Una autoridad de la felicidad

En el sueño, esta vez está operada. No le pega nada hacer algo así, así es como son los sueños. Coincido con ella en un cine, suelo tener muchos sueños que se “localizan” en salas de cine, cines que no existen, salas extrañas. A veces son enormes, siempre con alguna incomodidad insalvable. Es la clase de sueños (cine de por medio o no) que no dejan mal cuerpo pero tampoco bueno, supongo que la clase de sueños suculentos para esa gente que cree que éstos no son solo basura del inconsciente …
Resulta que ahí está, en esa sala de cine enorme, con butacas dispuestas de modo arbitrario. La mía esta vez no mira hacia la pantalla, sino hacia una pared (¿quiere decir esto que evito la realidad o que la afronto, listillos?). Ahí está; le han operado la nariz, esa nariz que me encantaba, y también parecen haberle rajado y cosido las tetas y la cintura. Va con un chico de su edad, o no, incluso más joven, tiene esa cara (el chico), esa mirada extrañamente neutra y vacía, esa suavidad a la vista, esa falta de carácter en las facciones propia de la juventud, y que tan popular es. Tanto él como ella tienen de eso, aunque ella ya parece más una mujer que una adolescente; tiene veintipocos. Una edad adulta muy reciente, aún tierna, pero nada que le pueda interesar ya a pederasta alguno.
El chaval es su nuevo novio, imagino. Ya me duelen menos que antes estas cosas. (La última frase es mentira incluso más allá de la cuarta pared…) No sé cómo, tenemos un encuentro, saludos. Yo, aunque no mirando hacia la pantalla, estoy sentado más cerca de ésta, y desde donde estoy puedo ver a la pareja, situada unas filas más arriba. En un cambio brusco, ella está sentada a mi lado y nos hablamos cordialmente. Inmediatamente después, ella vuelve a estar con ese chico en la otra butaca. Conmocionado, me levanto de mi sitio antes de los trailers, me largo. Al pasar junto a ellos le digo a la muchacha que me llame si necesita algo. No hay detalles en esta última parte, ella ya no tiene cara ni reacciona, solo está presente mi previsible dolor.

