Tanda de microrrelatos (6) – Ahuyentando Julietas

Donde ella creía que había un plural sin más, solo había un singular, que era ella. Quizá para cuando se percató, en este caso eso resultó ser demasiado singular, y había otros elementos del plural que de repente se le antojaron gramaticalmente más correctos. La cultura de la singularidad era el paisaje no oficialmente aceptado que se dio cuenta era mejor observar sin implicarse y a resguardo.

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