Maskelyne!

El Maskelyne! (modo anglosajón) es más una realidad paralela color rojo que un local nocturno. El infierno si eres padre de una chica de 18. Techos altos y una extensión de un campo de fútbol, la palabra Desquiciante es más apropiada que Variedad o Eclecticismo. Es el lugar a las afueras de Periferia por el que la juventud de Periferia se provoca el vómito del día siguiente; el lugar en el que intentar descubrir por qué ser joven es tan Cojonudo como dicen. Grupos de amigos de todo tipo, desde niños bien hasta delictivos, acuden a beber y pelear y Ver y discutir otra vez por qué el sitio tiene el nombre de uno de los cráteres de la luna. Hablamos más de un circo de pesadilla que de una discoteca o sala de fiestas. Es el paso siguiente, unos nuevos años 70 ya siendo los 2000 unos hombretones, mientras los 2000 ya están pensando en depilarse del todo el pubis o preguntándose si las tetas les crecerán más. Si tu chaval o tu niña vuelven a las 7 de la mañana con la ropa hecha jirones no es solo puro cansancio o más bebida de la cuenta; hablamos de potencial sexo esquizoide y drogado en lavabos y un críptico padecimiento emocional que solo puede curar la lejanía de la muerte. Si es que eso se cura. Ya no hay nombres suficientes para tantos tipos de drogas. Incluso una de las pastillas que circula lleva dibujado un sol y se llama Vida. Si te meten un par de esas en el cubata acabas la noche tan mentalmente quemado (y desactivado) como si hubieras currado una jornada de 10 o 12 horas en Lo Que Sea por una miseria para que tus hijos puedan tener una educación alienante y así poder algún día «tener una vida mejor» que acaba siendo en esencia lo mismo + unas manos suaves y afeminadas, un dominio sorprendente de la tecnología y un apetito sexual que comienza unos diez años antes. Vida. Todos se parten el culo con eso. A veces literalmente. El Sexo Anal es el nuevo Beso en la Mejilla. Mucha de la química que circula sirve para que la chicas se conviertan en muñecas hinchables, en fantasías palpables, en aspiradoras; aunque a veces ni tan siquiera hace falta, algunas siguen poniendo como excusa que tuvieron sexo porque estaban colocadas; muchas siguen pensando que en lo relacionado con una chica Follar es peor que haber bebido siete cubatas mientras destripaban a la amiga que estaba en el baño para después sonreír todas juntas. Que quede claro, soy una Hija de Puta, pero solo follo cuando siento algo. En el caso de los chavales sigue siendo todo igual que siempre; hagan lo que hagan está más o menos bien visto siempre que no mueran o maten a alguien. De modo que la droga a veces funciona esencialmente para tornar a las chicas en chicos, y a los chicos en poco más que carne de estadística (si no lo son ya). Hay tantos lavabos en el lugar y son tan amplios que muchos los prefieren al asiento trasero del coche o una habitación barata de hotel. La entrada del Maskelyne! es más cómoda y económica, y nadie se te va a quejar por ruidos o suciedad, saben que has ido a eso, o al menos cuando la noche se considera Redonda… No hay enfermedad potencial porque el Carpe Diem lo puede todo, el lado oscuro del Carpe Diem está en cada barra y pista, en cada máquina de juegos y círculo de break improvisado. Una pelirroja te Mira con Intención y ya No Hay Mañana. El Optimismo en alguien salido de 19 años es parecido a tirarse en medio del tráfico o creer que Sida fue un Emperador que ahora solo reside como dato en aulas que ahogan el espíritu. La curva estadística de infectados se equilibra y los anticuerpos ya se cronometran a sí mismos para ver cuánto tardan en instalar sus tiendas de campaña en tus orgasmos. Al parecer hay que ser valiente y vivir la vida, pero ni así es recomendable ir sola por los sitios cuando tienes 20 años y eres de las que se topan muy a menudo con ancianos que no apartan la mirada, Hipsters que se empeñan en recitarte su currículo o estudiantes de Bellas Artes que quieren «pintarte». Quien todos llaman A., despierta en el suelo delante de una de las barras. Estaba sola en casa, ha decidido venir a la buhardilla oscura y casi metafísica de Periferia, un chico la ha invitado a algo y ahora ha despertado en el suelo cerca de la entrada principal de este… “garito”. Lo primero que hace es revisar su ropa, mete su mano derecha en los pantalones y se palpa la vagina, luego hace lo mismo con el ano. No parece