Ático

Se está yendo el sol, es casi nuclear el efecto de cómo entra por los ventanales de la estancia, que van del suelo al techo, y que de todas formas creo que son anti-balas o anti-aviones o no sé qué. De normal, y a tanta altura, el panorama suele llamar la atención cuando uno mira hacia fuera por la ventana, pero en este caso sería más interesante ver lo que sucede aquí dentro desde fuera. No descarto que alguien esté dando buen uso a sus prismáticos. Hace bien, hacen bien, aun con todos esos discursos que llevan luego como trajes elegantes pero económicos. Todos esos tíos Éticos que te quieren hacer creer que lo sabes todo de ellos, y que todo en ellos es intachable. Una de las chicas se corre otra vez, cada vez que lo hace muta en aspersor, pero aquí nadie se queja, y la llamamos Transformer. Ella se ríe. Casada, treinta y muchos, creo que tres críos; ahora un negro intenta meterle el puño entero. Ella se duele y a la vez pide más. El puño por el ano. Aquí se reúne todo tipo de gente; la gente no tiene ‘pinta de’, ‘es’ al margen de la pinta. El plato especial llega en los cumpleaños. Él ático es tu regalo. Lo que necesites. De cuando en cuando hay un desgarro, o alguien tiene que ir a urgencias para que le extraigan algún objeto no necesariamente fálico. Esos videos horribles que algún colega te enseña con su móvil y que tú quieres pensar que son fakes, esa vida es real como el aire, te rodea. Todo lo que se te ocurra hacer es casi seguro que alguien ya lo hizo multiplicado por diez. Lo bueno de esto, del reunirse aquí para no hablar a gritos, es que así no hay nadie afectado por el síndrome del tertuliano. Nadie intenta hacerte creer que su opinión siempre viene a cuento. Ahora hay unas diez parejas, hetero, homo, follando por encima del mobiliario y por el suelo, casi hasta por el techo, en toda clase de posturas, como si hubieran caído tal que así desde una gran altura. No os voy a engañar, no siempre es muy higiénico, y no todos usan condón o toman precauciones, pero es que aquí vienen a eso, a no tomar precauciones todo el tiempo. Cualquier ciudadano medio, aunque le vaya lo que la mayoría de gente llamaría Bien tal y como son las cosas, se ha pasado el 80% de su vida comiendo mierda. La ironía es que aquí no todos le hacen ascos a la coprofagia, aunque para eso se les pida que Sólo en el Lavabo. Pero, como decía, aquí se viene a “ser malo”, a levantarse, a moverse con libertad, todo eso que desde crío no te han dejado hacer, o que por contra te obligaban a hacer si era Hora de eso. Aquí varias decenas de personas vienen a cuenta gotas para poder soportar el resto de sus vidas y horarios, para poder seguir diciendo en la versión oficial que eso les basta y que no necesitan nada más, ni se sienten perdidos o embaucados o explotados o legalmente maltratados. Aquí vienen a tomarse un descanso de esa tan cacareada Dignidad de la que todos hablan afuera. Esa Dignidad que llega de bajarse los pantalones seguramente sea el motivo por el que todas las cosas horribles suceden. Y no hablo de lo que pasa aquí; follar hasta desmayarte o que alguien te meta el puño o te cague encima es horrible según el contexto, quién seas o cómo te lo quieras tomar, pero siempre es mucho menos horrible que, por ejemplo, la Religión o la Guerra, es decir, que abusar de niños o el asesinato. El Sistema siempre se las arregla para, jugando con las palabras, justificarte todas las cosas deleznables que suceden. Y tú lo aceptas en tu vida. Todo eso que hace comer mierda al que no quiere comer mierda, incluido tú. Tienen todo tipo de excusas, casi siempre basadas en el asegurarse el futuro, en los críos, en la seguridad, o en, claro está, el miedo. El futuro son los niños, los niños son tus hijos, y si algo da miedo es lo que les pueda pasar. Haría algo para mejorar las cosas, pero tengo hijos. Tengo hijos, así que tengo miedo. Es un pez que se muerde la cola: La política perfecta, la perfección para la política imperante. Muchos de esos padres de familia vienen aquí a que dos chicas de diecisiete años les hagan