Friega de vez en cuando platos a las cuatro de la madrugada. Deja que se acumulen durante dos o tres días. Cuando la gente dice que limpiar relaja, lo que quieren decir a veces es que si no estuvieran limpiando quizá estarían planeando apuñalar a alguien. En mi caso, de no estar limpiando estaría durmiendo. Ojalá. Cuando pasas muchas horas “trasnochando”, te sientes al margen, a veces agradablemente al margen, y a veces extrañamente marginado. De modo que es importante que te dejes cosas por hacer. No cosas que exijan de un gran esfuerzo intelectual (dios sabe que no estás dormido, pero tampoco lo que se dice despierto…), más bien cosas como el piso por barrer, los muebles por limpiar, puede que salpicaduras de semen (u otros fluidos) rebeldes, o platos por fregar, u otras tareas que solo exigen de ti el tener pulso y una mínima voluntad para no dar otro uso a esa cucada de cuchillas que hace poco te regalaron. Mira, también puedes afeitarte o depilarte… Hay montones de tareas rutinarias y aburridas que hacer que se vuelven un respiro y emocionantes ante la perspectiva de dar vueltas de mierda en la cama. Pones la radio no muy alta para no despertar a los vecinos, caminas tambaleándote hasta el cuarto de la lavadora, hay un bonito montón de ropa limpia por planchar, y otro montón sucio en cola. Hay multitud de productos para eliminar eficazmente las manchas de insomne tedio. ¿Cuánto hace que no friegas de verdad el suelo?, piénsalo… Pero no se te ocurra comenzar a fregarlo dos veces por semana por sistema o algo así; no querrás volver a soñar con quien sabes para despertar otra vez completamente desvelado a las tres y toparte con suelos brillantes, ropa limpia y doblada en su lugar, la cocina reluciente y los muebles impecables y sonrientes…
No se te ocurra hacer la gilipollez de volverte metódico, hay un montón de horas nocturnas que amenazan con matarte de puro existencialismo, a las que hay que dar de comer y limpiarles la mierda. Oh, o cómprate un pájaro o un gato, eso ayuda, también hay que apañarles el estropicio; echa un vistazo a la red, mucha gente lo sabe. O échate una novia seria e insomne de la que te puedas encariñar y a la que ocultar el secreto de que jamás podrá competir con Ella…
Lo que hace la mayoría de gente es buscarse un buen lío, o dos o tres, de distintos tipos.
Hay una vecina de 19 años. Vive con su madre, nunca le has preguntado por su padre, el cual sospechas está o bien divorciado o muerto (luego te enteras de que está parado a los 55 años, lo cual es, curiosamente, como estar divorciado y muerto a la vez…). La chica a veces se queda sola, su madre suele estar fuera por viajes de negocios; es una de esas madres jóvenes cuyo feminismo ha consistido en imitar los peores rasgos del hombre. No es que la hija tenga insomnio, pero está en una edad en la que no suelen existir tales cosas como el insomnio, sencillamente duerme cuando quiere y permanece despierta cuando le da la gana. Donde tú ves sólo problemas ella ve una elección sencilla. Cuando quiere folla y si no, puede permitirse el lujo de elegir no follar, cuando quiere a alguien cerca simplemente mueve un dedo, cuando quiere a mamá, mamá acude a ella con la rectitud de un hombre fornido de los 90, cuando quiere a papá, papá llega cualquier día con un regalo que no se puede permitir y una maleta llena de putas sonrisas entrañables. Es una chica de 19 años en el primer mundo. Un poco mayor ya para los diseñadores de moda, pero una niña para la vida. No es que no tenga sus problemas y miedos, pero que te incluya en su órbita de follamigos no es de las peores cosas que te pueden pasar.
No es exigente, solo quiere tener sexo o hablar, sentirse inteligente, atractiva, con cierto poder… Aún no ha tenido la necesidad de convertirse en Terminator como su madre. Solo quiere irse de erasmus, follar en otros usos horarios, practicar su inglés… No es que no tenga sentimientos o no puedan surgirle, pero no está por la labor. Tiene un plan, porque aún cree que se puede tener un plan con todo eso.
En eso seguro que sí se parece ya a su madre.
Todo está evolucionando aún más hacia lo masculino, y no suena como algo inofensivo precisamente. El que ahora se compartan las tareas del hogar en los matrimonios jóvenes parece poco más que una cortina de humo. También se puede ser gilipollas y sangrarle al mundo teniendo tetas.
La chica te pregunta cosas sobre Ella, incluso por los sueños. Te sinceras porque la muchacha no está en tu círculo, y al no verte tampoco ella en el suyo, le parece divertido guardar algunos secretos. Follarte y guardar secretos. La clase de chica que de no tener tú diez años más quizá ni te miraría. La clase de chica de la que prefieres no hablar a tus amigos ya emparejados e hipotecados.
Mientras todos aceleran la llegada del Apocalipsis por la vía de Valorar las Pequeñas Cosas, tú prefieres no mojarte si no es tratándose de Ella. La de diecinueve ahora ve esa actitud como algo áspero, picante e interesante, pero en poco tiempo se buscará a alguien que esté al otro extremo de ti. Mientras tanto, te estás convirtiendo en una ama de casa nocturna cojonuda, ya nadie plancha las camisas como tú, el piso está radiante (cuando quieres), los baños, para comer sopa en ellos, la higiene personal, obsesiva, las motas de polvo te tienen pánico y las encías te sangran de tanto cepillarte. A la chica le encanta oírte contar cómo sufres. Cómo te regodeas en ello, lo realmente inmaduro que es y que te da igual que lo sea, porque has comenzado a sospechar que la madurez es un invento para que compres posa-vasos o papel higiénico con aroma a vainilla. Crecer se ha convertido simplemente en mutar en cierta clase de consumidor cuadrado y hueco. Escribe, frota con fuerza, culea con fuerza cuando te dejen, reserva cinco euros para el siguiente paquete de tabaco. Amigos y compañeros y conocidos no se van a quejar mucho de que estés cerca, porque por poca pasta que ganen u horas que duerman siempre se sentirán por encima de ti.