haber sufrido de violación o acoso importante alguno. Alguien la levanta por la axilas… y oh, joder, sí que le han echado algo en el cubata, quizá una de Vida, puede que solo una Tamagochi, o un par de esas horribles Bulmas azules. Todo a la vista se hincha y comba, los colores son demasiado brillantes y borrosos, como si alguien que trabajara para Gaspar Noé le hubiese prestado unas lentillas infernales. Ahora el director de fotografía de A. es alguien realmente perverso. No todo lo que decide el cerebro puede llegar con facilidad a las extremidades. Hay que apoyarse donde sea. Alguien grita y se queja y A. tiene que pedir disculpas, se ha aferrado con la mano derecha a la cabeza de un enano, quizá uno de los empleados del Maskelyne!, esos inexplicables espectáculos… No ha debido elegir hoy tacones, ni siquiera suele llevar tacones. Intenta caminar, de vez en cuando entra en su campo de visión algún tío diciendo cosas que el cerebro de A. no sabe procesar ahora demasiado bien;
–¿Puede salir Dorothy a jugar?
–¿Qué?
Todos saben que ahora es carne de lavabo. Dependiendo de lo que haya tomado podría estar babeando por tener a mano los genitales empinados y venosos de alguien. Llega cerca de una especie de ruleta de concurso, un grupo de parejas grita y un tío muy bien vestido vocifera algo relacionado con un «gong». A. comienza a planear buscar un sitio en el que vomitar. Llegarse hasta uno de los lavabos se le antoja casi imposible, y no está en el mejor estado para afrontar ahora ese tránsito. Hay que imaginarse el Maskelyne! como un gran y truculento parque de atracciones en el que no siempre entiendes lo que ves, y donde la distribución es óptima en lo caótico. En lugar de los caballitos, una gran barra circular; si parece que algo se te va a caer encima, es solo que estás en la zona de equilibristas y gimnastas, lo que tienes a cinco metros de tu cabeza es la red. Todo espacio del lugar es susceptible de tener montado algún espectáculo. La indefinición de los locales de principios de los años 2000 se ha acabado convirtiendo en el pastiche autoconsciente esperado de polígono industrial. Estamos al otro extremo de lo Definido, de la Personalidad. Y ya nadie se molesta en defender que tiene un Pub Irlandés aunque luego solo tenga de irlandés el verde de la decoración. Ahora se trata de tenerlo Todo y de atraer un gran aforo. Se trata de ese carácter de vaso medio lleno, el vacío interior combinado con la titulitis académica y la personalidad real dejada a la edad de 13 años; la oferta está dirigida a esa clase de público, y joder, esa clase de público es MASIVA. No hay suficientes nombres para tantas drogas, porque no hay un límite de mitificación para los fines de semana y las vacaciones. De alguna forma hay que barrer la amargura y la terrible sospecha de oquedad propia bajo la descomunal alfombra de esta ya anal existencia. A todo se le puede coger cariño, es algo que el Ser Humano debería revisar de sí mismo. El Maskelyne! empieza a ser fascinante con la suficiente mierda dentro de uno mismo. A. es ahora como un maniquí en el gran escaparate de la intoxicación. Ella ha sido embaucada, pero cuando estas cosas se hacen queriendo, se dice que es pura irresponsabilidad. Nunca se analiza el fenómeno inductor, por qué tanta gente no se siente bien, o se aburre y agobia y cabrea si no les dejan perder la puta cabeza a 6 euros el cubata o 9 el Gin Tonic o ruido por todas partes. Por todos lados hay tíos y tías soltando palabras o frases inconexas como codificadores para advertir que venden tales o cuales pastillas, o coca, o simplemente maria, aunque obviamente no solo se fuma hierba. Para fumar no hace falta salir a la calle, lo cual hace que haya una gran nube cerca del techo, una gran nube de colores pardos y alquitrán que toma formas extrañas, se une y abomba, se separa en varias secciones, y en ocasiones hace ver a los drogados las caras de sus abuelas muertas o los ojos de sus ex, lo cual ha provocado no pocos ataques de histeria. “Coño, esto está petado de gente.” (o bien “Aquí no hay ni Dios.”) significa Coca. “¿Os habéis fijado en que los americanos siempre están acicalando el jardín?” significa hierba y hachís. “Me estoy meando.” significa Vidas. Y así un largo etcétera. De este modo se producen todo el tiempo conversaciones de lo más extrañas;
–¿Habéis visto alguna vez el sótano de una familia holandesa?
