Cosa diaria (2 de 10) – El novio de mi novia

El novio de mi novia siempre es un capullo. A veces es joven y a veces no. A veces sé de su existencia y otras no. Pero siempre es el mayor pedante de la historia, un tramposo que ha engatusado a la chica, la ha engañado, disfraza el sexo de noviazgo, disfraza su proceder de tiempos de juventud o modernidad. Ese mamón a veces con cara y a veces sin, siempre está montándose alguna historia sobre lo Honesto y cuidadoso que es, sobre lo bienintencionado que es. Eso sí, nunca es celoso o posesivo, nunca se enfada de verdad, no muestra instintos masculinos que no encajen en un contexto actual. Y si se le acusara de cualquiera de esas cosas, lo negaría disparando dignidad en todas direcciones. Sus gustos y acciones son exquisitos dentro de un contexto no muy llamativo. Y por supuesto tiene su vida controlada; siempre tiene una justificación lógica y práctica para todo. El novio de mi novia siempre es un mentiroso; y ni tan siquiera un buen mentiroso, ni siquiera es honesto como mentiroso: no miente del todo ni dice la verdad del todo, disfraza sus intenciones y todos los hechos. Así es el novio de mi novia, el que sea, el actual, los que pasaron, los que vendrán. Y ni siquiera sé bien si quiero convertirme en el novio de mi novia. A veces parece mejor verlo desde fuera, ver todos los intentos patéticos de esos tíos, imaginárselos desde la distancia, desde la larga distancia y cobijado en impedimentos con más o menos sentido. El novio de mi novia es un embaucador, y yo sí tengo celos, sí tengo envidia, sí me jode el sexo libre y las mamonadas del carpe diem si yo no soy el centro de ellas. Él es un demonio y ella comete siempre el error de creer en él. No es de fiar y es mi piedra de toque. El novio de mi novia siempre afirmará que no es como yo; o bueno, no lo afirmará, recordemos que no es un mentiroso per se; lo que hará será ACTUAR. Usará los números y los horarios, los méritos y los galones, hará notar sus cualidades haciéndolas pasar por mayores de lo que son, y a la vez simulando que él no hace esas cosas. Sea quien sea, el novio de mi novia es un buen chico, sencillo pero con cierta ambición, con planes concretos y poca abstracción. Rarezas solo las justas, para hacer pasar su neutralidad por carácter propio, y sus equivocaciones por entrañables imperfecciones de alguien a quien no le importa reconocer que es humano. Así es el novio de mi novia, el muy capullo, sea quien sea.
Y aunque ella no se considere mi novia si le preguntas, uno no puede negar cómo la ve, ni disfrazarla de amiga o compañera. Celos y rabia y envidia, a la orden del día; y me producen cierto placer, porque eso hace que no me parezca una mierda en la versión oficial al novio de mi novia. Di novio, o amante, o amigo con derecho a penetración: son todos unos aprovechados, buenos chicos de la era Iphone, modernos, fibrados, academizados, dispuestos a contarte sus andanzas, siempre dejando claro que ellos jamás confundieron molinos con gigantes. Ellos son caballeros con foulard y complementos de tecnología predominante. Siempre al día, frescos y sonrientes, filósofos pero solo antes de trascender la pose. Los novios de mi novia siempre tienen un gran futuro mientras yo sigo siendo un gilipollas. La autocompasión es como el placer que te produce rascarte. Lo bueno es que es honesta, aunque no sea productiva. Son fases necesarias, la dosis industrial de hipocresía propia jamás me hará cambiar de opinión respecto al novio de mi novia. Pecar de lo mismo, si tal caso se da, tampoco. Siempre podré, al menos, ser muy consciente de que lo mío es auténtico, y que si algún día se dan las circunstancias para que me convierta en el novio de mi novia, siempre procuraré con todas mis fuerzas que el nuevo pretendiente se equivoque al juzgar al novio de su novia. Aunque obviamente jamás le respetaría si no fuera yo para él un capullo, el siguiente capullo. Es la misión del Hombre, ya sea a corto o a largo plazo, ser el novio de su novia, y de no ser así, maldecir a quien en ese momento lo sea. Es tan inevitable como que nos corre la sangre por las venas. No somos productos racionales, no somos estudios de mercado, no somos buenos ni malos. Somos descontrol y putrefacción futura. Todos lo somos, todos menos ella.

efe

2 comentarios en “Cosa diaria (2 de 10) – El novio de mi novia

  1. Hola!
    No sé cómo has acabado el mi blog pero me alegro porque tu comentario me ha llevado a entrar a cotillear y esta entrada me ha encantado.
    No he podido resistir el impulso… es realmente buena.

    Un beso.
    F.

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