Escribe y frota y culea, sí. Una de esas tres cosas es la que tú más haces, y también es la que menos dinero da en este mundo normalmente. No es que limpiando te puedas hacer rico, pero tienes entendido que follando no es demasiado raro. Escribiendo denotas vocación, y escribir goza de más respeto que lo de vaciar containers o pincharse de vez en cuando algún dilatante para las arterias en el pene. Escribir sin más, sí, pero solo si eres Ken Follet. Tú no eres Ken Follet, es algo que tienen que saber de ti. Además eso te da un aura constante de bicho raro. La mayoría de gente no entiende para qué ha de escribir uno tanto. O leer. Son cosas que uno hace cuando no le queda más remedio, ¿no?
La palabra Cadáver proviene del latín Cadavere. Al parecer antaño los romanos escribían en sus losas las palabras: Caro data vermibus; lo cual quiere decir algo así como Carne entregada a los gusanos. Las losas se borraban con el tiempo, y solo solían quedar de ese mensaje las sílabas Ca-da-ver. Esto te lo enseñó tu abuelo en algún momento durante la infancia; fue una de esas cosas que recuerdas ya para siempre. A lo largo de la vida comenzaste a ver cadáveres por todos lados, aunque al principio no fueras consciente de ello, y su carne no fuera entregada a los gusanos, sino a otro sistema de alimentación ajeno no menos asqueroso, y al que le basta con tu carne aún viva y operativa. Tú no querías ser unos de esos Cadáveres. Morir con las botas puestas es otra buena frase que encaja en muchos contextos. Pero nadie se vuelve a cortar el pelo y las uñas para eso, prefieren la larga medianoche de hospitales y drogas, atontamientos y hasta fiestas, putas fiestas de despedida que en realidad duran décadas. Adiós, abuelo, saluda a los gusanos de nuestra parte, y no te preocupes, ahora tenemos mejor Tecnología, no se borrará el mensaje de tu losa. Somos mucho más Morales, más Éticos. Hasta le hemos puesto nombre a cosas que ni te imaginas. Cómo te queremos, abuelo. Pero la vida sigue.
Tu abuelo te dejó ojear el libro en el que se contaba de qué venía eso de cadáver. Ahí, en esos pocos minutos, en ese pueblo extremeño en el que veraneabas cuando aún apenas sabías leer, se decidieron (decidiste) más cosas para ti que en el resto de años de colegio e instituto.
De hecho casi nadie creía en el fondo en ese proceso oficial de escolarización, ahora lo sabes, no eran tus años de Descubrimiento, sino de Obligaciones a secas, te preparaban para que de mayor ya estuvieras acostumbrado a acatar órdenes. “Un buen chico”. “Un mal chico”. No hay termino medio sin comillas para nadie, y es precisamente ahí donde estás tú.
Lo más complicado de todo es elegirte a ti mismo, y eso si tienes la “suerte” de haberte conocido…

«Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco.». Proverbio antiguo.
Te ha estado rebotando un concepto en la cabeza, sueles tener espacio para eso en tu poco inventariado cerebro. La Hibris. También se admite la ‘y’ griega en la segunda sílaba. Hibris viene a querer decir Desmesura. Y según este concepto, alude a un exceso de confianza en uno mismo. Es algo que viene del griego antiguo. El dato interesante es que ese exceso de orgullo personal no es una opción propia en este mito, sino un castigo de los dioses. Primero te vuelven loco, y del resto ya te encargas tú. Esto quiere decir, obviamente, que si algún tipo de dios existe, hace mucho que tomó esa decisión para con la mayoría aquí abajo, y ahora se están cociendo a fuego lento las consecuencias. Certeza o cuento, encaja perfectamente. Sería de ilusos creer que el planeta se acabará con el ser humano. Ya sea un dios o la naturaleza, tarde o temprano el ser humano saldrá extinguido de la partida, apartado como pulgas o ladillas. Tarde o temprano el divertido y mal polvo que echó la Tierra requerirá de una visita al médico de la quinta dimensión.
Hace un tiempo todo esto te sonaba a nihilismo, ahora parece de lo más natural. Ahora se trata de vecinos y amigos, que conducen su naturalidad libre de culpa hacia una muerte que quedará aún lejos del huerto de frutos horripilantes que ahora ayudan a cultivar. Un día soleado basta para no comerse el tarro, y no digamos ya cuando uno tiene el estómago lleno. Es palabrería, ¿verdad? Y aunque no lo sea, qué más da, el esfuerzo da la dignidad. No hay caminos, solo un objetivo propio, ya sea más o menos un error. A veces una gran cagada. Tu gran cagada personal. O tu gran acierto… también personal.
Otro día el cine es normal en cuanto a la disposición de butacas. En la pantalla aparece Ella, y también está sentada a tu lado, muy callada y seria. Cuando alguien te gusta de verdad, da la sensación de que cualquier parte de esa persona que puedas ver de cerca o tocar, ya sea con o sin ropa, es una zona íntima. El olor, el suyo, está por encima de cualquier colonia; su colonia, si la lleva, por sí sola, te va a perseguir toda la vida, y sus zonas íntimas de verdad trascienden cualquier clase de poesía o verborrea con la que hayas topado. La saliva, el flujo vaginal, la lengua, los pezones, basta con enumerarlos y saber que son suyos, por más que quieras describirlos solo te vas a entender tú. Es un sentimiento cerrado. Algo de lo que mucha gente suele burlarse sutil o directamente, algo de hecho ya muy denostado desde mil direcciones, industrias e instituciones. Tu dolor o felicidad son mero entretenimiento, la vida Ya Es otra cosa. Esa clase de alma no ha lugar. El espíritu está pasado de moda. El amor sigue siendo uno de los temas capitales, pero ya es una palabra más que cualquier otra cosa, el tablero para el mismo ya es como un gallinero, lleno de gente cuya sola mirada hace que te piten los oídos. Porque para ellos no es una cuestión de coyuntura u oportunidad o suerte, sino de edad y planificación. No hay casi lugar para admitir la magia, porque esa magia no es productiva.
No quedan claras o concretas la imágenes de Ella en la pantalla, a veces parece desnuda, otras veces el plano es tan corto que parece porno, otras parece que haya demasiada luz. Casi nunca se le ve la cara pero sabes que es Ella.
Miras a tu alrededor en la sala. Te sobresaltas; hay alguien más con vosotros. En la primera fila hay una persona. No es un noviete de ella ni un rollo de erasmus, ni siquiera un Ejemplo de Conducta de veintitantos. Es un hombre ya mayor. Aun en la oscuridad puedes verle bastante bien. Tiene el pelo blanco y una barba al estilo del capitán del Titanic (lleva incluso la gorra…). Un foco se enciende sobre él; al parecer en este cine suceden esa clase de cosas. Una cortina roja se cierra poco a poco tapando la pantalla, ya no desfilan imágenes por ella. Ese tío raro comienza aplaudir lenta pero animadamente, dando escandalosas palmadas. Cuando te vuelves para mirarla a Ella interrogativamente, ya ha desaparecido de tu lado. No te resulta extraño. Te enfocas hacia el tipo. Deja de aplaudir. Vuelve su cabeza con seguridad hacia ti, estás siete u ocho filas más atrás. Levanta su mano derecha para enseñártela y tiene un plato en ella. Hace lo mismo con su izquierda, y en ella sujeta una esponja chorreante de agua y jabón. Agita tanto el plato como la esponja, y te sonríe forzadamente, eléctrico, como alguien a quien no le importas, y que solo necesita fingir para quedarse en paz.

she

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20 comentarios en “Una autoridad de la felicidad

  1. impresionante y valiente. En Buenos Aires hay una calle con muchos cines (Lavalle) ya quedan pocos. muchos son ahora templos evangelistas. El tema es que Cortazar dijo respecto de una pareja que dormía, y que soñaba, en una misma cama, que sus sueños eran como dos cines contiguos en la calle lavalle. De eso me acorde, Saludos

  2. Inconsciente: material con que se nutre una buena pluma, si esta sabe desentrañar los elementos precisos para crear y capturar su esencia…Muy bueno. Abrazos.