una mamada doble y así poder olvidar la Miseria con forma de Normalidad en la que están hasta el cuello por lo que fue o quisieron llamar Amor. Aunque por lo que se suele ver en este ático, no da la sensación de que fuera haya mucho amor, quiero decir, Amor, y no solo Planes. El límite son los dieciséis, y el aforo es de 25 personas. Lógicamente tenemos nuestras propias leyes, como toda buena “organización”, con la diferencia de que la moralidad se la dejamos a Dios, ese que flota imverbe y con una erección, el que está al márgen del Vaticano y que seguramente sea el único que existe. Lo bueno es que por más que alguien se pase de la raya, casi siempre hay al menos dos o tres médicos enculando a alguna mulata o a alguna univeristaria aquí. Hay una vibración de ligera y sana Amistad entre todos, y siempre la confianza necesaria como para que todos tengan claro que aquí nadie es rechazado ni tiene manías ni quiere solo medidas perfectas o edades concretas. El silencio se valora siempre entre gemidos y suspiros, o entre gritos de dolor premeditado. La discreción juega un papel importante en cuanto a que nadie suele dar su nombre auténtico, ya que también es importante saber separar el ático de la vida real, la cual está sembrada para la mayoría aquí de excusas increíbles para estos lapsos de tiempo. Obviamente si ves a una de tus amantes un día por la calle con sus dos críos y su marido que es la tediosa responsabilidad personificada, no te paras a saludar y sonreír. Es importante respetar el aburrimiento de los demás, no por el aburrimiento, sino porque los demás lo han elegido, y porque esa persona te estará metiendo la lengua en el ano el viernes, con lo cual estaréis fortaleciendo un árbol genealógico en el que se podrá leer algo de verdad bueno entre líneas; al menos todo aquel que tenga eso tan demodé llamado Imaginación. Son Válvulas de escape clásicas. Nadie va de putas pero luego la estadística quema la máquina, nadie es infiel, nadie hace ciertas cosas, nadie compra ciertas cosas. Nadie consume porno, aunque el dinero que mueve el porno pudiera convertir el cuerno de África en un lugar ideal para tus permanentemente bañados y sonrosados hijos. Nadie hace nada, pero las cosas suceden, puntúan. Y la mierda, la mierda también sucede. La mierda lleva corbata y es occidental cantidad de veces. Todos estamos en el ajo, la única luz a final del túnel para muchos es el orgasmo. La única forma de volver al pasado, la juventud ajena.
Recuerdo que un amigo me dijo que estas cosas, estos mundos paralelos, estos nidos de mentiras y cuernos y más mentiras, al final no eran más que la única parte buena –o medianamente salvable– de la Hipocresía a nivel mundial. La unica búsqueda discutible de la felicidad que como mucho solo dañaba a un puñado de personas, y no al resto del planeta. Eran palabras alcoholizadas, pero residía una escalofriante verdad en ellas. A menudo, cuando salías del Sistema (el Global, el Tuyo), era cuando eras tú mismo de verdad. Y a la vez no querías salir, porque sabías que la mayoría de gente, por miedo y “autoafirmación”, te repudiaría. Esto es el Limbo en la tierra. Pero un Limbo amable, en el que tú eliges tu grado de riesgo e infidelidad. Y obviamente no es el único. En todas las ciudades ha de haber varios, en todas las ciudades el engaño es una cuestión de supervivencia. El orgasmo es la última parada de la esperanza. Bajen todos del tren, fin de trayecto. Algunas veces no puedes hacer nada más. Follarse a otras, aunque estés casado y con críos, es lo menos malo que puedes hacer que te haga sentir libre de equivocaciones pasadas, aunque solo sea unos segundos cada semana. Es una droga asociada con la libertad que te venden en los anuncios. Las otras opciones tienen que ver ya con la violencia, o con erigirse en un hijo de puta al que le gusta cómo son las cosas (esta, por desgracia, es la opción mejor vista). Lo cierto es que la mayoría de gente está indefensa, lo cierto es que no defender de vez en cuando al patético hombre corriente sería de una gran y venosa doble moral.
