Gotas de ricino (5 de 5) – Subtexto

Mejor no caigas en lugares comunes, pero va bien una frase atractiva para empezar, poderosa, o lo suficientemente parca, llamativa, minimalista, lo que sea, algo que llame la atención, pero no tanto como para que parezcas desesperado por ganar lectores. Ahora sigue, déjate llevar, como si ya supieras qué estás escribiendo; ya has arrancado, narra como si todo estuviera pensado, como si esto fuera solo algo natural, nada farragoso, nada que te cueste demasiado hacer. Ni autobiográfico ni totalmente ajeno, empuja eso al fondo de la percepción ajena. No tiene importancia. Da igual lo que te esté empujando a escribir; o no, pero a quien lea eso le debe sugerir sobre todo indiferencia. Estás relajado y creando, no estás histérico ni desesperado ni enamorado, tampoco feliz como sobre una nube. Solo aportas algo más de tu infinita honestidad escribiente para quien tenga a bien leerte. Sigue en ello, las líneas se van acumulando, empieza a pensar en lanzar alguna idea, algo divertido, ingenioso, creativo, o al menos un taco, una palabra poco ortodoxa o rebuscada, o mejor aún, construye una frase con dicha palabra rebuscada y luego mete también una malsonante; es importante el orden, primero rebuscado y luego malsonante, que se vea que tienes vocabulario, pero también que eres malhablado e indomable escribiendo: no te vendes así como así. Vale, puede que eso haya conseguido que el lector se anime un poco. Ahora tienes que hacer algo más, tienes que insinuar que esto va a tener contenido. Has de hacer que el texto tome algún rumbo. Da igual si es una trama con personajes o si solo es una reflexión: empieza con la droga dura, inicia alguna descripción poderosa, comienza a enseñar tu material. Da igual que aún no tengas nada, solo escribe, recuerda cuando hacías exámenes de Historia y querías rellenar, pero que a diferencia de aquello aquí puedes decir lo que te dé la gana. Solo avanza, desentierra un par de ocurrencias, no dudes en volver a los trucos, las palabras malsonantes, las metáforas estúpidas, lo extraordinario, las frases como pura retórica o incluso el autoplagio parcial. Corta el rollo y cambia de tema, juega un poco al despiste. Puede que a ti ya se te haya ocurrido algo, pero sea así o no, el lector ha de creer que tú lo tienes claro, que manejas tu material. Que se fije en cómo las palabras siguen y siguen. Hacia dónde vayan es lo de menos, el lector ha de creer que le estás llevando por dónde quieres. Ve con paso firme. Pisa fuerte y sonríe con tu verbo, menuda historia tienes para él.
Ahora ya has calentado, llevas un buen párrafo, es hora de que comiences a sacar algo de verdad. Basta de insinuaciones. Así que para. Haz algo, otra cosa; guarda, no cierres el documento, pero Googlea un poco, o fúmate un cigarrillo, hazte una paja, folla si puedes, o pilla algo de la nevera. Relájate unos minutos, la hoja ya no está en blanco.
Al volver no te apures. Relee lo que llevas. Es un buen ejercicio mental. Asegúrate de que el “relleno” no parece relleno, de que lo escrito está lleno de buenos elementos introductorios. Y entonces aférrate a esos elementos, riégalos, ha de salir algo de ellos. A estas alturas del texto ya te dará menos apuro pensar en aquello sobre lo que realmente escribes, la persona, la situación, el sentimiento. Ten en cuenta que la mayoría de gente no te va a leer, y que si supieras de verdad lo poco que les importa lo tuyo en contraste con lo que tú crees que les importa, eso te haría totalmente libre. De modo que lo eres, es así, eres libre y ya te has calentado. Ahora ya sí es un proceso natural.
Si aun así aun surge nuevamente la preocupación por que te puedan juzgar según lo escrito, ten en cuenta que, aunque muchos hayan empezado a leer, es fácil que la mayoría no lleguen a esta línea; soplapollas, capullos, iletrados, superficiales, mamones, vendidos (¿ves?, no pasa nada) . Así que sigue, no pares, no hay nada que perder. Llora sobre la pantalla lo que tengas que llorar. Pinta lo que quieras, escupe y vomita, cágate en el folio, vuelve a divagar si quieres, luego ya esculpirás si es necesario, ya casi eres tú mismo, la primera página agoniza, ya no eres solo retórica. Verás a no mucho tardar cierta luz al final de cierto túnel que en realidad no muchos conocen. Sea mierda o bendición, ya estarás más cerca que el 90% de la gente de haber creado alguna cosa más allá de impuestos y más superpoblación. Ya hay tantas líneas encima de esta que no debe quitarte el sueño ser todo lo cínico, sarcástico, cursi o sobrado que quieras. Serlo, o parecerlo, o lo que sea. Triunfar o fracasar, y qué. Lo peor que te puede pasar te va a pasar algún día de todas formas hagas lo que hagas, escribas lo que escribas, pero al menos tú te habrás atrevido a intentar disfrutar del paisaje. Al menos tú habrás comprobado que centrarse en algo a veces te puede traer algo más que el sonsonete con el que conseguir cubatas y cenar cuatro veces fuera a la semana. No te habrá crecido la polla ni tus tetas serán más bonitas ni podrás fardar mejor en entrevistas de trabajo. Pero tú habrás vivido en tanto otros se siguen pensando Personas en sus casillas estáticas mientras esperan a que Dios vuelva a lanzar los dados.

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2 comentarios en “Gotas de ricino (5 de 5) – Subtexto

  1. ¿Es literatura? Si no es literatura, ¿qué es? ¿Es provocación? Si lo es, ¿por qué?, ¿ganas de joder? ¿O tal vez no, sino todo lo contrario? Preguntas sin respuesta, palabras sin letras, y éstas sin valor, si acaso el que aporten otros, siempre otros… No pretendas que los demás te entiendan…

    Un abrazo

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