Regurgitando (3 de 5) – La película

La película encaja con el cliché de la comedia romántica americana de los últimos diez o quince años, en la que una chica busca su primer trabajo (“serio”) después de haber estudiado cada día de su vida desde los dos años (o algo por el estilo). Varios idiomas, carrera, puede que máster, un bagaje sentimental de estar no tanto en la veintena como en los 55, y la búsqueda del “hombre definitivo”, normalmente diez años mayor y con físico de haber ido al gimnasio cinco veces por semana desde los 18. El prototipo de mujer moderna y triunfadora, se supone; aunque luego avanza la trama y la vas conociendo, y te das cuenta de que seguramente las amas de casa de los años 50 no eran lo mejor que le ha pasado a la mujer, pero sin duda esa chica de los dos mil tampoco lo es; sobre todo porque básicamente actúa como ese ser que ya es un viejo conocido, que suele ser narcisista, hipócrita, sobrado y estúpido, y que solemos llamar: hombre.
La ocupación que busca la chica, muy consciente ella de que no quiere acabar en un trabajo de bajo perfil de los que ha desempeñado algunos veranos (a sabiendas de que hay una Jerarquía y ella quiere estar Arriba, donde el aire es, dicen, más puro), suele estar relacionado con intentar escribir o diseñar. Escribir sobre ropa o diseñar ropa. La mujer moderna que se nos presenta es como una maruja moderna. A lo que ya tenía de por sí encima la mujer, se le añaden otras tareas. Fíjate en el ambiente cuando llega ese Día de la Mujer…; cuando aún dedican un día a los que son de tu condición, quiere decir que por el momento te van a seguir jodiendo el resto del año. La película disfraza los avances muy relativos del papel de la mujer. De Cuento de hadas. Aunque ahora irónicamente autoconsciente. Esto suele suceder en Nueva York o similares; una mujer moderna siempre vive en una metrópoli, no en una pequeña ciudad, y obviamente un pueblo es impracticable para los tacones o tener variedad sexual. La mujer de la película es también la nueva pija, una versión de la pija que se acepta a sí misma por la vía de llamarse pija y reírse con ello, de la misma forma que algunas se ríen mientras dicen que son unas cotillas sin remedio. No tiene importancia alguna para ellas, y en la película mucho menos. La amiga de la protagonista siempre será aparentemente menos guapa, ya sea por no ser rubia o ser un poco más gordita o… lo que sea. Lo cual es una gran pista para saber que la peli va dirigida a las mujeres, ya que muy probablemente la mayoría de tíos se masturbarían antes viendo las tetas de la amiga… La misoginia y el mal ejemplo subyacente en todo el asunto (teniendo en cuenta que la peli está diseñada para captar al público femenino) es solo otro ingrediente más; y lo es por el mismo motivo que no verás una princesa gordita o una chica en la tele que no parezca una revista en sí misma. Antes todo esto se hacía, sobre todo en ficción, para intentar venderte la moto con “naturalidad”, ahora se hace desde la ironía y cierto reconocimiento de que la película es lo que es, y a la mayoría del público no solo no le gusta el buen cine, ni tan siquiera saben realmente qué es el cine o qué potencial tiene; y lo más importante de todo: no les importa. Y no es que no les importe porque tengan otras pasiones, no les importa del mismo modo que no les importa nada más que no sea comer, follar o dormir. Aunque es probable que no hicieran tampoco un par de esas cosas si no fuera porque básicamente su cuerpo las necesita para seguir vivos y vitalmente desentendidos de casi todo.
Nos dejamos un detalle capital. La chica de la peli no solo quiere proyectar esa imagen de poderío de quien se lo folla y trabaja todo en términos de alto perfil. Además por supuesto también querrá tener hijos. De todos modos no debería resultar muy raro, porque si ni llegada a los 25 ya parece imposible que haya hecho tantas cosas como cuenta a sus amigas con la cara llena de algún potingue y una toalla en la cabeza, uno no debería extrañarse de que pueda lidiar con otra pelota más en el aire. Porque es obvio, joder, que le encantan los niños. No es una desalmada, por más que a veces se comporte así y además lo reconozca y se ría y luego se avergüence y luego se ría de estar colorada y aunque todo sea un puto cachondeo que en el fondo no tiene puta gracia por “inofensivo” que sea…
Así que es vital encontrar a alguien válido y buenorro con quien procrear al menos dos o tres años antes de los treinta. La chica no solo quiere ser madre, no fastidiemos, obviamente también quiere ser una buena futura MILF. Antes de conocer al apuesto animal de gimnasio con “sentido del humor” y dos carreras y bonitos ojos, ya está imaginando la chulada de fotos en blanco y negro que se hará de la bonita panza embarazada. Solo querrá que llegue sano, no le importará que sea niño o niña, y no dudará en decírselo a sus amigas una y otra vez con el potingue en la cara, la toalla en la cabeza y el cepillo de dientes en la boca.
Se acerca la última media hora de peli y la muchacha se ha tirado como a tres o cuatro tíos durante la trama, pero obviamente se ha fijado más en uno de ellos que en los otros. Curiosamente, a la hora de presentarte a los personajes masculinos, funciona a menudo al revés; y es que para dejarte claro lo muy sensible y sentimental que es la chica (aunque tú a esas alturas ya sepas que es una gilipollas falsa e impostada), siempre habrá un tipo ridículamente guapo junto a otro en apariencia (solo en apariencia y por contraste) más normalito, y puede que un poco descarado o un poco tímido. Así como la amiga normalita de la prota suele quedarse para vestir santos, al final el chico normalito se lleva a la Barbie al catre después de haberle ganado la partida al hortera de Ken (que tú sabes que pegaba mucho más con ella, el muy capullo).
Como en toda “buena” comedia romántica, llega también el conflicto (justo antes del final, que siempre está reservado para la bonita reconciliación). Esto puede pasar por algún detalle que en una pareja mínimamente sólida y basada en la confianza seguramente se solucionaría fácilmente o se pasaría por alto. Pero no estamos ante eso, sino ante el “chico normalito” y la Barbie moderna. Puede que aparezca de repente una ex del tipo o algo así; está en una fiesta y ella se le acerca a él mientras iba al lavabo, le roba un beso mientras nuestra prota lo ve, y drama… La pobre chica prota sale despavorida y llorando de la fiesta. Al llegar a la calle se quita los tacones para transmitir toda su rabia de mujer moderna; de golpe todo su plan con tío bueno, pareja estable y fotos de embarazo en blanco y negro se va al traste.
Luego de eso solemos tener una escena de transición con potingues en la cara, toallas en el pelo y cepillos de dientes, en la que la prota de 24 años cuenta a sus amigas que se hace vieja y que se va a quedar sola y que va a ser una desgraciada anciana de las que viven con doscientos gatos en una mansión, etc., etc., etc.
El resto ya lo sabemos. Al final resulta que aquella chica era prima del tipo, o algo por el estilo, ¡ay, un malentendido!, y finalmente la Barbie puede respirar tranquila y seguir llevando a cabo su plan monógamo al estilo Disney + mamadas bajo las sábanas.
Luego salen los títulos de crédito, a menudo retorcidos y barrocos como los posts del blog de una quinceañera. Nunca antes (o después) un coche atropella un martes gris a la Barbie y la deja en silla de ruedas. Ni resulta que el tipo normalito esconde porno infantil en su ordenador, algo que ella descubre a los diez años de casados… Nunca hay abortos involuntarios o muertes súbitas de bebés. O partos que se complican hasta desangrar a la Barbie. Nunca resulta que el tipo normalito era un cabronazo que un mes después de la boda decide freír cada día a hostias a la Barbie luego de emborracharse. Nunca la Barbie comienza a sentirse desgraciada ni entra en una espiral de depresión que la lleva al suicidio. Y tampoco nunca ese noviazgo se traduce en un par de críos y años de aburrimiento atroz ante la tele viendo comedias románticas de mierda sin pasión real alguna por nada. Y, la verdad, en el fondo es un alivio que nada de eso pase, antes o después de los créditos de la película. De esta película.