–No, gracias, solo queríamos ir a mear.
A. se comienza a sentir menos revuelta, pero cada vez parece tener menor control de cómo su cerebro interpreta lo que ve. Ha decidido pararse un momento junto a un corrillo alrededor de dos raperos que tienen una de esas peleas de gallos. Se lanzan pullitas y amenazas todo el tiempo, a lo que un chico que no entiende el juego reacciona con un “¡Pelearos ya de una puta vez y dejaros de gilipolleces!”. Dos colegas de uno de los raperos intentan sacar del corrillo al chico, que se resiste, y acaban tirándolo al suelo para darle patadas y más patadas en el estómago. A. se sobreexcita y se va haciendo eses. Los brotes de violencia suelen ser habituales aquí, aunque raramente acaban muy mal. Solo en un par de ocasiones ha habido un tiroteo, y en otro par alguna navaja clavada en malos lugares. Teniendo en cuenta el nivel de descontrol del Maskelyne! es casi un logro estadístico. A. se apoya en la siguiente barra que encuentra e intenta mantener fija la mirada en el tío que está sirviendo algo azul en dos copas alargadas. El tipo dice algo, pero A. solo quiere recuperarse a sí misma, dejar de sentirse como si para hacer cosas necesitara que alguien la obligase. No sabe a qué le recuerda eso, pero no deja de pensar en pupitres y folios con texto salpicados de tinta roja.
–¿Chica?
–No quiero nada…
–La resurrección es cosa de los pájaros sin jaula.
–Yo ya voy servida, gracias. Solo necesito un poco de tiempo.
–Los seres vivos tienen un fin orgánico.
–Ni siquiera sé qué significa eso.
Aquí a veces hay camellos hasta entre los que están trabajando.
–La maldad es la cualidad de los jerárquicos.
–Vale, vale, ya me voy.
Al dejar el apoyo de la barra está a punto de caerse de nuevo al suelo. De golpe alguien con perilla hace malabarismos justo delante con unas bolas de fuego.
–¿No te quemas?
–¿Cómo?
–¿Comes?
–No me desconcentres, Anaís.
–Me llamo A., no Anaís.
Luego aparece un payaso de extraño aspecto andrógino que se morrea con una corista. Parecen muy preocupados por que se vea que lo hacen con lengua, se lamen más que se besan. La nube de humo arriba parece formar las letras POM. Alguien, una muchacha desconocida que parece menor se presenta a A., dice que se llama Gloria y la abraza. Saca un pañuelo de tela de su bolso. Limpia las comisuras de A.
–Tienes que controlarte, chica, o despertarás más tarde con alguien intentando meterte el capullo en…
–Bleh… ihh…
–Qué verborrea…
–No me… siento bienn.
–Pues es una pena, te estás perdiendo lo del payaso.
El payaso intenta desnudar a la corista, aunque A. no está segura de que sea una corista. Una luz poco agradable aparece en su centro de visión mire donde mire. Parece algo casi hindú.
–No creo que sea algo hindú, cariño, creo que solo te han metido un buen cóctel, a no ser que te lo hayas metido tú…
–No mhe mmetido nadd…
–Si no vocalizas mejor… Ven conmigo, vamos a buscar algo donde poder sentarnos.
