Regurgitando (4 de 5) – Al pie de la escalera

Mi colega Oriol cae rodando por las escaleras. Es una caída aparatosa. Bajábamos no pocas personas del primer piso en el que está el bareto llamado Goliat. El Goliat tiene ese concepto de edificio viejo reconvertido en nido indie. Techos altos y música bastante respetable; aunque una acústica con la que resulta muy difícil siempre saber qué canción está sonando. Todo es ruido, el murmullo de la gente se mezcla con la música se mezcla con el alcohol, etcétera. Si buscas tranquilidad y cierta comodidad, aquí tampoco encontrarás nada de eso. Puede que un bonito dolor de cabeza si insistes mucho en creerte lo que te intentan vender. Lo único es que hay muchas tías, y tíos, gente joven, la vaga posibilidad de sexo, o rollo, o líos. O peleas. Pero nunca hay buenas peleas, el veneno solo es verbal. Por otro lado, si ya hay una chica en la que piensas todo el tiempo, el resto se acaban convirtiendo en bonitos y simpáticos conos de autopista. Me pasa a mí, y también a mi colega, aunque por suerte no con la misma chica. La cosa está en que la de mi colega iba por su cuenta unos escalones detrás de nosotros con sus amigas cuando Oriol se ha pegado la hostia de su vida. Creo que ha sonado el restallido de algún hueso quebrándose. Ha quedado tendido al pie de las escaleras, boca arriba. Yo estoy acuclillado a su lado. Las muchachas se han quedado paralizadas más atrás. Más gente se ha unido a ver qué ha pasado. Todos esos teóricos modernos pacifistas siempre en busca de sangre… Alguien dice que uno de los empleados del Goliat ha ido a llamar a una ambulancia.
–Tío, ¿cómo te encuentras? –le digo en voz baja.
–¿E… ella lo ha visto?
–¿Qué?…
Ella se llama Mabel, conoce a Oriol desde los cuatro años. Ahora tiene 25. Hace años que no tienen trato directo alguno. Hubo alguna tentativa de salir juntos en la adolescencia, pero ella siempre tiene algún novio o semi-novio desde que a los catorce años comenzara a atisbarse en su cuerpo algo parecido a una mujer. Tuvo ya pecho cuando aún había críos de su edad que llegaban con la cara manchada a casa.
–Eso da igual –le digo–, creo que no se ha fijado, iba hablando con sus…
–Tío…
–¿Que vas a hacer, te vas a echar a llorar…?, han llamado a la ambulancia, preocúpate por eso ahora…
Hablamos a media voz, llega bastante ruido de guitarras de arriba. Estamos en la especie de vestíbulo del lugar, cerca de los portones abiertos de madera que dan a la calle.
–¿No me dirás que te has tirado queriendo para que te viera…?
–Oye, es que…
–Eres gilipollas, en serio…
Echo miradas poco amables a hipsters que se acercan para hacerse los preocupados y así quizá demostrar sensibilidad ante las chicas circundantes. Intento quedarme yo solo con él en la medida de lo posible.
–No podías hablar con ella… Tenías que llamar la atención como si tuvieras cinco años, ¿no?
–…
–En parvulitos esto solo era un chichón, pero aquí te has podido hacer daño…
–Me duele el hueso del culo…
–Dime al menos que sientes todo el cuerpo…
–Hace años que sólo siento…
–Déjate de mierdas.
–Claro que siento todo el cuerpo, joder, más que nunca…
Los segundos pasan a cámara lenta. Se oye una sirena y por un momento nos pensamos que es la ambulancia, pero es demasiado pronto, son los bomberos, pasan a toda leche por delante del edificio y se detienen enseguida. Por los portones abiertos se ve a gente caminar por la calle con la cara iluminada. Alguien dice que muy cerca ha echado a arder un edificio.
–Mierda… –dice mi colega al enterarse.
–Mierda qué.
–Nada…
–Mierda qué, tío…
–Aquí cerca vive ese capullo…
Se refiere a Rafa. Rafa es otro pretendiente histérico y añejo de la muchacha.
–No sé qué quieres decir con eso…
–¿Antes estaba aquí, no?
–…
–Me ha visto a mí, y la ha visto a ella…
–Tío, ese… ese capullo tiene novia, pero aún no sé de qué mierda hablas…
–Su novia es un cono de autopista, y no estaba hoy, y él tiene ese puto piso de alquiler, y se iba a mudar, …
–Tío… Si no te conociera pensaría que me estás diciendo que ha quemado su piso para llamar la atención…
–…
La rivalidad entre mi colega y ese capullo es legendaria entre los que les conocemos. Absurda y legendaria.
–No creo que nadie quiera quemar su piso de alquiler por una tía.
–No es «una tía»…
–Ya, ya…
–Tú también…
–Ya, ya…
–Es que…
–Pero no dejan de ser tías…
–Hace años que ni me mira, tío…
–Tú tampoco haces mucho por que te mire…
–Vete a la mierda…
–Es la verdad.
–Es por el nombre, estoy seguro.
–¿Qué?
–Mi puto nombre. Oriol, joder… Oriol es nombre de crío, tío, nadie debería estar obligado a seguir llamándose Oriol después de los siete años…
–Los golpes te han jodido la cabeza…
–Esos son los detalles que cuentan, tío, esos detalles condicionan lo que la gente hace y no hace… Por eso nunca se ha decidido. Porque tengo nombre de crío. Oriol Casademunt… tiene gracia si tienes tres años, pero no con veintiséis…
–Espera aquí un momento…
