Relatos con una mancha sospechosa (5 de 5) – Los juegos del hambre

–No escribas esa mierda. Es mi consejo.
–Pienso escribirlo y pienso presentarlo al puñetero Premio Planeta si me da la gana, el otro día me enteré de que no hace falta que la obra esté publicada…
–No ganarás ningún premio, ni te publicarán en ningún lado esa mierda, porque…
–Hombre de poca fe…
– … mierda
–Siempre estás mierda por aquí y mierda por allá…
–En todo lo relativo a tus ideas es como una palabra polisémica, multiusos…
–Sé que en el fondo es todo ironía, y que no lo dices de corazón, y además aún no te he contado…
–No hay ironía, hermanito, hay mucha mierda, de verdad, estás enterrado en…
–Escucha. Para un momento.
–…
–Koushun Takami… … ¿lo captas?
–No sé quién es ese pavo…
–El autor de Battle Royale, un libro, una peli, anteriores a Los juegos del hambre, la misma premisa; algunos lo llamarían Plagio… Llega cada día por la noche a su casa, cabizbajo como siempre desde hace un par de años. Haga lo que haga se topa con entrevistas a Jennifer Lawrence, en la tele, en los videos de portada de Youtube…
–Muy irónico… aunque creo que sigue siendo mierda…
–Calla… Lo mejor es que además está obsesionado con la Lawrence, y también con Suzanne Collins, aunque por motivos distintos…
–Me pierdo…
–Suzanne Collins, la autora de Los juegos del hambre. Y cada noche se va dormir solo…
–Porque sabes que vive solo…
–Oye, no sé cómo vive, esto es ficción, colega. El Takami, o Katami o lo que sea, lleva meses sin poder dormirse sin hacerse una paja pensando en…
–Perdona… un momento… No…, es mi hermano, creo que es otra crisis… ¿eh?… Tú eras la que iba a buscar a la niña hoy, ¿no?… Vale… Vale, pues ve… Vete… Como yo no sirvo para nada, pues vete… Eso…
–¿Hola?
–Sí, metaficción, metaplagio, lo que sea, masturbarse, sigue…
–¿Todo bien?
–Si vivir con una Gilipollas es correcto, todo está bien, sigue…
–Eh… A ver… Ese japonés, tío, publica un libro y alguien se lo plagia, más o menos, y no tuvo valor para denunciar el plagio (o bien lo hizo y no salió bien, esto tengo que decidirlo), y que ve como la maquinaria de Hollywood se enriquece con su idea…
–Sí.
–Y el tipo está en crisis. Pero lo peor es que ve esas pelis americanas y le encantan. Disfruta como un crío con ellas. Coño, incluso hay detalles en ellas que le hubiera encantado incluir en su libro.
–Entiendo…
–Y siente que tiene que hacer algo, algo para resarcirse, porque creo que es más interesante presentarlo como el tipo que no se atrevió a denunciar a nadie, incluso viendo cómo fusilaban su idea. Y que además nadie, ni sus editores ni miembro alguno del equipo de la peli Battle Royale le ha mencionado el tema ni se ha escandalizado, ni mucho menos le han espoleado a denunciar.
–Solo, amargado.
–Solo y amargado, tío. Incluso en un capítulo que tengo pensado llega a soñar con que los americanos, los productores que le robaron la idea en acuerdo con Suzanne Collins, le ofrecen a Jena Malone –una de las chicas de la segunda parte de la trilogía– para que se vaya con ella a algún viaje del tipo sexual, del tipo no salir de la habitación, y que aunque él prefiere a la Lawrence decide aceptar y…
–Te estás yendo por las ramas…
–Bueno. Yo iba decir que por lo que sea me pone más Jena Malone, pero eso… El caso es que esa saga de libros y pelis americanas que se han nutrido de sus ideas –de ideas japonesas, hermano– gobiernan la vida de nuestro héroe…
–El héroe de tu novela.
–Sí, tío, el héroe de mi novela corta, va a ser cañera, irónica, ácida, divertida, ya verás, tío…
–Y qué pasa después…
–Pues que espero que salga también en versión de bolsillo porque…
–Qué pasa después, digo, qué pasa con el japonés.
–Oh… pensaba que no querrías saber más…
–Quiero conocer la magnitud de la tragedia…
–Ya, yo sin embargo envidio tu vida…
–…
–…
–¿Qué has querido decir con eso?
–Con qué.
