácter personal. Yo doy lo que me pide la mayoría, mi reto es ganar las elecciones. Lo que usted no sabe es que está equivocado. Quieren a alguien que piense por ellos, y a la vez saben valorar el trabajo duro. Usted no entiende la dignidad que eso les reporta. Es un Todos a una. Y si no te sales de ese orden no te va a pasar absolutamente nada malo. Es sencillo, es cómodo, y no está exento de placer.

P.

Las manifestaciones son un modo de desahogo. No me parecen mal. Entras en una habitación y lo destrozas todo, gritas y luego te vas más tranquilo. Quienes salen a la calle en realidad están enamorados del sistema que yo propongo, no quieren anarquía ni nada parecido; ¿no se da cuenta?, son consumistas, señor, nada más, su idea del futuro no tiene que ver con enriquecerse emocional ni intelectualmente, ni con descubrir nada más allá de sus narices. Oiga, lo que quieren es dinero, eso es todo. Al final son tan capitalistas como yo. Ni siquiera usted está aquí por otra cosa, yo no le caigo bien, es solo que tiene un sueldo por el que ha de responder. Por eso aquí nunca hay huelgas indefinidas, ni nada que vaya más allá de quemar containers y romper cristales durante cinco horas. Porque en el fondo no quieren que este sistema se acabe, les aterra la sola idea. Y es un miedo comprensible, han estado muchos años estudiando y trabajando dentro de este sistema (y lo quieran ellos reconocer o no, por él) como para que ahora una leve convicción de que algo huele mal les lleve más allá de las tertulias en los bares o las huelgas puntuales. Acusarme de mal gobernante es como acusar a alguien de mal padre porque su hijo llora a veces. Como digo, yo solo les doy lo que en el fondo quieren.

P.

Llevo toda la vida oyendo hablar del Termino Medio, como usted dice; o de mejorar el sistema para que sea más igualitario. Pero si lo que se demanda es un sistema capitalista, es lógico que muchas personas quieran enriquecerse; porque quieren seguir con esa jerarquía basada en las posesiones. Y las personas que lo hacen de forma ilegal… pues verá, siempre van a existir. Antes se robaban gallinas, y ahora se roba dinero.

P.

La política es un medio como cualquier otro, y yo elegí ser un capitalista. Y elegí ser un capitalista porque me gusta serlo, y porque así soy el reflejo perfecto de la mayoría de la gente de la calle. Ninguno ansía cosas distintas a las que yo tengo, o sigo ansiando. Esa es la situación vigente, señor. No puede pretender tratar al 90% de la gente como si fueran eruditos o filósofos, cuando sus propósitos vitales, cuando les va bien, no van más allá del móvil nuevo, el coche nuevo, la casa más grande, cambiar oootra vez de piso… Y no se confunda, yo no les condeno por eso. Mi política solo se adapta a eso. Como he dicho, yo gobierno para ganar las elecciones, ese es mi trabajo, y una vez estoy de nuevo en el poder, procuro dar a la gente lo que quiere… El concepto que tiene la gente sobre la felicidad es muy concreto, y se basa en un porcentaje altísimo de sacrificio a cambio de una recompensa mínima. ¿Quién soy yo para comenzar a hacerles sentir culpables por ser así? ¿Acaso cree que si tuvieran más tiempo libre y más dinero lo usarían para leer a Wittgenstein o ayudar en masa a los africanos?…

P.

Ya, ustedes siempre dicen lo mismo, “la gente es así porque no tiene más remedio…” No tienen el acceso que deberían tener a los estudios y demás… Pero como le digo, mi trabajo es ganar las elecciones, y no puedo enfocar el asunto según cómo podrían ser las personas dentro de cien años en un mundo mejor de bonanza económica y cultura por doquier. Simplemente trabajo con lo que tengo, y las legislaturas duran cuatro años, amigo mío. A eso, hay que sumarle que ustedes creen que los gobernantes venimos de otro planeta… ¿Usted qué cree que hará cualquier persona de la calle, cualquier chico que ahora tenga 17 años si llega a algún cargo de poder…? ¿Cree que se pondrá a cambiar el mundo?, ¿o más bien que se dedicará a vivir lo mejor posible con su mujer y sus hijos?… El mundo es el que es, la jerarquía es la que es, y es el sistema que la gente ama. Nadie quiere ser igual que el vecino, nadie quiere ser inferior, lo que quieren es fingir humildad mientras son superiores gracias a sus esfuerzos, señor. Quieren tener la posibilidad de tener éxito, de acumular cosas, de llegar más arriba, más alto, de follarse a la reina del baile. Eso es lo que les ofrece el capitalismo. Y por eso les vale la pena –aunque no lo reconozcan– que nuestras políticas ninguneen y hasta expriman al tercer mundo, e incluso a ellos mismos (siempre que no les toque a ellos…). Por eso les encanta, les chifla, adoran que la jerarquía vaya desde el mendigo que se muere en la calle hasta el señor elegante que ama su trabajo, tiene posesiones por doquier y una familia con la que celebrar la navidad por todo lo alto. Dígame ahora mismo que todo eso es mentira, que yo tengo derecho a quitarles eso, o que usted en mi lugar mostraría interés en quitárselo y quizá incluso arriesgar así su acomodada vida.

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3 comentarios en “Cuentos para niños para adultos (3 de 5) – Candidato

  1. Hasta ahora, el que más me ha gustado de la serie. Más allá de las excentricidades de acostarse con su madre y matar a un pobre, la lógica del entrevistado es implacable, y si me apuras, inapelable. Hay muchas verdades ahí, y no me refiero a verdades sobre nuestros gobernantes, sino sobre nosotros, los gobernados (de los que no me excluyo). No son cómodas, pero son verdades. O eso me parece a mí.

    Sin duda, la entrevista es breve y el entrevistado es un hombre repulsivo. La técnica de mostrar sólo las respuestas y ocultar las preguntas me parece estupenda y creo que está bien traída aquí.

    Sólo hubiera quitado los dos detalles que te he mencionado antes: el sexo con la madre y el asesinato del indigente. Si se trata de subrayar lo repulsivo que es el hombre entrevistado, creo que con el resto de la entrevista era más que suficiente. Tal vez tenga sentido para mostrar lo repugnante que es, no el entrevistado, sino el público que admite con cierta naturalidad (o eso presumo) semejantes respuestas en una entrevista a un personaje público. Desde ese punto de vista, sí puede tener sentido incluir ambas cosas. Pero no termina de convencerme. Sigo pensando que el resto de la entrevista habla lo suficientemente mal, tanto del entrevistado como de sus gobernados, como para saber a dónde quieres llegar. De todas formas, es sólo una impresión personal.

    Como siempre, más palabras para las pegas que para los elogios. Que no nos despisten. A mi entender, es francamente bueno.

    1. ¿Tú crees?… yo me imagino a más de uno de estos bichos acostandose con su madre con consentimiento de la misma; Rajoy me parece un perfil potencial para eso, cuando tenía 18 o 19 años.. en esas familias fachas, hipócritas, mentirosas, cerradas, egoistas, siniestras…
      Como sea, quería meter uno o dos detalles escabrosos normalizados en el contexto del relato, aberraciones del ámbito personal a la misma altura de ejercicios políticos que la mayoría de gente acepta sin más, y hasta parecemos depender de ellos, de que nos maltraten…

      Gracias por leer!

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