Todo es horripilante, sí, todos esos críos de padres irresponsables que se ponen los cuernos los unos a los otros. Pero no se puede negar que la muerte viene definida a menudo por lo que la Naturaleza ya no necesita. También la muerte de las tradiciones. A veces te hace sonreír el pensar que poco a poco toda esa gente que defiende cierto estilo de vida, se pasa en un porcentaje escandaloso a este “lado oscuro”, simplemente, quizá, porque esa Fase a la que “traicionan” ya es sencillamente el Pasado en términos evolutivos. Es un proceso inconsciente. Lo cierto es que quienes forman una familia en base a la moral que todo el mundo cree Ideal, en base al Contexto que todos aseguran es el Seguro, quieren tener el monopolio del Amor. Y hasta tal punto ha llegado eso que incluso muchos creen que algo tan obvio y de Principio de los Tiempos como la homosexualidad, es algo aberrante que habría que erradicar. La monogamia no es el demonio, aquí en el ático no sostenemos eso. Lo que celebramos algunos es otra cosa, y es tan simple y llana como la Verdad. Por paradójico que suene, y aquí, donde muchos han mentido para poder venir, lo que prima es la Verdad. Si hay algo seguro en una orgia, es que la Mentira acaba reducida a la mínima expresión. Cosa que seguro no pasa en multitud de hogares y dormitorios supuestamente monógamos y honestos. Aquí todos estamos porque queremos, y lo hacemos lejos de querer dar imagen alguna de estabilidad o pureza (obviamente). Aquí nadie está por apariencia. Aquí la Verdad salpica, metaforica y literalmente. Aquí la tensión se disipa, tu novia se desahoga y tu mujer se corre como a los 20 años. Tu novio formal (palo-metido-por-el-culo-académico-mediante) demuestra su humanidad y tu marido su aberrante afición al oral y el anal. Aquí no caben los parámetros que afuera nos hacen “profesionales” o rectos, aquí se difuminan las fronteras y límites y así nos dejamos unos a otros ser Personas. Aquí es donde acaba obteniendo algo de alivio todo aquel que viva o haya firmado a mayor gloria del errático Amor, el contrato con Dios y los mal conceptuados planes quinquenales. Aquí se hacen paréntesis de vidas sinteticas en las que la Institución quedó por encima de los Sentimientos reales. Como tantas veces pasa. Si todas las personas que hay aquí estuvieran tan enamoradas o felices o conformes como dicen estar ahí fuera cuando alguien les escucha, esta sala estaría vacía. Vamos, es una obviedad. Ni siquiera hablamos de monogamia o poligamia, hablamos de coherencia. Y no me vale ese discurso fácil de afrontar con cojones las circunstancias y dejar a maridos y mujeres y emprender una nueva vida si es que la que tenemos es inaguantable. Porque es injusto. Mucho más injusto de lo que siempre se dice. Porque nos dijeron qué era lo que había que hacer y cuándo había que hacerlo. E hicimos caso, para hacer lo que nos aseguraron es correcto. ¿Y ahora se supone que hemos de entrar enseguida en una espiral de Divorcio, de Separación de bienes, de Ver a nuestros hijos una vez por semana? ¿Y todo por haber hecho lo que nos dijeron?, ¿por haber sido niños buenos?, ¿por haber puesto el culo?, ¿por haber elegido oficios que odiamos solo porque parecían estables o de alto perfil? ¿Ahora hemos de echar toda esa mierda abajo? ¿La mierda que otros nos dijeron que era la ideal?, ¿y que nosotros controlábamos? ¿Quiénes son aquí los hipócritas mentirosos que se están cargando el mundo? ¿Quién debería reunir el valor para mirarse al espejo y afrontar la Puta Realidad? ¿Quién es peor persona, aquel que en ESTE mundo –tal y como es– está confuso y va de culo, o aquel al que dice le va de fábula?… Y esa gente, esa gentuza, adalides de la ética y la moral, todos esos que mantienen las cosas tal y como son, ¿esos van a entrar a juzgar a la gente de este ático? ¿O les van a acusar de cobardes? ¿Desde sus salones premeditados desde los 20 años y sin un solo pesamiento propio atesorado en 40?… Aquí tenemos a algunas chicas, y algunos tíos, tenemos algunas personas que con una sola insinuación les derrumbarían todo ese castillo de naipes de Hipócrita y Tendenciosa Integridad. Porque ay, amigos, todo eso está ya demasiado VACÍO. Suena hueco. Porque si no lo estuviera, si no lo estuviera, el mundo en el que vivimos sería algo MUY distinto.