–Mi vida es cojonuda, gilipollas, no puedo estar mejor, ahora mismo me está chorreando la felicidad por las orejas, estoy poniendo el suelo perdido de crías de arco iris de colores…
–Ya…
–… y a ti no te importa una mierda lo que pase en mi vida y en mi casa. Aún te puedo retorcer los pezones, hermanito, el día de navidad está cada vez más cerca, cuidado con lo que dices…
–Precioso. Se te ve exultante.
–Lo estoy, mamonazo. Cuenta lo del japonés antes de que te cuelgue.
–Muy bien. Solo espero no enturbiar tu rollo zen…
–Ve rápido, quiero irme a cenar.
–Pues el caso… el caso es que me avanzo a la realidad, y llevo la acción a la etapa posterior del estreno de la última peli, tío, Sinsajo 2 o lo que sea… Katimi está ya en las últimas, todo le va como el culo, sus depresiones son cada vez más jodidas y cada vez le cuesta más salir de ellas.
–Quiero cenar…
–Espera… Y cuando ya está incluso pensando en el suicidio, porque cree que todo es una gran broma cruel del universo… ¿qué crees que pasa?…
–…
–¡¡Que lo es!!
–Creo que vas a conseguir que vomite la cena antes de haber cenado…
–Calla, escucha… Una de esas noches deprimentes, tío, un puto martes o algo así. La última peli está teniendo un éxito arrollador, y Takima llega a su casa cabizbajo otra vez. Casi llorando, pensando en vigas sólidas y cuerdas, en cuchillas de afeitar, venenos…
–Ajá …
–Sí, y además llega de ver la última peli de la saga, nadie le ha conocido en el cine, y todos hablaban de los directores, de Jennifer Lawrence, de Suzanne Collins. Ni un solo comentario sobre Battle Royale…, todo el público de multisalas devorando palomitas desde la ignorancia, haciendo comentarios estúpidos y hablando en mitad de la peli, todo ese dinero para el bolsillo de otros, hermano…
–Mis tripas gruñen…
–Ya queda poco. Es la ironía perfecta. Porque después de todos esos años de silencio y rabia y frustración, ese exceso de educación y no querer molestar nadie, todo ese tiempo de no decirle a nadie “eh, ¿es que no veis que yo escribí esa mierda, tíos?”. Después de todas las depresiones y sabanas crujientes al amanecer, finalmente Tamaki recibe su recompensa.
–Si no acabas ya, dejaré el teléfono solo descolgado…
–Cuando Takami entra en su casa, ¿qué crees que encuentra?… ¡Es Suzanne Collins, tío! Pero parece estar sola, y lleva un camisón que insinúa que no lleva nada debajo. Takami se sobresalta y pide explicaciones. Pero justo antes de que diga alguna gran burrada, se enciende la luz del salón y… ¡¡SORPRESA!!… TODOS están ahí, hermanito, es surrealista y emocionante a la vez, emotivo y cómico. Y Suzanne le hace pasar y le dice “¡Todo ha sido una Gran Broma, Takami, recibirás tu porcentaje por derechos de autor!”
–Dios…
–Y le lleva de la mano por todo el salón y dice que hay más gente en el jardín, dice “Ven, están toooodos aquí, ha venido J-Law, está ese Josh Hutscherson o como sea, ha venido incluso el hermano de Thor, que aún no sabemos cómo se llama… De verdad, quiero presentártelos a todos, y creo que tu familia está en algún sitio por aquí también…”.
–Eh…
–Y Katami echa a llorar, hermano, echa a llorar después de años. Explota y casi parece darle un mareo. Un japonés mareado en el suelo, casi, el autor de Battle Royale, hermano, está a punto de venirse abajo como una señora de 60 años al sol en pleno agosto. Pero llega… ¿quién?, llega Jennifer Lawrence, la mismísima Katniss Everdeen… y abraza al hombre nipón, le susurra que ya se acabó, que todo ha sido una gran tomadura de pelo, pero que su nombre volverá a…
–… ¡Claro que me voy a hacer la cena yo, ya iba a cenar yo solo, no te preocupes…! Ya hablaré yo con la niña, ya, que a saber lo que le cuentas tú… vete , sí, coge el coche otra vez… Claro que sí… ¿Eh?… ¡Pues quédate, cojones, haz lo que quieras!
–¿Todo bien por ahí?… …
–No, pero da igual… ¿Y ya está?, ¿acaba así?
–¿El qué?, oh, no, hay un poco más. Básicamente, tienen una ruta de … bueno, lo contrario a desprestigio para Takami, entrevistas e inclusión en ruedas de prensa de promoción de la peli. Todo comienza a ir bien para él y… y…
–Y ahora estás bloqueado en ese punto…
–No. Creo que lo que haré será liar al japonés en una tórrida aventura sexual con J-Law.