La luz desaparece poco a poco. Las imágenes siguen demasiado distorsionadas. Gloria la acomoda en algún tipo de sillón de cuero rojo. Dos tíos que parecen gemelos se pelean a puñetazos delante de un puesto de tiro no muy lejos, o algo que parece un puesto de tiro de feria.
–P… uta mierda…
–Lo sé, cariño.
A. está totalmente desubicada. Quiere preguntar qué hora es a la tal Gloria, pero no encuentra el modo de hacerlo sin babear o soltar galimatías. Esto le produce un terror tan indefinido que se abraza a la muchacha, de descripción rolliza, pelo rubio y chicle en acción.
–Te voy a tener que dejar, monada, mis amigas no dejan de aparecer en el móvil, he quedado con ellas al lado de la zona de aguas.
–¡¡Mmmmhh…!!
–Hablando de agua, voy a pedirte una botella… quédate aquí. Si ves elefantes azules o lo que sea, no te asustes, además podrían ser de verdad…
–Ihnghhh…
–Eres un encanto, ahora vuelvo…
La nube de humo tiene forma de clip de windows, con sus ojos y todo, se te ofrece, cree que estás escribiendo una carta. El gilipollas. A. intenta enfocarse en otra dirección. Una pareja se sienta a su lado, no dejan de explorarse con las lenguas. Se han sentado sin separar las bocas. Una sensación de hastío atroz invade a A. Empuja a la pareja con todas sus fuerzas. El chico se vuelve hacia ella; A. lo mira mientras recibe insultos y solo puede pensar en la palabra Ofendido, pero nada de tacos, no le sale ni uno, y ni una sola disculpa tampoco. Comienza a reír con los ojos entrecerrados. La chica que estaba con el tipo le pide que se calme.
–Está colocada, cariño.
–Ñehhgh…. Ofen… dido…
La pareja se va. Hay un corrillo alrededor del payaso y la corista. Al parecer follan en suelo. Se oye a la chica gritar, insultar al payaso, pedirle más, casi como si estuviera sospechando que el payaso se va a correr demasiado pronto. Follar en el Suelo es el nuevo Follar en los Lavabos de antaño. A. piensa en un chorro de semen multicolor. Consigue fijar la mirada. Cuando Gloria vuelve se sobresalta al notar su mano. La botella de agua está fría, le hace recordar los jarabes que le hacía tragar su madre de cría.
–Tienes que bebértela, cariño, y mearla en cuanto puedas. Si te han dado tamagochis… esas putas hacen que se te formen piedras en el riñón en un plis plas.
–Nhhg…
A. se bebe media botella de una sentada. Un grupo de chicos se pone a bailar ante las dos una canción que A. no conoce, se sincronizan casi como un grupo de boys. Un rapero se lanza contra ellos por algún motivo (quizá simplemente por su condición de rapero) y tumba a dos. Se monta una trifulca. Esta vez acaba habiendo unas veinte personas dándose puñetazos y patadas. Es el único modo de que alguien de seguridad llegue. Los seguratas van armados con esos trastos que te sueltan tal corriente eléctrica que te deja en el suelo viendo la nube del techo tomando las formas más horribles imaginables. Gloria se lleva de ahí a A. Ésta intenta caminar con más normalidad, y parece que lo logra. Su cerebro y su visión siguen con muchos problemas. Gloria se asegura de que se beba la botella entera.
–Deberías llamar a alguien y que te vengan a buscar, nena. Yo tengo que irme ya. ¿Lo harás? ¿Llamarás?
–Ngeh… Seh… Sí… Segh…
–Vale.
Gloria da dos besos a A. A. se queda quieta hasta que pierde de vista a su nueva amiga. Intenta sacar el móvil del bolsillo de sus tejanos. Alguien se le acerca; dice:
–Hay escasez de lavabos en África.
–Eh… no, estoy… voy servida.