El bonito caos a que da pie este ático, no es más que un reflejo de la incoherencia de los procedimientos que se tienen por lógicos. No quiere decir esto que todos aquí seamos buenas personas, o que todos afuera sean unos mamones perfumados. Quiere decir, seguramente, que aquí dentro no somos lo que los de ahí afuera creen. Esto no es el negro y lo de afuera el blanco. Más bien el gris es el mismo en ambos lugares. La fuerza de voluntad es un valor condicionado, la valentía te puede llevar igual a ser el mejor o el peor, un heroe o un gilipollas. La cabezonería no siempre te hace entrañable y trabajador. La Filosofía es más importante de lo que casi todos creen. El Tiempo Libre es un marciano, un ovni apenas visto en pos del Sistema. Esto no es palabrería anárquica. He visto a mujeres de más de cuarenta años que sólo habían leído lo que era un orgasmo, he visto a tíos que no sabían que hubiese orgasmos femeninos que pudieran bañarles la entrepierna, he visto a todo tipo de chicos y chicas romper a llorar después de haberse follado aquí a alguien, porque acababan de engañar a sus parejas, y todo aun reconociendo que no querían a sus parejas, y también que no las iban a dejar. He visto a madres hablar por teléfono con sus maridos mientras 18 centímetros las empujaban por detrás. Los he visto que han venido solo una vez, y otros que casi se han quedado a vivir. Los he visto ver la luz y también atajar hacia el suicidio solo por el sexo delicioso practicado en crudo, y el tremendo shock de haberlo conocido. He visto cosas mucho más interesantes que el Replicante. He ayudado a fregar este sitio, literalmente, algunos sábados y domingos por la mañana. Los restos de los errores que se cometen fuera de este lugar; de percepción, de razonamiento, de decisión en base a la edad o el currículo. Errores en base a haber hecho caso en su día a esas caras adultas y sonrientes, sabios de otro tiempo que actúan como anclas para la evolución. Este Transatlántico espacial enorme lleva mucho tiempo anclado, y aquí hemos decidido hacernos con un camarote desde el que enseñarle el dedo a los demás.
Hay una foto enmarcada del dueño de este sitio. Una vez le conocí. Casi nunca viene por aquí. Yo nunca he coincidido con él, además de aquella vez. Es, me dijo, un mero salido, un gilipollas, seguramente peligroso, a la vez que patético. Me dijo que eso le había asegurado su ex mujer. Me confió una llaves. Nunca he sabido si todos los demás también las tienen. Sé que se suele llamar a la puerta aquí (y que no hay timbre), aunque aún no sepa bien qué se les pasa por la cabeza a los que lo hacen. Me he vuelto un romántico. Ya no participo si no me siento atraído por la chica en cuestión. Ser un voyeur está permitido. También se puede fumar, y también hay bebida. Todo lo que mucha gente describiría como algo irresponsable, inmaduro, vago. Esto podría ser la nueva Discoteca. La del siglo XXI. Pero con matices. Con la música ya aceptada como ruido ambiental, baja y agadable, con la gente no buscando sexo sino follando, con las personas de este mundo no desconectando, sino reconociendo sin ambages la huida. Con la poesía no como palabras mecanicamente escogidas, sino como sensaciones reales, sin atardeceres ni amaneceres artificiales.

solda

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