Un chico con bigote y sombrero de unos veintipico años se acerca llegando desde un grupo de chicas con las que (seguro) no ha mojado. Le señalo amenazante.
–¡Fuera…! –le grito.
Voy y me asomo para ver qué pasa en la calle, y vuelvo a acuclillarme junto a mi colega.
–El edificio que arde no es el que tú crees, ¿ya estás contento?…
–… Ha podido quemar otro, hay viviendas abandonadas aquí al lado…
–Estás paranoico, a ver si llega ya la puta ambulancia…
–Rafa está loco, tío, tú no le conoces. Está a un tris de hacer alguna idiotez.
–Está a un tris… Igual no es el nombre lo que falla, tío…
–Sabe que haciendo algo así puede dinamitar cualquier situación potencial que pueda darse en toda la calle. Porque todo el mundo va a estar pendiente de…
–Pues Mabel sigue ahí al lado con sus amigas… creo que duda, no sabe si venir a verte de cerca.
–Con tu manía de ahuyentar modernos no me extraña que…
–Me ponen a parir, es que… pero no me meto con las tías, lo sabes…
–Dios, me duele cada vez más el culo…
–No ha sonado bien cuando rodabas…
Llega un ruido atronador desde fuera, y todo el Goliat tiembla… enseguida sabemos que parte del edificio en llamas se ha venido abajo. Llegan gritos de los bomberos. Algunas de las amigas de Mabel bajan las escaleras y pasan junto a nosotros para ver el follón de fuera.
–¡Aaah! … joder, duele…
–¿Te duele de verdad o estás…?
–¡Me duele, joder!
–Vale, vale… Solo podemos esperar a la ambulancia, ya lo sabes…
Hay gente que pasa junto al Goliat y ven a mi colega en el suelo. Creo que lo asocian al incendio. La mayoría de gente no está acostumbrada a que pase nada realmente emocionante en sus vidas, y cuando topan con una noche así la imaginación se les activa y les traiciona; no es un músculo muy activo en casi nadie.
A Oriol le entra llorera;
–Tío, qué hace ella…
–Creo que sigue dudando…
–No quiero llorar, tío. No quiero llorar y llamarme Oriol y que ella lo vea…
–Quieres que…
–No, joder, no le digas nada…
–Creo que está preocupada por ti…
–¿En serio…?
–Creo que no sabe si acercarse porque no sabe si quieres que se acerque…
–Joder…, yo tampoco lo sé… Déjame un kleenex, ¿tienes un kleenex?
Oriol se limpia la cara y los ojos. Intenta arreglarse un poco el pelo con los dedos. Yo estoy tapando todo el tiempo de forma que ella no puede verle bien la cara a mi colega.
–Tío –le susurro–, si quieres le digo algo…
–Espera, aún no…
Entonces sucede algo inesperado. La chica que a mí me gusta llega con su novio y entra en el vestíbulo. Solo hablamos de vez en cuando, es también conocida desde hace años, aunque no desde la infancia. Ella es más digital que real en mi vida. Pierdo toda perspectiva de lo que está pasando. Con ella y su novio llegan dos tipos muy hipsters, tanto que no deben escuchar a ningún grupo que yo conozca ni vaya a conocer. Llevan sombrero y bigotes y algún tatuaje, chaquetas de tweed, y al ver chicas por todos lados enseguida se acercan a mi colega en modo moribundo y se acuclillan interesados. Yo ya no puedo ser yo, sólo actúo en relación a lo que a Ella le pueda parecer bien respecto a mi atención por ella. No puedo hacer nada que se pueda considerar ni de lejos acorde a dar a entender que ella solo me parece una amiga. Me pongo de pie y paso por completo de mi colega.
–Tío… –me dice, pero ya ni le oigo de verdad, y le dejo en manos de los modernos. Uno de los dos dice que es enfermero o algo por el estilo (aunque enseguida añade que está acabando no sé qué carrera). Yo tengo todos los sentidos en mi diálogo con Ella. Fuera sigue vivo el incendio y la ambulancia aún no ha llegado. El novio de mi chica es igual de hipster que cualquiera aquí, y tiene como diez años menos que yo. Le lanzo una pequeña mirada de asco “involuntaria”. Ella se ha puesto roja. Mabel se ha decidido y ha bajado las escaleras para socorrer a Oriol, ha decidido librarle de sí mismo.

tumtum

Anuncios

7 comentarios en “Regurgitando (4 de 5) – Al pie de la escalera

  1. Vaya ambiente has creado…Es divertido ver cómo nos movemos en nuestras relaciones de una manera tan gráfica y real,¡ bueno!, creo que el final no es importante, no para mí, lo que se lee en tu texto ya dice mucho sobre la vida y sobre nuestras pautas en ella y eso es lo realmente curioso y lo que engancha de tu literatura.

    Abrazos Jordi o Jordim?

  2. “tu manía de ahuyentar modernos” empieza a ser una seña de identidad, como esos pintores que se colocaban como extras en un segundo plano de sus cuadros monumentales. Eres muy bueno con los diálogos, no pierdes pulso. Me ha gustado

  3. Muy buena historia!!! Enhorabuena. Me resulta familiar una circunstancia así, en el aspecto de que creo haber vivido experiencias similares (sin caídas y sin un amigo llamado Oriol). Sobre todo el hecho de que dejas de ser tú mismo y te convierte en tú en relación a ella… qué tontitos somos cuando queremos.

    Parafraseando el subtitulo de tu blog: acabas de ganar un amigo.

    Un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s