–¿Seguro?, porque también han quemado a Juana de Arco…
–Lo sé… es… pero no, gracias…
El chico se va sin hacer caso al muy inestable tambaleo de A. Ella decide ahora caminar tal que si no estuviera colocada perdida. Por culpa de ese encuentro se acaba de olvidar por completo de que su plan reciente era llamar para que alguien viniera a buscarla. De modo que se acerca a una zona de casinos, una zona celebre del Maskelyne! Hay mesas de juego por doquier y la media de edad sube como la espuma. También hay más sospechas de prostitución, y hasta se rumorea que habita la zona el fantasma de cierto empresario adicto al juego que murió por tener deudas con quien no debía. Cuando los dados hacen algún extraño todos hablan de Gregorio, ese bribón al que se cargaron a tiro limpio hace ya como treinta años. Debía a tanta gente que ni se sabía cómo aguantó tanto tiempo vivo. A. se acerca a una de las mesas. Hay un tipo de unos doscientos kilos lanzando los dados. Todos le jalean. Parece haber muchas cazafortunas, y no pocos caza-cazafortunas. El gordo necesita un siete. Los dados dan un seis y un uno. A. andaba cerca. La mesa para ella es como alguna clase de reptil verde con una boca capaz de tragarte casi sin querer ni masticar. El gordo decide que A. ha sido quien le ha traído suerte.
–¡Niña!… ¡Niña!… ¡Quédate aquí conmigo! ¡Fijaos!, ¿tiene o no tiene cara de ser una musa?
–No tengo cara de…
–¡Sííííííí! –Todos al unísono.
–Necesito otro siete, nena. Otro siete. Sóplalos, venga. ¡Sóplalos!
A., desconcertada, sopla la mano portadora de los dados. Pero se pregunta qué clase de ritual necesita de semejante idiota alimentando un lagarto gigante claramente hostil con dados. El tipo lanza y el bicho mueve ligeramente su cuerpo para engullirlos. Un tipo elegante que parece ser el domador o dueño del lagarto, se lanza sobre el animal y mete la mano en su boca. Parece buscar los dados de nuevo. Todo el mundo grita, reina el júbilo. El tipo idiota rodea a A. por la cintura con su mano derecha.
–Necesito que los soples una vez más, cariño, ¡una vez más! ¡¿Sí o no?!
Todos otra vez: ¡Síííííííííí!
A. sopla. Esta vez el lagarto no se molesta y los dados le rebotan en el lomo. Entonces mira fijamente a A. y le dice:
–Los tiburones solo existen en la películas.
Alguien toca su hombro y A. se vuelve.
–¿Eh?
Un chico de unos veinte años:
–Que los tiburones solo existen en las películas.
–Creo que no, c… creo que son reales de vverdad…
–¿Ah sí?, ¿tú has visto alguno?
–Pues n…, pero…
–Entonces, ¿los peces domésticos solo son diseño de interiores?
–Oh, no, en serio, ya voy servida…
–Tú, soplapollas –salta el jugador–, deja a mi chica, no la descentres, fuera, fuera de aquí… ¿Cómo te llamas, cariño?
–A.
–Precioso… Precioso, de verdad, puro, blanco. La primera letra de abecedario. Primario, útil, celestial… Tienes que ayudarme y soplar otra vez los dados, ¿qué me dices? Una vez más.
–Solo una vez más.
–¡Una vez más!
Todos: ¡A.!, ¡A.!, ¡A.!, ¡A.!…
A. sopla, más bien resopla, casi sin querer. El tipo lanza los dados, los ojos como platos e inyectados en sangre. El enorme reptil esta vez abre la boca y de modo brusco los caza y se los traga. El señor elegante intenta recuperarlos como antes, pero esta vez el bicho mastica su brazo y se lo arranca de cuajo. Todos ríen a rabiar y aplauden, la sangre les salpica como chorros de aspersor. Es un caos.
–Hostia puta…
¡A.!, ¡A.!, ¡A.!…
–Me tengo que ir, de vvverdad, tengo… he quedado con unas amigas, en l… la zona de aguas…
A. sale andando con brío, se sorprende a sí misma de su capacidad motriz. Trota hasta apartarse un poco de la zona de casinos. No consigue librarse de la percepción atrofiada. Le entra llorera y encuentra una barra en la que pedir más agua, parece que al menos la botella anterior ayudó. Una chica casi tan gruesa como el idiota jugador se sienta a su lado en un taburete y pide una copa de cerveza.