kat

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8 comentarios en “Regurgitando (3 de 5) – La película

  1. Me ha encantado esta frase: “cuando aún dedican un día a los que son de tu condición, quiere decir que por el momento te van a seguir jodiendo el resto del año” cuanto razón tiene!. Por lo demás bueno que puedo decir… lo has descrito a la perfección, cine de mierda para una sociedad mediocre. Entre esto y la literatura para mujeres rollo 50 sombras de grey vamos apañaos!
    Un saludo! 😉

  2. Es que necesitamos ficción, Jordim. Todo eso que cuentas al final es puta mala vida, la otra cara de la moneda. Yo, si es posible, me quedo con el canto, ni una cosa ni la otra.

  3. Odio la comedia romántica americana , me ha encantado tu crítica, es mordaz e irónica,¡odio a las barbies y a los Kents!, me ha encantado la forma y el contenido de tu critica, cómo los tratas, y las verdades que dices acerca de esas formas de vida…

    Abrazos Jordi

  4. Eres masoca … y cómo te tragas estas bazofias..jajaj.. Has descrito los clichés de las películas de comedias americanas… porque hay que tener ganas para verla o mucho domingo de siesta.. Por cierto, tengo muchos post tuyos pendientes, prometo este fin de semana entre examen y examen leerlos.. besos

  5. Pensé que te referías a Sexo en Nueva York, concretamente a Carrie Bradshaw pero ya veo que se trata de otra serie para chicas…

    un abrazo

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