–Es estúpido.
–No. Es justicia poética. El libro funcionará teniendo en cuenta su contexto, la vida real, el punto en el que está la saga real Los juegos del hambre. Es algo ambicioso, hermano.
–A mí me huele más a fracaso, o a líos.
–No, la cosa va de sentido del humor.
–La cosa va de que tienes que escribir de otra cosa que no sea encriptar tus pajas viendo cosas de Jennifer Lawrence.
–Jamás me toco con fotos de actrices comunes, necesito…
–Da igual, pajas mentales, lo que sea…
–No quieres saber en qué pienso cuando me toco.
–No, no sigas por ahí, eres un soplapollas…
–De hecho sí hay una cosa de la reunión familiar de navidad que hace que sea menos incómoda, y…
–Cállate la puta boca…
–En el fondo creo que lo sabes…
–¿Que te haces pajas pensando en mi mujer?, claro que lo sé, pero si fueras mínimamente…
–No, joder, que me he tirado ya un montón de veces a tu mujer, coño…
–…
–…
–¡Eres un…!
–Aquí es donde mi libro comienza a ponerse interesante de verdad. Hermano menor llama a hermano mayor y le habla de sus planes de escribir un meta-libro llamado Los juegos del hambre, porque ese era el principio, y entonces…
–… cabronazo de mierda!!! ¿¿Me estás tomando el puto pelo??? ¿¿es que…
–… Y entonces varios niveles de realidad y ficción se comenzarán a mezclar, la coña de J-Law y el japonés y lo que sea que hagas tú ahora que sabes que tienes unos cuernos tamaño Carnaval de Tenerife…
–¡Escúchame, soplapollas! ¡Tú Calla! ¿¿Lo que me has dicho es verdad?? ¡¡Dímelo ahora mismo!!
–Pregúntaselo a ella… Se acabó el totalitarismo tiránico en Panem, hermano. Bienvenido a los meta-Juegos del Hambre emocional.
–¡¡Te voy a matar, enano de mierda!!
–¿Sí?… oh, “soy una bebé china adoptada y mi padre mató a su hermano…” ¿Eso quieres? Todo esto lo has provocado tú, hermano mayor. Y no sé por qué, me parece irónico, así en general, el que ahora estés pensando si uno puede devolver una persona pequeña china.
–Estás muerto, así de claro te lo digo.
–Eso ha sonado muy… ibérico. Muy latino, diría.
–Mi mujer y mi hija están llorando, hijo de puta.
–Cuando se corría también parecía que fuera a llorar, otra ironía más. Lin es muy pequeña, no se acordará de nada. Os estoy haciendo un favor a todos, y deberías saber que mamá opina lo mismo, aunque no lo reconocerá.
–No puedo creer que me estés haciendo esto…
–¿Estás… algo así como llorando…?
–…
–Llevas toda la vida martirizándome, y ahora martirizas a tu mujer. Os vi, hermanito mayor. Te vi.
–¿Me viste qué?
–Lo que me ha sorprendido es tu dignidad durante toda la conversación, como si todo el rollo de Los juegos del hambre no te dijera nada. He visto a poca gente aguantar tanto tiempo haciéndose los tontos…
–¡¡Me viste qué, gilipollas!!
–Te vi con la chica latina, llegando a esa fiesta de cumpleaños que le prepararon, bobo. Y hace la tira. Nunca te acuerdas de que yo ahora también conduzco… Y luego os seguí varios días, muuuuchos días, de hecho. Puedes llamarlo rencor si quieres–porque a mí ella me gustaba, tu mujer, y me gusta, y la conocí antes que tú–, pero me lo pidió ella, eso debe quedar claro también, y también que te quiere, aunque yo no lo entienda… Te seguí por ella. Y coño, fuisteis al cine a ver Los juegos del hambre como cinco veces. Tú y esa latina. Y coño, fuisteis a ver Los juegos del hambre: En llamas como otras cinco putas veces más, hermanito recto y responsable del alma. Hasta habiendo estado como dos años follando por ahí (y hace solo dos años y medio que te casaste…) ¿y aun así propusiste adoptar una niña china..?… Y la adoptasteis… Y todos hemos tardado mucho tiempo en pararte los pies, demasiado tiempo…
–Cabrón de mierda… ¡¡¡¿te has estado follando a mi mujer o no?!!!

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