–¿De verdad estás tomando agua?
–Sí, no me encuentro muy bien.
–Bueno… Los trotamundos en realidad querrían quedarse en casa y formar una familia…
–¿Cómo?… Oh, no, en serio, precisamente estoy mal por las drogas, no…
–¡No vendo drogas! Solo conversaba.
–Oh… Lo siento.
–No te preocupes. Este sitio confunde a todos. Pero es lo que buscan.
–Supongo.
–Pero no todo el mundo quiere estar confuso. Hay mucha diferencia entre estar confuso y ser dubitativo.
–Dios… he estado en la zona de casinos. Me ha puesto el gancho un tío de esos.
–¿Los dados?
–Sí…
–¡Ja ja…! Niña… tienes el perfil ideal para los caza-cazafortunas.
–No soy una cazafortunas…
–Da igual, esas tías se parecen a ti, o tú a ellas. Son jóvenes y deambulan solas. Tienen una vida privada y luego otra más privada aún. El tío debió creer que a ti tampoco te importa follar o casarte con alguien odioso que lleve veinte años sin verse la polla…
–Creo que ya no estoy tan jodida… pero no paro de ver historias…
–… ya sé que yo tampoco soy una sílfide, pero ya me entiendes…
–¿Trabajas aquí?
–Oh, sí. En una mesa de blackjack.
–…
–¿Has venido sola?
–No es que suela hacerlo… Estaba aburrida.
–Tú también…
–Sí.
La mujer se bebe de dos tragos la copa, se baja de su taburete y deja un billete de cinco en la barra.
–Te aconsejo que no recurras al bombo demasiado rápido, eso es un extra, no una solución… Ahora las chicas lo queréis todo enseguida, vivir a tope, viajar y ser madres jóvenes… No te conformes con un buen chico y punto, no tengas miedo de dudar un tiempo más…
–No lo haré.
–Cuídate, muchacha.
–Lo intentaré…
–Ah, y por el amor de Dios, no te vuelvas Realista, ya sabes a qué me refiero… es el modo más rápido de perderse a una misma y no volver a encontrase jamás…
La mujer se aleja hacia su puesto. A. se acaba de beber la botella, lo cual sienta muy bien, aunque su cerebro sigue haciendo que lo que ve solo sea una base sobre la que algo muy retorcido, vivo y viscoso, trabaja. Trabajando duro en pos de las pesadillas. La nube del techo parece más estable, solo una masa uniforme vaga de amplio restaurante de los 90. Con lo que vale la botella pequeña de agua podrías conseguir pan para días. A. se baja del taburete y camina con calderilla en la mano. Acierta a metérsela al menos en el bolsillo. Decide acercarse a esa Zona de Aguas. No sabe por qué, pero sabe que está muy al fondo, al otro extremo del local, en la otra portería del campo, en este partido de fútbol a favor de las drogas. Lo bueno de la autodestrucción es que a menudo suele estar más lejos de la hipocresía, y es menos dañina que esa cosa fluctuante y siempre presente de la sociedad a la que llaman Responsabilidad. A. mira otra vez hacia arriba y la nube sigue estable, aún. Pero acaba de ver encima de una barra a dos lagartijas que se movían de forma coordinada, sobre el tren trasero, parecían bailar claqué, aunque ha apartado rápido la vista. Comienza a atisbar peceras, acuarios enormes. Hay un juego de luces y agua decorativo, por todos lados se refleja el movimiento del agua con líneas brillantes, móviles, constantes en su ondulación. La zona no es muy amplia, pero es una de las más elegantes de Maskelyne!, y sin duda la más cuidada. Hay dos barras muy largas, y una gran fuente. Es como una gran plaza, aunque pensada más desde y para las drogas que para ancianos y palomas. La fuente salpica chorros que juguetean entre ellos. A. se pregunta cuánto de lo que ve es real.
