Relato diario como sustitutivo temporal del asesinato (4 de 5) – A todos los muertos

En general os sigo teniendo aprecio, aunque acabo de empezar y puede que más adelante me contradiga. Estuvisteis ahí en algunos buenos momentos. Incluso fuisteis vosotros a veces los que hicisteis que fueran buenos momentos. A veces creo que es verdad que cada persona es especial y única, aunque luego se me pase…; pero supongo que es bueno que en ocasiones tenga aunque solo sea esa sensación. Esa sensación debería significar algo; algo basado en un sentimiento y no en lo racional, para variar. A algunos os recuerdo mejor que a otros, a otros os añoro, y otros doléis en la mente, porque ya no podéis siquiera añorarme. Los sueños son una buena pista, algunos aparecéis a veces en mis sueños, aunque solo algunos me marcasteis lo suficiente como para apareceros como fantasmas. Cuanto más tiempo pasa más difícil es recordar vuestros gestos; están las fotos, pero en las fotos no están vuestros gestos, ni mucho menos vuestras voces o formas de sonreír cuando sonreíais de verdad. A veces pienso en si seguirá viva vuestra creatividad sea donde sea que estéis, o vuestro sentido del humor, o si seguirán en activo vuestros encantos. Me gusta pensar que sí. La verdad es que no puedo decir que os eche a todos de menos. A veces es una cuestión emocional, a veces lúbrica y a veces ambas. Mi abuelo decía que la muerte significaba la desaparición del ser querido; tenía razón. Decía que había que aceptarlo. Era parte de la vida. Respiras el aire que tienes cerca, y debes aprender a socializar con aquellos que comparten tu aire. La verdad es que hay demasiada gente, demasiado donde mirar y elegir. Es abrumador. Creo que por eso prefiero pensar que nadie es único, que de hecho hay mucha paja humana, y no en el sentido masturbatorio (que también). Como sea, esta carta es para vosotros. Todos, estéis donde estéis archivados, ya seáis de los que abandoné o de los que me abandonaron. Nos os tengo mucho rencor, o sí, pero en distintos grados, o sea, no a los que abandoné, pero sí a los que me abandonaron (puede que con alguna irracional excepción). Cada vez que me cruce con vosotros por la calle o vea vuestras actualizaciones en alguna red social, volveré a dudar sobre si decir algo. Mi abuela decía que una cosa era rezar, pero que hablar directamente con los muertos a veces no traía nada bueno.

fantasma

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4 comentarios en “Relato diario como sustitutivo temporal del asesinato (4 de 5) – A todos los muertos

  1. Hacia mucho tiempo que no pasaba por aquí o más bien no me detenía a leer con tranquilidad, que manera de escribir!! 😀
    Esto me ha recordado que mis abuela le ponía velas a los muertos, por eso de iluminarles el camino, espero que no hablase con ellos, porque sería muy heavy
    Ah! me quedo con eso de que no somos seres únicos, alguien tenía que decirlo!! jajajaj

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