  3. Bueno, pues es que no sabría qué decir, así me quedé mientras te iba leyendo, (y es que una a veces también sueña cosas raras, no quiero con esto decir que lo que has escrito sea fruto de algún sueño tuyo), decía que qué poco (o mucho) te basta para escribir tan buen relato y darme qué pensar, porque aparte de lo onírico como que encontré también reflexiones, pensamientos.
    El hombre del final ¿no podría ser alguien que a su vez os sueña a ella y a ti en el mismo sueño, pero como si os estuviera viendo en una película?, o también que tiene hambre y todo está sucio, te manda a limpiar y cocinar y te dejes de sueños de una vez, xD.
    O eres tú “quien solo necesita fingir para quedarse en paz. “.
    “Una autoridad de la felicidad”, ummm, no creo que exista alguien que lo sea.
    Buen día, Jordi

    m.

    me gustó, que se me olvidaba, 🙂

  4. !Hola,Jordim!
    Dicen que en los sueños reflejamos ansiedades que nos afligen o alegrías que nos desbordan.
    Hasta en los sueños hay películas.Que bueno seria congelar la imagen en el momento que nos apeteciera.Me ha gustado mucho.
    Muchisimos besitos y buen finde.

  5. Te he imaginado “hablando” tu texto. con los ojos enrojecidos, casi ausente o desesperado mientras una luz cambiante de colores ilumina tu rostro haciendo que cada gesto sea una mueca y cada lágrima un surco. Tal vez te metiste dentro de un sueño que en este momento me tocaba soñar.
    =)

  6. Cuando he terminado de leer el texto he tenido una sensación conocida, como la sensación que tengo en el cine tras ver una película que me ha gustado mucho pero que me queda la sensación de que me he perdido algo importante… asi que sin duda volveré a releerte!! muchas sensaciones me parecieron tan cercanas… Me ha encantado el texto. Simplemente genial!!

    1. Yo lo leo perfectamente, en todo caso los textos son largos, eso sí. Pero Es la primera vez en cinco o seis años que alguien me sugiere que justifique el texto y ¿separe los párrafos con líneas?… porque se le cansa la vista… De modo que creo que no cambiaré nada. De verdad que yo creo que la letra es bastante grade y las líneas están lo suficientemente separadas para no perderse (no digamos los párrafos). Gracias por pasarte de todas formas.

  7. Se lee sin problemas, Jordi.

    Sí, qué socorrido el truco de limpiar u ordenar armarios cuando estás en esa fase de abatimiento en la que sales de la postración pero todavía no quieres ponerte en marcha ni cerrar el grifo por el que se cuela el dolor, el desamparo y la nostalgia.

    También funciona, si no tienes el síndrome de Diógnes, hacer limpiezas salvajes y dar o tirar todo lo que no necesitas, te sientes lígero y especial. Creo que en esa fase ya dejas de soñar con cines extraños y ella vuelve a tener su cara de siempre.

    Un relato que me pide alguna lectura más, ésta es la segunda, para disfrutar de los matices.

    Un beso,

  8. Uff! ante tal despliegue literario yo me quedo sin palabras para clasificarlo
    Yo no limpio cuando tengo insomnio prefiero pasear es menos cansado, quizás por eso mi casa no esta nunca perfecta como querría mi abuela que no me enseño literatura ni latín sino a ser una buena chica, la pobre se fue a la fiesta de gusanos sin conseguirlo

    Un beso

  9. No voy a hacer ningún tipo de interpretación.
    Es más, creo que la mía no sería la tuya, y como consecuencia se que la tuya no se acerca a la mía.
    Y a pesar de todo, la única real siempre será la del escritor.
    A los lectores se nos permitirá fantasear con palabras ajenas, y de paso pasar un buen rato pero, los renglones en blanco, esos solo serán para el que escribe. Porque esos no se regalan.

    Buen texto, poco centrado. Cogiendo solo las esquinas de un cuadrado para guardarse para uno su centro.
    Un saludo.

    1. La gracia está también a veces en que cada cual haga el texto suyo y se enriquezca con él como mejor consdidere (para mí lo importante es la relación entre el texto y el lector), ya pasa con las canciones, y para mí esas son las mejores películas o libros o etc., las que realmente saben ser sugerentes aun dejando las cosas en el aire. De ahí que no me importe si el texto es más o menos centrado y demás, lo prefiero visceral y vivo.

      Gracias por leer!

      Un abrazo.

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