–¿¿Es que acaso lo que tú ves no es real??
A. se sobresalta. Un sobresalto más. Ha llegado al borde de la fuente, y ha aparecido este tipo por detrás, Viste con chaqué y lleva un bastón. Un bombín en la cabeza. Cincuentón.
–Sí, demonios, no me mires así, me gusta lo clásico, me gusta… ser un caballero. O bueno, parecerlo, ya me entiendes.
Sonrisa “maligna”.
–No te hagas la ambivalente, sabes perfectamente quién soy. Has oído hablar de mí.
–Eh…
–¿Sí…?
–Eh… eh… pues no lo sé.
–¡Vamos…!…
–…
–…
–Lo siento, de verdad.
–¿¿Pero quién puedo ser si ahora solo me ves tú??
–Oh…
–Sí, oh…
–¿Es usted Gregorio?
–¡El mismo que viste y calza!
–Ya… Si usted lo dice…
–Oh, vamos, ¿quieres que te enseñe los agujeros de bala? Podrías consultar tu moderno móvil mirando a través de algunos de ellos…
–Creo que no hace falta.
–He oído que esta noche te has llevado la palma. El cóctel definitivo… Pero ¿sabes qué?, el chico que te ha envenenado ha acabado en coma en el hospital, porque él también lo estaba, pero bastante más. Lo bueno de este sitio es que nadie que envenene acaba menos envenenado. Todo el que intoxica aquí lo hace desde la intoxicación suprema.
El tipo se ha metido en el agua, que le llega casi hasta la rodillas, y habla dando grandes pasos, como si estuviera a punto de echar a bailar como en un musical.
–No te preocupes, niña, no voy a cantar. Pero me encanta haberte encontrado. Hoy has sido la sutil y elegante atracción del Otro Lado.
–El Otro Lado…
–Sí, pero no te emociones, soy muy celoso con el Maskelyne! Este es mi antro, mi casa, mi pasado, mi bendición. Aquí solo puedo hacer dudar a todo el mundo yo solo. Es como vivir en una cámara en grúa constante. Así me entiendes, ¿verdad? Plano picado. Pero no te creas todo eso de que manipulo los dados o influyo en el juego.
–Creo que nunca voy a salir de esta…
–Oh, sí, lo harás. Solo hace falta una noche de sueño y todo volverá a ser… Bueno, volverás a creer que puedes controlarlo todo o casi todo y que el mundo no tiene misterios para ti.
–¿Y se puede saber por qué soy la atracción hoy?
–Oh, niña… ¡porque eres una Alicia moderna! Una de ellas… ¿Cómo, si no, se os puede hacer Ver? Hay que poneros drogas en la bebida, o en la rutina, donde sea. Estáis tan jodidamente dormidos, tan metidos en vuestro rollo adulto…, la situación ha llegado a tal punto de gravedad que hace falta química o distorsión para conseguir de vosotros un poco de Naturaleza…
–¿Nosotros?
–¡Los señoritos vivos! Sí, vosotros. Y sobre todo los jóvenes.
Gregorio se desabrocha la ropa y deja su panza al aire.
–¿Quieres ver algo? ¡Sé que quieres verlo!
Se pone un cuclillas, bebe agua, se pone en pie y al menos cinco chorros salen de cicatrices poco agradables a la vista en su barriga.
–No creo que usted sea nadie para dar grandes lecciones…
–¿De dónde te crees que salen la imágenes de la cultura popular, la creatividad, la belleza, todo eso con lo que babeáis los jovencitos? No te pido que me escuches a mí, te pido que al menos no enmarques las citas que oyes de tíos que se han pasado la vida diciendo que la Vida es demasiado importante como para arriesgarse a vivirla.
–Ahora parece un anuncio de Coca-Cola…
–Dios… Es verdad. Ahora los hacéis así. Eso es lo más extraño de todo, podéis decir sin parar cosas como Persigue tus sueños o Vive la vida… Lo habéis convertido en ruido. Habéis eliminado el significado de esas frases a base de repetirlas. Como esas parejas horribles que solo hablan y hablan… justo para eso, para no tener que decir NADA… para no tener que plantearse nada. Es el modo perfecto de vivir en mullidos artificios, ahogar los pensamientos en palabras.
De un modo bastante cómico, el tipo se sienta en el borde de la fuente con los pies aún en el agua.
–Yo fui un gilipollas… Seguro que piensas eso…
–Hoy no pienso demasiadas cosas…
–Pero lo crees.
–La gente debe pensar que estoy loca aquí en pie delante de la fuente, hablando sola.
–La Primera Lección siempre es la gente. Quererla y escucharla poco. Casi como si estuvieras tratando con alguien muy mayor y conservador a quien se le consiente que diga gilipolleces solo porque ya tiene bastante con tener un pie en la tumba…
–…
–Es el único modo de poder escucharse a uno mismo de verdad.
–Hechos en cadena…
–Ahora no sois chocolate de verdad. Sois como mucho Nocilla… Y os encanta la puta Nocilla, pero en parte es porque la mayoría ni habéis probado el chocolate de verdad. Y la Nocilla se vende por todos lados.
–No has puesto un buen ejemplo con la Nocilla…
–Bueno, chica, ya sabes a qué me refiero.
–¿Y bien?… Yo debería comenzar a irme, debería intentar dormir o lo que sea.
–Ya. Lo entiendo. Solo quería darte las gracias.
–Lo que tú digas…
–Yo creo que ahora iré a la los lavabos. Ya casi sé manejarme dentro de los cuerpos de esos niñatos… Es una larga historia, el sexo no es fácil después de la muerte…
–No quiero saberlo. Joder, ni siquiera existes…
–Cariño… Precisamente cuando dices cosas así es cuando te equivocas. Pero eres fantástica. Tienes un gran futuro por delante cuando se te acabe el…
Baches en la espalda. Una de esas camillas demasiado duras. Un respirador de esos hospitalarios (no por amables). A. mueve los ojos y alguien comenta que está moviendo los ojos. Se percata de que está dentro de una ambulancia. Abre los ojos y alguien comenta que ha abierto los ojos. Alguien le dice que se calme y se tranquilice y que está en una ambulancia. A. pregunta si va a entrar en coma. Dicho Alguien le dice que es buena señal que ahora esté despierta.
La ambulancia se detiene muy poco después. Se abren las puertas. La sacan, aunque no parece que con demasiado cuidado. Durante unos minutos puede ver el cielo nocturno. Parece que debería estar amaneciendo, pero aún apenas hay luz, el cielo está tapado y neblinoso. Los médicos y demás comentan vete a saber qué. Al parecer llegar del Maskelyne! hace que todos se pongan nerviosos. Alguien le comenta que una empleada del lugar llamó a urgencias;
–¿Era… gruesa?
–No lo sabemos.
Por algún motivo la camilla con ruedas sigue en la calle. A. no ve nada raro, nada fuera de lo habitual. En el cielo atraviesa su campo de visión un avión comercial. Uno ya haciendo gestiones de aterrizaje, aunque aún muy lejano, aún a mucha altura. Ha hecho el cambio de luces. Huele a lluvia por venir. Allí arriba, delante del aparato, queda una gran franja de nubes y niebla iluminada.

2 comentarios en “Maskelyne!

  1. Puede que ésta sea la circunstancia que se encuentran la mayoría de chicas cuando salen de fiesta. Da un poco de miedo pero quiero creer que no todo el mundo sufre la situación de que un desconocido le introduzca en su bebida cierta droga para que queda al servicio y a merced de lo que los chicos quieran hacer con ella. Me gusta esta comparación, Alicias en el país de las maravillas, en un mundo de sueños y de fantasías para ellos, no para las chicas que sufren esta violación psíquica y cognitiva. Solo se puede educar y no cejar en la lucha de explicar a las chicas sobre todo, aunque también a los chicos, todo lo que les puede suceder.

    Hacía mucho tiempo que no te leía. Gracias por tu amable visita.
    Buen y feliz año 2014.

    un abrazo

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